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viernes, 30 de septiembre de 2011

Presentación de "Gotas de hielo". Intervención de José Carlos Gil

       José Carlos Gil, Mariano Estrada y Pepa Llorca. Foto de Javier del Vigo

Presentación de "Gotas de hielo". Intervención de José Carlos Gil

LOS ESTADOS DE LA POESÍA (LOS AMANTES AMADOS), es el título que he escogido para encabezar mi intervención.
A mí me toca ahora la parte más dura de la exposición y por eso quiero pedir disculpas adelantadas por si no acierto el blanco.
Cuando estaba preparando estas notas, reflexionaba sobre las diferencias que existen entre la poesía y la novela, dos géneros diametralmente opuestos, en principio,  pues si con la novela el lector se siente seguro, bien anclado a un espacio fácilmente  transitable, con la poesía no ocurre lo mismo, máxime si el que acude a ella no frecuenta aquellas regiones asiduamente. Uno se siente allí como perdido, un tanto en el aire, libre de amarras  y es esa situación, quizá, la que hace de la poesía un género para minorías.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Secuencias del amor


                         Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Secuencias del amor

Creced y multiplicaos (Génesis 1, 28)

En el año1969, siendo yo estudiante en Madrid y habitante de una pensión situada en la calle Gaztambide, cuyo número no quiero airear y cuya dueña era viuda, buena, divertida, avariciosa y campechana, tuve por compañero temporal a un joven andaluz de 22 años que, en determinados aspectos, rompía todos los moldes que uno pudiera tener establecidos, por más que éstos incluyeran la generosa flexibilidad de las ligas. Así, por ejemplo, un día supimos con asombro que era el mayor de una familia de 22 hermanos, lo que, más que una familia numerosa, parece un desafuero preternatural.

martes, 27 de septiembre de 2011

Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención de Pepa Llorca



Pepa Llorca, durante su intervención, con Mariano Estrada y José Carlos Gil. Fotos de Javier del Vigo


Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención de Pepa Llorca


PRESENTACIÓN LIBRO DE POESIA: GOTAS DE HIELO. MARIANO ESTRADA.
.

Quiero empezar mi intervención con esta cita de Ricardo Palma Soriano.
Es preciso no estar en sus cabales para que un hombre aspire a ser poeta; Pero, en fin es sencilla la receta. Forme usted líneas de medida iguales, y luego en fila las coloca juntas poniendo consonantes en las puntas. ¿Y en el medio? ¿En el medio? ¡Ese es el cuento! Hay que poner talento.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención del ausente


Miguel Escrig, leyendo el texto de Luís T. Bonmatí. En la mesa, Pepa Llorca, Mariano Estrada y José Carlos Gil. Foto de Javier del Vigo.

Ver Vídeo:


Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención del ausente.

Queridos amigos:

Luís T. Bonmatí, director de la Editorial Agua Clara, no pudo asistir finalmente a la presentación del libro “Gotas de hielo”, celebrada el pasado viernes, día 23 de septiembre. Una contrariedad que él suplió con caballerosidad y con ingenio, como veréis más abajo. Nos entrevistamos en Villajoyosa, me explicó la razón por la que no podría asistir, me ofreció sus disculpas y me dijo que me enviaría su intervención por correo electrónico. Así lo hizo y su magnífico texto, que cuelgo hoy aquí,  fue leído con éxito por Miguel Escrig Negrete, una voz que tendría que trabajar en la radio.

Mariano Estrada


La intervención del ausente

AQUÍ Y AHORA, SIN ESTAR PERO ESTANDO
CON MARIANO ESTRADA VÁZQUEZ
JUNTO A TODOS USTEDES

Luis T. Bonmatí

En este mismo instante, quien esto les escribe se encuentra más que nada desolado al no ser dueño de sí mismo y, por esta razón inexcusable, resultarle imposible hallarse ahora aquí con ustedes junto a Mariano Estrada Vázquez: a todos pido disculpas por mi falta.
Sin embargo estoy aquí: ustedes están oyéndome en otra voz, ¿no?

Y como estar no estando o estar sin estar es contradictorio y lógicamente imposible, para continuar siendo lógicos, lo que de seguido ustedes tienen la obligación de concluir es que quien esto escribe les miente.

De acuerdo: acabo de mentirles, y, si me lo permiten, continuaré haciéndolo unos pocos minutos, dos o tres folios. Pero, de los que hoy estamos aquí, no soy yo el único mentiroso. El otro es Mariano Estrada Vázquez, que, como voy a demostrarles, miente más aún que yo.

