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lunes, 18 de junio de 2012

Hombre



 Rosa y Mariano, hotel Cimbel, Benidorm, septiembre 1975


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Hombre

He reparado en el título de este poema que hoy os presento y, así, a bote pronto, me ha olido a “Abrótano macho”. Y no me refiero a la planta de ese nombre, sino a un subproducto en forma de colonia masculina de los años 70, cuyo anuncio, según mis evanescentes recuerdos, sugería virilidad, músculo, valentía, arrojo, decisión, empuje, furia...

Hombre, fuego natural, fuerza salvaje. Pásamelo, Mateo, que las arrollo...

Pero no, una vez leído el soneto, porque de un soneto se trata, más bien me sugiere una reconversión o un camino de vuelta que, lejos de la bravura feroz de un toro de Osborne, le ocurre igual que a un  Osborne llamado Bertín: que toda esa apariencia de macho hispano indomable, esa estampa fiera, se le ha diluido en ternuras y en flores y en lados femeninos y en comprensión y en cariños y en afectos.
Es lo que tiene la vida, que a todos nos va acercando a lo que en realidad somos. Así,  unos se van por peteneras, otros se echan al monte o al arroyo o se arrojan en los brazos de un sugerente nirvana. Y otros, simplemente, nos arrimamos a ese árbol cercano de la flora humana que, desde su frágil apariencia, nos da seguridad, templanza, frutos y gozos.

Un abrazo

Hombre

Si he sido dios y vértigo y quimera
¿qué puedo pretender, sino ser hombre?
Tomadme, pues, llamadme por mi nombre
y dadme a una mujer por compañera.

Con ella sentiré la primavera
y nada habrá en el mundo que me asombre.
En ella amansaré lo que se esconde
detrás de la camisa de una fiera.

Labradme el corazón, lo tengo fuera,
dispuesto, como un potro, a la carrera,
sediento de la llama a que responde.

Talladlo, recortadle la madera,
herida en la salud por tanta espera
que tuvo en algún sitio, no sé dónde.

Del libro “Vientos de soledad”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

domingo, 8 de enero de 2012

Amor: dos poemas para el contraste


Foto tomada en El Charco, Villajoyosa


 Amor: dos poemas para el contraste


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1.- Enajenación

Es cierto que tu forma me robó
la capacidad de discernimiento
y que seguí tus pisadas sin hacer preguntas.

Es cierto que perdí la voluntad,
el corazón y la memoria,
que tu merced se adueñó de mis sentidos
hasta el punto de forjar un hombre en precario.

Pero ¡ay!, también es cierto
que hasta ese instante preciso
mi cabeza no sabía del laurel
y mi pecho no entendía de felicidad.

¿En qué voy a apoyarme, por lo tanto,
para abjurar de esta gozosa locura?

No, no… ¿Qué digo?
Desde mi triste y recuperado entendimiento,
lo que quiero es que tus besos me condenen
a la enajenación más audaz y duradera.

Del libro “Azumbres de la noche”


2.- He despojado tu hierro…

He despojado tu hierro
de pátinas y herrumbres.
He sometido tu tronco
a una lenta gubia.
He llegado, en fin, a la verdad,
tu estricta esencia.

Permíteme, pues, que me acomode
en el surco acanalado de tu vientre,
que profundice tu entraña
para hacerla mía.

Yo fui purificado en el camino
que conduce a tu desnuda madera.
Como tú, estoy desposeído de corteza aleve,
de engañoso azúcar.
Mis manos, sin agobio de mudanza,
te han tomado a ti
para poblarse de vida.

Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com

jueves, 1 de diciembre de 2011

¿En qué me apoyaré?


 
Rosa y Mariano. Font del Molí. Benimantell, Alicante

El tiempo ha sido la azuela
con la que he pulido el verbo del amor:
amar, amante, amigo, amado…
Y en esta forma breve
voy llegando a la orilla de la calma.

En qué me apoyaré

¿En qué me apoyaré, mujer,
cuando el olvido prorrumpa en la memoria
y no haya un vendaval
que me alimente la brasa?

sábado, 2 de julio de 2011

¿En qué me apoyaré?


Rosa



¿En qué me apoyaré?

¿En qué me apoyaré, mujer,
cuando el olvido prorrumpa en la memoria
y no haya un vendaval
que me alimente la brasa?

¿Adónde he de beber
si las arenas me pretenden
y el hontanar está seco?

¿De se llenarán mis pensamientos vacíos?

¿Y quién me escuchará
cuando mis labios ya no tengan preguntas?

¿Tal vez me dejarás a la intemperie
si no construyo otra casa?

¿Y cómo, cómo hacerlo?
¿Ignoras que el amor, si no es amor,
es fuego que destruye la madera?

Del libro "Azumbres de la noche"

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios