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lunes, 21 de octubre de 2019

A los humeros del Fontirín, Muelas de los Caballeros, Zamora.


 Río Fontirín. Pte. San Andrés, Muelas Caballeros. Foto Fernando Medrano


A los humeros del Fontirín, Muelas de los Caballeros, Zamora. 

Dedico esta entrada a mi amigo Fernando Medrano, persona admirable que logró hacer de la fotografía el río de su vida.

Si yo fuera humero querría vivir en una de las orillas de este río para beber continuamente de sus aguas transparentes y limpias. Y parece que los humeros de la foto piensan lo mismo que yo. Se llama Fontirín y, como su nombre sugiere, es pequeño de extensión, pero grande de corazón y de belleza. Nunca ha necesitado ser más largo ni más ancho para enamorar a todos los que, de una u otra forma, han probado sus aguas. A mí me gusta tanto que un día le hice un poema. Tal vez dos. Hay que tener en cuenta que es el río de mi niñez y, por qué no decirlo, también de mi adolescencia, de mi juventud y de mi vida.

lunes, 16 de julio de 2012

Música en el río



Río Fontirín, Muelas de los Caballeros, Zamora, paraje de Riodeveja. Foto M. Estrada


Visita en Facebook la página “Propósitos adversos”

Música en el río
-¿Qué pasó con él? (la pregunta alude al viejo puente, por donde pasaban antes las vacas)
-Calcula, lo fue deshaciendo la desidia, poco a poco, inexorablemente. Aunque la culpa la tiene la emigración, claro, la pobreza. Con los 25 años de paz, la gente se fue “Para Alemania Zumbando” ¿Recuerdas la propaganda? El camino dejó de utilizarse, las crecidas del río, tras largos y repetidos inviernos,  lo iban empujando hacia la ruina. Fíjate, pilastras de granito, vigas y tablones de madera… Piedra y roble, una reciedumbre de materiales que, sin embargo, acabó por vencer el abandono.
-Pudo más que las vacas.
-¿Quién?
-El abandono.
-¡Ah!... Bueno, sí, ahora los hacen de hormigón.
-¿Los puentes?
-No, los abandonos. De hormigón y de frío...

Música en el río

…Del puente en cuestión, que aparece embutido entre las ramas de  los humeros, se sale por un tinglado de piedras desordenadas que da a un pequeño rellano flanqueado por matojos de zarzamora, llora que llora por los rincones. Junto a ellos hay algún escaramujo o tapaculo de más o menos fuste, pero la gente se pone el bañador detrás de los arbustos domesticados, que suelen ser de escobas o de brezo.  Después hay un remanso del agua, tal vez del frío, con una diminuta playa de arena. Más vegetación, más arbolado. Finalmente, el gozo de una íntima roca, a cuyos pies, el río adquiere estrecheces y velocidad, sobre las que el agua teje caprichos. Caprichos españoles, por supuesto, como el de Rimski Korsakov,  que una vieja gramola dejó adherido eternamente a la piedra. Rimski era una adherencia mágica del colegio (un internado de dominicos), como Schubert o Bach o Haendel o Ketelbey o Tchaikovsky. Años o páginas después, el agua fue dictando otras músicas, entre las que cabe destacar Enchanged Melody (Rightteous Brothers), por su duración en el tiempo. Luego vino The Allan Parson,s Project, desgajado del muro de Pink Floyd. Allí sentí y amé, a galopes del corazón, sobre la virginidad clara del agua. Hasta que alborotaron el gallinero unos okupas de Valladolid, con  un casete metálico en el que se oía constantemente a Barón Rojo.
-Mira, Antonio, nada tiene que ver con la realidad, que es bien distinta, pero en esta zona concreta, y en otra que hay más abajo, situaba yo, al leerlo, determinadas escenas de El Jarama. De las que se desarrollan en el río, claro, porque antes había escenas de río.
-Lo sé, lo sé... –replicó Antonio-  Entonces estábamos sin desvirgar: éramos puros e inocentes, aunque tampoco podíamos ser otra cosa: en realidad nos estábamos purgando, porque veníamos de la barbaridad y de la culpa.
-Nosotros no, Antonio. Nosotros éramos inocentes de veras. Ferlosio era inocente, El Jarama era inocente. Y, en todo caso, nosotros hemos sido los paganos, pero era necesaria la catarsis y la regeneración.
-Por supuesto, por supuesto.... Para abonarle el terreno al disparate que ha venido después –concluyó Antonio- ¿No lo ves, hombre? Más que creyentes hemos sido crédulos, más que inocentes hemos sido cándidos. Bien lo saben los listos, que guardaban un prudente silencio y se reían de nosotros por lo bajini…