Mariano Estrada Vázquez acaba de escribir un libro que se ha atrevido a titular Gotas de hielo. El título no es la única pero sí la primera mentira de su libro, pues, como todos ustedes saben, el hielo es sólido y los cuerpos solidificados no gotean, no pueden, les es imposible gotear: cuando lo hacen es porque ya han dejado o están dejando de ser sólidos o de ser hielo y, para entonces, las gotas que exudan son tan líquidas como el amor o la melancolía, esas cosas. Las gotas de hielo no existen, pues, son imposibles. Y quien las nombra de ese modo miente. Quizá mienta no como un bellaco sino como un poeta, pero el caso es que miente y es más falso que una moneda de seis euros.
Por tres razones, aquí y ahora no voy a ponerme a descifrarles todas las demás mentiras que Mariano Estrada Vázquez ha colado dentro de su libro: la primera razón es porque ni quiero ni debo alargarme más que unos pocos minutos, y desenmascarar todas las mentiras de un poeta —sobre todo si se trata de un poeta bueno— puede convertirse en algo tan extenso y sin bordes como un desierto de piedras; la segunda razón es que sobre el libro ya les han hablado otras personas que también están hoy, aquí y ahora, con ustedes, y estas personas ya les han presentado bien presentado el libro de Mariano Estrada Vázquez; la tercera razón es que no hace falta alguna que yo les dé el cante de todas las mentiras reunidas en libro por Mariano Estrada Vázquez porque, dado que ustedes son tan lógicos como yo, van a descubrirlas enseguida: en cuanto se echen a leer este su último y, como su título demuestra, mendaz libro.

No puedo resistirme, sin embargo, a recordar aquí y ahora otro libro de Mariano Estrada Vázquez que también apareció en la editorial que me tiene preso y cuyo título es Hojas lentas de otoño. Este título también es –no fue, sino que es, ya que tantos años después continúa siendo, existiendo–, es, digo, otra mentira más de Mariano Estrada Vázquez, porque ¿cómo diablos un poeta, aunque sea bueno, puede atreverse a decir que unas hojas seguramente de árbol, seguramente de roble o de castaño, aunque sean las pardas del otoño, son lentas? Lentos o rápidos pueden ser los vehículos automotores, las personas, la brisa o el viento. Las hojas es imposible que sean por sí mismas lentas (ni rápidas, claro), ya que ellas no se mueven sino que son movidas –movidas, esto sí, quizá lentamente– por el viento o por la gravedad o por la escoba del barrendero. Quien esto escribe, sin embargo, ama especialmente aquel también ilógico libro de Mariano Estrada Vázquez porque en él, hace años, se le desveló como amigo y como un poeta estupendo alguien que antes solo era otro conocido que escribía versos.

En consecuencia, ustedes y yo debemos concluir aquí y ahora que Mariano Estrada Vázquez es un mentiroso. Un  mentiroso compulsivo, pues yo diría que escribe compulsivamente y casi en cualquier momento y casi de cualquier cosa y de varias maneras. Un buen mentiroso. Pero un mentiroso bueno, un poeta que, como todos los buenos poetas, miente, sí, pero con toda sinceridad. Por lo que en sus mentiras esconde y desvela su vida, y se la juega. Y en esto, en lo de ser un mentiroso bueno y mentir bien o ser un mentiroso malo, se halla la diferencia entre ser un buen poeta o un  poeta malo —aunque en este segundo caso no se es poeta, ya que los poetas malos no son poetas sino otra cosa: la palabra poeta no soporta algunos adjetivos—.

De modo que, llegados aquí, arrastrados por una férrea lógica hasta sus consecuencias últimas, si Mariano Estrada Vázquez es un buen poeta y un poeta bueno, habremos de concluir de forma inapelable que el conjunto de todas las mentiras publicadas por Mariano Estrada Vázquez, como son unas verdaderas mentiras, acaban configurando una verdad formidable e inaudita. Una verdad auténtica y del mismo tipo que las que dicen los niños, los locos y los borrachos, porque niños, locos y borrachos se hallan en contacto con la cara oculta del mundo y, a veces, cogen una parte de ella y nos la traen y desvelan ligeramente a los pobres que no bebemos demasiado alcohol, que creemos estar más cuerdos que los locos y que ya no somos unos niños. Una verdad, la de los buenos poetas, del mismo tipo que la de niños, borrachos y locos, he dicho, pero esencialmente distinguida de la de estos y esencialmente distinta, añado ahora, porque a la vez es, primero, artificio y, enseguida, arte: y el arte, siempre que su artificio no se vea sino que permanezca oculto, nos pone verdaderamente en contacto con lo invisible, lo inaudito, esa cara oculta del mundo que los que no somos poetas nunca alcanzaríamos solos y por nosotros mismos, porque nosotros no somos unos mentirosos, porque nosotros somos siempre lógicos y porque nosotros, aunque necesitamos tanto como los poetas y como cualquier hijo de cualquier vecino esa estupenda verdad oculta hecha curiosamente de mentiras evidentes, nosotros… no somos poetas.

De modo, querido Mariano Estrada Vázquez, que gracias por mentirnos bien otra vez: embustero,  amigo.

Biografía de Luís T. Bonmatí:

Poeta, narrador, ensayista y editor español, nacido en Catral (Alicante) en 1946. Inclinado desde su temprana juventud hacia el conocimiento de los saberes humanísticos, cursó estudios superiores de Filosofía y Letras en la Universidad de Comillas (Madrid), donde obtuvo una licenciatura en dicha materia, a la que posteriormente añadió un título de Diplomado en Psicología por la Escuela de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid para post-graduados…

Leer más…

sábado, 24 de septiembre de 2011

Presentación de "Gotas de hielo". Intervención del autor

                               Mariano Estrada. Foto de Justino Blanco Villacé
 
 
Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención del autor.

Llegué a Villajoyosa en un seiscientos descapotable de color blanco que lo había adquirido por compra, en Madrid, a una pareja de vileros cuyos nombres son Manolo Cortés y María Luisa Bomant. Era el año 1973, un poco antes de Semana Santa, aquella Semana Santa sagrada y vestida de morado, en la que la túnica de Víctor Mature llenaba las pantallas de la televisión española. Traía conmigo, además de un hatillo de ilusiones, una provisión liviana de dinero y una pequeña maleta no mejor proveída: un poco de ropa, los documentos imprescindibles para ser una persona de bien y unos cuantos libros con los que siempre me ha gustado viajar, casi todos autorizados por la censura.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Todo pasa por ti

Villajoyosa, entre la playa de La Caleta y el Charco


Leer "Gotas de hielo" en Kindle

Ver PPS de Mar:


Todo pasa por ti

Resuenan con estrépito
los embates del mar
sobre el acantilado.

Y yo aprieto los ojos
para que el peso de las olas
sofoque los hirientes
mazazos que, sin tregua,
me remite la sangre al corazón.

Pero es un hecho inútil,
como he podido ver,
porque, en los íntimos
espacios de mi  vida,
todo pasa por ti:
los temblores del alba,
la oscuridad, la bruma, el espesor
seco del miedo…

Mis pensamientos sobresalen
por encima del mar
y tu sonrisa blanca
no necesita voz para llenarme
de pena los oídos.

Contemplo el horizonte y
por todas partes veo
desolación. No hay playas
ni luz ni perspectiva, sino
sólo una ruina estrepitosa.

Herido en la esperanza,
miro a la propia intimidad,
pero en las grietas
profundas del sollozo
-que manan impotencia
y desesperación-,
percibo claramente que, sin ti,
los rumores del agua y sus embates
contra el acantilado
son estruendos de odiosa indiferencia.

Del libro “Gotas de hielo”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

sábado, 17 de septiembre de 2011

Presentación de "Gotas de hielo". Suma de presentaciones


                   Tarjeta de invitación realizada por Luís T. Bonmatí, Editorial Agua Clara


Presentación de “Gotas de hielo”. Suma de presentaciones

Queridos amigos:

De la presentación de mi opus primum “Mitad de amor, dos cuartos de querencias”  al poemario que vamos a presentar el 23 de septiembre, “Gotas de hielo”, va la friolera de 11 libros, 27 años, 4 meses y unos cuantos días.

