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viernes, 1 de octubre de 2021

Pantalones campana

 

Mariano Estrada en el puerto de Villajoyosa, 1976


Pantalones campana

¿Qué fue de los pantalones campana?
-Pues nada, como eran tan tan… se acabaron estrechando en los bajos.
-¿Y en los altos?
-Ahí ya marcaban paquete.
-Los había que marcaban honduras.
-Sí, en Tegucigalpa y Comayagüela.
-Vamos, que se hicieron pantalones normales.
-Eso, después fueron de tubo, de media pierna, de bragueta baja, de tirabuzón, de arrugas, de pinzas, de tirillas, de flecos…Y ahora son de pitillo.
-¿De pitillo?
-Eso dije.
-Y los meten en una cajetilla, como a Juana la Loca?
-Más bien los meten en un cuerpecillo de alfilitero.
-Y les llaman Chesterfield y Winston y Marlboro.
-Pero ¿qué dice usted, señor Loix?
-Nada, vaquero, que me gusta tu pantalón de tergal.
-¿Por qué?
-Porque no se te ha arrugado en toda la noche…
 
Mariano Estrada

 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Platero y una niña sin dientes. Y dos más.


 
Charo y el burrito Platero, Muelas de los Caballeros, Zamora, 1965

Platero y una niña sin dientes

Cuando yo era un muchacho barbipungente y mi hermana pequeña era realmente pequeña, nació un burrito en las cuadras de la casa familiar al que bautizamos con un nombre famoso: Platero. No le pedimos permiso a Juan Ramón porque el apellido no iba a ser Jiménez, sino Estrada. Creció con mucho mimo, se sentía uno más de la familia, jugaba con nosotros y creo que a veces se reía porque a mi hermana le faltaban dos dientes. Pero, claro,  mi hermana se reía también porque Platero tenía las orejas muy grandes. Así que estaban en paz. Ella le abrazaba y él se dejaba abrazar y recibía gustosamente sus mimos. Era presumido y tenía el pelo sedoso, como la lana de los corderos lactantes, como la piel de los albaricoques en los atardeceres de la primavera.