Fernando Medrano, haciendo lo que más le gustaba
Fotografía
de un amigo que ha muerto
A
mi querido amigo Fernando Medrano,
que no tenía miedo a morir, sino a morir
sufriendo.
Me lo dijo la última vez que nos vimos en su casa,
este mismo verano, donde tuvimos una conversación agradable, serena y desnuda.
Yo quería saber de su estado de ánimo, de sus pensamientos íntimos, de sus
ocupaciones y preocupaciones. Y él no tenía inconveniente en llevarme por los
terrenos pantanosos de sus cánceres, que eran dos, por sus accidentados paseos
en bicicleta, por sus intimidades personales y familiares, por la luminosidad
de sus fotografías. Digo luminosidad porque era ahí, enseñándomelas, donde más
se le iluminaban los ojos y le resplandecía la cara.

