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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Postración




Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Postración

También se limitaron los jilgueros
                                   a mirar su pluma,
a esperar la muerte bajo el triste tilo
                                   donde estaba su mazmorra.

miércoles, 31 de agosto de 2011

La mitad de la vida

La criogenización se está poniendo de moda, la eternidad nos sigue tentando. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

 Ver PPS de Mar 
(Enlace a un archivo con varios PPS de Mar, por orden alfabético)

La mitad de la vida

Si 37 años, como podéis ver más abajo, podían ser la mitad de la vida en agosto del 2007 y alguien se ocupó de decirme que entonces me quedaban 14 para llegar a mi último aliento, ¿cuántos años me quedan ahora, que estamos en agosto del 2011?
-10, exactamente
-Bien, lo que pasa es que tengo un amigo que había fijado en 75 su esperanza de vida y, de repente, sin encomendarse a Cronos ni consultar el Oráculo, ha decidido subirla a 85. ¿Voy a ser yo menos? ¡No! Luego, si antes me quedaban 14 y restando 4 debían quedarme 10, ahora me quedan 21 ¿Es esto posible?
-Sí, pero tendrías que ser mujer para poder subirte la media
-Ya, ¿y no vale operarse?
-Pues me temo que no
-Vaya, le diré a mi amigo que se congele. Total, solo son 140.000 euros de nada


La mitad de la vida

Haciendo un somero cálculo crono-genético-antropológico, es decir, aplicando al diagrama espacio-tiempo la cuenta de la vieja y luego multiplicando por “pi minus erre”, como diría el poeta Gabriel y Galán en su dualidad extremeño-castellana, llego a la conclusión de que al escribir este poema tenía la edad de treinta y siete años. Podía haber tenido treinta y tres o cuarenta y uno, pero no sesenta, que son los que tengo ahora ¿Por qué? Porque muchas de las cosas ahí nombradas ya no están en mi vida al cincuenta por ciento, sino que, entre el cero y el cien, las hay al veintiocho y setenta y dos, pongamos por caso. Que es sólo un decir, evidentemente, porque la proporción puede ser otra y diversa.

-¿Y la mitad de la vida puede situarse en los treinta y siete años?
-Puede, sí señor.
-Pues te quedan catorce, Marianín, a no ser que se equivoque la vieja…
-Más fácil es que el “pi minus erre” confunda los ojos de la Parca y los sitúe en caminos de oscuridad, de forma que no pueda observarme.
-No me imagino a la Parca dando palos de ciego
-Yo tampoco, amigo, pero ni tú ni yo sabemos hasta donde llega el poder visionario-oftalmológico de la Once, del que ya advirtió un día Ernesto Sabato en su famoso “Informe de ciegos”…

Un abrazo


La mitad de la vida

La mitad de mis apegos son costumbres,
la mitad de mis quehaceres son rutinas,
la mitad de mis amigos son extraños
y quizás mi soledad es medio mía.

La mitad de lo que digo, vanagloria;
la mitad de lo que callo, cobardía;
la mitad de lo que sufro, masoquismo;
de lo que amo, la mitad egolatría.

Por mitad mis ilusiones, intereses.
Por mitad mis pensamientos, fantasías.
Por mitad mi libertad una mazmorra.
Mi verdad es media parte una mentira.

La mitad de mis miradas son pestañas,
dentadura la mitad de mis sonrisas.
La mitad de mis pisadas, pisotones,
y el total de mis mitades, media vida.

Del libro “Vientos de soledad”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios