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viernes, 2 de septiembre de 2011

La negación

                          Imagen tomada de internet sin ánimo de lucro


Ver PPS de Mar:
https://skydrive.live.com/?cid=b9547652472c3167&group=0&sc=documents#!/?cid=b9547652472c3167&sc=documents&id=B9547652472C3167!137

La negación

¿De dónde viene, dime, tu negación a la vida,
si no has tenido tiempo de pasar a olerla?

Decir que los abrojos son amargos,
que te duele el aire de aspirar derrotas,
es abrir un cauce al corazón
para que el pecho no se ahogue en las lágrimas.
Pero ¿negarte a la vida?

Negar la proyección de tu mirada,
la savia que los años ascenderán por tu cuerpo,
el andar que cansa y purifica…
Negar la sed, la fuente,
negar también el camino,
la ansiedad de penetrar en un incierto mañana,
el cielo descampado después de las tormentas…

Negarlo todo, todo,
incluso una segura felicidad
al cabo de tan ásperas congojas…
Negarnos a nosotros que también sufrimos
porque amamos el rincón de donde salen tus llantos…

¿De dónde viene, dime, tu obstinada idea?
Has probado un ápice de acíbar
y pretendes que vivir es amargura.
Lo es en buena parte,
pero tiene atemperancias tan pobladas de dicha…

Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

miércoles, 31 de agosto de 2011

La mitad de la vida

La criogenización se está poniendo de moda, la eternidad nos sigue tentando. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

 Ver PPS de Mar 
(Enlace a un archivo con varios PPS de Mar, por orden alfabético)

La mitad de la vida

Si 37 años, como podéis ver más abajo, podían ser la mitad de la vida en agosto del 2007 y alguien se ocupó de decirme que entonces me quedaban 14 para llegar a mi último aliento, ¿cuántos años me quedan ahora, que estamos en agosto del 2011?
-10, exactamente
-Bien, lo que pasa es que tengo un amigo que había fijado en 75 su esperanza de vida y, de repente, sin encomendarse a Cronos ni consultar el Oráculo, ha decidido subirla a 85. ¿Voy a ser yo menos? ¡No! Luego, si antes me quedaban 14 y restando 4 debían quedarme 10, ahora me quedan 21 ¿Es esto posible?
-Sí, pero tendrías que ser mujer para poder subirte la media
-Ya, ¿y no vale operarse?
-Pues me temo que no
-Vaya, le diré a mi amigo que se congele. Total, solo son 140.000 euros de nada


La mitad de la vida

Haciendo un somero cálculo crono-genético-antropológico, es decir, aplicando al diagrama espacio-tiempo la cuenta de la vieja y luego multiplicando por “pi minus erre”, como diría el poeta Gabriel y Galán en su dualidad extremeño-castellana, llego a la conclusión de que al escribir este poema tenía la edad de treinta y siete años. Podía haber tenido treinta y tres o cuarenta y uno, pero no sesenta, que son los que tengo ahora ¿Por qué? Porque muchas de las cosas ahí nombradas ya no están en mi vida al cincuenta por ciento, sino que, entre el cero y el cien, las hay al veintiocho y setenta y dos, pongamos por caso. Que es sólo un decir, evidentemente, porque la proporción puede ser otra y diversa.

-¿Y la mitad de la vida puede situarse en los treinta y siete años?
-Puede, sí señor.
-Pues te quedan catorce, Marianín, a no ser que se equivoque la vieja…
-Más fácil es que el “pi minus erre” confunda los ojos de la Parca y los sitúe en caminos de oscuridad, de forma que no pueda observarme.
-No me imagino a la Parca dando palos de ciego
-Yo tampoco, amigo, pero ni tú ni yo sabemos hasta donde llega el poder visionario-oftalmológico de la Once, del que ya advirtió un día Ernesto Sabato en su famoso “Informe de ciegos”…

Un abrazo


La mitad de la vida

La mitad de mis apegos son costumbres,
la mitad de mis quehaceres son rutinas,
la mitad de mis amigos son extraños
y quizás mi soledad es medio mía.

La mitad de lo que digo, vanagloria;
la mitad de lo que callo, cobardía;
la mitad de lo que sufro, masoquismo;
de lo que amo, la mitad egolatría.

Por mitad mis ilusiones, intereses.
Por mitad mis pensamientos, fantasías.
Por mitad mi libertad una mazmorra.
Mi verdad es media parte una mentira.

La mitad de mis miradas son pestañas,
dentadura la mitad de mis sonrisas.
La mitad de mis pisadas, pisotones,
y el total de mis mitades, media vida.

