En estos años de crisis, yo he tenido a mi lado a un
personaje de ficción que es como el grillo de mi conciencia.: la abuela
precavida. Un día me llamó un amigo y me dijo que andaba muy desanimado por
el cariz que estaban tomando las cosas. ¿Qué cosas? Le pregunté. Y él me
respondió: no sé, las cosas en general, la vida. Sentí que lo decía con
desgarro. Colgué el teléfono, me hundí en el sofá y me quedé completamente
abstraído. La abuela precavida me dio un toque en el hombro y me espetó: mira,
hijo: si quieres
saber cómo va el mundo, intenta contestar a esta pregunta: ¿dónde está el
cariño a los mayores, el respeto a los maestros, la admiración por la bondad o
la sabiduría de las personas? Volví a la realidad, cogí de nuevo el teléfono, llamé a mi amigo y le
dije: escucha, tú y yo no podemos cambiar las cosas, pero sí podemos ayudar
a que cambien: corre a darle un abrazo a tu abuelo, que se encuentra muy solo,
siéntate a su lado y devuélvele un poco del cariño que él te ha dado a ti.
Y yo me fui a saldar una deuda de admiración que tenía reprimida en un rincón
de la sangre.
Mariano Estrada, del libro Huellas de admiración (2022)
viernes, 6 de febrero de 2026
Consejos de la abuela precavida
Martina y Mariano, en la casa del Fester, Benidorm
Consejos de la abuela precavida
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario