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jueves, 15 de marzo de 2012

El ancla



Puerto de Villajoyosa. Foto M. Estrada


El ancla

Porque el aire es un musgo de silencios,
yo respiro la mar, tal vez la vida.
Mis venas precipitan en la noche
un incendio de sales:
Vapores, cálidas rompientes,
gollizas de coral, espumas,
arrecifes, alfaques, rizos de alga…
(Efluvios, vahos,
aceites lubricantes y salivas,
humedades del sexo… Tributarias
esencias del amor, o el mar,
que es agua y sangre y, en el fondo, tierra)

Así, ardiente y vivo,
he ascendido al olor de la marisma,
al estruendo feroz de los acantilados
o al trasiego del barco en la bocana,
que es, al cabo, la génesis.

He ascendido a la voz de las sirenas,
al ónfalo marino o al secreto
fuego de las profundidades.

He ascendido a las olas tormentosas
o bronco pleamar, donde el diluvio
vacía su atanor
en esplendores de agua.

Ahí,
en esa altura exacta o ese abrazo
mi sangre se atempera;
se atempera la mar, tal vez la vida.

Como un desgarro brusco del deseo
percibo un empujón de lasitud, un golpe
dulce que ahuyenta las mareas.

Huele a lonja y a paz
y a maderamen viejo.

¿Qué importa que el ancla se deslice,
con sus lastres de plomo,
hacia el vaso profundo de la muerte?

Del libro “Desde la flor del almendro”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

 Puerto de Villajoyosa. Foto M. Estrada



martes, 13 de marzo de 2012

He recalado en la tierra


Foto de Rosa embarazada. Playa del Paraíso, Villajoyosa, 1978


Dedicado a Patricia Estrada Corrales, que iba en ese hermoso vientre y ahora está embarazada y vive al borde mismo de esa playa.

domingo, 11 de marzo de 2012

La crisis como enfermedad



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La crisis como enfermedad


Primero nos dejamos llevar por la codicia

Volvamos unos años atrás

Si se acepta el “laissez-faire” de la economía de mercado –instalado cómodamente en la llamada economía mixta, que es la que se maneja en la mayoría de los países-  habrá que reconocer que el beneficio no sólo es una conclusión razonable sino también imprescindible, aserto que no vamos a analizar por no ser ésa la intención de este artículo. Lo que sí cabe decir es que, en base a esa lógica de perogrullo, o, mejor dicho, con la disculpa de la misma, se pueden hacer aberraciones de tamaño realmente descomunal. Así ocurre, por ejemplo, con determinadas empresas  multinacionales que, acumulando parcelas de poder, llegan a poner en entredicho a los Estados en los que se desenvuelven. Pero nadie se haga cruces;  en la práctica, ése es el terreno más lógico del hoy tan propugnado liberalismo, toda vez que, al margen de sus teóricas proposiciones, lo ocupan intereses tan humanos como la ambición y la codicia, y éstos, como queda patente en los anales, no tienen acotados  los  límites. (Mariano Estrada, 1996)


Luego nos llegó la Enfermedad

Vayamos al momento de la diagnosis

Enfermos crónicos

Diagnosis para tiempos excesivos.
Daños de la especulación.

Pudimos elegir
y elegimos la enfermedad.

Ahora estar enfermos
es el sentido último
de nuestra vida.

Y a esta situación,
-de diagnosis tan clara-,
ya no le cabe enmienda ni remedio.

Y, en todo caso, sólo el niño
puede ser rescatado.

Porque el hombre ya tiene,
sellada en la conciencia,
la forma elemental de su destino:

Una estructura plana.

(Mariano Estrada, 2007)


La necesaria Purgación

Mirémonos desde el presente

¿Cómo saldremos de este pozo negro en el que la codicia nos ha metido? La receta que nos proponen algunos es la siguiente: que haya más pobres, que las clases medias sean cada día más bajas, que los ricos sean mucho más ricos. Yo creo, en cambio, que habría que modificar sustancialmente la propuesta. Por ejemplo: las distancias entre los sueldos que proceden de la Administración son escandalosamente obscenas y humillantes, pudiendo llegar a ser de uno a diez. E incluso  más. ¿Por qué?  Eso es sencillamente ofensivo e injusto. Segundo: en el sector privado, que cada cual gane lo que buenamente pueda, siempre que lo haga en buena lid, pero que pague a hacienda en proporción a lo que gana, sin subterfugios, con un sentido real de la justicia distributiva. En cuanto a los sueldos pantagruélicos o desorbitados, habría que pegarles un tajo monumental. A tal ofensa, tal remedio. Que un futbolista o un banquero ganan diez millones de euros al año? Muy bien, pero que paguen la mitad. Y la mitad son cinco millones, no el resultado de deducir lo indeducible o de aplicar lo inaplicable. Vamos, lo que Gabriel y Galán llamaba el “Pi minus erre”. Además, fuera privilegios, fuera prebendas, fuera mamandurrias, fuera bicocas, fuera comisiones, fuera duplicidades y derroches, fuera dietas indiscriminadas, fuera subvenciones a discreción, fuera cochazos oficiales, fuera nombramientos a dedo, fuera corrupciones, fuera familias, fuera amiguetes….Y, por encima de todo ello,  fuera paraísos fiscales.

Por cierto, yo no quiero salir de este pozo en el que estamos hundidos para ascender a la nube de la que acabamos de caer. Yo quiero un mundo más sereno, más equilibrado, más sosegado, más hospitalario, más justo. Yo quiero una vida menos asfixiante, menos convulsa, menos histérica, menos lujosa, menos apresurada, menos estúpida, menos egoísta. O lo que es igual: más relajada, más equilibrada, más auténtica, más razonable, más solidaria, más humilde, más humana…¿Estaríamos dispuestos a asumirla? (Mariano Estrada, 2012)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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jueves, 8 de marzo de 2012

Absurda actualidad de la pareja



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Absurda actualidad de la pareja


Del arrobamiento amoroso
a la desnuda realidad,
independiente, libre,
autónoma, heterónima
separatista.


1

Cada vez que te veo
se desmorona el orden
racional de mis preferencias
y, lo que es más difícil de creer,
de mis responsabilidades.
La gravedad se desvirtúa,
la conciencia se reblandece,
la seriedad se acerca
llanamente a la risa.

No sé, las cosas son
más simples, más ligeras,
menos altisonantes y dramáticas.

O así ha sido hasta ayer. Recuerda
que tú ni me mirabas.

2

Lo curioso es que ahora,
cuando tus ojos se han rendido
a mis desesperados empujones,
ya no tengo interés en tus espléndidos
y numerosos atractivos.
Al contrario, me siento poseído
por un tibio remanso de indolencia.

3

Ante este panorama docilón,
volátil e insatisfactorio,
no me ha quedado más remedio
que volver a la seriedad.
¿Cómo? Juntando con las tuyas
mis antiguas y tercas
responsabilidades.

No tardaremos mucho en separarnos.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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martes, 6 de marzo de 2012

Política, políticos y corrupción



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Política, políticos y corrupción:

1.- El hombre ha abierto tanto las fauces, que los lobos deben ser protegidos de la ferocidad.

2.- Los jóvenes son los únicos que, por desafección material y por altruismo, pueden invertir ciertos valores adocenados que están sostenidos por el poder y el dinero.

3.- Pasar hambre en España habiendo tantos chorizos no solo es una contradicción dolorosa, sino una realidad insoportable.

4.- Con su actitud despótica y opresora, los que tienen el poder y el dinero se ríen cada vez más de las penurias económicas de los contribuyentes. Y lo que es peor aún, de las de aquellos que no pueden contribuir porque solo tienen para hacerlo la desesperación, la miseria y el hambre.
¿Y cómo sé yo que se ríen cada vez más? Por el obsceno incremento de su riqueza, que tiene dientes de oro.

5.- Si en el año 1980 me hubieran pedido una opinión sobre la política, yo hubiera dado esta respuesta: “La política es una actividad noble a la que se dedican las personas que tienen vocación de servicio”

En el año 2000 hubiera dado esta otra:
“La política es una actividad noble de la que se valen determinadas personas para ganarse la vida”

A día de hoy, respondo:
“La política es una joven inocente de la que se sirven los oportunistas para llegar hasta la puta que les satisface: la corrupción”

Nota: por si había alguna duda, queda claro que una cosa es la política y otra bien distinta los políticos: esos personajes que, siendo sus teóricos servidores, han abusado de ella hasta convertirla en su esclava. En nada nos consuela el hecho de que los políticos, a su vez,  hayan sido sodomizados por los mercados financieros. Al contrario, para nosotros es una doble humillación y un doble martirio.

6.- Campañas electorales. El silencio sobre la corrupción es delator y está más que pactado. En ese jardín no les interesa meterse a los políticos porque, con raras excepciones, saldrían todos con los pelos de punta. En realidad tendrían que retirarse de la política todos aquellos que tuvieran una sola mancha de corrupción, por pequeña que fuera, lo que pasa es que en España la corrupción se tolera hasta límites insospechados. Y es ahí donde uno empieza a pensar que tal vez tengamos aquello que merecemos. Eso lo saben los políticos y lo utilizan sin recato ninguno.

7.- Paraísos fiscales. Este tema es sangrante y vergonzoso. Habría que poner fin a estas prácticas y castigar a todos los que las utilizan para librarse de sus obligaciones tributarias e impositivas y, por supuesto, a los políticos que consienten tan aberrante inmoralidad. No vale la excusa de que el asunto supera las fronteras nacionales y de que un país solo no puede hacer nada. Los ciudadanos del mundo deberíamos plantarnos de algún modo y obligarles a sacar el dinero de los escondrijos. No es de justicia que se escamotee tanta riqueza a las necesidades y al hambre.

8.- Para atajar el cáncer hay que cortar de cuajo. Se repite mucho el argumento de que los corruptos son solo unos pocos, pero eso no es del todo verdad. Los políticos saben –y callan-, lo que se cuece en sus partidos. Y si callan, otorgan. Son por lo menos consentidores. A mí me gustaría ver a alguien que dijera: “Dejo mi escaño porque no puedo tolerar las corruptelas que el partido le tapa a fulano, a mengano y a zutano” o “Me voy a mi casa porque no puedo tolerar que el partido se financie por medio de una trama de corrupción”. ¿No sería esto lo lógico?

Un abrazo

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

viernes, 2 de marzo de 2012

Liborio



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Liborio

En los adustos pueblos de la España rural, cuando estaban habitados por personas y no por ausencias y abandonos, las partidas de cartas en los bares eran tomadas con mucha seriedad, a veces con excesiva seriedad. Es cierto que se permitían mirones alrededor de la mesa, pero éstos estaban convenientemente advertidos, ya que un simple comentario suyo podía hacer trizas el normal desarrollo de las jugadas: “Los de fuera se callan y dan tabaco ¿Oísteis?”, era la frase con la que esta cuestión quedaba resumida, además de zanjada. “¿Oísteis bien?” Y es que estaba en juego la consumición.

Yo he presenciado partidas impresionantes entre personas con muchas horas de silla –y también muy tacañas- donde se produjeron grandes alborotos y griteríos, en los que todo el mundo parecía estar a punto de llegar a las manos.
-No me jodas más, ¿eh?, que te estampo las cartas en las narices.
-¿Tú a mí? Mira a ver si no te las meto yo por el culo.

No pasaba nada.

No obstante, la partida que  recuerdo por encima de todas podría entrar de lleno en la categoría de los esperpentos. Tomaba parte en ella un joven al que, en opinión de la gente del lugar, le faltaban unos cuantos hervores. Tanto es así que cobraba una pensión del Estado. Pero no jugaba mal a las cartas. Se llamaba Lorenzo. Los compañeros de la partida, que era de tute subastado, no son relevantes a los efectos de esta pequeña historia y  podían haber sido otros o los mismos, como hubiera dicho Borges.

El caso es que uno de los mirones, cuyo nombre era Liborio y al que le eran aplicables idénticos diagnósticos sobre el estado mental que al jugador mencionado anteriormente, en lugar de callar y dar tabaco, como era la consigna, se le fue un poco la lengua y pudo oírse en el aire: “Sal por el as”, que podía indicar que entre las cartas de alguno de los jugadores había un viudo. A Lorenzo no le gustó nada el comentario y se produjo entre ambos este pequeño rifirrafe:
-Tú te callas, tonto –le advirtió visiblemente exaltado.
-Oye, ¿tú cuánto cobras? –le replicó serenamente Liborio
-Mil quinientas pesetas ¿Qué pasa?
-Nada, que entonces eres tan tonto como yo.

Pues bien, Liborio es también el protagonista de la historia que se cuenta en el poema que dejo más abajo. Es cierto que está un poco adornada por el autor, pero la esencia no se ha alterado ni un pelo.


LIBORIO

A Lisardo,
que siempre me ha inspirado ternura.


La tarde tiene colores
de laxitud y desgana;
pero el deber, que es muy duro,
doblega el lomo y... trabaja.
Quien tiene tierras, la tierra,
quien tiene ovejas, la lana;
con la razón de los cuerdos
nadie se atreve a la holganza.
Pero no todos son cuerdos,
algunos hay que son mandrias,
pamemos, tontos del bote...
Por ellos rompo esta lanza.

Jacinta, la del Codeso,
está arrancando una mata;
la voluntad le rebosa,
pero la fuerza no es tanta.
En esto llega Liborio
por el carril de las cabras,
y ¿qué es lo que hace? Se sienta
para ejercer de miranda.

- De dónde sales, Liborio?

- De por detrás de esas zarzas.

No hay más silencio en el mundo
que el que siguió a estas palabras.
Sólo la azada se oía
como un lamento del alma.
Liborio, desde su trono,
tranquilamente miraba;
casi una hora mirando
y con la boca cerrada.

- ¿Qué miras, Tonto del Bote?

- Lo que los ojos me alcanzan.
Y por lo visto hasta ahora,
llega la noche y no acabas.

- Acaba tú por mi cuenta.

- Haber traído las vacas.
Esta raíz es más honda
que el colagón de las nalgas.
Tú la has dejado crecer,
a ti te toca arrancarla.
A más, quien tiene un marido,
tiene también una espalda;
en ella tienes remedio
y no rogando a las ánimas.
Deja que pase la tarde,
respira un poco, descansa;
de noche mira la luna
y que él la arranque mañana.
No es bien que pidas favores
al primer tonto que pasa.

- No sé las cosas que dices
de dónde diablos las sacas;
los que te tienen por tonto
¡qué diametrales se andan!

- Por tonto tengo esta bula,
por listo no me la daban.
Lo que yo diga no vale
poco ni mucho ni nada.
Aquí me tienes, sentado,
mirando como trabajas;
a nadie, que sea listo,
se le consiente esta gracia.
¿Que tú me pides ayuda?
Yo te la niego y ... se acaba.
Puedes mandarme a la mierda
y yo a una mierda más larga.
Si no la hubieras dejado,
no había crecido esa mata;
hoy ya no puedes con ella,
pues, oye, ¡jódete y baila!
Entiendo que te relinche
el percherón de la rabia;
lo entiendo tanto que, mira,
casi me duele en el alma.

- Entonces ¿vas a ayudarme?

- Ya te lo he dicho: “nequaquam”.

- Diez duros tienen la culpa.

