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viernes, 22 de junio de 2012

Todos los fuegos son el fuego



Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


El texto que dejo a continuación, nació como respuesta a un día sofocante de un caluroso verano. En él se puede ver que no hay calor en el mundo que logre liberarnos del fuego cuando éste es de un orden amoroso. Muy por el contrario, para esos menesteres, el calor suele servirnos de acicate. De suyo, si bueno es arder en el amor, será mejor hacerlo doblemente abrasados. Primero, por el fuego. Después, por sus metáforas.

Todos los fuegos son el fuego

Es verano, hace un calor asfixiante, los fuegos se multiplican por doquier, arde París, arde Troya, arde el horno de leña de la pizzería Vulcano, cuya dueña es italiana y fogosa. ¿Y qué se me ocurre a mí para sofocar tanto incendio?
-Darte una ducha con la manguera del jardín.
-No, no es eso.
-Tirarte en calzoncillos a la piscina.
-Tampoco.
-Ponerte un ventilador en el culo.
-Frío, frío...
-Irte a una terraza climatizada.
-Que no, amor, que no es mío mi corazón esta tarde...
-Vaya, parece que el pipiolo ha sido tocado por el rayo.
-Sí, el que no cesa.
-Y has fijado una cita con la manzana.
-Puede.
-Y te gusta.
-Con locura.
-Y es hermosa.
-Hasta el insulto, casi con avaricia
-¿Y cómo sabes que no tiene gusano?
-Porque lleva marca de origen y garantía de calidad
-¿Y cómo piensas quemarte, al fuego lento de un tronco o a la intensidad flamígera de unas pajas?
-Nintendo.
-En tal caso, me explico: ¿es un potro de amor o sólo empuja el deseo?
-¿Y si empujan los dos, Roma de una parte y de la otra Santiago?
-De ser así, amigo, estaríamos hablando de la inclinación a la domesticidad, que es un estado del hombre, tal vez el único, en el que está realmente dispuesto a posponer el yo en beneficio del otro, y al que solemos ir de cabeza. Normal, es lo más cerca que podremos estar nunca del cielo.

Relato de lo inefable

Mis ojos te recorren
con lentitud, con regocijo
de noche interminable.

Mientras tu piel se enciende,
te cubro de caricias
que son en realidad inundaciones.

Anticipos de eternidad que
nos arrastran y nos aíslan
hasta que un choque vehemente
provoca una eclosión y nos libera.

Del libro Amores colaterales (2006)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

viernes, 26 de febrero de 2010

La mañana

Rincón del jardín. Montiboli, Villajoyosa

La mañana.

La mañana es un beso de ternura. Hay cristales de agua sobre las ramas de los árboles, hay vida en la luz que se derrama sobre las hojas y, poco a poco, va tomando cuerpo. Es decir, crece. Y su crecimiento va secando el rocío que, durante las últimas horas, había dado aliento a la yerba.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Hálitos. La Navidad del recuerdo














Casa familiar, en Muelas de los Caballeros (Zamora)



Hálitos. La Navidad del recuerdo

Para mí, las auténticas Navidades son las del recuerdo imborrable de la niñez: una casa cuya forma no han logrado cambiar las rehabilitaciones, una cocina caldeada por un fuego bajo de leña y por el profuso calor de una familia humilde, amante y numerosa; unos escaños oscuros de madera para sentarse al fuego; el hogar, donde se calentaban las palabras y la risa y la comida de la familia, incluidos los animales; la duermevela de los gatos en los entornos del resplandor de las llamaradas; las brasas rojizas y acogedoras en que éstas acababan convirtiéndose, la campana gigante que sujetaba el calor en sus paredes íntimas, el humo que ennegrecía las caramilleras y multiplicaba el hollín de la chimenea: la misma chimenea por la que años después se coló la Luna para encontrar una doliente soledad desperdigada.