Del libro “Vientos de soledad”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

sábado, 27 de agosto de 2011

Umbral: varios escritores en uno

                      Francisco Umbral, foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Pocos como él han ascendido de la nada al olimpo. Teniéndolo todo en contra. Puso al servicio de la literatura su vocación, sus amarguras, sus éxitos, su dandismo, sus pañuelos y su altivez. Es decir, su vida.
26-08-2012

El día 28 de agosto, es decir, mañana mismo, se cumplen cuatro años del fallecimiento de Francisco Umbral, un escritor de 80 libros, algunos de cuales, junto con sus famosas columnas periodísticas, resultan imprescindibles para ayudarnos a comprender mejor los años que median entre el final de la dictadura de Franco y la primera legislatura de Zapatero. Parece que en octubre se celebrará un congreso destinado al reconocimiento de su extensa obra literaria. Reproduzco aquí el artículo que yo le dediqué el día 30 de agosto del 2007, en homenaje de despedida. Un abrazo. (27-08-2011)

Umbral: varios escritores en uno.

Iba a escribir algo sobre Umbral, pero pronto me di cuenta de que llevaba algunos años sin leerle, salvo algunas columnas esporádicas en el medio donde escribía; columnas que son, en realidad, las que le han dado una buena parte de su merecido prestigio, salvando algunos libros que le han aportado premios relevantes como el Cervantes o el Príncipe de Asturias.  Hablo de Mortal y Rosa, por ejemplo, en el que exterioriza el dolor por el fallecimiento de un hijo de cinco años.

Yo empecé a leerle en los inicios de la Transición, creo recordar, tal vez antes. Y entonces, sí, entonces leía todos sus libros, no me atrevo a decir tanto de sus columnas, pero también fueron muchas. Sé que en sus comienzos se dejó caer por el famoso Café Gijón, suceso del que él mismo hizo luego la crónica. Sé que fue inventor de palabras, o al menos propalador de las mismas. Palabras como jais, molón, derechona, tardofranquismo, Socialfelipismo (este último, título de un ensayo)… Sé que, muy al principio de su actividad literaria, y según confesión propia, quiso ser Henry Miller, a lo español, naturalmente. Pero entendió rápidamente, por suerte para todos, que le faltaba aquel vitalismo sexual arrollador que el americano desarrollaba en sus “Trópicos” (de Cáncer y de Capricornio) y en sus “Sexus”, “Plexus” y “Nexus”. Luego quiso ser Cela, y a mí me da la impresión de que lo quiso ser toda la vida, incluso en la etapa en la que le criticó duramente, tal vez bajo sospecha de publicidad. Y consiguió serlo en parte. O, por lo menos, hasta poder asegurar que nadie se ha acercado tanto a él en España. En el fondo, nunca dejó de admirarle y no me hubiera extrañado nada oír de sus propios labios, y en uno de sus ya famosos arranques, que cambiaría todos sus libros, que son muchos, por haber escrito uno sólo: La Colmena. Por el medio, se declaró admirador de Vallé-Inclán, de Delibes, de César González Ruano, de Ramón Gómez de la Serna, de Mariano José de Larra y de un tipo de periodismo literario de autor que ha quedado sepultado en los tiempos. Tal vez él fuera, hasta ayer, el último de sus representantes, porque lo de Sánchez-Dragó es completamente otra cosa.

En cuanto a sus libros, tiene tantos que es difícil elegir cuatro o cinco títulos. Dicen que al menos veinte o treinta son buenos. Éstos son algunos de los que destacan: “La noche que llegué al Café Gijón”, por las enemistades que le creó. “Los helechos arborescentes”, porque relata un mundillo en el que parecía moverse muy bien. Y, luego, de los ensayos, yo destacaría “Ramón y las vanguardias” (Gómez de la Serna), ”Anatomía de un dandy” (Larra), o “Poeta maldito” (Lorca). Pero sólo es, ya digo, por citar algunos títulos de los muchos que tiene.

Por último, sé que fue un luchador, que tuvo unos comienzos difíciles y que a base de sufrimiento, pundonor y, sobre todo, de aquel enorme empuje que procedía de su corazón puramente literario, consiguió hacerse un hueco en la cumbre de las letras españolas, a las que ha dado un vigor por el que debemos estarle agradecidos. Yo lo estoy, al menos. Y así lo expreso, llana y públicamente. Y, además, le despido con un poema, ya que él era un poeta, aunque esencialmente urbano, de lo que se cocinaba diariamente en el mundo. Descanse en paz.

Un abrazo

¿Qué somos?

¿Qué somos, sino viento
indomeñable, transitorio
barro o efímera memoria?
¿O somos, además,
                            mareas invisibles
que no registra el tiempo ni el espacio?
¿Vivimos al morir, perdemos
en la muerte la causa de la muerte?
¿Qué seremos, entonces,
en ese almario inane
o luna exceptuada de la
                            gravitación universal?

Mariano Estrada, del libro Hojas lentas de otoño (1997)

lunes, 22 de agosto de 2011

Soneto por soneto


                                           Lope de Vega. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Soneto por soneto

José Miguel es un amigo de Valencia que un día de junio del 2006 me mandó un soneto que él mismo había escrito con la única pretensión de parodiar alguno de los míos y, de paso, hacerme reír un poco, porque se ve que me encontraba algo mustio, pesaroso, desconsolado o triste. Y tengo que reconocer que, efectivamente, me hizo reír de lo lindo. Sin embargo, como los versos tenían una métrica graciosamente despendolada y rimaban de forma maravillosamente liberal, ya que los escuadraba con hacha y no les pasaba luego el cepillo, en el propio soneto incorporaba una súplica que venía a decir algo así: por favor, no se lo enseñes a Lope, que me da mucha vergüenza.

Pero yo pensé que a Lope, acostumbrado a los tormentos gongorinos, no le vendría mal un chorro de aquella agua fresca y que, si le enseñaba el mencionado ejemplar, iba a sentir un cosquilleo en el estómago que le haría desternillarse de risa. Decidí, pues,  enseñárselo por encima de todo ruego o súplica del autor y así se lo hice saber a José Miguel utilizando su misma técnica: el verso y el correo electrónico

Para sorpresa mía, y también para mi vanidosa satisfacción, el soneto que le mandé como respuesta mereció su aprobación inmediata y le causó un extraordinario alborozo, tanto que lo enmarcó con entusiasmo y delicadeza, lo echó al maletero del coche  y lo trajo con él a Villajoyosa el día de la presentación de mi libro “Amores colaterales”, hecho que ocurrió el 21 de julio del año citado más arriba.

No sé si Lope habrá leído el soneto, porque, claro, no pude mandárselo por correo electrónico o postal, sino por una via sutil de la conciencia extracorpórea que a lo mejor tarda unos lustros en alcanzar el destino. Y luego regresar a la tierra y encontrarme, que en el Montiboli no es nada sencillo, dado que estamos muy bien aparcelados y con buenas vistas al mar, pero no tenemos aún el preceptivo número de policía. ¿Cómo va a acordarse el emisario de mi domicilio fiscal, si de esto hace ya  cinco años y la noche era oscura? Creo que la camisa de Quevedo va a tener que esperar, aunque puede que a él no le importe en absoluto seguir unos años más tapando los remiendos con su eterna capa raída.

Un abrazo

Soneto por soneto
Este con estrambote y a vuelta de e-mail

Para José Miguel

Un soneto me mandan de Valencia
y me dice el autor por lo bajini:
no lo enseñes a Lope, Marianini,
porque entonces me muero de vengüencia.

Pero creo que sobra la advertencia,
porque yo no le encuentro al sonetini
otra cosa que amor de fratellini
con un golpe de loca incontinencia.

¿Mala rima? Qué importa en este caso,
si el deseo de bien es tan ferviente
y la risa se cuela en el Parnaso.

Donde no está el humor está el fracaso,
quien evita la risa oculta el diente,
de manera que a Lope se lo paso.

Y si a Lope le saca una sonrisa,
a Quevedo le vale de camisa.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

viernes, 19 de agosto de 2011

El camino

                                                 Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Ver PPS de Mar:


El camino

Algunos de los poemas recogidos en el libro “Mitad de amor, dos cuartos de querencias” (1984) fueron escritos en los primeros años 70, antes de venir yo a Villajoyosa. Otros, como el poema “Versos” dedicado a Miguel Hernández, fueron escritos en la época de la Transición, concretamente en el año 1977. Sin embargo, para el poema titulado “El camino”, que hoy cuelgo en este Blog debido a que Mar le ha hecho un magnífico PPS, no tengo una fecha determinada. Sé que fue escrito en Villajoyosa, siendo, por lo tanto, posterior a 1973. El asunto del que trata tampoco me da muchas pistas al respecto, como luego se verá. Puedo intuir que fue escrito rondando el año 1980, pero dándole al error un margen muy amplio. Tampoco creo que tenga mayor importancia para los lectores. Ni siquiera la tiene para mí, por referirse a algo tan genérico y difuso como el sentimiento de insatisfacción que sentía en esa época y que, salvando la niñez, es el mismo que, en una o en otra proporción,  he sentido en los diversos períodos de mi vida.

martes, 16 de agosto de 2011

Placeres de verano: el catamarán de Pere

 Mariano, luciendo catamarán en el puerto de Villajoyosa (12-08-2011)


No me quites el mar
que el agua es vida. 


Placeres del verano: el catamarán de Pere


Mi amigo Pere Garcimartín trabaja en un banco, mejor dicho, en una caja. Y tampoco es del todo correcto, en realidad trabaja en la caja de un banco. Y más correcto aún sería decir que trabaja en dos cajas: una, la del dinero, otra, la de la vida, es decir, la que le protege de las pistolas en los eventuales casos de atraco,  una especie de urna de cristal donde discurren sus mañanas, estáticas y largas,  al compás fatigoso y dinámico de los clientes. Allí está hasta las tres, encajado en la soledad tumultuosa de quien, por imperativo laboral, recoge, reparte, cuenta y defiende el dinero. Ahora bien, cuando sale… ¡Ay, amigos! Cuando sale va derecho a la sal, que está en la mar, con la vida. La mar en femenino, claro, porque él tiene el alma marinera.
-A qué hora salimos, Pere?
-¿Te parece bien a las seis?
-Me parece muy bien.
-Pues no se hable más, a las seis. Entra por el parking del Club Náutico y allí estaré yo, a la derecha.

sábado, 13 de agosto de 2011

Tanto abatimiento

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro



Tanto Abatimiento


Yo llegué a la cita con la intención de que pasáramos una tarde en el cielo, pero el cielo había dispuesto que tú  te vistieras de tristeza. Te tomé de la mano y nos sentamos en un banco del parque. De frente estaba el mar y en las ramas frondosas de los árboles cantaban alegremente los pájaros. Tardaste mucho en hablar porque tenías el corazón ahogado en la garganta. Y cuando al fin quisiste hacerlo, las lágrimas te cayeron de los ojos en forma de lluvia interminable. La noche nos llegó, irremediablemente, cuando todo estaba encharcado. Pero eso fue después, el poema recorre únicamente los abatidos espacios del dolor, en los que solo había preguntas.

Un abrazo


Tanto abatimiento.


Tanto abatimiento
-que va contra el oráculo del dios-
¿a qué responde?

¿A qué responde esa mueca
            terriblemente volcada?
¿Quién ha sellado tus labios
            con esa laña de espino?
¿Qué influencia limita con tu ceño?

¿Sobre quién recae el crimen
de que tus ojos se hundan
          en este eclipse de vida?

Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

domingo, 7 de agosto de 2011

El culebro y la vaca


                                                   Tomada de internet sin ánimo de lucro


El Culebro y la vaca

Las leyendas, a las que los humanos somos bastante aficionados, a menudo hacen pasar por realidad algunas fantasías verdaderamente asombrosas y descabelladas. Así, alguno de esos cuentos dice que las culebras chupan la leche de determinados animales como las vacas, las cabras o las ovejas.

martes, 2 de agosto de 2011

El futuro está en las rosas


Montiboli, Villajoyosa

Te hablaría del infierno, si supiera.
Pero yo, constante humo,
me he esparcido en el aire y
ya ves, ya ves...
Sólo se hablar de la rosa.


El futuro está en las rosas

El título de uno de mis blogs, “El futuro está en las rosas”, ha suscitado comentarios de diversa índole: unos aquiescentes y/o admirativos, otros irónicos y/o escépticos. Es a estos a los que yo, después de analizarlos e interiorizarlos, les he puesto el signo de interrogación: ¿se puede afirmar en serio que el futuro está en las rosas? ¿Quiere decir que vamos a ser todos jardineros, y aún jardineros del rey?  ¿Cómo se puede depositar el futuro en algo tan evanescente, delicado e improductivo? ¿Puede proponerse lo efímero como solución a los grandes problemas que nos aquejan, sin causar asombro ni risa? ¿No es una ligereza verbal, un atrevimiento desmesurado, una simpleza inaudita? ¿No es una frase retórica? ¿No es simplemente un signo de la estupidez humana, que se asienta en la falta de razón o en los delirios producidos por la locura? Y la locura, ¿no tiene algo que ver con el distanciamiento de la realidad, bien sea a través de los sueños, del misticismo o de la poesía?

viernes, 29 de julio de 2011

Devuelta al lugar de procedencia

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Ver PPS de Mar:
https://skydrive.live.com/view.aspx?cid=B9547652472C3167&resid=B9547652472C3167!686


Devuelta al lugar de procedencia


A quien reparte las rosas
quiero mandarle una carta,
con una lágrima dentro
que resultó equivocada.

Caí en las mieles de un beso
porque me supo a manzana,
y me llenó de temblores
y me curó de nostalgias.

Después anduve la noche
bajo una luna mojada,
y fui bebiendo en mil tragos
el corazón de la amada.