- Ni aunque los riegues con lágrimas.
Y dicho esto, me marcho,
que aquí no pinto ya nada...

Es privilegio del tonto,
cuando la linde se acaba,
seguir las huellas del tiempo
por los carriles del agua.

Del libro "Trozos de cazuela compartida"

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

martes, 28 de febrero de 2012

En el jardín



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En el jardín, a la espera.

Textos previos

1.- En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente  (Khalil Gibran)

2.- Mi querida más fiel fue la esperanza
que me suele engañar y no me deja
(Ramón de Campoamor)

sábado, 25 de febrero de 2012

La corrupción en la España democrática



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La corrupción en la España democrática

La corrupción es un tema que, desgraciadamente, vuelve a estar de moda en España.  Desde hace unos años, los casos de corrupción fluyen como ríos torrenciales, desbordando cautelas, descerrajando cajones, doblegando voluntades, ensuciando comportamientos y llenando bocas y manos. La más llamativa de todas ellas es la que,  ejercida por políticos en connivencia con empresarios, o al revés,  sale de los cochambrosos departamentos de la Administración. Y como esto es así en la mayoría de los países de nuestro entorno político, podríamos decir que la corrupción es ya sistémica, pero eso es materia de otro estudio.

Y digo que vuelve a estar de moda porque, en la España democrática, ya lo estuvo otra vez, en los primeros años noventa, coincidiendo con el final del mandato de Felipe González. Y no es que en los años intermedios no la haya habido –que la ha habido en cantidad-, es que en los dos momentos señalados ha sido tan descarada y tan grosera que, como digo, ha reventado aparatosamente las custodias, saliendo por grietas y rendijas, por puertas y ventanas.

O sea que la corrupción no es precisamente nueva en esta España nuestra, alegre y aún devota, pero sí se puede decir que ahora está extendida por todos y cada uno de sus confines, desde el más insignificante de los ayuntamientos hasta la más alta institución del Estado. No han hecho falta matanzas al uso para que muchas despensas patrias se hayan llenado de chorizos, como dicen algunos carteles de las manifestaciones callejeras desde el venturoso 15M.

Tan enorme ha sido y está siendo la corrupción que, de salir toda a la luz, temblarían los cimientos sobre los que se asienta la sociedad. De hecho, ya es bastante significativo que el ochenta y cinco por ciento de los españoles entiendan que está muy arraigada en España, si bien parece ser que esta circunstancia aún no se expresa convenientemente en las urnas. No obstante, que tengan cuidado los políticos, porque si un día se desborda del todo, puede que arda Troya. Que piensen, además, que ellos mismos son vistos como un problema por el 25 por ciento de los españoles. El tercero, tras el paro y la economía.

Y es que ya está bien, coño. Abres un periódico y allí está ella, apostada en cualquiera de sus páginas. Pones la radio y allí aparece también, convertida en un clamor incesante. Enchufas la televisión y su presencia es tan grande y tan continua que los ciudadanos tendríamos forzosamente que vomitar. No lo hacemos porque, aunque nuestros ojos la vean y nuestros oídos la oigan, nuestro espíritu ya apenas la siente. Tal es la piel con que la que nos ha protegido la costumbre. Porque eso es lo más triste de todo, que esta mala pécora se ha convertido ya en una costumbre…

 ¿Qué se puede hacer para erradicar esta plaga, que, además de a nuestro orgullo, afecta directamente a nuestro bolsillo? No sé, a mí se me ocurre que habría que imponer unos castigos mucho más severos. Y, por supuesto, hacer que éstos se cumplan a rajatabla, porque los castigos que ha habido hasta ahora invitan a los corruptos a seguir encaramados en la corrupción. Y, por si ello fuera poco, a seguirse riendo de nosotros… Pero tal vez la única forma de atajarla de veras, aunque eso requiere tiempo y voluntad, sea a través de la educación. Y ahí es donde los jóvenes tienen muchísimo de decir.

Por si a alguien le interesa, dejo aquí un artículo sobre este asunto que, bajo el título de “El perro social”, escribí en enero de 1997 y que fue publicado en el periódico Información de Alicante.


El perro social

      "La befa que soportó Don Quijote / fue un estrago de la corrupción / no una frivolidad de la Justicia"

Siempre he creído que los jóvenes eran los únicos que, por causas de desafección material y cierto altruismo del alma, estaban en disposición de invertir esos valores de la Sociedad que, amenazados por la polilla o sostenidos por el dinero, están en permanente alcanfor. Me refiero a los valores adocenados, caducos, artificiales o prostituidos que, con la anuencia correspondiente, van criando polvo sobre sus fechas  de caducidad, bien que un polvo diverso. Valores que prosiguen ahí, como  reliquias inmóviles de un tiempo anclado en sí mismo,  dispuestos a ejercer no ya su condición de atrabiliarios perros del hortelano, sino a perpetuar su vacuidad parasitaria a costa de las almas en pena (ignorantes, engañados, crédulos, devotos), sirviendo de paraguas al poder y  arropados por pragmáticas manadas de pescadores a río revuelto.

Lo que pasa es que los jóvenes, de un día para otro, se hacen radicalmente mayores y, quizás con menos traumas de los debidos, registran una metamorfosis verdaderamente kafkiana; es decir, vermicular, oscura, fulminante, teratológica.... De este modo, convirtiendo a  las víctimas en verdugos, el perro de la Sociedad -tan fiero y tan fiel como impagable-, se va renovando a sí mismo y ésta tiene siempre defendida la casa. Pocos son los que, emulando al Caballero de la Triste Figura, en vez de procurarse baratarias de corrupción y apoltronamiento, se alían con el brazo de la Justicia, que es razón de razones, para vencer a gigantes descomunales en beneficio de la Humanidad. Mucho me temo que, dando por perdida la guerra, hayamos aceptado la subyugación voluntaria y resignada a unos  endemoniados molinos que, con sus obradores de hambre y sus golosinas de pan, van tapando los poros de la transpiración a través de los que debiera enriquecernos la vida.

No obstante, y a pesar de esa pobreza de espíritu en la que hemos visto sumirse a sucesivas generaciones, incluida la del 68, yo sigo viendo en los jóvenes una gran capacidad de desprendimiento, una fuerte dosis de sinceridad y un alto nivel de altruismo. Por lo que sigue estando en sus manos la subversión potencial de los referidos valores: tanto los que duermen bajo un polvo ideológico y anacrónico, como  aquellos que gravitan sobre capas  de dorada  impermeabilidad. Lástima que en el ámbito social de los adultos, que es la tierra de su obligado destino, no existan las acequias adecuadas para canalizar esos flujos de autenticidad y de vida. Y lo que es peor aún, que esos flujos inviertan su tendencia  y, “ad maiorem Dei gloriam”, acaben siendo las aspas del más desaforado egoísmo.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

jueves, 23 de febrero de 2012

El llanto



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El llanto

Tengo que decir que el exhibido en este soneto no es un llanto mío, puesto que nunca he disfrutado de una fe semejante a la que en él se describe y, por tanto, tampoco he podido perderla de forma tan dramática ni de otra forma ninguna. Sí me reconozco, en cambio, en su estrambote, al menos parcialmente. De hecho, en mis inicios literarios tenía la costumbre, ciertamente extraña, de asesinar mis escritos con un hacha de frivolidad, cuidando, eso sí, de que fuera una frivolidad categórica. Y no entiendo por qué, la verdad, a no ser que los considerara inmaduros, yo, que era un mocito inocentón y barbipungente, al que la vida no le había dado aún la oportunidad de crecer y muchísimo menos de multiplicarse.

sábado, 18 de febrero de 2012

Educación y poesía


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Educación y poesía

Es cierto que la poesía es una aspiración a la belleza, pero también lo es que puede ir más allá, mucho más allá. ¿Que cómo fundamento está opinión? Veamos:

Un lejano día leí en Ortega y Gasset que la poesía es un medio para llegar al conocimiento. Cosa que entonces me sorprendió sobremanera, pero a lo largo de la vida he descubierto que esta afirmación no es en absoluto una ocurrencia gratuita.

Un poco antes –y nada importaría que fuera un poco después-, en el ensayo sobre Walt Whitman, había leído estas valientes afirmaciones de José Martí, el poeta que cultivó una rosa blanca:

¿Quién es es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? Hay gentes de tan corta vista mental, que creen que toda la fruta se acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega, que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, que da o quita a los hombres la fe y el aliento, es más necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquélla les da el deseo y la fuerza de la vida.

Por otra parte, en “Las palabras de la tribu”, José Ángel Valente afirma que “La poesía es, antes que cualquier otra cosa, un medio para alcanzar el conocimiento de la realidad”, que viene a ser coincidente con lo que había dicho Ortega.

Y como colofón a todo ello, un día se pusieron ante mis ojos estas sabias palabras de Nietzsche, el filósofo que pedía a martillazos la transmutación de los valores:

“Parece claramente que lo principal en el cielo y en la tierra es obedecer largo tiempo y en una misma dirección: a la larga resulta de ello algo por lo que vale la pena vivir en esta tierra, como por ejemplo la virtud, el arte, la música, la danza, la razón, el espíritu, algo que transfigura, algo refinado, loco o divino”

Y yo me pregunté: ¿o sea que se puede vivir sin maldades, sin patrañas, sin mentiras, sin estolideces, sin odio, sin subterfugios perversos, sin obscenidades, sin ostentación, sin lujos, sin prevaricación, sin cohecho, sin soberbia, sin mangarrufas, sin especulaciones, sin corrupción, sin pisar a los demás por el simple hecho de que están económicamente unos peldaños más abajo?

Claro que se puede. Pero esto hay que mamarlo ya en el primer aliento y seguirlo mamando hasta el último: en la casa, con unos buenos padres; en el colegio, con unos buenos maestros; en la universidad, con unos buenos profesores; en el aprendizaje, con unos buenos jefes. Y en la sociedad, con unos buenos gobernantes. ¿De qué otra forma se va a habitar el mundo del trabajo sin pensar exclusivamente en la zancadilla y el beneficio?

La educación no es solo una buena inversión, sino que es, sin duda, la inversión más rentable de todas cuantas se puedan realizar, tal vez la única que de verdad puede sacarnos no ya de la crisis económica que atravesamos, sino de la honda crisis moral que nos apabulla, nos acogota, nos hunde.

