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sábado, 21 de marzo de 2026

PEQUEÑO HOMENAJE A LA POESÍA

 

Mariano Estrada, firmando libros
 
 

PEQUEÑO HOMENAJE A LA POESÍA
Suma de pensamientos viejos

-¿Qué es para ti la poesía, Mariano, tras pasar la vida acostándote con ella?
-Pues, hombre, esa pregunta ya la he respondido hace tiempo: la poesía es el don inestimable que nos permite seguir siendo inocentes.
-¿Esa es tu respuesta más lógica?
-¿Lógica?
Dentro de los límites de la razón, la poesía y la filosofía pueden tener sus puntos de encuentro. Sin embargo, allí donde la razón no llega y la filosofía tiene que detenerse o dar saltos en la oscuridad y el vacío, a la poesía le crecen las alas. El mundo irracional es muy rico y los poetas se suelen mostrar incontinentes.
-O sea que el campo de la poesía es la intuición…
-Sí, en una buena parte. Los poetas son esencialmente intuitivos. Cuando el poeta se pone a razonar se hace un poco filósofo.
-¿Y para qué sirve entonces la poesía? En la práctica, digo. Es obvio que se puede vivir con ella, pero ¿se puede vivir de ella?
-Esa es una pregunta un tanto retórica. Es evidente que la poesía no da de comer. Pero sí puede darnos de beber, que es algo indispensable para acompañar la comida. En ese sentido, la poesía es un alimento para el espíritu, además de un agua fresca donde lavar los sufrimientos y las penalidades.
-¿Eso no es perder el tiempo? Y si es así, ¿por qué sigues escribiendo poesía?
-Porque el hecho de escribir poesía conlleva un compromiso con la vida que el poeta no puede eludir y que puede llegar a ser duro, ya que la aspiración a la belleza discurre por caminos de honestidad. Y ya sabemos que la poesía, además de lo dicho anteriormente, es una persecución desaforada de la belleza.
-Comprendo. ¿Algo que añadir?
-Pues sí, quiero exponer que
después de tantos años de inmersión y maridaje lírico, uno se da cuenta de que, al final, la poesía es una forma de entender y de afrontar la vida.
Ahora que los castillos se derrumban y los ciudadanos nos sentimos tan defraudados, es el momento de proclamar que la poesía no defrauda jamás. Esto quiere decir que hay que poner los ojos en horizontes más líricos y las manos en realidades más nobles, más humanas, más justas, más honestas.

Mariano Estrada 21-03-2026

viernes, 20 de marzo de 2026

Alborada en Muelas de los Caballeros

 

  Panorámica de Muelas. Foto de Fernando Medrano, tomada desde El Piñedo


Alborada en Muelas de los Caballeros

¿Cómo no recordar aquellos amaneceres de Muelas, en los que la vida afloraba del oscuro agujero de la noche? Los destellos rojizos de la aurora, los humos incontinentes de las chimeneas, propagadores del inicio de la actividad; los alargados flecos del ruido sobre aquel silencio hondo que se resistía a languidecer, el pausado despertar de los ganados con sus esquilas multiplicadas de latón y hueso, el canto de los gallos, pertinaz, insobornable, repetido... Y, sobre todo ello, la voz larga del bronce: los toques familiares de las campanas que, puntualmente, se incorporaban a la vida de los vecinos con la misma naturalidad que los primeros rayos del sol. Tocan a concejo, tocan a la vecera, tocan a misa… Tocan a despertar. 
En cuanto a la zorra… Bueno, eso es algo que no pasaba todos los días. De hecho, muy pocas veces caía una zorra en una trampa... Pero si alguna vez caía, su imagen quedaba plasmada para siempre en la retina de la memoria, especialmente si la retina era de la memoria de un niño...

Alborada

Churín, churaba.
Mi cerda tiene cerditos
que no le sueltan las mamas.

Los perros ladran.

La zorra vino de noche
y no se fue de mañana.
Cayó en la trampa.

La vida toda se alerta.
El gallo, cuando despierta,
arranca el velo del alba.

La zorra pende del lazo,
la lengua afuera, muy larga.
los perros, como no llegan,
le mandan ojos de rabia.

Si pueden la despedazan.

Como ratones, chiquitos,
son mis gatitos.
Parió la gata.

Cuando solté las ovejas
bramó la vaca.
El burro irguió las orejas,
sonó un rebuzno en la cuadra.

En el corral, las gallinas,
por las esquinas
cacareaban.
A un tris estuvo la suerte
de desplumarlas.

La zorra tiene buen pelo
para zamarra.
Cien duros quizás los valga.
La carne para los perros,
que bien la ganan.

En el reloj son en punto
las siete de la mañana.
El sol emerge.
La tierra llama.
El cura anuncia la misa
con las campanas.

Mariano Estrada
Del libro Tierra conmovida (1987)

viernes, 6 de febrero de 2026

Consejos de la abuela precavida


 Martina y Mariano, en la casa del Fester, Benidorm
  
 
Consejos de la abuela precavida 

 En estos años de crisis, yo he tenido a mi lado a un personaje de ficción que es como el grillo de mi conciencia.: la abuela precavida. Un día me llamó un amigo y me dijo que andaba muy desanimado por el cariz que estaban tomando las cosas. ¿Qué cosas? Le pregunté. Y él me respondió: no sé, las cosas en general, la vida. Sentí que lo decía con desgarro. Colgué el teléfono, me hundí en el sofá y me quedé completamente abstraído. La abuela precavida me dio un toque en el hombro y me espetó: mira, hijo: si quieres saber cómo va el mundo, intenta contestar a esta pregunta: ¿dónde está el cariño a los mayores, el respeto a los maestros, la admiración por la bondad o la sabiduría de las personas? Volví a la realidad, cogí de nuevo el teléfono, llamé a mi amigo y le dije: escucha, tú y yo no podemos cambiar las cosas, pero sí podemos ayudar a que cambien: corre a darle un abrazo a tu abuelo, que se encuentra muy solo, siéntate a su lado y devuélvele un poco del cariño que él te ha dado a ti. Y yo me fui a saldar una deuda de admiración que tenía reprimida en un rincón de la sangre.

Mariano Estrada, del libro Huellas de admiración (2022)