Entre estos dos pequeños acontecimientos literarios ha transcurrido, pues, una buena parte de mi vida. Porque si es verdad que “Veinte años no es nada”, no es menos verdad que 27 pueden dar mucho de sí. Además, antes de que ocurriera el primer libro, había ocurrido ya un buen trecho del tiempo que me ha sido asignado, como diría Borges, puesto que yo me incorporé a la juerga editorial cuando había cumplido 37 años, una esposa y dos preciosos  hijos,  Patricia y Daniel, los mismos que tenemos ahora. O sea, que en algunos sentidos hemos avanzado muy poco. O muy nada. Los que han avanzado son ellos y a nosotros nos van dejando atrás, aunque internamente pensemos que aún vamos a dar mucha guerra.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Frases y versos: jirones de la vida 3


                Lisi y Raquel Piña Estrada. Puerto de Benidorm. Foto de Fernando Medrano


Frases y versos: jirones de la vida 3

25.- Después de tantos años bregando con el amor, yo he llegado a la conclusión de que es realmente una suerte tener a alguien a quien amar.

domingo, 11 de septiembre de 2011

La libertad

                                                    Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

La libertad

No quiero que me quites
la libertad, porque ella es parte
inexcusable de mi compromiso.

viernes, 9 de septiembre de 2011

¿Somos contradictorios?

Imagen tomada de internet sin ánimo de lucro


¿Somos contradictorios?

No es la primera vez, ni creo que sea la última, que una persona se define a sí misma con términos contradictorios. Yo lo he hecho así: Soy astilla de fuego / copo de nieve / pelo cano de hombre / risa de nene. Sin embargo, paradójicamente, a menudo me he expresado de manera absolutamente categórica, sin asomos de duda, con palabras contundentes y precisas, con ideas suficientes y acabadas.

Fue Walt Whitman, el autor de Hojas de hierba y poeta de la naturaleza y de la libertad, quien dejó este asunto muy claro: ¿Me contradigo? Muy bien, entonces me contradigo (Soy enorme, contengo multitudes). Que es un modo de darle la vuelta a las cosas, es decir, reconocer la contradicción en la que uno se desenvuelve todos los días, pero no como desdoro, sino como enriquecimiento o grandeza; no como denigración, sino como alabanza. Aglutinar es mejor que separar. Ser esto y aquello es mejor que ser esto o aquello.

Y aunque no aceptamos con gusto que nos lo echen a la cara, lo cierto es que somos un manojo de contradicciones. La naturaleza humana se empeña en afirmar lo que antes ha negado, a veces, incluso, negando al mismo tiempo que afirma. Donde ahora me afirmo / vuelvo a negarme / Y pendulo entre extremos / equidistantes. Porque, al fin y al cabo, la afirmación y la negación, ¿no son dos caras de una misma moneda? La razón nos dicta una cosa, pero el corazón no se atiene a razones, sino que va por libre ¿Por qué, si no, amamos a una persona cuando la razón nos está diciendo, a veces con meridiana claridad, que esa persona no nos conviene?

Sabemos que no es bueno excederse con el alcohol, pero nos excedemos. Sabemos que no es bueno fumar, pero fumamos. … ¿Por qué fumamos, señora Ministra? “¿Fu man chú?” “Yo chí ¿y chú?” Reconocemos que “No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita”, pero todos nos empeñamos en acumular y rodearnos de un montón de servidumbres y de necesidades ¿No es verdad, queridos notarios y registradores? ¿No es verdad, agentes inmobiliarios, fabricantes de automóviles, propietarios de grandes almacenes y de pequeña bisutería? ¿No es verdad, productores de potingues interminables y de cosmética vana? ¿No es verdad, señores banqueros? ¿No sois vosotros beneficiarios de tanto atesoramiento con hipoteca?

En fin, no creo que sea necesario insistir en algo que parece tan obvio. Yo tiendo a creer que, en la intimidad de cada uno, todos hablamos catalán y comprendemos a Whitman. Dejo aquí una muestra explícita de que quien esto escribe reconoce sus contradicciones, si no en las discusiones acaloradas -en las que llegamos a ser excesivamente apodícticos-, sí en los reposados momentos que empleamos en escribir una reflexión o un poema. Éste, por ejemplo:

Flor y hueso

Del libro “Vientos de soledad” (1984)

Por una parte flor, por otra hueso,
a veces cocodrilo, otras venado,
mantengo entre lo seco y lo mojado,
un labio en el mordisco, otro en el beso.

Y voy, como la duda, libre y preso,
lo mismo a lo banal que a lo sagrado;
un paso de mi andar a cada lado
del linde entre la vida y el deceso.

Un ojo a la carencia, otro al exceso,
tan pronto libertad como candado,
lo espeso por aquí, allí lo adrado.