No supe ver que vendría
la claridad con el alba,
cuando el amor fue despecho
y la dulzura fue amarga.

Lloré una vez por un beso
que me llenó de esperanza,
pero fue un beso maldito
que vino a darme la espalda.

Creí que el beso era mío,
por vanidades del alma,
pero era un beso de otro
y fue la lágrima errada.

Así, le digo al que junta
las manos palma con palma:
te la devuelvo, no es mía,
le toca al otro llorarla.

Del libro “Vientos de soledad”

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

martes, 26 de julio de 2011

La emergencia

Castillo de fiestas. La Vila


La emergencia

Debido a una pequeña emergencia, he tenido que levantarme a las seis y pico de la mañana. Me he visto tan extraño, que me he dicho:

En la noche inmensa
del espacio abierto,
mientras todos duermen
¿qué hago yo despierto?

viernes, 22 de julio de 2011

La importancia de las abejas

Charo y Mariano, mayo 2011. Vieja colmena de roble y losas de pizarra. Quitanilla, Zamora


LA IMPORTANCIA DE LAS ABEJAS


A Daniel Estrada y a Eli Expósito

A lomos de una yegua rojiza, Juan, padre, e Isidro, hijo, se dirigen al colmenar de Tijera (Tijera es el nombre de un paraje de Muelas de los Caballeros, en la provincia de Zamora). A la altura del cementerio, se les une una tercera persona que, en contra de lo que pudiera parecer, no es el Espíritu Santo, sino un ocasional compañero de viaje. Se llama José Antonio y lleva perro y montura.

-Los cementerios siempre me producen escalofríos –reflexionó el incorporado en voz alta.

martes, 12 de julio de 2011

Feliz cumpleaños, Patricia

Patricia Estrada Corrales. Foto Pablo Climent


Feliz cumpleaños, Patricia


Hola, Patricia, hoy es tu cumple. Quiero desearte felicidad, quiero desearte salud, quiero que

Quede en el arcano tu rasgada pena,
pero no en tus ojos.
Que huya el huracán, que cese el llanto,
que la guerra intestinal disponga olor a victoria
y el seno calmo del alba traiga luz a las criptas.

¡Felicidades! ¡Muchas felicidades! ¡Muchísimas felicidades!

Me gustaría ser músico para decírtelo con acordes de guitarras y laúdes y pianos y con delicadas melodías de violines, pero, ya sabes, lo mío son las letras, las palabras, los versos, las estrofas, los poemas. Así que, de entre todos los que tengo, que no son pocos, voy a dejarte el que podrás leer más abajo. No sé si es bueno, malo o regular. No creo que sea el mejor ni el peor. No sé siquiera si es el apropiado para este día que, con independencia del tiempo que haga en la tierra, en el aire o en el mar, será profundamente hermoso. Lo que sí sé es que ha sido el propio poema el que se ha puesto delante de mí y ha dicho: “Oye esta palabra” Y yo he pensado: bien, ya la he oído. Ahora que la oiga Patricia cuando se levante con la luz y vea que el 13 de julio es un día que nadie le puede robar, porque es suyo y muy suyo y completamente suyo.
De manera que: óyelo y atiéndelo, Patricia, como si fuera un pajarillo que, para llevarte dulzuras a los oídos, se posa en la clara ventana del amanecer, en las ramas florecidas de tu corazón y en los umbrales hospitalarios y limpios de tus ojos.

Un beso de todos para ti.

Tus papis y Dani


Foto de Fernando Medrano


OYE ESTA PALABRA

Oye esta palabra mínima,
ala de ave, apenas mariposa,
que vuelve sobre ti
en un arpegio tenue.

Óyela, concíbela otra vez,
como si fuera el halo
de nuestra lírica luna: la primera.

Deposítala en la flor que tuvo el alma
sobre el pecho herido,
recortado en el papel
y el viento.

Óyela temblar.
atiéndela en regazo de paloma,
con calor de niño,
con caricia suave
desprendida de la yerba.

Mira este potrillo desherrado,
esta gota de agua
caída de una lluvia incontenible.
Ámala otra vez en el camino
lento
que nos dio la tarde.

Pruébala, recíbela,
tómala en tu vientre enamorado
y apártale esa nube procelosa, mala,
en la que ¡ay!, sin darse cuenta,
huyó de tu candor
para dejar de ser ángel.

Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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sábado, 9 de julio de 2011

Te sé

Lisi Piña Estrada, en el Faro de Calpe. Foto Fernado Medrano

Te sé. Con este título, y en verano, es problable que alguien crea que me ha picado la mosca del sueño, pero no: es la del conocimiento mutuo de la pareja. ¿Pretencioso? Sí. ¿Es vana la pretensión? Probablemente. ¿Por la inconsistencia del hombre? Es posible. ¿Por los anacolutos de la mujer? No me atrevo a afirmarlo...

martes, 5 de julio de 2011

Inquilinos de noche

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro



INQUILINOS DE NOCHE

Hubiera dado un cuarto de mi vida
porque una mano tuya me rozara
y el fósforo cayera sobre ti
hasta encenderte los ojos
y quemarme.

Otra llama fue, que no la luna,
la que alumbró mi camino
por la noche ciega.

Y bebí mi rabia a pasos, de farola a farola,
hasta que el cielo dispuso un horizonte
con destellos de día.

Una aurora lenta dinamitó los carbones.
Amanecieron los campos, los árboles, las casas,
los olores pulcros de la leña
y estos ojos míos,
penetrados de vino y mordedura.


Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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sábado, 2 de julio de 2011

¿En qué me apoyaré?


Rosa



¿En qué me apoyaré?

¿En qué me apoyaré, mujer,
cuando el olvido prorrumpa en la memoria
y no haya un vendaval
que me alimente la brasa?

¿Adónde he de beber
si las arenas me pretenden
y el hontanar está seco?

¿De se llenarán mis pensamientos vacíos?

¿Y quién me escuchará
cuando mis labios ya no tengan preguntas?

¿Tal vez me dejarás a la intemperie
si no construyo otra casa?

¿Y cómo, cómo hacerlo?
¿Ignoras que el amor, si no es amor,
es fuego que destruye la madera?

Del libro "Azumbres de la noche"

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

lunes, 27 de junio de 2011

Arrugas: el optimismo necesario


Escultura de Igor Mitoraj, en el Giardino di Boboli, en Florencia. Tomada de internet sin ánimo de lucro


Arrugas: el optimismo necesario


Desde que publiqué este artículo, el día uno de julio del 2007, mi body ha registrado unas cuantas nuevas arrugas. Pero es el proceso natural, no veo en ello problema ninguno. Lo que sí me ha llamado la atención y me preocupa seriamente es el envejecimiento que ha experimentado la sociedad en su conjunto, porque lo suyo no son arrugas, sino socavones, resquebrajamientos y grietas. Estamos embadurnados por un barro rígido y reseco que necesita una urgente lubricación. Y lo peor de todo es que el único remedio que se nos ha ocurrido hasta ahora es la aplicación de cosméticos, los cuales, naturalmente, no sólo se han mostrado inservibles, sino también contraproducentes. Estamos adocenados y gordos y sebosos, pero no toleramos el único alimento que le devolvería la tersura a nuestro ser, en su dimensión global de persona: un primer plato de renuncia a lo accesorio, un segundo plato de amor, de generosidad y de entrega y un postre de ancha espiritualidad. Todo ello rociado con unas gotas de aroma de jazmín, de miel de abeja, de sal de mar, de poesía… Mientras esto no ocurra, la sociedad seguirá haciéndose vieja, además de desdichada e inmensamente triste.

jueves, 23 de junio de 2011

Antiguos miedos

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Antiguos miedos

Queridos amigos:

En algunos de los textos que he publicado sobre mi abuelo hago referencia a un viejo mueble de roble en el que guardaba sus libros. Era un mueble pequeño y los libros eran realmente muy pocos. Pero qué grandes misterios encerraba. Qué miedos salían de su interior para extenderse por toda la habitación e incluso por todos los rincones de la casa “Mamá, tengo miedo”. Y qué atracción ejercía sobre la mente inmaculada y tremendamente curiosa de un niño de aproximadamente 10 años…

“Sí, su cuarto era el recinto de las almas en pena, la magia que envuelve los misterios de la noche, la caja de las ánimas… Y aquel viejo mueble de rinconera, aquella dependencia mágica donde guardaba sus libros ¡Ay! Las coberturas negras de sus libros, la enlutada encuadernación de tanto misterio…”

Llegó un día, sin embargo, en que yo me decidí a abrir los cajones y las puertas, a la vez que extraía de la cabeza aquel polvo viejo. Los años habían pasado sobre mí y, naturalmente, mis pensamientos se habían racionalizado. Y aunque la curiosidad se mantenía en un grado bien alto, los miedos se habían diluido lo suficiente como para poder saltar las barreras y afrontar los peligros:

“Cruces y demonios, fantasmas y ritos, cabras y corderos. Magia, magia… Comunión con la muerte, conversaciones con las almas de los desaparecidos. Tormentos de la imaginación, persecuciones, cantos y liturgias, engendramientos de invisibles demonios…”

Así que abrí los espacios oscuros y sagrados de aquel pequeño mueble que ejercía sobre mí una atracción tan poderosa y, nada más abrirlos, respiré un gran silencio y una gran calma. Los libros estaban tan arrinconados que me parecieron completamente inofensivos, casi diría que indefensos. ¿Cómo les había atribuido yo unos poderes tan grandes que hasta se habían adueñado de mi espíritu? Supe entonces que el poder no estaba encerrado en aquel precioso mueble de roble ni en las tapas oscuras de aquellos libros temidos ni en las historias que en ellos se pudieran contar, algunas de las cuales giraban en torno a un personaje llamado Gaspar Medianoche. El poder estaba exclusivamente en mi abuelo que, dentro de la realidad en la que todos vivíamos, supo crear un mundo propio y totalmente distinto en el que yo caí como un pequeño insecto en una tela de araña, la cual, sin embargo, no estaba fabricada con segregaciones de seda, sino con una mezcla extraña de devoción, amor y fantasía.

Un abrazo


ANTIGUOS MIEDOS

A mi abuelo,
progenitor de mis miedos

El alma se me agita en los cajones
del viejo aparador de rinconera.
Antiguos miedos y tan larga espera
me encienden el tizón de las pasiones.

Misterios, magias, libros de oraciones,
pavesas vagas de una ardiente cera...
¿Qué busco? No lo sé, la antigua fiera
que siempre me esperaba en los rincones.

Mi mano, saturada de ficciones,
opone la razón a la quimera
y ataca en su terreno a los leones.

Y abiertas en canal las ilusiones
pregunto en el confín de la madera:
¿adónde estáis, espíritus burlones?

Del libro “Trozos de cazuela compartida”

Mariano Estrada, http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/

sábado, 18 de junio de 2011

La tristeza

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Ver el PPS de Mar:

http://cid-b9547652472c3167.office.live.com/self.aspx/.Documents/Mar%5E_Tristeza%5E_C.pps


La tristeza

No me dejes aquí,
en esta noche larga,
que ha llenado mis ojos
de oscuridad, de frío, de intemperie.

No me dejes aquí, en esta sombra,
porque mi frente desconoce
los vastos territorios
de la desolación,
en los que sólo intuyo
penas, naufragios y agonías.

No me dejes en esta
aterradora soledad, en esta
brumosa encrucijada de caminos
que son, en realidad, seguras
incursiones en la desesperanza.

Si tú no estás conmigo, si decides
al fin abandonarme,
el horizonte de mi vida
tiene sólo un espacio: la tristeza.

Del libro “Gotas de hielo”

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

domingo, 12 de junio de 2011

Ruta del Morer: bellezas de la Marina Baixa

Puig Campana desde El Collado. Foto Joan Piera


RUTA DEL MORER: BELLEZAS DE LA MARINA BAIXA

Podía llamarse la ruta de los madroños, ya que este arbusto tiene una presencia constante en todo su recorrido. Claro que, por esta misma razón, podía llamarse también la ruta del enebro (càdec en valenciano), del brezo, de la aliaga... Y sobre todo del pino, cuya presencia no sólo es continua, sino felizmente abundante. Tanto es así que, de no ser por la variedad, se diría que estuviéramos en Soria, con Machado. Por la variedad y por la orografía del paisaje que, en puntos específicos, admite una honrosa comparación con los Pirineos aragoneses. Tal es el caso de la pequeña cordillera de Els Castellets, en cuyo collado se abre una puerta que nos puede introducir en la mitología con sólo soltar dos muescas la imaginación. El dios está delante, si tomamos el Mediterráneo como referencia. Su figura es imponente, majestuosa; su tamaño, descomunal; su posición, envidia de los elegidos; su nombre, Puig Campana, el vigilante del mar, el testigo impertérrito del nacimiento y de la vida, aunque también de la destrucción y de la muerte...

jueves, 9 de junio de 2011

Primavera

Quintanilla, 29-05-2011. Foto JMP


Primavera



La primavera es fuego encendido, carne viva, llama viva, llama de amor viva…


Hace algunos años, acosado por un poderoso brote de añoranza, planifiqué un viaje a Muelas de los Caballeros que pretendía ser una excursión por su fantástica primavera de color, pero entre el deseo y la realidad se interpusieron determinados acontecimientos que truncaron el viaje. Han pasado los años y no he tenido ocasión de contemplarla en su integridad, para lo que hace falta quedarse allí algún tiempo, ya que la primavera tiene sus etapas. Hace dos semanas estuve allí y pude recrearme en una de sus últimas fases, la de los brillantes amarillos de las escobas y los codesos.

