Espero que sean dignas de los lectores.
La poesía y el
pensamiento no tienen por qué arredrarse ante el mundo hostil que nos envuelve
y nos rodea, pero necesita combatientes.
El poeta no es solo el que escribe poesía, sino
también el que sabe apreciarla allí donde ésta se encuentre.
Al escribir poesía, hay que dejar las puertas abiertas
a la imaginación de los lectores. Son ellos los que, con sus interpretaciones,
enriquecen los poemas.
La casa de la poesía es el corazón, donde convive con
los otros elementos que constituyen la intimidad de las personas.
Una de las virtudes de la poesía es la capacidad que
tiene para desnudarnos sin que ello nos produzca rubor.
La razón no puede ser
invocada para explicar una explosión amorosa. Solo la poesía puede intentar
describirla con aproximaciones más o menos afortunadas.
Si algo se puede comparar al hecho de escribir poesía, es la posibilidad de regalarla en un libro.
Mariano Estrada, del libro Jirones de la vida (2018)

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