Panorámica de Muelas de los Caballeros. Foto Fernando Medrano
Cabo de
año
Muelas de los Caballeros, hora incierta de la
tarde, octubre de 1995.
La tierra está mojada y satisfecha, el cielo va
del claro al oscuro, hace frío, el cuerpo tirita levemente. Una lluvia serena y
minuciosa ha dejado sus gotas en la hierba y en las hojas maduras de los
árboles. Sobre este paisaje de belleza reconocible, en el que abundan los
robles y brillan las pizarras de los tejados, se depositan de golpe las
vivencias acumuladas en los anchos almacenes de la memoria. Y de pronto se
percibe una paz que emana con dulzura de las profundidades del espíritu. La
tarde camina hacia la noche, pero ya los ojos, que han mirado hacia adentro y
hacia afuera, se sienten plenamente reconfortados.