Que soy, como la vida, pluma y peso,
orgullo y humildad, virtud, pecado
y lobo en la mitad, mitad ganado.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

jueves, 8 de septiembre de 2011

Frases y versos: jirones de la vida 2

La Venus de la poesía, Julio Romero de Torres. Tomada de internet sin ánimo de lucro



Frases y versos: jirones de la vida 2


13.- Pudimos elegir y elegimos la enfermedad. Estamos moralmente obligados a evitarles esta pésima herencia a nuestros hijos.
 
14.- La risa es necesaria para que el alma respire. Donde hay hombres que ríen, aunque falte el pan, hay vida.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Frases y versos: jirones de la vida. 1


                                              Imagen tomada de internet sin ánimo de lucro


Frases y versos: jirones de la vida. 1


1.-¿Y qué es la poesía, sino el don inestimable que nos permite seguir siendo inocentes?

2.- Cuando el dolor se yergue sobre dos corazones que disputan, el triunfador es siempre la derrota.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La negación

                          Imagen tomada de internet sin ánimo de lucro


Ver PPS de Mar:
https://skydrive.live.com/?cid=b9547652472c3167&group=0&sc=documents#!/?cid=b9547652472c3167&sc=documents&id=B9547652472C3167!137

La negación

¿De dónde viene, dime, tu negación a la vida,
si no has tenido tiempo de pasar a olerla?

Decir que los abrojos son amargos,
que te duele el aire de aspirar derrotas,
es abrir un cauce al corazón
para que el pecho no se ahogue en las lágrimas.
Pero ¿negarte a la vida?

Negar la proyección de tu mirada,
la savia que los años ascenderán por tu cuerpo,
el andar que cansa y purifica…
Negar la sed, la fuente,
negar también el camino,
la ansiedad de penetrar en un incierto mañana,
el cielo descampado después de las tormentas…

Negarlo todo, todo,
incluso una segura felicidad
al cabo de tan ásperas congojas…
Negarnos a nosotros que también sufrimos
porque amamos el rincón de donde salen tus llantos…

¿De dónde viene, dime, tu obstinada idea?
Has probado un ápice de acíbar
y pretendes que vivir es amargura.
Lo es en buena parte,
pero tiene atemperancias tan pobladas de dicha…

Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

miércoles, 31 de agosto de 2011

La mitad de la vida

La criogenización se está poniendo de moda, la eternidad nos sigue tentando. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

 Ver PPS de Mar 
(Enlace a un archivo con varios PPS de Mar, por orden alfabético)

La mitad de la vida

Si 37 años, como podéis ver más abajo, podían ser la mitad de la vida en agosto del 2007 y alguien se ocupó de decirme que entonces me quedaban 14 para llegar a mi último aliento, ¿cuántos años me quedan ahora, que estamos en agosto del 2011?
-10, exactamente
-Bien, lo que pasa es que tengo un amigo que había fijado en 75 su esperanza de vida y, de repente, sin encomendarse a Cronos ni consultar el Oráculo, ha decidido subirla a 85. ¿Voy a ser yo menos? ¡No! Luego, si antes me quedaban 14 y restando 4 debían quedarme 10, ahora me quedan 21 ¿Es esto posible?
-Sí, pero tendrías que ser mujer para poder subirte la media
-Ya, ¿y no vale operarse?
-Pues me temo que no
-Vaya, le diré a mi amigo que se congele. Total, solo son 140.000 euros de nada


La mitad de la vida

Haciendo un somero cálculo crono-genético-antropológico, es decir, aplicando al diagrama espacio-tiempo la cuenta de la vieja y luego multiplicando por “pi minus erre”, como diría el poeta Gabriel y Galán en su dualidad extremeño-castellana, llego a la conclusión de que al escribir este poema tenía la edad de treinta y siete años. Podía haber tenido treinta y tres o cuarenta y uno, pero no sesenta, que son los que tengo ahora ¿Por qué? Porque muchas de las cosas ahí nombradas ya no están en mi vida al cincuenta por ciento, sino que, entre el cero y el cien, las hay al veintiocho y setenta y dos, pongamos por caso. Que es sólo un decir, evidentemente, porque la proporción puede ser otra y diversa.

