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jueves, 23 de febrero de 2012

El llanto



Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

El llanto

Tengo que decir que el exhibido en este soneto no es un llanto mío, puesto que nunca he disfrutado de una fe semejante a la que en él se describe y, por tanto, tampoco he podido perderla de forma tan dramática ni de otra forma ninguna. Sí me reconozco, en cambio, en su estrambote, al menos parcialmente. De hecho, en mis inicios literarios tenía la costumbre, ciertamente extraña, de asesinar mis escritos con un hacha de frivolidad, cuidando, eso sí, de que fuera una frivolidad categórica. Y no entiendo por qué, la verdad, a no ser que los considerara inmaduros, yo, que era un mocito inocentón y barbipungente, al que la vida no le había dado aún la oportunidad de crecer y muchísimo menos de multiplicarse.

sábado, 9 de julio de 2011

Te sé

Lisi Piña Estrada, en el Faro de Calpe. Foto Fernado Medrano

Te sé. Con este título, y en verano, es problable que alguien crea que me ha picado la mosca del sueño, pero no: es la del conocimiento mutuo de la pareja. ¿Pretencioso? Sí. ¿Es vana la pretensión? Probablemente. ¿Por la inconsistencia del hombre? Es posible. ¿Por los anacolutos de la mujer? No me atrevo a afirmarlo...

jueves, 30 de diciembre de 2010

Llámame insistencia


Los ojos de Lidia

Llámame insistencia

Llevaba un día gris en la expresión intensa de la cara. Pero no era un lunes, sino una honda y acerada pena. Entonces la miré y le dije:

jueves, 28 de octubre de 2010

Gotas de hielo

Fotografía tomada de internet sin ánimo de lucro


Gotas de hielo

Soy un agua apresada en el dolor,
un hombre con el llanto suspendido.

No hay nada en apariencia
que me impida llorar, pero no lloro.
Y, sin embargo, cuánto
me gustaría desahogarme, cómo
se acurruca mi corazón
en esta esquina íntima
de oscuridad y desconsuelo.

Cuántos abrazos enterrados
en esta alfombra seca, en este
rincón de pena amontonada.
Cuántos besos cubiertos
por esta grieta extensa
de sequía y de limo.
Cuánto amor sumergido bajo el polvo
en que se ha convertido esta derrota.

Me siento un hombre vano,
que no sabe qué hacer
ni a dónde ir ni cómo administrar
este dolor sin asidero
ni precedente, casi
ya sin remedio ni templanza.

Tras esta noche oscura,
de fríos y apretados nubarrones,
las gotas de dolor
que arroje sobre mí
una nube de llanto incontenible,
no harán charco en mi vida,
pues mi vida está llena del vacío
que ha dejado el amor
al convertirse en hielo.

Mariano Estrada
Del libro Gotas de hielo (2011)

viernes, 2 de abril de 2010

La pena original

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

La pena original

Hoy me otorga la noche
su lamento más triste, su balada
de luces condolidas:
la luna, las estrellas, las farolas...

sábado, 23 de enero de 2010

Ya no vale querer

Foto tomada de internet, sin ánimo de lucro

Ver PPS de Mar.
http://cid-1475022c52746880.skydrive.live.com/self.aspx/Mis%20PPS/Mar%5E_yanovalequerer1%5E_C.pps

Ya no vale querer

Mina feraz. Filón inagotable. Agua sin fin. Lago subsumido…

Verso fermentado en la penumbra. Tósigo. Miel. Escorrentía lírica. He encontrado agua en una fuente de archivo. No en el monte selvático de Tánit, cubierta por la maleza. No en las capas oníricas del subconsciente, sino en un hoyo del tiempo y del espacio. En un archivo Word sobre el que han pasado los ojos sin detenerse ¿Es que ya no tengo atractivo? No es eso, amor, no es eso. Es que la noche sin estrellas es un manto de oscuridad, una larga sombra ¿Una floración sin mariposas?

Ubre de lirismo, savia edulcorada, linfa de los territorios interiores ¿Sigue habiendo elixires en el mundo?

No es una agua de caño, corriente, borbotante, fresca y mironiana. Es un agua mágica y dormida en un aljibe electrónico. Simbiosis. Poesía y viento. Música, fantasía cibernética. Heme aquí, agua mansa y oculta. Agua de la noche, ojos con las pestañas enterradas. Espacio de silencios sepulcrales. Cementerio de flores. Espíritu caído. Letargo. Búho del alba. Cuenta de amor sin interés ni plazo fijo. Resurrección. Amanecer. Linfa extraída del acíbar de las bancarrotas.

Misterios insondables en una cueva olvidada con los trofeos conquistados en una competición de zahorismo y de espeleología.

Aguas y aguardientes. Aguas dulces y amargas. Aguas de rabión. Aguas de hierro. Aguas telúricas. Aguas catárticas y purificadoras…

De ahí ha salido también esta llantina suspendida, esta savia de amor, ya seca.

Un abrazo

Ya no vale querer

Ya no vale llorar, porque contigo
el amor es un llanto permanente;
y mi pecho es un lago que ha crecido
en la vana ilusión de comprenderte.

Ya no vale esperar, porque las noches
se me gastan en pena, mientras vuelves;
a las nueve me dices que a las once,
a las once me dices que me acueste.

Ya no vale creer, porque estás lejos
aunque vengas, incluso aunque te quedes.
Es inútil amar bajo esta lluvia
que perdona el olor todos los viernes.

Pero yo ya no puedo con la carga,
tu presencia es más triste cada día,
cada noche tu ausencia es más amarga.

Enganchada al amor y confundida,
mi intención era amarte de por vida
sin pensar que la vida era tan larga.

No te extrañe, por tanto, que te diga
- no sé si como amante o como amiga -
ya no vale querer y, aunque te quiero,
ayer pude aguantar, hoy ya no puedo.


Mariano Estrada, de la serie “Poe-canciones”
Paisajes Literarios www.mestrada.net
Blog http://paisajes.blogcindario.com

lunes, 14 de diciembre de 2009

Ausencia... o dolor


Rosa, entre las flores y la niebla

Ausencia… o dolor

Echada casi la suerte
miré hacia atrás y entendí
que ausencia vale por muerte
cuando la ausencia es de ti…
                    Del poema Mi vida contigo