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martes, 19 de junio de 2012

Amor bajo los castaños



Castaños de Muelas de los Caballeros, Zamora. Foto M. Estrada

Para aquellos que no ha visto nunca un castaño. Para aquellos que, habiendo visto un castaño alguna vez, sólo lo han visto de lejos. Para aquellos que un día hicieron maravillas debajo de un castaño y pudieron llegar hasta el final. Porque no es empeño fácil, precisamente. A no ser, claro, que las maravillas las hicieran de pie, tronco contra troncos.

Amor bajo los castaños

De noche todos los gatos son pardos ¿Y los castaños? Los castaños también, pardos y oscuros. La luna es apenas un deseo, casi tan leve como el ser, el de Kundera.

Camino del Fenal. Allí donde atraviesa los castaños, la noche es oscura dos veces ¿Es oscura del alma? No, del carajo. Pero hay demasiada cercanía con el pueblo, para hablar de miedo ¿Tienes miedo, Antonio? ¿Yo? ¡Ninguno! Si no se nos cruza un gato pardo ¿Un gatopardo? En Muelas no hay gatopardos, sino meras onomatopeyas que pueden darte un susto de noche ¿De noche o de muerte?

Curioso animal, la onomatopeya. Sustos de pacotilla. Yo lo hacía pantera, al gatopardo. Pero el refrán no es inocente, sino pícaro: no se refiere a los gatos, sino a los hombres. Quién salía de allí, quién entraba allá. Un ser, una sombra, una sotana, una figura con abrigo, grande, pequeña, rechoncha, fugaz, irreconocible. Pardo, pero no gato. Puede ser un amante, un ladrón, un conspirador, un fantasma, un alma en pena detrás de su estantigua.

La sombra del castaño, que es redundantemente oscura, repele cualquier intimidad. Por los erizos. Los erizos son gatos con puntas. Por la noche, pardas. Los erizos de los castaños son pequeños ratones. Pero pinchan. Y el suelo es una alfombra de erizos ¿Cómo vas a intimar en una alfombra de erizos? Intimar: retozar, refocilar, apalancarse, fundirse, matarse a revolcones. Joder, vamos a ser claros. Menuda espalda, el de abajo. Tendido prono ¿O es supino? No sé, pero todo se acaba sabiendo. Era un emisario de su majestad ¿La de los piojos? Era un primo segundo, era un archipámpano de Astorga. Venía por lo del hijo, quiere ser cura ¿De noche? De noche y de día, querrá ser cura siempre, calculo, mientras dure... Pero si es un niño aún y duerme ¿Cómo está su madre?

Debajo de los castaños los amores son realmente imposibles. Las castañas producen flatulencias, o sea ventosidades, o sea pedos. Los castaños son árboles que ríen, por los erizos. Pero el frío con nocturnidad es ciertamente alevoso y los dientes se les vuelven castañas. Una vez al año. No es mucho ¿verdad? Las castañas no tienen más remedio que caer, dejando en los erizos la inutilidad de una boca sin dentadura, una boca de viejo, una mandíbula sin ortodoncia, inane, vacía, ya sin ilusión, ya sin risa. O con una risa de muerto ¿Tú has visto a la muerte? Sí, “en la soledad de un invierno sin esperanza”, a través de las rendijas del cementerio, mirando fijamente al osario. De maxilar en maxilar, de cuenca en cuenca, de Logroño en Logroño ¿Y qué hacías tú allí? Jugábamos a la oca. Hoy tú, mañana yo. El tejado tenía unas pequeñas rendijas. Ábrete, corazón. Hay que correr la pizarra, hay que mirar fijo, hay que matar la luz, hay que adaptarse a la oscuridad, hay que pactar con el diablo. Entonces aparece una nube. “Grande, tapándolo todo”. ¿La parca? “Su sombra fija”.

Los erizos se resignan a caer, pero se vengan. Vaya si se vengan. Debajo de los castaños, los amores son chispas de afilador. Y es una lástima, porque las hojas, desparramadas y muchas, son colchones muelles y tiernos. Para muelles, los del somier, que gritan. El erizo se venga en el follaje. En los follajes. El castaño es un árbol monumental, tremendamente hermoso. La sombra del castaño, que es oscura y redonda, es la más fresca del mundo. Pero ¿de qué nos vale? ¡Sí, de qué nos vale! La pureza absoluta no admite gradación. La sombra del castaño es una pura delicia, pero hay que tomarla de pie. Y con palillos.

Del libro Aguablanca: caminos de ida y vuelta (2002)

Mariano Estrada. Paisajes Literarios

Erizos de los castaños, Muelas de los Caballeros. Foto M Estrada

sábado, 10 de diciembre de 2011

La voz



Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

La voz

Te sigue una voz, una forma,
sus ojos te hieren, te matan.
¿Por qué no te marchas? -le dices-
La huyes, la olvidas y callas.

Así desvanece tu frente
los sueños más hondos del alma.
De día, los días te duelen.
de noche, las noches de matan.

sábado, 16 de octubre de 2010

Tristeza

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Tristeza

No me dejes aquí,
en esta noche larga,
que ha llenado mis ojos
de oscuridad, de frío, de intemperie.

viernes, 2 de abril de 2010

La pena original

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

La pena original

Hoy me otorga la noche
su lamento más triste, su balada
de luces condolidas:
la luna, las estrellas, las farolas...