-¿Y la mitad de la vida puede situarse en los treinta y siete años?
-Puede, sí señor.
-Pues te quedan catorce, Marianín, a no ser que se equivoque la vieja…
-Más fácil es que el “pi minus erre” confunda los ojos de la Parca y los sitúe en caminos de oscuridad, de forma que no pueda observarme.
-No me imagino a la Parca dando palos de ciego
-Yo tampoco, amigo, pero ni tú ni yo sabemos hasta donde llega el poder visionario-oftalmológico de la Once, del que ya advirtió un día Ernesto Sabato en su famoso “Informe de ciegos”…

Un abrazo


La mitad de la vida

La mitad de mis apegos son costumbres,
la mitad de mis quehaceres son rutinas,
la mitad de mis amigos son extraños
y quizás mi soledad es medio mía.

La mitad de lo que digo, vanagloria;
la mitad de lo que callo, cobardía;
la mitad de lo que sufro, masoquismo;
de lo que amo, la mitad egolatría.

Por mitad mis ilusiones, intereses.
Por mitad mis pensamientos, fantasías.
Por mitad mi libertad una mazmorra.
Mi verdad es media parte una mentira.

La mitad de mis miradas son pestañas,
dentadura la mitad de mis sonrisas.
La mitad de mis pisadas, pisotones,
y el total de mis mitades, media vida.

Del libro “Vientos de soledad”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

sábado, 27 de agosto de 2011

Umbral: varios escritores en uno

                      Francisco Umbral, foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Pocos como él han ascendido de la nada al olimpo. Teniéndolo todo en contra. Puso al servicio de la literatura su vocación, sus amarguras, sus éxitos, su dandismo, sus pañuelos y su altivez. Es decir, su vida.
26-08-2012

El día 28 de agosto, es decir, mañana mismo, se cumplen cuatro años del fallecimiento de Francisco Umbral, un escritor de 80 libros, algunos de cuales, junto con sus famosas columnas periodísticas, resultan imprescindibles para ayudarnos a comprender mejor los años que median entre el final de la dictadura de Franco y la primera legislatura de Zapatero. Parece que en octubre se celebrará un congreso destinado al reconocimiento de su extensa obra literaria. Reproduzco aquí el artículo que yo le dediqué el día 30 de agosto del 2007, en homenaje de despedida. Un abrazo. (27-08-2011)

Umbral: varios escritores en uno.

Iba a escribir algo sobre Umbral, pero pronto me di cuenta de que llevaba algunos años sin leerle, salvo algunas columnas esporádicas en el medio donde escribía; columnas que son, en realidad, las que le han dado una buena parte de su merecido prestigio, salvando algunos libros que le han aportado premios relevantes como el Cervantes o el Príncipe de Asturias.  Hablo de Mortal y Rosa, por ejemplo, en el que exterioriza el dolor por el fallecimiento de un hijo de cinco años.

Yo empecé a leerle en los inicios de la Transición, creo recordar, tal vez antes. Y entonces, sí, entonces leía todos sus libros, no me atrevo a decir tanto de sus columnas, pero también fueron muchas. Sé que en sus comienzos se dejó caer por el famoso Café Gijón, suceso del que él mismo hizo luego la crónica. Sé que fue inventor de palabras, o al menos propalador de las mismas. Palabras como jais, molón, derechona, tardofranquismo, Socialfelipismo (este último, título de un ensayo)… Sé que, muy al principio de su actividad literaria, y según confesión propia, quiso ser Henry Miller, a lo español, naturalmente. Pero entendió rápidamente, por suerte para todos, que le faltaba aquel vitalismo sexual arrollador que el americano desarrollaba en sus “Trópicos” (de Cáncer y de Capricornio) y en sus “Sexus”, “Plexus” y “Nexus”. Luego quiso ser Cela, y a mí me da la impresión de que lo quiso ser toda la vida, incluso en la etapa en la que le criticó duramente, tal vez bajo sospecha de publicidad. Y consiguió serlo en parte. O, por lo menos, hasta poder asegurar que nadie se ha acercado tanto a él en España. En el fondo, nunca dejó de admirarle y no me hubiera extrañado nada oír de sus propios labios, y en uno de sus ya famosos arranques, que cambiaría todos sus libros, que son muchos, por haber escrito uno sólo: La Colmena. Por el medio, se declaró admirador de Vallé-Inclán, de Delibes, de César González Ruano, de Ramón Gómez de la Serna, de Mariano José de Larra y de un tipo de periodismo literario de autor que ha quedado sepultado en los tiempos. Tal vez él fuera, hasta ayer, el último de sus representantes, porque lo de Sánchez-Dragó es completamente otra cosa.

