martes, 21 de diciembre de 2021
Se me pone el alma, poema de Mariano Estrada recitado por Paco Llorca
domingo, 9 de mayo de 2021
El inmaterialismo de Berkeley
El inmaterialismo de
Berkeley
Lo mismo que hubo un tiempo en que me dio
por enamorarme, y entonces leía a Proust, a Goethe o a Bécquer, hubo otro en que me dio por cultivar
el pensamiento, y entonces leía a Rusell,
a Sartre, a Heidegger, a Kierkegaard... Leía incluso a Berkeley: ese obispo irlandés,
metafísico y estrafalario, al que alguien le tuvo que decir que, por más que se
creyese una idea, tuviera la precaución de apartarse cuando se precipitara
sobre él otra idea más grande y más corriente con la forma vulgar de un
autobús.
miércoles, 5 de mayo de 2021
Prólogo del libro VIENTOS DE SOLEDAD, más un soneto.
Prólogo del libro VIENTOS DE SOLEDAD, más
un soneto.
En el año 1949, un escritor británico llamado George Orwell publicó una novela de ficción titulada 1984. En ella dibujaba una sociedad gobernada por un sistema de colectivismo burocrático. Un ojo omnisciente, al que no se le escapaba ni siquiera el pensamiento de los gobernados, controlaba el proceso de una forma efectiva, oprimente, incesante, meticulosa y brutal. Yo tuve el placer de leerla en 1977, cuando la sociedad española, ya sin Franco, iniciaba una etapa de su historia contagiada por el entusiasmo, la esperanza y la ilusión, lo que contrastaba radicalmente con el tema de la citada novela.
miércoles, 16 de octubre de 2019
Una dedicatoria a Fernando Medrano
domingo, 2 de octubre de 2011
Otoño, del esplendor a la soledad
Los otoños de la Carballeda zamorana siempre me sugieren la palabra esplendor, sin que nada pueda hacer para evitarlo. A su vez, la palabra Esplendor, aposentada en lo concreto, me lleva a una figura inasible en el lejano camino de Galta, Rajastán, donde Octavio Paz erigió un poema de ruinas y de manchas y de filología, cuyo nombre es El Mono Gramático y cuya forma es un libro; pero también me transporta, y créanme que ignoro las razones, al ya lejano Esplendor en la Hierba, título de una película con guión de William Inge que, sin querer, me acerca mucho a Whitman, el maestro, y éste a la Estatua de la Libertad, y también a unas hojas rebeldes/revolucionarias que, terca y lentamente, se tiñen de colores otoñales y me llevan de nuevo al esplendor.
viernes, 29 de julio de 2011
Devuelta al lugar de procedencia
Devuelta al lugar de procedencia
A quien reparte las rosas
quiero mandarle una carta,
con una lágrima dentro
que resultó equivocada.
Caí en las mieles de un beso
porque me supo a manzana,
y me llenó de temblores
y me curó de nostalgias.
Después anduve la noche
bajo una luna mojada,
y fui bebiendo en mil tragos
el corazón de la amada.
No supe ver que vendría
la claridad con el alba,
cuando el amor fue despecho
y la dulzura fue amarga.
Lloré una vez por un beso
que me llenó de esperanza,
pero fue un beso maldito
que vino a darme la espalda.
Creí que el beso era mío,
por vanidades del alma,
pero era un beso de otro
y fue la lágrima errada.
Así, le digo al que junta
las manos palma con palma:
te la devuelvo, no es mía,
le toca al otro llorarla.
Del libro “Vientos de soledad”
Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/
Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios




