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domingo, 14 de febrero de 2021

Absoluto de amor

 

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Absoluto de amor

Eres joven, muchacho,
¿y no tienes a nadie a quien tocar?
Quizás fuera mejor

que amanecieras viejo.

martes, 27 de septiembre de 2016

La vida al final de los 70


Mariano Estrada, Villajoyosa, finales 70. Foto Rosa Corrales

La vida al final de los 70 

No es que jugáramos al escondite, jugábamos a la felicidad. Paseábamos por la playa, nos hacíamos fotos entre las rocas, en los espigones del puerto. Nada nos perseguía, nada nos agobiaba, el tiempo era un aliado seguro, el sueño era percibido como posible, la esperanza era una promesa con fundamento, las noches no tenían presagios ni sobresaltos…

martes, 9 de abril de 2013

Frases y versos: jirones de la vida 13





Jardín casa, Montiboli, Villajoyosa (Alicante). Foto M. Estrada

Frases y versos: jirones de la vida 13

1.- El frío más punzante es el que se siente en el corazón.

2.-  ¿Hay pueblo que aguante eternamente los escarnios del hambre, la anulación completa del orgullo, el hiriente alfiler de la desesperanza?

3.- El ejercicio de la venganza es corrosivo, el odio no conduce a la paz y la pena de muerte se escapa a la autoridad de los hombres.

sábado, 1 de septiembre de 2012

No quiero olvidarte




Rosa, torre de Pisa, sep. 1975


Visita en Facebook la página “Propósitos adversos”


No quiero olvidarte

Tras la celebración de una fiesta a la que inexcusablemente estábamos invitados, había llegado la hora de la despedida. Como muchos de los asistentes, yo seguía sus movimientos mientras ella caminaba hacia el coche que iba a distanciarla de mí. Eran movimientos elegantes, como corresponde a una mujer tremendamente  hermosa que, además de ir de largo, vestía con esmero y con gusto. El vestido era de miel, como sus ojos. Al abrir la portezuela del vehículo, giró de golpe su cuello y  me miró. Lo hizo con tanta honestidad, que yo no tuve duda ninguna de las cosas que quiso transmitirme: unas cosas que, desligadas de toda vanidad, he tratado de resumir en estas breves palabras: Agradezco y comparto tus sentimientos, me reconozco en tu admiración, lo que no es ni será, bien pudo haber sido. ¿Tendré que decir que muchos de mis sueños y este libro tienen su origen en aquella intensa mirada?


Distancia

¿Cómo librarte de un abrazo
que no ocupa lugar
y se sustenta en el recuerdo?

La noche es fría, grande
la distancia que nos separa.
¿Cómo desligarás mi pensamiento
de tu cintura, mi respiración
del territorio de tu fantasía?

¿Y cómo desprenderte del deseo
si al intuir mi abrazo se acrecienta?


No quiero olvidarte


¿Olvidarte? Se nota
que no has tenido dentro
el corazón de otro.
¿Despertar con el día
y no pensar en ti? No puedo.
¿Abstraerme del hambre
cuando el hambre es arteria
de la necesidad? Tampoco.
¿Abstraerme del mar,
teniendo el mar de frente?

¿Qué quieres, redimirme
de un sentimiento tan profundo
que me estremece y me estimula,
tan vivo que tu indiferencia
no ha logrado matar?

Es verdad que tus besos
se me han puesto muy altos, pero...
¿Cómo podría yo vivir
renunciando del todo a la esperanza?

Del libro “Amores colaterales”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

sábado, 31 de diciembre de 2011

El velatorio



Foto Fernando Medrano

El velatorio
Artículo escrito en el 2011, cuando Esperanza Aguirre era Presidenta de la Comunidad de Madrid. Lo cuelgo aquí para celebrar, de forma literaria, la muerte del año 2018 y el nacimiento del 2019. Feliz Año Nuevo a todos.


-Españoles: el año ha muerto. Lástima que no esté Arias Navarro para anunciarlo por la tele con cara compungida.
-¿Y quién eres tú, dinos, que no te recordamos? –hubiera dicho Alberti.
-Yo soy el presente, el tiempo en el que lloran los vivos
-No llore usted, Señora, total para lo que valía…-podía haberle dicho Luís Sánchez Polack a la viuda.
-¿A la viuda de quién?
-A la viuda del año.
-¿Y quién es la viuda del año, si puede saberse?
-Adivina adivinanza, la que ha muerto es la esperanza.
-Entonces está claro: la viuda es la Comunidad de Madrid. El futuro es uno, grande y libre

jueves, 21 de abril de 2011

Te espero: ¿o quizás no deba esperarte?

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro




Te espero: ¿o quizás no deba esperarte?

Queridos amigos:

Tengo dos poemas titulados “Te espero”, pero no son dos versiones de la misma historia, sino que son dos historias completamente distintas. Por otra parte, aclaro que al titular el segundo poema no caí en la cuenta de que existía un primero, sino que lo hice mucho tiempo después. Ahora bien, si alguna otra historia me pide un día que la titule “Te espero”, exprimiré la imaginación hasta encontrar un buen sustituto. Podría ser éste: “Quizás no deba esperarte porque ya espero a dos antes que a ti”.


Te espero

Te esperé lo que nadie
ha esperado jamás.
Y mereció la pena.

Pocos besos después,
te esperé nuevamente, como acaso
ya no saben hacerlo los amantes.

Y de nuevo la pena
me fue retribuida.

Luego esperé una eternidad,
pero esta vez fue en vano.
Y la pena creció en mi corazón
hasta licuar su rabia.

¿Qué te puedo decir, ahora?
Te espero cada día
con esperanza que no pide
retribución.

Mariano Estrada
Del libro Amores colaterales (2006)


miércoles, 20 de octubre de 2010

La caricia

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

La caricia

Desde hace muchos años
he tejido mis noches
con el hilo tenaz
de la ilusión y la esperanza.

Pero la luz de cada día
-que es de materia insobornable-,
le da tal claridad a la mañana
que todos los castillos
levantados se desvanecen.

viernes, 5 de febrero de 2010

La esperanza

Fotografía de Fernando Medrano


La esperanza


¿Por qué mirar atrás, si la esperanza
no está en las telarañas de lo deshabitado,
sino en la consistencia de la respiración,
tal vez en el tamaño del estremecimiento?

Es cierto que la sangre se corrompe,
como la voluntad y la palabra;
que las llamas de la perversidad
alteran la razón y los sutiles
estados del comportamiento.

Pero la luz es un contrato
que permanece.

Permanece el amanecer,
con la profusa intensidad
de la inocencia.
Permanece el amor, con los callados
tintineos de las constelaciones.
Permanece la fe, donde se ensanchan
los altos horizontes del espíritu.

Tanta luz se derrama en el sagrado
recinto de la vida que, de frente,
no podrían mirarla ni los ciegos.

Yo percibo esa luz como alimento,
pero también como resurrección,
después de cada ruina
de la esperanza.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Del libro A este lado del Paraíso