Foto tomada de internet sin ánimo de lucro
Aprovechando la draconiana época de los ajustes, reformas y recortes, he tenido la tentación de meterle la tijera a este dicotómico texto, nacido de una actitud literaria frenético-compulsiva, propia de los tiempos de expansión, de bonanza y hasta puede que de incontinencia poético-sentimental, que es lo que en el campo de las letras se podría designar como burbuja amorosa. Finalmente, he pensado que no, que las frondosidades y exuberancias líricas de la juventud, tan trabajosamente conquistadas por los defensores de la belleza y de la honestidad, han de ser consideradas como derechos adquiridos irrenunciables, si bien el autor de las mismas, consciente de su procedencia, asume su carácter dinámico y evolutivo como cualquier otro miembro catalogado de la selección natural de las especies.