Del libro “Aguablanca: caminos de ida y vuelta”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

 Río Fontirín, Muelas de los Caballeros, Zamora, paraje de Riodeveja. Foto M. Estrada

viernes, 22 de julio de 2011

La importancia de las abejas

Charo y Mariano, mayo 2011. Vieja colmena de roble y losas de pizarra. Quitanilla, Zamora


LA IMPORTANCIA DE LAS ABEJAS


A Daniel Estrada y a Eli Expósito

A lomos de una yegua rojiza, Juan, padre, e Isidro, hijo, se dirigen al colmenar de Tijera (Tijera es el nombre de un paraje de Muelas de los Caballeros, en la provincia de Zamora). A la altura del cementerio, se les une una tercera persona que, en contra de lo que pudiera parecer, no es el Espíritu Santo, sino un ocasional compañero de viaje. Se llama José Antonio y lleva perro y montura.

-Los cementerios siempre me producen escalofríos –reflexionó el incorporado en voz alta.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Caminos, silencios, ríos, montañas


 
Río Fontirín, Muelas de los Caballeros, Zamora. Agosto 2010

Caminos, silencios, ríos, montañas...

El silencio volvió a apoderarse del camino. Otra vez los pasos acompasados y monótonos, la ensimismación, la introspección, la actividad desenfrenada de la mente, los pensamientos que vienen, que van, que se amontonan, que juntan el grano con la paja, la verdad con la mentira, que burlan el tiempo y el espacio, que trascienden la realidad, que quiebran la razón y las costumbres, que irrumpen en territorios inexplorados y traspasan murallas imposibles. Que transforman y desmenuzan y desacralizan. Que atraviesan montañas, que saltan valles y ríos......

¿Y ahora descubres que el río no es el río sino una grieta de sangre? ¿Y ahora descubres que las montañas son senos de la mujer/madre-tierra/fecundidad? Ayer profundicé una montaña desnuda y afeitada. Las montañas también tienen afeites, como las mujeres. Los tienen y los sufren y los exhiben. Como adicto a la trigonometría, yo pedía senos. Y me dieron tangentes. La tangencias son igual que los roces. Pero yo necesitaba profundidad. Y me dieron piedras. En realidad, yo era un niño "que iba para piedra nocturna". Mamá, quero senos. "Voglio una donna" Y me dieron montes para andar y merecer y ganar altura y cansancio. Ahí está el bidón de la pulsión, el de las cuestas arriba. ¿Cómo se profundiza una montaña? Propulsión a chorro. A mí me empujan motores que funcionan con queroseno. Mamá, quero seno. Mamá, quero tuate. Seno y chocolate. Y me dieron piedras.

Subiendo a las cascadas de Sotillos, San Ciprián, Sanabria, Zamora


En las laderas afeitadas las piedras van hacia arriba, pero también hacia abajo. Solo hay que mirar al revés. Variar el sentido. Invertir. Meter muchos millones en la prosperidad, léase mercantilismo, léase progreso: "Millones al horno". Invertirse. Hacerse maricón. Volver la vista. Hacerse estatua de sal, mirar atrás. La mujeres que hacen el pino son temporalmente invertidas. ¿Y si se invierten dos veces? Entonces pueden ser lesbianas. Mi tío Juan me ha dicho que su hija Teremari está muy bien invertida. De pie es un monumento, pero él quiso decir colocada. No, no, chaval, mi hija es de la liga antidroga. No sé qué liga es esa, pero no es muslim, como la Árabe. La liga árabe es difícil de ver, porque está debajo del burka. Las ligas ya no están en el muslo, como antaño. Ahora son sociedades elásticas. A algunas sociedades les viene grande la liga. ¿Qué ocurre, entonces? Que todo cristo las folla.

