Foto tomada de internet sin ánimo de lucro
¿Qué nos queda ya de la famélica montura
que nos vio ser intrépidos quijotes, sino el hambre?
¿Qué nos queda del delirio apasionado
por el que fuimos una vez conquistadores de fantasías?
¿O del sueño puro de amor, la andadura rutilante
tras la sombra vaga que se llamó Dulcinea?