Y la educación empieza en el mismísimo nacimiento y llega hasta mismísima entrega del espíritu, tal como sugieren estos versos con los que yo quiero rendir, aquí y ahora, un humildísimo homenaje a mis padres, a mis maestros, a mis profesores, a mis filósofos y a mis poetas.

De la cuna más tierna a la mortaja,
cada grano es deudor de cada paja.

Un abrazo

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Foto tomada de interner sin ánimo de lucro


jueves, 16 de febrero de 2012

El día después del 14

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El día después del 14 

¿Cómo se te ha quedado el cuerpo tras el día de los enamorados?
-Con agujetas
-De tanto hacer el amor, supongo
-Bueno, tampoco conviene exagerar
-¿Cuántas veces lo hiciste?
-Ocho, más o menos
-Y además jugaste al fútbol, aseguras.
-Exactamente.
-Y diste un largo paseo por la montaña
-Así es, unos diez kilómetros en total
-Pues no se entiende bien lo de las agujetas
-¿No debería tenerlas?
-¿A tu edad? En absoluto
-Ya, lo que pasa es que a última hora también salí a llevar la bolsa de la basura.
-Y, claro, esos cien metros lisos fueron ya la puntilla.
-No, la puntilla es que me encontré con la Pili.
-¿Y…?
-Bueno, ya sabes lo que a ésta le gusta nadar.
-No me digas que os fuisteis a la playa.
-¿A la playa? ¿Sabes cuántos kilómetros de costa tiene Villajoyosa?
-Unos doce, en números redondos.
-Pues los hicimos todos a nado. Y aun dos veces.
-Ya, y llegasteis a Benidorm y os metisteis en una discoteca.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque aún estás empapado de sudor ¿No ves que atufas?
-Sí, bueno, pero eso no es de bailar.
-¿Ah, no? ¿De qué es, entonces?
-Es que al final no había taxis y  tuvimos que venirnos corriendo…
-Ya, ¿y ahora que vas a hacer?
-Nada, unos abdominales antes de meterme en la ducha
-Y a dormir todo el día, claro.
-Eso quisiera yo, pero hoy es viernes y a las ocho engancho con el ladrillo…
-Joder, tío, vas a romperte en el andamio
-No lo quiera Dios, que esta noche hay juerga flamenca…

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

lunes, 13 de febrero de 2012

Enamorados, 14, Poeminos Lunáticos




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Enamorados, 14, Poeminos Lunáticos

Soy el novio de la luna,
me la he llevado a la cama
y la he tenido en los brazos
toda la noche, hasta el alba.

Enamorados, 14, Poeminos Lunáticos


En los tiempos en que yo era estudiante en Madrid, allá por los primeros años setenta, frecuentaba una cafetería de nombre Santa Marta (1) cuyo encargado vivía en la creencia de que los poetas eran seres lunáticos. Alguno de mis amigos, por otra parte, le había soplado a la oreja que yo tenía tratos con la lírica, lo que era una verdad cogida muy por los pelos. El caso es que, a partir de ese momento, cada vez que yo me acercaba a la cafetería, tanto si iba solo como acompañado, él alzaba los brazos y, mirando hacia mí, exclamaba a voz en grito: “Ay luna, luna, luna”. Lo cual se repetía un día y otro, semana tras semana, mes tras mes, e incluso año tras año… (Lo que él no supo nunca es que, a cuenta de esta historia, pero vista de otro modo y por otros ojos, un empleado a sus órdenes me regalaba todos los días el desayuno).

A nadie debe extrañarle, por tanto, y menos a mí mismo, el hecho de que ahora tenga un rinconcito en mi alma, ya que finalmente le acabé escribiendo un poema. A la luna, digo, no al encargado, aunque posiblemente lo mereciera tanto o más que ella “Ay luna, luna, luna”. Y su subordinado también, pero, en su caso, además de un poema, se hubiera merecido un desayuno con diamantes. En Tiffany’s. Lo que pasa es que a menudo las cosas son más complejas de lo que parece y el poema “La luna” se lo acabé dedicando años más tarde a Federico García Lorca, que no era encargado de cafetería ni benefactor de estudiantes desdinerados, sino el poeta que de verdad había metido a la luna en sus versos, porque era suya una parte. Cierto que una luna mirada por los niños y perseguida por los gitanos, y no la luna olvidada que yo vi una noche en Baeza, en las preciosas callejuelas que hay detrás de la catedral… La luna que puede verse aquí:

 
Naturalmente, a lo largo de los años que desde entonces han ido cayendo sobre mí, que no son mancos ni pocos, le he escrito a la luna algunos otros poemas. Es decir, le he escrito algunos poemas, en otros sólo la he nombrado como de pasada. Unos poemas que, mejores o peores, hasta hoy no han hallado varón para entregarse a él en una noche loca ni oportunidad para salir a la luz casta del día. Hoy los dejo aquí para que se diviertan con vosotros, ya que doy por supuesto que, una vez publicados, los poemas tienen vida propia. Y después de tantos años, supongo que tendrán muchas ganas de divertirse…

La luna estaba esta noche
muy solitaria en el cielo.
Yo la bajé con mis ojos
para acercarla a tus besos.

