Foto tomada de internet sin ánimo de lucro
El tiempo de la
siembra
La
actividad reflejada en este poema es ya una cuestión del pretérito. No
obstante, hubo un tiempo en que la estación del otoño era también la estación
de la sementera. Es posible que la mayoría de los jóvenes no conozcan ni
siquiera esta palabra. La máquina ha sustituido al hombre y ha escondido a sus
ojos el elemental y hermoso proceso de la siembra. La sociedad se ha urbanizado. La
agricultura está mecanizada. Este soneto es un monumento a la nostalgia.
La sementera
A mi padre,
de cuya imagen he tomado los movimientos
Con mano pendular, sincronizada
al ojo, al corazón y a la rodilla,
el hombre desparrama la semilla
del trigo, del centeno o la cebada.


