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domingo, 30 de marzo de 2025

Josep Maria Subirachs: la huella de los bronces

 

Fachada del Santuario Virgen del Camino, León. Foto de Andrés M. Trapiello


Josep Maria Subirachs: la huella de los bronces

Escrito por sugerencia de la escritora Ana María Ferrin, que en el año 2011 lo incluyó parcialmente en su libro “El tacto y la caricia. Subirachs”.

Una parte entrañable -tal vez incluso sustantiva-, de mi lejana adolescencia, transcurrió tras los bronces del escultor Josep Maria Subirachs que ocupan la fachada principal del santuario de La Virgen del Camino, León, obra del arquitecto don Francisco Coello de Portugal y Acuña.
     Unos bronces gigantes, sobre los cuales rebotaban -como gotas de lluvia- los cantos gregorianos de un puñado de frailes dominicos, la desgarrada música de un órgano convencional, tocado por un magnífico organista, y las voces de un coro de muchachos que entonaban -bajo una mano enérgica-, partituras de Haendel, de Vitoria, de Bach, de Palestrina…
     Esos bronces esbeltos, monumentales en sí mismos y racionalmente pesados, -que representan a la Virgen elevada entre los Apóstoles-, pusieron en mis ojos una incomprensible sensación de ingravidez, con la que han convivido hasta el presente, un presente alejado de aquel tiempo en casi medio siglo.
     De hecho, en mi mente de ahora -sin duda transformada por los años-, los bronces aparecen todavía con aquella expresión de levedad, no sé si derivada del propósito del artista o inoculada en mi cerebro por la asombrosa solidez de la inocencia.

Esculturas metálicas,
bronces elementales,
materia sometida a gravedad.

¿Espejismos del arte?
¿Efectos de la fe?
¿Acasos de la mística?

No importa.
Su forma es la figuración.
Son esencia, no hay peso.

Fijaos bien, ¿los veis?
Parece que levitan.
No los hunde el tamaño
ni la crisis de la oración
ni la merma de cantos y de fieles.

Ahí siguen, excelsos,
no bajan la mirada.
Incluso se diría
que, de un momento a otro,
van a echarse a volar.

Mariano Estrada, Junio 2008,
incluido en el libro Huellas de admiración (2022)

sábado, 22 de marzo de 2025

Charla-recital en Benidorm: ¿Para qué sirve la poesía en la sociedad actual?

 

Cartel del acto

 
El próximo martes, día 25 de marzo, haremos una charla-recital en la Casa del Fester de Benidorm. Calle de la Biga, nº 3. Entrada libre.
Título: ¿Para qué sirve la poesía en la sociedad actual?
Ponente: Mariano Estrada
Rapsoda: Miguel Escrig
Hora: 18.30

Dejó aquí uno de los poemas que serán recitados en el acto.

miércoles, 5 de marzo de 2025

ANTOLOGÍA POÉTICA de Mariano Estrada

 

Foto del libro. Edición y diseño de Lalo F. Mayo


Queridos amigos:
Aquí está por fin la ANTOLOGÍA POÉTICA a la que he dedicado mi tiempo en los últimos meses.
Aún no sé cuándo será la presentación. En cuanto lo sepa os lo comunicaré puntualmente. Un abrazo.

Texto de la contraportada

Cuando nos duele una parte del cuerpo solemos ir al médico. ¿Qué solemos hacer cuando nos duele el alma? Yo confieso que exprimo las neuronas como si fueran naranjas hasta que logro extraer un zumo de dolor que, al desgajarse de la intimidad, va adquiriendo la forma de un poema. De este modo consigo que aquello que me tortura quede fuera de mí, evitando un sufrimiento vano. Cada vez estoy más convencido de la utilidad catártica de la poesía, tanto para el que la escribe y la ofrece a los demás como para el que la recibe, la penetra y la asimila, es decir, para el que la reescribe como lector. Por otra parte, declaro sin ambages que, lejos de la pusilanimidad, la poesía me ha hecho fuerte en los momentos difíciles.

