Remedios y terapias
¿Saben ustedes, por si un día lo necesitan, cual es el mejor procedimiento para abortar una aburrida reunión en la que participen determinadas personalidades del mundo del dinero y sus aledaños, incluidas profesiones de muy diverso rango y muy variado copete? Pues eso, soltar una cita literaria, cuanto más culta mejor y mejor cuanto más metafórica y poética. Como sórdicos no son, se quedan múdicos. Igual que si hubieran visto al lóbico, tal vez como si alguien les hubiera puesto una pistólica en la espáldula.
Lo digo por experiencia. Y qué bonita experiencia la mía. Después de mirarme incomprensívicos, todos se miraron entre sí, como diciendo: ¿de dónde habrá salido este tíulo? Pero claro, ninguno pudo hablar porque todos eran inháblicos y siléncicos.
¿Y saben ustedes, por si otro día lo necesitan, el mejor procedimiento para salir de la espiral de los intereses, las premuras y las otras naderías de este mundo nuéstrico, cada vez más rómico, cada vez más árido e insatisfactórico y desapacíblico? Pues eso: meditar en el silencio de la noche, leer un libro de Eduardo Galeano, escribir un poema de amor...
Yo les dejo con este que escribí hace tiempo y ha quedado un poco perdido y desamparado. La mujer a la que iba dirigido, entraba en una madurez espléndida y arrebatadórica. Como es lógico, yo estaba profundamente enamorádico.
18-11-2003
Yo sigo viendo
Yo sigo viendo la fresa
en el color de tus labios,
la rosa abierta en tus ojos
y la amapola en el campo.
Yo sigo viendo la luna
palidecida en el patio,
la noche ardiendo en tu frente
y la cereza en el árbol.
Yo sigo viéndote llena
de corazón y de pálpitos,
granada como una espiga
Mariano Estrada
Del libro Los territorios de la inocencia (2014)


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