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martes, 12 de mayo de 2026

Remedios y terapias

 

Tomada de internet sin ánimo de lucro

 

Remedios y terapias

¿Saben ustedes, por si un día lo necesitan, cual es el mejor procedimiento para abortar una aburrida reunión en la que participen determinadas personalidades del  mundo del dinero y sus aledaños, incluidas profesiones de muy diverso rango y muy variado copete? Pues eso, soltar una cita literaria, cuanto más culta mejor y mejor cuanto más metafórica y poética. Como sórdicos no son, se quedan múdicos. Igual que si hubieran visto al lóbico, tal vez como si alguien les hubiera puesto una pistólica en la espáldula.

Lo digo por experiencia. Y qué bonita experiencia la mía.  Después de mirarme incomprensívicos, todos se miraron entre sí, como diciendo: ¿de dónde habrá salido este tíulo? Pero claro, ninguno pudo hablar porque todos eran inháblicos y siléncicos.

¿Y saben ustedes, por si otro día lo necesitan,  el mejor procedimiento para salir de la espiral de los intereses, las premuras y las otras naderías de este mundo nuéstrico, cada vez más rómico, cada vez más árido e insatisfactórico y desapacíblico? Pues eso: meditar en el silencio de la noche, leer un libro de Eduardo Galeano, escribir un poema de amor...

Yo les dejo con este que escribí hace tiempo y ha quedado un poco perdido y desamparado. La mujer a la que iba dirigido, entraba en una madurez espléndida y arrebatadórica. Como es lógico, yo estaba profundamente enamorádico.

18-11-2003

Yo sigo viendo

 

Yo sigo viendo la fresa

en el color de tus labios,

la rosa abierta en tus ojos

y la amapola en el campo.

 

Yo sigo viendo la luna

palidecida en el patio,

la noche ardiendo en tu frente

y la cereza en el árbol.

 

Yo sigo viéndote llena

de corazón y de pálpitos,

granada como una espiga

y en la sazón de los años.

Mariano Estrada
Del libro Los territorios de la inocencia (2014)

sábado, 9 de mayo de 2026

ALBERT CAMUS: EL ESRITOR FILÓSOFO. Y AL REVÉS

 

Albert Camus. Tomada de internet sin ánimo de lucro

 

ALBERT CAMUS

EL ESCRITOR FILÓSOFO. Y AL REVÉS

Albert Camus (1913-1960) hizo grandes aportaciones a la literatura y a la filosofía. Tal vez su obra más conocida sea El extranjero (1942), que fue llevada al cine por Luchino Visconti en 1967, pero no hay que olvidar otras obras como La peste, El hombre rebelde, La caída, Los poseídos… Influido por filósofos como Nietzsche o Sartre, se convirtió en un referente del existencialismo. En el año 1957 recibió el Premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra. En el discurso ante la Academia sueca dijo sentir pánico porque la suya era una obra apenas desarrollada y porque él mismo solo era rico en dudas.
     En el año 1942, escribió también El mito de Sísifo, libro en el que presenta la historia de Prometeo que, enfrentado a los dioses, estos le infligieron el eterno castigo de subir al monte una piedra. Su primer capítulo empieza con las siguientes frases: "No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosofía". A lo largo del ensayo analiza las figuras de don Juan y don Quijote, a los filósofos existencialistas y fenomenólogos… Y, finalmente, a Kafka, de quien viene a decir que su obra es “de importancia capital en el marco de este ensayo”. Considera que su obra es universal y, por tanto, no absurda.

LO ABSURDO Y EL SUICIDIO,
DESARROLLADO EN EL MITO DE SÍSIFO

Un mundo que se puede explicar incluso con malas razones es un mundo familiar. Pero, por el contrario, en un universo privado repentinamente de ilusiones y de luces, el hombre se siente extraño. Es un exilio sin recurso, pues está privado de los recuerdos de una patria perdida o de la esperanza de una tierra prometida (Albert Camus)

Con lo que han dicho los filósofos sobre la esperanza podíamos hacer no uno, sino varios tratados. De hecho, hay muchos filósofos que, negándola en principio, se han acabado abrazando a ella, no tanto por convicción, sino por impotencia racional, es decir, por falta de algo sólido a lo que agarrarse.
     En cambio, Albert Camus asegura que aquellos que, privados de ilusión y de luces, llevan la verdad hasta sus últimas consecuencias, deben vivir sin apelación. Es decir, sin nostalgias del pasado y sin esperanzas del futuro. Para Camus, la esperanza es una especie de engañoso señuelo. Más aún, un fraude. En El mito de Sísifo, y dentro de su filosofía del absurdo, Camus asegura que hay que vivir con las certidumbres que se tienen. Sin engaños ni trampas.
     Y Píndaro, según cita del propio Camus, en su III Pítica, dice: “Oh, alma mía, no aspires a la vida inmortal, pero agota el campo de lo posible”.
     A ello vamos. Con un poema de mi libro Al dictado del ánimo (2023)

El acantilado
             A Albert Camus

Siento el miedo en la frente
y no logro romper
esta larga cadena de congojas.

Analizo las causas
en las que el miedo se origina
y la razón me dice
que se pueden vencer.

Tan reputada autoridad,
me da la confianza necesaria
para poder vencerlas.

Salgo a la calle, voy
a una entrevista de trabajo.
Consulto mentalmente
el saldo de mi cuenta.
Decido visitar
al propietario de la casa
en la que vivo de alquiler.
Pienso en mis hijos, en mi esposa,
en la vida presente y en la vida
que queda por venir…

Por último,
pienso en el vuelo de los pájaros
y en el agua del mar… 

Llego al acantilado,
miro hacia abajo y veo solamente
una nube de espuma
que se ha puesto delante de mis ojos.

Atraído por ella,
suelto mis íntimas amarras
y me entrego a la acción.

Todo es fugacidad,
todo es instante,
el destino me mira muy de cerca,
ya no puedo pensar.
ya no puedo frenar este fracaso.

Mariano Estrada
Del libro Huellas de admiración (2022)

martes, 5 de mayo de 2026

Font del Morer, Finestrat, Alicante

Font del Morer, Finestrat, Alicante


Font del Morer, Finestrat, Alicante

El Morer es un paraje idílico que se ubica un trecho por encima de donde al camino de Finestrat a Sella-Benimantell le sale un ramal hacia Polop. Por debajo están los barrancos de Muyalem y del Charquer. Por encima, el camino del Sanchet y el Mas del Papachí.
     El centro del Morer es una pequeña fuente a la que se accede por un corto sendero que baja desde el camino mencionado, por fortuna muy poco visible. Razón por la que el paraje no sólo es idílico, sino también virginal. Ni un plástico, ni un leve recuerdo de la civilización. Sólo hierbas y juncos, sólo nogales y serbales, sólo madroños y “perellons”. Sólo el discurso silencioso de un agua tan clara como mínima, el agua de una fuente en la que según el pastor de cabras de Sella, que tiene allí plaza, siempre han bebido los pájaros... “¿Cómo van a escondérsela?” Tal fue el razonamiento de este hombre ante determinadas pretensiones de que el agua fuera entubada...”¿Dónde van a beber entonces los pájaros, si han bebido aquí toda la vida?”.
     ¿Por qué se llama Morer? El paraje, que es frondoso y variado, tiene muchos espinos, arbustos que también reciben el nombre de zarzamoras; sus frutos, las moras silvestres, posiblemente le han prestado el nombre al lugar. Debajo de la fuente hay unos pequeños bancales poblados por árboles de hoja caduca que, en el momento de la visita, se mostraban engalanados con los mejores colores del otoño: rosa en los serbales, amarillo en los nogales y los manzanos, rojo en los cerezos...Por cierto, en algunos árboles, con las ramas desmochadas o quebradas, queda bien patente la presencia de los jabalíes...En las ramas, y también en las escopetas que, más o menos subrepticiamente, deambulan por trochas y senderos, y también por el monte a través.

Mariano Estrada
De la Ruta del Morer: bellezas de la Marina Baixa, escrita en 2006 y publicada en la Revista El Salt de la Diputación de Alicante
. Gaspar Sellés Ortigosa fue el Jefe de Ruta y Joan Piera Olives el asesor cinentífico.


lunes, 4 de mayo de 2026

Sueño

 

Plaza de Matalera, Muelas de los Caballeros, Zamora
 

No sé si volverán las golondrinas a los balcones, pero hay cosas que es difícil que vuelvan a aquellos viejos pueblos en los que, a pesar de la humildad y la dureza del trabajo, imperaba la ilusión, la buena convivencia, el amor, la alegría, el bullicio, la esperanza, la vida.
 

Sueño

Vuelve el fuego a encender la chimenea
de la vieja cocina abandonada.
Vuelve el lustre a las hoces y a la azada,
vuelve al pozo el caldero y la polea.

En las calles humildes de la aldea,
donde puso el silencio su calzada,
se ha erigido una voz ilimitada
que en los pies de los niños corretea.

En los ojos del hombre se percibe
una luz ancestral que lo ilumina,
un destello feliz que lo transforma.

Es el sueño de un alma, que recibe
su legado de paz, su medicina
y el zapato a medida de su horma.

Mariano Estrada
Del libro Trozos de cazuela compartida (1991)

domingo, 3 de mayo de 2026

¡FELICIDADES A TODAS LAS MADRES!

 

                                                                  María y Daniel, mis padres

 

¡FELICIDADES A TODAS LAS MADRES!
Porque son depositarias de un amor puro y duradero.

Cuando mi madre murió quedaron vacíos todos los rincones de la casa, pero en mi alma se multiplicaron los recuerdos. Con ellos escribí un libro que se titula “Hojas lentas de otoño”. Estábamos a ocho de noviembre de 1994. Las hojas caían con tanta lentitud que han pasado 31 años y no han tocado el suelo. Lo harán cuando nosotros, sus hijos, nos reunamos con ella.

 

Un poema del libro

 

Regreso al amor

Desde esta larga calle,

que cuenta las distancias

por miriámetros o constelaciones,

y al ritmo de esta luz

que contrapone a la razón

sus trenes de ida y vuelta,

yo regreso al calor

de una paciente casa.

 

Allí, junto a los claros

espejos de la lumbre,

participo del ámbito

querido de un hogar humilde.

 

Y vuelvo a los escaños del amor,

a los silencios de ceniza,

las trébedes, el llar,

los vértigos alados de la rueca...

 

Así retorno al vino

de la conversación, el beso

del tiempo y de la sangre,

quizás la concordancia

plena del alma y el espacio.

 

Y cabalgo en las íntimas querencias

que, al dorso del dolor,

ignoran las espadas de la muerte.

 

Mariano Estrada
Del libro Hojas lentas de otoño (1995)
Premio Ciudad de Torrevieja 1997