Foto tomada de internet sin ánimo de lucro
La vaca de Severiana
Como era de esperar, la Navidad había venido con nieve, mucha nieve, tanta que las casas con fachadas a barlovento amanecieron con las puertas cegadas. La estampa era hermosa. El manto que cubría las calles, en sus puntos más gruesos, ganaba en altura a los perros y a las ovejas, e incluso a ciertos niños de 6 ó 7 años a los que la malicia no dejaba crecer. ¿Sería cierto aquello de que la malicia no deja crecer a los niños?
- ¿Eh, papá? –preguntó Isidro- ¿Es verdad eso que dicen de la malicia?
