Pandemia
A
día de hoy sabemos
que
los cimientos eran frágiles.
Creíamos
haber edificado
sobre
la roca, pero no es verdad:
hemos
edificado
sobre
un foso de arena.
Página de literatura, en poesía o en prosa
Pandemia
A
día de hoy sabemos
que
los cimientos eran frágiles.
Creíamos
haber edificado
sobre
la roca, pero no es verdad:
hemos
edificado
sobre
un foso de arena.
En tu cara
Hoy
miré tu cara
y
en su centro había
unos
dientes blancos
y
una dulce risa.
Mirando
hacia un pasado de rosas
Muy difícil
Cuando le dije a mi madre que nos íbamos a casar, me contestó con estas simples palabras: “El matrimonio con amor es muy difícil. Imagínate lo que será sin amor”. No obstante, ella sabía muy bien que tú y yo estábamos profundamente enamorados, por lo que el matrimonio, para nosotros, tan solo iba a ser muy difícil. Y hasta eso estaba por ver, porque tus ojos y los míos habían sido cegados por un presente de rosas.
Un silencio de nieve
Inspirado
en la realidad,
pero
completamente imaginado.
Los
responsables
de
nuestro bienestar
aparecen
muy dignos en la tele
para
cantar sus infinitas
cualidades
como gestores.
Tal
vez el adjetivo es excesivo,
pero
hay que atribuirles, por lo menos,
la
excelsitud en la que envuelven
la
propaganda.
Presentación de LA SONRISA de los ERIZOS y EL ÁRBOL ABATIDO
El próximo día 14
de enero, jueves, a las 20.00
horas, en el salón de actos del Ayuntamiento de Benidorm, tendrá lugar la Presentación
de estos dos libros que, siendo tan diferentes, nos ha obligado a juntar la pandemia.
Lalo F. Mayo es editor de La sonrisa de los erizos (LAR libros)
José Piqueras es autor de la
portada de El árbol abatido (Editorial
Platero)
Dejo aquí un pequeño extracto de los prólogos de EUGENIO CASCÓN (*) Y ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA (*)
Año 2020 y Covid-19
El 2020 pasará a la historia como el año al que todo el mundo manda a la mierda y se queda tan ancho. Ni siquiera los peores años de la crisis del 2008 fueron tratados tan mal. Pero yo me pregunto lo siguiente: ¿Se puede culpar seriamente al tiempo? Los humanos siempre necesitamos a alguien para descargar nuestra ira, pero ya dijeron los de Gabinete Caligari que la culpa fue del chachachá…
¡Bon Nadal! ¡Feliz Navidad!
En estas dos palabras se encierran un montón de significados y de conceptos: amor, paz, felicidad, cariño, familia, juguetes, regalos, niños, turrones, invierno, frío, nieve, lumbre, alegría, fiesta… Pero hay algo que este año apreciamos especialmente por encima de todas esas cosas: ¡La salud! Cuidémosla durante todos estos días de celebración en beneficio de nuestro propio futuro. La buena salud es, sin duda, lo que más nos conviene, el regalo más grande que les podemos hacer a nuestros niños. Porque la Navidad y el futuro, aunque sean en parte nuestros, son sobre todo de nuestros niños.
Una noche de amor
Una cita. Las diez. Un restaurante.
Un rincón en el fondo. Una balada.
Y nosotros sentados a una mesa
con dos velas, dos copas, dos miradas.
Ofreciendo los ojos a los ojos
hicimos que la noche se llenara
de burbujas de vino y de silencio,
de sonrisas en labios de manzana,
de erupciones de piel interminables
y bocas en ausencia de palabras.
Salimos a bailar y al abrazarnos
lo hicimos con la fuerza de las brasas.
Como juego de manos, mil caricias,
como hiedras del cuerpo, dos tenazas,
y por hilo de amor un sentimiento
sin resquicios ni grietas ni distancias.
