Montiboli, Villajoyosa
Kilómetro cero: una historia de amor
Acababa de colgar esta entrada en el Facebook: “Búscame, amor, estoy solo. Tengo para ti toda la noche”. Naturalmente,
los comentarios que iban registrándose olían más a broma que a
seriedad: “Espérame, cariño, iré con mi vestido de transparencias”. “Ya
voy, amor, en cuando salga de la ducha”. “Calixto, soy tu Melibea.
Encenderé contigo el fuego del amor hasta abrasarnos en el alba”… Sin embargo, hubo alguien que, en lugar de dejar un comentario, me envió el siguiente mensaje:
-Compañero de soledad: estoy tan cerca de ti que casi podría acariciarte si sacara una mano por la ventana. Pero no lo haré si tú no sabes quién soy.
-Compañero de soledad: estoy tan cerca de ti que casi podría acariciarte si sacara una mano por la ventana. Pero no lo haré si tú no sabes quién soy.