Un abrazo

(1).- La cafetería Santa Marta estaba en la gasolinera de la Autopista de Barajas en su cruce con la calle Arturo Soria.


Luna de papel


Se sabe que la luna se ha formado
con trozos de papel enamorado.

A veces tosco, a veces arrugado,
a veces ricamente perfumado.

Pero lleno de lágrimas espesas,
de súplicas, de besos, de promesas.

O sea que la luna, amigos míos,
es un campo de tinta y desvaríos.

Un monte de papel y de ilusión
con letras del color del corazón.

                                          Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Noche sin luna

Por donde saltan los gatos
me deslicé de rodillas.
la noche andaba sin luna
y, más aún, sin bombillas.

La luz quedaba por dentro,
tras la ventana encendida;
y dentro tú, como novia
para el amor ofrecida.

Pero los ojos de un gato,
acaso sólo imaginan
cuando las noches sin luna
tampoco tienen bombillas.

Con una luz solitaria,
que ciegan bien las cortinas,
un gato, por más que quiera,
no puede ver, sólo mira.

Final para salvar el honor:

Entre las luces del alba,
la sombra se desleía;
dejaba el gato tu casa,
entraba el hombre en la mía.

Foto Mariano Estrada


Púas de luna

La luna va tras las púas
de una alambrada de espino.
Quiere exponerse a la sangre,
quiere ofrecerse al mordisco.

Y es que se siente muy sola
en el espacio infinito.
Y le da miedo la altura,
y le da miedo el olvido.

Quisiera ser una estrella
de rayos menos altivos,
para abrazarse a la vida
con el amor de los vivos.

Posdata:

Pero los vivos de ahora
tienen los brazos raídos,
porque el amor se hizo carne
y la han vendido por kilos.

De la serie “Poeminos”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

sábado, 11 de febrero de 2012

COMENTARIO de Juan Manuel Díaz Álvarez al poema LA LUNA


Juan Manuel Díaz Álvarez y Mariano Estrada, León, octubre 2007


COMENTARIO de Juan Manuel Díaz Álvarez al poema LA LUNA

Queridos amigos:

Allá por los años sesenta, en la fría paramera leonesa -donde se ubica el municipio de La Virgen del Camino-, Juan Manuel Díaz Álvarez y yo compartimos colegio y proximidad. Quiero decir que la cercanía entre las letras D y E,  iniciales de nuestros respectivos apellidos, hizo que no solo compartiéramos los amplios territorios del internado en el que transcurría literalmente la vida de unos quinientos aspirantes a la Orden de Predicadores, sino también el íntimo espacio de una clase de treinta alumnos. En nuestro caso, además, compartíamos el sagrado templo de la amistad que se profesan los niños y los adolescentes.

miércoles, 25 de enero de 2012

Ayer volvimos a Aitana, pero no había nieve

Sierra de Aitana. Raquel, Noé y Bruma, 24-01-2012


 Ayer volvimos a Aitana, pero no había nieve

Después de tomar la consiguiente olleta de blat en el restaurante El Pirineo, de Confrides, emprendimos el camino hacia la Sierra de Aitana. Esta vez éramos cuatro personas: una mujer, dos hombres y una preciosa perra (Raquel, Noé, Mariano y Bruma).

Como es lógico, los cerezos no estaban todavía florecidos, tampoco las aliagas. Los almendros apuntaban una tímida flor que pronto será abundante y melosa. Dentro de unos días se extenderá por los campos la abrumadora sensualidad que ahora se incuba. Los escaramujos se mostraban grisáceos bajo el ropaje del frío, que es la desnudez, poniendo en evidencia unas bayas rojas que reciben el nombre de tapaculos, por sus propiedades astringentes. Los pinos exhibían una tupida ramuja verdeoscura y, entre sus troncos tersos, había un sotobosque variado y generoso, tanto en arbustos y matas como en hierbas, que estaba impregnado de humedad. El agua corría por todas partes a la vez, como si fuera Dios, y en las cunetas de los caminos, bajo un impresionante silencio, se hacía hermosamente sonora.  Los entornos de la fuente de l´Arbre estaban llenos de barro, como si hubiera caído un pequeño diluvio. No había nieve en la cumbre ni en la umbría. La palidez del sol de la tarde se depositaba suavemente en las solanas. La temperatura era más propia de primavera que de invierno…Los corazones, a 1200 metros de altura,  brincaban en el pecho y se mostraban completamente felices.

Villajoyosa, 25 de enero del 2012


La Font de l’Arbre: cotas de altura y de belleza

El pasado día 13 de abril, lunes de Pascua florida, subimos a la Font de l’Arbre, que está en la cara norte de Aitana, en el término municipal de Confrides, Alicante. Tres matrimonios y un perro. Total, siete personas. Y digo bien: subimos, porque está a 1185 metros sobre el nivel del mar. El punto más alto de la citada Sierra de Aitana, que es el techo terrenal de la provincia,  está a 1558 metros, siguiéndole de cerca el Puig Campana, con 1406 metros, todos en vertical.

El paraje -insultantemente precioso-, mostraba una amplia variación de colores y de contrastes. Los cerezos blancos, los pinos verdioscuros, los almendros verdiclaros, la tierra verdiparda, las aliagas amarillas…Y, al fondo del dibujo, un archipiélado de nieve sesteando en las cumbres sobre alcores grises y cárdenas roquedas, como hubiera dicho Machado. ¡Cuánta majestad! ¡Cuánto deleite!

Eso sí, los caminos estaban enfangados de trecho en trecho, pero nosotros íbamos prevenidos con unas botas de altura. De modo que no hubo charco que nos intimidara, e incluso caminamos campo a través, pisándole los “pépinos” a Getsemaní, a quien no tenemos el gusto de conocer. Durante una hora y media, oxigenamos el pulmón e hicimos un hueco en el estómago, pensando en el inminente futuro. Lástima que tuviéramos que volver en lo mejor del paseo, ya que habíamos reservado una mesa que tenía incrustada la hora.

Comimos una olleta de blat, con algo más de carne que de trigo, en un modestísimo restaurante regentado por una pareja de rumanos ¿Rumanos? ¿Y cómo casa esto con la olleta de blat? Bueno, llevan diez años en España. Es como un pequeño refugio, pero a mesa puesta y servida. Por cierto, nada caro, unos 18 euros por boca, tenga dientes o no. Incluyendo una ensalada, unas pelotas de arroz, vino, postre y café ¿Qué más puede pedirse? Bueno, ya puestos,  les pregunté si podíamos irnos sin pagar y me dijeron que no, que ya lavaban ellos los platos. Así que, además de las canciones que destrozamos –que fueron muchas- y de las risas que nos traíamos –que no eran pocas- les dejamos una pequeña propina. O sea, lo normal, con la diferencia de que estábamos como en casa. A ellos se les veía tan contentos con nuestras coñas marineras, que poco les faltó para ponerse a cantar. De hecho, a ella se le salían las ganas por los ojos y él llegó a entonar una especie de recitado que yo no pude entender ¿Sería en romaní? Seguramente. Adiós, amigos. Hasta la próxima. El resto de los comensales sonreía a medio gas, yo creo que con un poco de envidia…

Después de reposar la comida entre los árboles, en el merendero habilitado junto a la fuente, donde hay bancos y mesas, e incluso de amodorrarnos un poco bajo los tibios rayos del sol, bajamos a Confrides por un caminito estrecho, pero asfaltado. Peligro en ciernes. Cruzados mágicos de plaitex y todoterrenos. Curvas imposibles, barrancos hondos, precipicios insondables. Pasa tú, que a mí me da la risa. Cuidado, esa rueda. Que te vas, que te vas, que te vas, que ya te has ido. Total, que acabamos en el Pirineo sobre las siete y pico. Tomamos un café y, ya por carreteras conocidas, regresamos a casa, unos hacia Valencia, otros hacia Villajoyosa. ¿Hará falta decir que el Pirineo referido no nos separa de Francia ni de Carla Bruni?

Finalmente, no me resisto a decir que el Valle de Guadalest -que no por muy pisado me deja de asombrar en cada visita-, estaba escandalosamente hermoso, sobre todo en la zona de Benifato y Benimantell. Claro, este invierno ha llovido, mañana hay agua. Y ahora los almendros están verdes, como las uvas que no alcanzaba la zorra. Madre de Dios, cuánta lujuria en estas bellas laderas ¿Lujuria, Marianet? Ya lo creo, si hasta tuvieron que pedirme que me calmara…

Un abrazo
Villajoyosa, abril de 2009


Font de l’Arbre , Sierra de Aitana. Abril 2009. Foto M Estrada


Aliagas de marzo

Me reconcilio, al fin, con el soporte
oscuro del paisaje o con el
agrio punzón de la maleza,
porque he aprendido a amar en el dolor
y a levantar en el cauterio
la miel desestimada de la vista.

Me reconcilio con el beso gris,
con el perfume árido o
                          la púa dolorosa,
porque he aprendido a ver en las heridas
su más oculto fondo.

Y al fin me reconozco en el paisaje
que, abonado en las flores del almendro
-ahora verdes hojas-,
esta aliaga extendida me propone.

Y bendigo el limón sin amargura
que emerge de los tallos de un dolor
                          en su negada espina.

Sí, hoy me reconozco
                         en el abrojo florecido,
la hidra indomeñable o la exultante broza,
porque es en la belleza subsidiaria
                                     donde más te amo.

Poema del libro “Desde la flor del almendro”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com

 Font de l’Arbre , Sierra de Aitana. Abril 2009. Foto M Estrada

lunes, 23 de enero de 2012

Don Quijote, Don Sancho y las luces de la ciudad


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

¿Qué nos queda ya de la famélica montura
que nos vio ser intrépidos quijotes, sino el hambre?
¿Qué nos queda del delirio apasionado
por el que fuimos una vez conquistadores de fantasías?
¿O del sueño puro de amor, la andadura rutilante
tras la sombra vaga que se llamó Dulcinea?

domingo, 22 de enero de 2012

Mi vida


Foto de Fernando Medrano

Mi vida

Mi vida son los rebaños
que en largos años
cuidé.
Los montes, sus aledaños,
las fuentes de frescos caños
para beber.