Las montañas no tienen profundidad, tienen altura. Y base. En las montañas nevadas la base es militar. Área militar. Base por mitad de la altura. ¿Triángulo? No, cono. Bien, ¿quiere usted una cana? ¿Al aire? No, de barril. Una cana, cono. El cono es un volumen. La cona es otra cosa, pero en gallego. ¿Me está invitando usted a una cerveza? Base. Ácido más base. Sal más agua. Sal de la tierra, sal de la marisma, sal de Santa Pola, sal de aquí, lárgate ya, vete. "Yo te arrojé de mi cuerpo... ". Las montañas con base militar son montañas nevadas. Los montes afeitados no son montes, son piedras. Piedras de Venus. No son metáforas. Son huesos. Axis y coxis. Las piedras de Venus aparecen cuando las mujeres se hacen niñas de pubis. Es decir, se afeitan. ¿Tú te afeitas? "Mi barba tiene tres pelos". El pubis es un entorno atrayente, incluso obsesivo y mortificante. El pubis atrae a las ladillas y a los pitones. El de los ángeles atrajo a Manuel Puig.

Gonorrea de toros. Sangre de cornada. El río es una grieta de leche. Montaña de penetración. Profundidad. Útero. Los toros acaban siendo afeitados para que los cuernos no arruinen las corridas de los empresarios taurinos, cifradas en moneda corriente, como el agua que no has de beber. Los cuernos de ahora son un patrimonio confuso. No quemado, confuso. Un colosal mixtifori. Antes los llevaban las esposas. Ahora los llevan los carceleros entre sí. Las esposas van sueltas hacia los presos, con la tortilla y el bollo. No obstante, yo persigo la luz de las cavernas y ayer profundicé una montaña desnuda y afeitada. Antes fue un bosque de robles. Pero la tierra se estremeció con las caricias candentes del verano que desembocaron en tormentosos desgarramientos de la carne.

Heme aquí, carne atribulada, monte arriba, piedras arriba, "Peñas Arriba". Hacia la cumbre, hacia el pezón redondeado y trémulo, hacia el solar mortificado de la nieve, que se derrite; del agua, que se filtra; de la fuente, que brota en la ladera para hacerse río de sangre y eternidad, río de flora esplendorosa, río de fertilidades multiplicadas, río de belleza, río de gacelas atardecidas, río de baños ateridos y venturosos, río de molinos y amaneceres blancos y crecidas y sones y cánticos y transparencias.

Flora no afeitada, flora exuberante y floreciente. Río cercano y entrañable, río del alma que arrastra chorros de vida y bardomera hacia un ocaso de mar y corazones lentos, con mareas de vientre y de ternura. Río de sueños y de amor y de espumas evanescentes y populosas. Río de corrientes atropelladas y de truchas escurridizas. Río de barbos y de carrizos, que son barbas de río. Río elemental. Agua sin espasmos de contaminación, agua de abluciones purificadoras, agua de catarsis, borbotón, agua viva, agua constante, agua constantemente viva...

Del libro "Aguablanca: caminos de ida y vuelta"
Río Fontirín, Muelas de los Caballeros. Agosto 2010

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios

sábado, 11 de septiembre de 2010

Fecundidad

Río Fontirín, Muelas de los Caballeros, Zamora. Foto M. Estrada

Fecundidad

El río baja de golpe,
la tierra calma lo espera.
Hay un lugar donde se unen
para que nazca la yerba.