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Evocación de la señora Maruja
María Ulzurrun Oliarte, conocida en el vecindario como la
señora Maruja, tenía la vida doblemente resuelta. Por un lado cobraba una
pensión de su difunto marido, don Diego Erquicia Bustos, Teniente Coronel de
los Ejércitos de España, rama de artillería, que no solo le daba para el gasto,
sino que, bien administrada, le hubiera dado también para el ahorro. Y, por
otro, tenía la pensión que ella misma había puesto en la vivienda de su
propiedad, sita en el número sesenta y tantos de la calle Gaztambide, Madrid,
después de un período de luctuosa soledad y claustro riguroso en el que la casa
amenazaba con venírsele encima.

