René Descartes. Tomado de internet sin ánimo de lucro
Cogito, ergo sum. O la duda metódica
El criterio de autoridad mantuvo al silogismo de pie durante veinte siglos. Gracias a él se pudo sostener sin socavones el llamado “criterio de verdad”, con el cual se confundía. En la Edad Media, cuando alguna controversia se extremaba, al defensor de lo establecido le bastaba dejar caer con más o menos énfasis: “lo dijo Aristóteles” o “eso es lo que dice la Biblia”, para zanjar inmediatamente el asunto. El cuerpo de doctrina pagano armonizaba muy bien con las creencias de la tradición cristiana y los principios generales (premisa mayor, método deductivo) se alcanzaban por la fe o quedaban avalados por la autoridad de Aristóteles o de la Iglesia ¿Quién iba a osar tocallos?


