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jueves, 10 de octubre de 2013

El tallo de mi amor




Montiboli, Villajoyosa. Foto M. Estrada


El tallo de mi amor

El tallo de mi amor tiene una rosa
que se ofrece a la luz de la mañana.

Y la luz la acaricia con la sana
pretensión de tomarla como esposa.

jueves, 1 de agosto de 2013

Una mirada por el retrovisor. Sexta parte



Fragmento del Guernica. Tomado de internet sin ánimo de lucro


Una mirada por el retrovisor. Sexta parte

Frases y versos jirones de la vida 16

1.- Actualidad de la cultura y del arte en España

Ésta es, grosso modo, la situación de la cultura y del arte en España: La poesía no cuenta, el teatro está enfermo de gravedad, la pintura sobrevive al obsceno mercadeo de caprichosos millonarios, de la literatura no se sostiene casi ni la novela, el cine depende de unas subvenciones cuyo mantenimiento se ha demostrado  imposible, la música ha perdido a sus grandes aliados en estos últimos años: me refiero a los ayuntamientos y otros organismos públicos que patrocinaban recitales a mansalva, construían grandiosos auditorios  y dilapidaban  montañas ingentes de dinero.  La crisis ha enterrado a la gallina de los huevos de oro, y ahora se ve con claridad que el arte y la cultura no pueden echarse alegremente en manos de la política, porque ésta es un cúmulo de vaivenes, de servidumbres, de caprichos, de chantajes, de compadreos, de corrupciones, de ignorancias, de contingencias, de eventualidades, de coyunturas… Y es que al final de la adhesión inquebrantable al poder y al dinero no hay otro poso que la resaca biliosa y la escoria pestilente. (2012)

martes, 23 de marzo de 2010

El caballo

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


El caballo

Ver PPS de Mar:
http://cid-1475022c52746880.skydrive.live.com/self.aspx/Mis%20PPS/Mar%5E_ElCaballopps.pps


El año 85 había llegado a Benidorm con un invierno cálido, como suelen ser los inviernos en esta zona ¿Cómo, si no, iban a florecer en enero los almendros? Con él había llegado también un cantante argentino al que, para montarse en el éxito, le faltaba estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Pero llegó a Benidorm, donde lo más que puede hacerse musicalmente hablando es cantar en el salón de un hotel o de una cafetería, lugares en los que él necesariamente se prodigaba. No recuerdo bien si aquel año se celebró el Festival de Benidorm. Lo que sí puedo decir es que el Festival de Benidorm estaba de capa muy caída y no volvería jamás a ser lo que fue, a pesar del dinero insuflado para extenderlo a los lejanos confines del mundo ¿Confines? ¿Con qué fines? Lástima de dinero, ¿no? Algunos ni siquiera saben tirarlo. Se lo dejan a espuertas y no saben tirarlo ¿Y son gestores públicos? Me lo explique usted, amor, me lo explique usted. (Nota: si hubiera dicho Amor, con mayúscula, me referiría al concejal que tuvo a su cargo el lanzamiento, pero amor, con minúscula, es un indeterminado inconcreto con el yo suelo hablar a menudo)

Se llamaba Raúl. El cantante, digo, el gaucho. Era apuesto y amable. Cantaba a la manera de Alberto Cortez. “Igualito, igualito” –apostillaban algunos- y se acompañaba de una guitarra.

-Éste canta mejor, Mariano, me dijo confidencialmente Paco Llorca.

Naturalmente, fuimos a verle. Y, en efecto, tenía una voz poderosa, como la de Alberto Cortez, pero más limpia. Eso sí, tal vez le faltaba esa fuerza que su compatriota tenía a raudales “en un rincón del alma”.

-Hola, Raúl, éste es Mariano
-Hola, Mariano, Paco me ha hablado mucho de ti

Poco tiempo después compuso una canción con “El caballo”, un poema del libro “Vientos de soledad” que yo había escrito en fechas muy recientes. Y, cómo no, fuimos a su estreno en una sala de fiestas que en mis recuerdos aparece en una especie de sótano impersonal y desangelado. Estaba en L’aigüera ¿Por el Hotel Luna? Eso creo, pero mis recuerdos ahí se desvanecen. Tampoco sé si hubo muchos aplausos, lo que puedo asegurar es que Raúl, aquel día, no murió de éxito. Y si alguno tuvo, que lo tendría, quedó sepultado para siempre en las paredes de aquella sala grande y un tanto contraindicada para cantar, aún teniendo una voz como la suya.

Y ahí acabó la historia, de golpe, puesto que Raúl despareció como por arte de magia. Se fue sin despedirse y no volvimos a verle. Nadie sabe lo que ha sido de él, y a mí me gustaría saberlo. Lástima que, al menos, no me dejara la partitura de la canción llamada “El caballo”, de la que no recuerdo dos acordes seguidos porque sólo pude oírla una vez. Es para mearse de risa, ¿no? A uno le ocurren unas cosas muy raras y muy tontas ¿Dónde estás ahora, gaucho divino? Tu éxito se preveía difícil. Pesaba un dios sobre ti, sobre tu voz, sobre tu forma de hacer y de cantar, a pesar de que la estrella de ese dios también se ha acabado apagando. Pero ahí están sus obras, que son las que hablan por él y por las que yo te recuerdo.

Dejo aquí el poema. Que cada cual le ponga la música que desee, si es que hay que ponerle alguna, que a lo mejor es que no.

Un abrazo


El caballo


Yo tengo adentro un caballo
de incierta doma;
a veces suave y, a veces,
a veces loca.

Caballo manso, caballo,
caballo potro;
a mí me habita un caballo
que yo no monto.

Yo soy el agua que bebe,
su sed es de otro;
la carga ajena la aguanta,
conmigo es cojo.

Conmigo es cojo, si quiere,
y mudo y sordo;
un día condescendiente,
arisco el otro.

A mí me habita un caballo
que se desboca;
mis venas urgen galopes
de sangre a gotas.

A gotas tristes, a veces,
alegres otras;
que no se cansa la sangre
de ser tan roja.

Caballos todos son nubes
y algunos viento;
el mío llena un espacio
de crin y pelo.

Caballo tengo y es mío,
por él soy pienso;
mi sangre toda, mi sangre
lo lleva inmerso.

Caballo blanco, caballo,
caballo negro;
mordisco, coz y patada,
relincho y beso.

Yo tengo adentro un caballo
de mala monta,
que a veces corre y, a veces,
a veces trota.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/