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sábado, 7 de abril de 2012

También probé el amor



Villajoyosa, 4-4-2012. Foto M. Estrada


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También probé el amor

También probé el amor
en los linderos de la hierba:
allí donde el barranco se desliza
por un cauce de margas o de gozo.

Bajo una luz venial –que daba
en las cenizas de la noche-
orillé las toperas de la carne,
los musgos entreabiertos, las gargantas
hondas y el vaho proceloso.

Y fue delicia el cardo con su brusca lezna
y el espino prensil
o la ganzúa de la aliaga.

Amado en el amor y consentido amante,
entre salvias, genistas o torviscos,
rociado por espumas de vilano y
ausente en realidad
de otra estadía que la gloria,
ni siquiera advertí que me espiaban
-impunes y morbosos-, los ojos de
dos cuervos disfrazados de Civiles.

De pronto se hizo verbo el perigonio verde,
mas ya volvía yo de los hortales
fecundos de la gleba.

Del libro "Desde la flor del almendro"

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

viernes, 13 de enero de 2012

El rollo


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


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El rollo


Allá por los primeros años 70, cuando el porro no estaba instalado en esta España dual y contradictoria, un amigo me dijo que al inhalar los humos de un peta entraba en los jardines de Príapo y no salía de allí hasta que no se le pasaban los últimos efectos y volvía nuevamente a la realidad monda y lironda.

Dichosas ellas.

Claro que no siempre que pasa igual sucede lo mismo. Así, otro amigo me dijo que a él le pasaba justamente al revés, o sea que, al encontrarse en una situación parecida, el inquilino del bajo manifestó claramente que no se levantaba.
-Entonces, ¿hoy no bajo D?
-No, hoy se me ha metido entre las cejas el pedal de la bici.

Ni que decir tiene que fue el segundo caso, y no el primero,  el que me llamó realmente la atención:

-¿Cómo que no se levantaba?
-Que no, tío, ni aunque hubiera llamado a la grúa.
-¿Le enseñaste el horizonte?
-Naturalmente. Y era bueno
-¿Le pusiste delante la zanahoria?
-Que sí, coño, que sí…
-¿Y qué?
-Pues eso, igual que si le hubiera puesto a una vaca
-Y ella, ¿qué hizo?
-¿A ti que te parece? Me llamó marica y medio…
-¿Y lo eres?
-¿Qué dices, muchacho? ¿Se puede ser uno y trino, tres en uno, cuarto y mitad? Yo he sido siempre entero y verdadero.
-Vamos, un hombre de una pieza.
-Eso, de una pieza…

Pues ahí dejo las cosas, con el pequeño retrato que les hice, en el que quedaron fijadas para siempre.

Un abrazo


El rollo

- No te canses, comadre,
que no es buen rollo
revolcarse en la yerba,
si no es de un porro.

- Pero tío, ¡qué dices!
A ver, explica.
¿qué le pasa a tu cuerpo
que no se excita?
¿Tiene cruces de neuras,
brotes de nauseas?
¿Tiene fugas de hormonas,
abscesos, traumas?
¿Qué le va, lo asexuado,
lo hermafrodita?
Pues a ver, camarada,
lo que te pica.

- Vale, tú, no te pases,
tampoco es eso.
Que si quiero los porros,
también el sexo.

- Lo que quieras, compadre,
no me lo cuentes;
lo que sé es que te cuelga
lo que no metes.
Que a lo vivo, lo vivo
no se te eleva;
con el porro te duermes
y luego, mierda.
De manera que, tronco,
constata el hecho:
Maricón que se esconde,
marica y medio.
Lo demás es un cuento
como una casa;
tu moneda es un culo
por las dos caras.

De la serie “Expresiones propias”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com