Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta bellezas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bellezas. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de octubre de 2010

Otoño

Álamos en Quintanilla de Justel. Foto JMPiña

Otoño

Acaso por ausencia de meditación, o tal vez por asociación inconsciente con el tiempo luctuoso de los difuntos -entre los que tengo muy cercana familia-, siempre había creído que el otoño era una magnífica metáfora de la muerte. Y, en efecto, el vientre de las Horas se derrama en un color de tierra, el día es gris, la lluvia minuciosa, la tarde adquiere texturas de frescor, de oscuridad, de melancolía... Y las hojas caen, finalmente, aunque antes revisten de belleza la inminente desnudez de los árboles.

viernes, 29 de enero de 2010

Una rosa amarilla


Montiboli, Villajoyosa

Una rosa amarilla

Hay bellezas puras y frías.Y hay bellezas vivas y mestizas que algunos tenemos la suerte de tener en el jardín para admirarlas de cerca. La buganvilla es preciosa, el rosal, oloroso; el hibisco, actualmente, presenta una belleza subsidiaria; el ficus está tremendo ya, casi excesivo... Luego está el mar/la mar... A ese respecto, a menudo me dicen que ese árbol gigante me tapa un tanto su vista, pero, ¿cómo prescindir de esta otra vista, la vegetal? El mar es grande, casi abrumador. En cambio las flores son fugaces. Y los árboles... bueno, los árboles son tan reconfortantes... Tened en cuenta que una parte de mí, digamos que las puertas interiores, está hecha de roble. Y de almendro.