Desgranando los besos como espigas
recorrimos la noche hasta gastarla.
Una luna muy alta nos bendijo
y empujó nuestros cuerpos hacia el alba.
Mariano Estrada.
Del libro Poemacnciones de amor (2013)
La Navidad
del recuerdo
Para mí, las auténticas Navidades son las del recuerdo imborrable de la niñez:
una casa cuya forma no han logrado cambiar las rehabilitaciones, una cocina
caldeada por un fuego bajo de leña y por el profuso calor de una familia
humilde, amante y numerosa; unos escaños oscuros de madera para sentarse al
fuego; el hogar, donde se calentaban las palabras y la risa y la comida de la
familia, incluidos los animales; la duermevela de los gatos en los entornos del
resplandor de las llamaradas; las brasas rojizas y acogedoras en que éstas
acababan convirtiéndose, la campana gigante que sujetaba el calor en sus
paredes íntimas, el humo que ennegrecía las caramilleras y multiplicaba el
hollín de la chimenea: la misma chimenea por la que años después se coló la
Luna para encontrar una doliente soledad desperdigada.
Y los abuelos, con su cariño viejo y su memoria
innumerable e imperecedera, con la magia atrayente de sus fábricas de aventuras
y desventuras, de alegrías y miedos.
Y los hermanos, vertebrados en el
amor de tu corazón como si fueran carne propia, doliéndote sus dolores,
iluminándote sus alegrías. Compartiendo los enfados y las carcajadas y los
parchises y las fungas y las zambombas y las rayuelas... Compartiendo el patio
y el amor y la calle y el cálido aliento de los perros.
Y los padres.
Unos padres cercanos, amorosos y protectores. Con su
presencia sencilla, pero robusta, indisociable de la felicidad, y la ternura
sólida de un amor tan grande que no se ha agotado en el tiempo ni caerá jamás
en el olvido.
HÁLITOS
A María Vázquez
Hálitos llevo conmigo
de los jóvenes inviernos
que llenaban la cocina
de familia, de pucheros.
Hálitos llevo en la sangre,
en los ojos, en los huesos,
de la madre aquella mía
con el huso entre los dedos.
Hálitos tengo oprimidos
que me llevan a los pueblos,
donde ha habido tantos hombres
al calor de tantos fuegos.
Hálitos tengo, vaharadas,
de los gélidos inviernos
y de aquellos padres dulces
que son míos, que son buenos.
Mariano Estrada
Del libro Mitad de amor, dos cuartos de querencias (1984)
Feliz Nochebuena
Con este poema, que es tan sencillo y tiene tantos años, os quiero desear una Nochebuena íntima, recogida, entrañable, amorosa y feliz. El poema es el mismo de siempre, lo que cambia es la circunstancia, que es triste, y la chimenea, que tiene un tono alegre. ¿El fuego? Bueno, es que tomé la foto en verano y en verano no se encienden las chimeneas. El calor lo pondremos nosotros, que seremos pocos, pero nos amamos con toda la intensidad que nos permite y nos ofrece la vida. Calor de hogar. Amor de padre, de madre, de familia…Amor reconocible y cercano, amor esencial, amor sereno y con arraigos hondos y vivos.
Luna de Nochebuena
Por el hueco estrecho
de la chimenea,
se coló la luna
de la Nochebuena.
Queridos amigos:
La Geina, que es Gosa. Y el Gey, que soy yo, os
deseamos una feliz Navidad
-Ah, ¿pero tú eres Gey?
-Claro…
-¿Y has dejado el armario?
-El armario, el dormitorio, la casa... No me ha quedado más gemedio.
-¿Por qué?
-Se me veía mucho la pluma.
-O sea que es usted un pájaro.
-No, un Gey. Un Gey que quiere felicitaros la Navidad, que es un tiempo geal de
amor y de familia. Por eso estoy aquí, con la Geina y la copa. Felices fiestas
Mariano Estrada, 13-12-2020