Texto de la solapa

Nací en 1947, en un pueblo de Zamora llamado Justel, cuyo censo debía de arrojar un monto de 300 almas si me contaban a mí. A los 10 años mi familia se trasladó a Muelas de los Caballeros, a solo 6 km. de distancia contados en curva. Entre los libros de estos dos pueblos, no había ninguno que fuera exclusivamente de poesía. Pero la poesía estaba allí con nosotros, en el aire, en el humo de las chimeneas, en el vaivén de las mieses bajo la brisa, en el nido amoroso de los pájaros, en las bardas de los corrales, en las flores cárdenas del brezo...
     De 1960 a 1965 estudié en un internado de dominicos de León, llamado Virgen del Camino, donde se daba una enseñanza humanista que incluía latín, griego, música, poesía y deporte. Allí nacieron, como jugando, mis primeros poemas. De 1965 a 1973 residí en Madrid, donde trabajé lo que pude, estudié menos de lo que debía, me divertí mucho, canté en un coro de folclore ruso y me dieron un Premio de poesía, tras superar una acusación de plagio. Un filólogo de la Universidad sugirió que el mío era un poema perdido de Garcilaso de la Vega o de Calderón de la Barca, lo cual hinchó mi ego de autor.
     A Villajoyosa llegué en un 600 descapotable de color blanco. Era el año 1973. Llevaba conmigo, además de un hatillo de ilusiones, una provisión liviana de dinero, un poco de ropa, los documentos imprescindibles para ser una persona de bien y unos cuantos libros con los que siempre me ha gustado viajar, casi todos autorizados por la censura. Y fue en Villajoyosa donde, en 1984, publiqué mi primer libro, al que siguieron otros 30. Entre ellos están los 19 poemarios de esta Antología que espero que disfruten. ME

 Mariano Estrada 05-03-2025

jueves, 19 de diciembre de 2024

Feliz Nochebuena

 

Chimenea situada en la casa de Ramiro Gómez, Muelas de los Caballeros.
Foto F. Medrano

Con este poema, que tiene tantos años, os quiero desear una Nochebuena feliz. Con una luna clara que ilumine todos los momentos de vuestra vida. Y con un fuerte abrazo

LUNA DE NOCHEBUENA

Por el hueco estrecho
de la chimenea,
se coló la luna
de la Nochebuena.

Esparció sus rayos
por la casa entera,
pero nadie había
que pudiera verla.

Recaló en los cuartos,
traspasó las puertas;
pero no vio nada,
nada, sino pena.

Polvo en los escaños,
polvo en la alacena,
polvo en la tarima
del hogar sin leña.

Y la luna triste
de la Nochebuena
preguntó a las cosas
la razón cuál era.

Pero ¡ay! las cosas,
tan calladas ellas,
se quedaron mudas
tras su polvoriencia.

En la luz difusa
de la aurora, mientras,
se perdió la luna
de la Nochebuena.

Y quedó en la casa
su constante piedra;
fría, como siempre;
sola, pero bella.

Mariano Estrada
Del libro Tierra conmovida (1987)

viernes, 8 de noviembre de 2024

Mementos

 

María Vázquez, mi madre


Hoy es el 30º aniversario de la muerte de mi madre.
Un amoroso recuerdo para ella. Y también para mi padre y mi hermano.

El poema capta el momento en el que el féretro salía de la Iglesia para dirigirse al cementerio. El suelo del exterior estaba cubierto de hojas secas de otoño que se habían desprendido de los nogales. Las campanas sonaban a dolor y a muerte.


Mementos

Los altos cirios, las coronas
nimbadas de los ángeles,
las músicas de Bach y Palestrina,
los trémulos sollozos, la oración,
el negro catafalco...

martes, 5 de noviembre de 2024

Naturaleza

 

Tomada de internet sin ánimo de lucro

 

NATURALEZA

¿Por dónde he de cruzar
este arenal de sombras, este
duro carámbano de lirios?

¿Y cómo alcanzaré la plenitud
para vaciar los odres
penosos de las malvas?

No sé..., la casa es un dolor
de soledad y piedra.
Azota el vendaval, las hojas
caen, los árboles se inclinan,
el invierno cabalga por los fríos
con sus potros de nieve...

Y yo, ¿qué azote sufro
que huele a oscuridad y a crisantemo?
¿Tendré que recluirme ahora
en esta flor de llanto, en esta
clonación íntima de ruinas?

Mariano Estrada
Del libro Hojas lentas de otoño (Premio Ciudad de Torrevieja 1997)