Mariano a mitad del afeitado
De
barbas, de besos y de afeitados
Estaba afeitándome esta tarde fría de noviembre y, al
llegar al punto que puede verse en la foto, me acordé de una persona conocida que,
por una enfermedad pasajera de la piel, durante un tiempo solo pudo afeitarse
la mitad de la cara, cosa que hacía todos los días. Yo no lo entendía muy bien porque, a mi modo de ver,
hubiera sido más fácil dejarse barba, ¿no? Pues no, señor, él se afeitaba la
mitad sana de la cara.

