Roble en Muelas de los Caballeros, Zamora. Foto MEstrada
Ser árbol
Decir que me gustan los árboles es decir bien poco. Decir que los amo ya es decir algo más. Pero lo que realmente quise decir en este poema es que quiero ser uno de ellos. ¿Cual? En general me gustan todos, pero hay dos que son mis preferidos: el roble y el almendro. El roble está insertado en el paisaje de mi niñez, ocurrida en Muelas de los Caballeros, Zamora, y al almendro lo llevo mirando y admirando desde que vine a Villajoyosa, esta tierra mediterránea donde tiene su aposento la luz.
Ser árbol
Antes de que los llantos
incontenibles
de mis seres queridos
recorran por mi causa
los caminos de la amargura
y caigan como ríos
por sus mejillas desoladas
hasta mojar la tierra,
ya estaré yo fundido
en extensos abrazos con los árboles.

