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lunes, 2 de enero de 2012

Preguntas


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Visita en Facebook la página “Propósitos adversos”


Preguntas

Les quiero preguntar a las luciérnagas,
al pájaro nocturno o al madero de la puerta
¿Por qué tu corazón se ha desprendido de la luna?

La primera en la frente:

¿No decían que no subirían impuestos? Tararí
¿No decían que iban a eliminar empresas públicas improductivas, que en realidad  son pesebres onerosos o impúdicas colocadoras de amigos? Tararí
¿No decían que iban a adelgazar la administración? Tararí que te vi

¿Tendrán razón los que dicen
que vas detrás del dinero?
Mira que yo no soy rubio
y, amén de bajo, soy feo…

La segunda en la boca:

¿No decían que iban a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, y nos pusieron a todos por testigos?
¿Por qué han mentido a la primera de cambio y han puesto el programa en cuarentena?

Tu boca sabe a mentira,
tu corazón a veneno,
te da en la cara el engaño
y encima tienes un velo.

Pero vamos a ver:

¿Por qué no han suprimido ya los coches oficiales y que cada cual acuda al tajo con el vehículo propio, sea metro, moto, coche o bicicleta?
¿Por qué no eliminan los móviles y que cada quisque se lo pague de su bolsillo como el resto de los mortales que aún no vivís y ya os llamo yo mortales?

¿Adónde acaba el filo de esta lanza,
este aciago virote o esta lezna?

¿No advertís que traspasa con dolor
el humilde costado de los contribuyentes?

La tercera en el pecho:

¿Por qué no suprimen los insultantes privilegios de los políticos, que son generadores de agravios comparativos y de monumentales cabreos?
¿Por qué no obligan a los directivos de las cajas de ahorros, intervenidas o no, a devolver el dinero que se han permitido llevar de bóbilis bóbilis?

¿Adónde acaba el rijo, la vesania,
el túrmido venablo?
¿En qué satisfacción se rinde el vértigo?

El gobernante dice:

Han quedado en el aire la revolución y las filosofías
porque todo pensamiento se ha volcado hacia ti.

Se refiere al poder

Y justifica:

Te tengo tan a mano
que casi es imposible
desatender el roce.

El gobernado está dolido y ésta es su queja:

Teñido del dolor de las espinas,
estoy en el ramblizo de una ausencia larga

Se refiere al bienestar, que huye como liebre por los derrumbaderos.

Y sigue:

Me calcina la luz, la sed
me inunda y el destino
se extiende frente a mí
como un pasto de abrojo.

Y nada más, amigos, solo deciros que del cuerpo de los más desfavorecidos:

Gotean las azudas de la sangre.

¿O qué otra cosa son las enormes colas del paro?

Un abrazo

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios