Miguel Hernández. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro
Día 28 de marzo: a
78 años de la muerte de un poeta
Miguel
Hernández fue un luchador valiente y comprometido con la Justicia y con la Libertad.
Su muerte fue la rúbrica excelsa de su vida: una perpetuación de sus obras y de
su espíritu, un testimonio de su comportamiento, de su honradez, de su
honestidad y de sus ideas. Y a pesar de que algunos lo han intentado con ganas,
nadie ha conseguido apagar las hogueras que él encendió. Tampoco han logrado
sacarle trapos sucios, porque no los tiene. Es más, en Orihuela, su pueblo y el
nuestro, hasta hace poco no se podían decir ciertas verdades. Y ahora ya sí. Lo
que significa que, finalmente, ha tenido más defensores que detractores. Las
causas por las que luchó son encomiables y, tal como el mundo reconoce, su
lucha no estuvo contaminada por el egoísmo ni por el beneficio personal. La
causa de la libertad y la defensa de los humildes solo le reportó perjuicios.
El más notorio de todos, la muerte.