En cuanto a sus libros, tiene tantos que es difícil elegir cuatro o cinco títulos. Dicen que al menos veinte o treinta son buenos. Éstos son algunos de los que destacan: “La noche que llegué al Café Gijón”, por las enemistades que le creó. “Los helechos arborescentes”, porque relata un mundillo en el que parecía moverse muy bien. Y, luego, de los ensayos, yo destacaría “Ramón y las vanguardias” (Gómez de la Serna), ”Anatomía de un dandy” (Larra), o “Poeta maldito” (Lorca). Pero sólo es, ya digo, por citar algunos títulos de los muchos que tiene.

Por último, sé que fue un luchador, que tuvo unos comienzos difíciles y que a base de sufrimiento, pundonor y, sobre todo, de aquel enorme empuje que procedía de su corazón puramente literario, consiguió hacerse un hueco en la cumbre de las letras españolas, a las que ha dado un vigor por el que debemos estarle agradecidos. Yo lo estoy, al menos. Y así lo expreso, llana y públicamente. Y, además, le despido con un poema, ya que él era un poeta, aunque esencialmente urbano, de lo que se cocinaba diariamente en el mundo. Descanse en paz.

Un abrazo

¿Qué somos?

¿Qué somos, sino viento
indomeñable, transitorio
barro o efímera memoria?
¿O somos, además,
                            mareas invisibles
que no registra el tiempo ni el espacio?
¿Vivimos al morir, perdemos
en la muerte la causa de la muerte?
¿Qué seremos, entonces,
en ese almario inane
o luna exceptuada de la
                            gravitación universal?

Mariano Estrada, del libro Hojas lentas de otoño (1997)

lunes, 22 de agosto de 2011

Soneto por soneto


                                           Lope de Vega. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Soneto por soneto

José Miguel es un amigo de Valencia que un día de junio del 2006 me mandó un soneto que él mismo había escrito con la única pretensión de parodiar alguno de los míos y, de paso, hacerme reír un poco, porque se ve que me encontraba algo mustio, pesaroso, desconsolado o triste. Y tengo que reconocer que, efectivamente, me hizo reír de lo lindo. Sin embargo, como los versos tenían una métrica graciosamente despendolada y rimaban de forma maravillosamente liberal, ya que los escuadraba con hacha y no les pasaba luego el cepillo, en el propio soneto incorporaba una súplica que venía a decir algo así: por favor, no se lo enseñes a Lope, que me da mucha vergüenza.

Pero yo pensé que a Lope, acostumbrado a los tormentos gongorinos, no le vendría mal un chorro de aquella agua fresca y que, si le enseñaba el mencionado ejemplar, iba a sentir un cosquilleo en el estómago que le haría desternillarse de risa. Decidí, pues,  enseñárselo por encima de todo ruego o súplica del autor y así se lo hice saber a José Miguel utilizando su misma técnica: el verso y el correo electrónico

Para sorpresa mía, y también para mi vanidosa satisfacción, el soneto que le mandé como respuesta mereció su aprobación inmediata y le causó un extraordinario alborozo, tanto que lo enmarcó con entusiasmo y delicadeza, lo echó al maletero del coche  y lo trajo con él a Villajoyosa el día de la presentación de mi libro “Amores colaterales”, hecho que ocurrió el 21 de julio del año citado más arriba.

No sé si Lope habrá leído el soneto, porque, claro, no pude mandárselo por correo electrónico o postal, sino por una via sutil de la conciencia extracorpórea que a lo mejor tarda unos lustros en alcanzar el destino. Y luego regresar a la tierra y encontrarme, que en el Montiboli no es nada sencillo, dado que estamos muy bien aparcelados y con buenas vistas al mar, pero no tenemos aún el preceptivo número de policía. ¿Cómo va a acordarse el emisario de mi domicilio fiscal, si de esto hace ya  cinco años y la noche era oscura? Creo que la camisa de Quevedo va a tener que esperar, aunque puede que a él no le importe en absoluto seguir unos años más tapando los remiendos con su eterna capa raída.

Un abrazo

Soneto por soneto
Este con estrambote y a vuelta de e-mail

Para José Miguel

Un soneto me mandan de Valencia
y me dice el autor por lo bajini:
no lo enseñes a Lope, Marianini,
porque entonces me muero de vengüencia.

Pero creo que sobra la advertencia,
porque yo no le encuentro al sonetini
otra cosa que amor de fratellini
con un golpe de loca incontinencia.

