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jueves, 3 de junio de 2010

Escribir sonetos. Del amor al olvido

Boticelli, El Nacimiento de Venus. Tomada de internet sin ánimo de lucro


 
Escribir sonetos. Del amor al olvido


-Mariano, tus sonetos son bastante aceptables ¿por qué no escribes más?
-Porque todo tiene su tiempo y su hora, y los sonetos ya pasaron por mí
-¿De qué forma y manera?
-Pues no sé, de la forma y manera que pasa todo en la vida, ¿comprendes?
-No
-¿De veras? Imagínate que yo tuviera seis hijos, todos sanos y salvos ¿Me harías la misma pregunta?
-Pues claro: ¿por qué no escribes más?
-Touché
-Puede, pero no te me vayas de rositas.
-Las rosas son mi debilidad, no lo olvides
-Y los árboles?
-También, los árboles son agua de la que beben los hombres y los pájaros. La rosa, que es fragilidad y fragancia, es materia y sueño. Las rosas tienen para mí una doble vertiente
-¿Y los sonetos?
-Los sonetos han pasado a la historia.
-¿Quieres decir que han perdido su validez?
-¡No! Algunos son auténticas obras de arte que resistirán el paso del tiempo. Además, en esto hay que arrimar el hombro, claro, porque el arte hay que preservarlo para las futuras generaciones.
-Entonces… ¿por qué no escribes más? Y a ver si a la tercera va la vencida…
-Por la misma razón que los arquitectos no hacen más catedrales góticas. Y mira que hay arte en las catedrales góticas… Ya sé, ya sé que la comparación no es la más adecuada, pero, en cierto modo, el soneto No me mueve mi Dios para quererte resiste la comparación con un templo cristiano. O con una obra de Haendel. O con un cuadro de Boticelli
-Creo que nos hemos ido un poquito
-Vaya, pues haberse ido es casi igual que estar loco. De ahí a escribir sonetos…
-¿Quieres decir que hay que estar loco para escribir sonetos?
-Para eso y para escribir poesía en general
-Pero tú escribes poesía, en general…
-Claro, y también estoy loco ¿O no?
-Pues mira, sí, me has convencido, estás como una cabra zamorana. Además, la opinión que yo tengo de tus sonetos no es tan buena como te he dicho. De hecho, creo que es mala de solemnidad. Y tu poesía en general es estúpida, como ya se encargó alguien de decirte por e-mail. Y todos tus escritos son un derroche inútil y una vana pretensión de belleza…. Ya está bien de alabanzas sin cuento, leche… Joder, con el tío. Le preguntas y no responde, le llamas y no sale a la puerta. Quieres meterle en el carril y él se empeña en andar a salto de mata. Has de saber, fenómeno, que la poesía y la nada son la misma persona. Que te baile el agua San Remo, si quiere. Con la pala. La coba es patrimonio de los políticos, tú se la das y ellos te dan la subvención o te adjudican la obra. Pero, ¿qué sois los poetas, en el caso de que tú seas realmente un poeta y no un vulgar sensiblero con fuertes desviaciones hormonales y un factor psicótico en la personalidad? Dime, ¿qué sois los poetas, después de todo, sino unos pobres ilusos que andan por ahí, como indigentes, a la caza de unos cuantos lectores? Te tuve amor, pero era falso, ahora ya estás en el olvido…

Un abrazo

Ver PPS de Mar:
http://cid-b9547652472c3167.skydrive.live.com/self.aspx/.Documents/Mar%5E_Delamoralolvido1.pps


Del amor al olvido

Del libro “Vientos de soledad" (1984)

Un hombre, una mujer, una mirada,
un beso, una caricia, una promesa…
No sigas, soliloquio, no interesa
oír la propia historia mal contada.

Su nombre es ilusión y es como un hada
que atrae, que emociona, que embelesa.
Su cuerpo es una rémora que pesa
y al fin es soledad y desgraciada.

Yo soy una dolencia descarnada
del tiempo esplendoroso de la fresa,
del rojo de la rosa enamorada.

Cogida por el sueño, recortada,
un día desperté sobre una mesa,
abierta como el sol, pero olvidada.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/
Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

sábado, 6 de febrero de 2010

Como barro

 

 Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Como barro 

Entre la poesía amorosa de Miguel Hernández, que es abundante y buena, hay un poema de marcado estilo gongorino que, con forma de octava real y fondo de pecado y de serpiente, a mí me ha llamado siempre la atención, especialmente por la contundencia de sus dos últimos versos, en los que -más allá de la alusión a determinadas supersticiones-, hay una altísima carga de sexualidad:

En tu angosto silbido está tu quid,
y, cohete, te elevas y te abates;
de la arena, del sol con más quilates,

lógica consecuencia de la vid.
Por mi dicha, a mi madre, con tu ardid,

en humanos hiciste entrar combates.
Dame, aunque se horroricen los gitanos,

veneno activo el más, de los manzanos.

En la última página del universal libro de la lírica, donde está escrita la poesía amorosa de los poetas de todos los tiempos, aparecen estos versos míos que muy escasamente llegan a formar un poema:
 

Fruta del frutero
no la quiero.
Yo la quiero del árbol, apetente,
con engaño mortal de la serpiente.

 

Con las debidas distancias en cuanto a la calidad de los respectivos ejemplares, la carga sexual es aproximadamente la misma. Y eso es justamente lo que a mí me interesa destacar para colgar el soneto que dejo a continuación, de cuya lectura se desprende que, en las relaciones amorosas, el barro es un elemento indispensable.

 COMO BARRO 

 Como barro te quiero, como arcilla,
sin tamiz ni remiendo ni censura;
con la esencia mortal o levadura
con que fue modelada la costilla.

 Te requiero mujer, no mantequilla
ni artificio de libro o de pintura.
Que te abunden en barro la cintura,
la cadera, los pechos, la rodilla.

Porque barro naciste, de semilla
que fue barro anterior en andadura
al barniz, al disfraz, a la cultura.

Y del barro tuviste la mancilla
que yo quiero ensanchar hasta la orilla
de la tierra final, la sepultura.

Del libro El cielo se hizo de amor (1986) 

 Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios