Rosa, en el pantano de Guadalest. Año 2011
La risa, un ingrediente necesario
1.* La llave
A
veces no comprendo por qué te enamoraste de mí. Entonces cierro los ojos y me
digo: menos mal que hay cosas que ocurren sin atender a razones. “Algo
tendrías” –remuga por debajo la conciencia- Y es cierto: tenía el corazón
enamorado, tenía una lengua irrefrenable, tenía unos ojos chispeantes y
prometedores… Y, en el último rincón de las pertenencias, tenía la llave de la
risa. ¿Serían esas cosas las que me hicieron un galán a tus ojos?

