Mariano, Muelas de los Caballeros, 1969
Puede
que tuviera un cierto estilo, pero afición no tenía ninguna.
A la vista de esta foto, cualquiera diría que soy
aficionado a la caza. Pero nada más lejos de la realidad. Ni siquiera sé qué ha
sido de la escopeta con la que estoy apuntando y que quería dejarme mi padre en
herencia, una sarasqueta del 12 de la que él estaba enamorado, si así puede
decirse de la íntima relación de un hombre con un arma de fuego. Por cierto, mi
padre era un cazador de buen tino. Él lo solía decir de este modo:

