Montiboli, Villajoyosa
Una rosa amarilla
Hay bellezas puras y frías.Y hay bellezas vivas y mestizas que algunos tenemos la suerte de tener en el jardín para admirarlas de cerca. La buganvilla es preciosa, el rosal, oloroso; el hibisco, actualmente, presenta una belleza subsidiaria; el ficus está tremendo ya, casi excesivo... Luego está el mar/la mar... A ese respecto, a menudo me dicen que ese árbol gigante me tapa un tanto su vista, pero, ¿cómo prescindir de esta otra vista, la vegetal? El mar es grande, casi abrumador. En cambio las flores son fugaces. Y los árboles... bueno, los árboles son tan reconfortantes... Tened en cuenta que una parte de mí, digamos que las puertas interiores, está hecha de roble. Y de almendro.