¿Mala rima? Qué importa en este caso,
si el deseo de bien es tan ferviente
y la risa se cuela en el Parnaso.

Donde no está el humor está el fracaso,
quien evita la risa oculta el diente,
de manera que a Lope se lo paso.

Y si a Lope le saca una sonrisa,
a Quevedo le vale de camisa.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

viernes, 19 de agosto de 2011

El camino

                                                 Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Ver PPS de Mar:


El camino

Algunos de los poemas recogidos en el libro “Mitad de amor, dos cuartos de querencias” (1984) fueron escritos en los primeros años 70, antes de venir yo a Villajoyosa. Otros, como el poema “Versos” dedicado a Miguel Hernández, fueron escritos en la época de la Transición, concretamente en el año 1977. Sin embargo, para el poema titulado “El camino”, que hoy cuelgo en este Blog debido a que Mar le ha hecho un magnífico PPS, no tengo una fecha determinada. Sé que fue escrito en Villajoyosa, siendo, por lo tanto, posterior a 1973. El asunto del que trata tampoco me da muchas pistas al respecto, como luego se verá. Puedo intuir que fue escrito rondando el año 1980, pero dándole al error un margen muy amplio. Tampoco creo que tenga mayor importancia para los lectores. Ni siquiera la tiene para mí, por referirse a algo tan genérico y difuso como el sentimiento de insatisfacción que sentía en esa época y que, salvando la niñez, es el mismo que, en una o en otra proporción,  he sentido en los diversos períodos de mi vida.

martes, 16 de agosto de 2011

Placeres de verano: el catamarán de Pere

 Mariano, luciendo catamarán en el puerto de Villajoyosa (12-08-2011)


No me quites el mar
que el agua es vida. 


Placeres del verano: el catamarán de Pere


Mi amigo Pere Garcimartín trabaja en un banco, mejor dicho, en una caja. Y tampoco es del todo correcto, en realidad trabaja en la caja de un banco. Y más correcto aún sería decir que trabaja en dos cajas: una, la del dinero, otra, la de la vida, es decir, la que le protege de las pistolas en los eventuales casos de atraco,  una especie de urna de cristal donde discurren sus mañanas, estáticas y largas,  al compás fatigoso y dinámico de los clientes. Allí está hasta las tres, encajado en la soledad tumultuosa de quien, por imperativo laboral, recoge, reparte, cuenta y defiende el dinero. Ahora bien, cuando sale… ¡Ay, amigos! Cuando sale va derecho a la sal, que está en la mar, con la vida. La mar en femenino, claro, porque él tiene el alma marinera.
-A qué hora salimos, Pere?
-¿Te parece bien a las seis?
-Me parece muy bien.
-Pues no se hable más, a las seis. Entra por el parking del Club Náutico y allí estaré yo, a la derecha.

sábado, 13 de agosto de 2011

Tanto abatimiento

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro



Tanto Abatimiento


Yo llegué a la cita con la intención de que pasáramos una tarde en el cielo, pero el cielo había dispuesto que tú  te vistieras de tristeza. Te tomé de la mano y nos sentamos en un banco del parque. De frente estaba el mar y en las ramas frondosas de los árboles cantaban alegremente los pájaros. Tardaste mucho en hablar porque tenías el corazón ahogado en la garganta. Y cuando al fin quisiste hacerlo, las lágrimas te cayeron de los ojos en forma de lluvia interminable. La noche nos llegó, irremediablemente, cuando todo estaba encharcado. Pero eso fue después, el poema recorre únicamente los abatidos espacios del dolor, en los que solo había preguntas.

Un abrazo


Tanto abatimiento.


Tanto abatimiento
-que va contra el oráculo del dios-
¿a qué responde?

¿A qué responde esa mueca
            terriblemente volcada?
¿Quién ha sellado tus labios
            con esa laña de espino?
¿Qué influencia limita con tu ceño?

¿Sobre quién recae el crimen
de que tus ojos se hundan
          en este eclipse de vida?

Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

domingo, 7 de agosto de 2011

El culebro y la vaca


                                                   Tomada de internet sin ánimo de lucro


El Culebro y la vaca

Las leyendas, a las que los humanos somos bastante aficionados, a menudo hacen pasar por realidad algunas fantasías verdaderamente asombrosas y descabelladas. Así, alguno de esos cuentos dice que las culebras chupan la leche de determinados animales como las vacas, las cabras o las ovejas.