En aquella ocasión no pudo ser, pero el deseo quedó recogido en un artículo que dejo hoy aquí:


Primavera


Un asiduo lector de esta columna y, por encima de ello, amigo, me sugiere la posibilidad de componer un canto de primavera. Bien sabe él que para mí, antes que un canto, la primavera es una ardiente necesidad, como tantas otras cosas que, de uno u otro modo, han formado parte de mi felicidad y mi infancia. Si algo se puede comparar a la belleza rotunda de esa primavera recordada -tan real sin embargo-, es la urgente blancura del almendro en este enclave de luz de La Marina, su belleza fugaz y procelosa, su asomo desbocado al infinito azul que, en una fimbria lejana, une al cielo y al mar...

Y esa flor profusa del recuerdo, que nadie ha destronado todavía y voy a oler en mayo, nuevamente, se sitúa en un rincón querido de La Carballeda (Zamora), comarca cuyo hecho diferencial, además de relincho de caballo, es aullido de lobo. Allí hay un viaje pendiente que, con tristeza resignada, quedó atrapado en mis sueños de hace un año y es inspirador de estas líneas, las cuáles, a sugerencia de parte -pero ciertamente con gusto-, ofrezco a mis amables lectores y, de una forma especial, a los que tienen contubernios con la lírica. Son éstas:


Muelas de los Caballeros, 29-05-2011

"En la rabiosa actualidad de mis cuarenta y nueve años cumplidos, uno de mis íntimos deseos, tal vez el mayor, es el de sumirme en el paisaje vigoroso de la niñez, que es de felicidad y de roble. Y no hablo en un sentido literario, que puede estar regido por la ficción y conllevar un afectado apasionamiento, sino en un sentido auténtico de realidad y de vida. Y más concretamente, desde este mayo lírico y azul -que el mar impregna de músicas-, no voy a evocar el invierno o el otoño, la desnudez y la calma, el dolor, el frío, la seroja..., porque hoy, a la distancia de un llanto contenido, mi pensamiento está lejos de la muerte, mi sangre es un río de inocencia, mi compromiso es la vida. Tampoco evoco el verano, que es amor maduro, favorecido y reciente...

En este ahora preciso -reflexivo instante de un tiempo insatisfecho-, necesito la erupción primaveral, con su explosión de júbilo y de yemas; la ternura del árbol y sus lenguas de candor y de virginidad; la abeja encaramada en sus montañas de libación, la miel, su olor premonitorio... Necesito las hierbas de los prados, sus aguas subyacentes, como mares de ensoñación; las faldas de los montes, que vierten arroyuelos de cristal y enternecimiento... Y la flor, la intensa plenitud de una belleza indescriptible, pero múltiple y generalizada, ante la cuál me reclino, largamente, con la humildad del que sabe que es depositario de un gozo".

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios
Muelas de los Caballeros, 29-05-2011. Foto JMP

martes, 7 de junio de 2011

España ahora


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

España ahora

Desde que hace 15 meses publiqué el soneto que dejo más abajo, España ha ido a peor, a mucho peor ¿Y todo por la crisis, como dice Zapatero? Sí, claro, por la crisis, pero también por el indecente e inadmisible egoísmo de los políticos, empezando por el propio Presidente del Gobierno, que no la reconoció hasta año y medio después de estar instalada, un tiempo en el que se podían haber tomado muchas medidas. Y aparte de la crisis, que es realmente peliaguda, El PSOE es en buena parte responsable de la actual situación, pero también el PP, que lo único que ha hecho es contemplar como su adversario se pudre y, de paso, como se pudre la ya podrida España. E igualmente son responsables el PNV y CIU, que han apoyado y apoyan a un cadáver político, consciente y alevosamente, a cambio de unas cuantas prebendas territoriales.

viernes, 3 de junio de 2011

El intruso

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


El intruso

Mi amigo Pepefran, de Benidorm, a quien tengo en gran estima, ha escrito en algún lugar de este Blog en el que yo he trazado unos rasgos sobre mi abuelo, que éste le parecía un tipo genial. Añade que él no tuvo la suerte de conocer a ninguno de los suyos y que ahora percibe con claridad esa carencia que, al menos en parte, ha podido ser remediada gracias a que su hija sí tiene abuelos maternos. Finalmente me pide que cuente algo más sobre la figura entrañable de este hombre que, teniendo una estatura física pequeña, alcanzó para mí unas proporciones de gigante.
La historia que dejo a continuación está basada en un hecho real que, sin embargo, ocurrió cuando yo tenía diez años. Lo que quiere decir que, aunque la esencia sea cierta, que lo es, los exteriores están rodados con el tomavistas de la memoria puesto sobre el entendimiento de un niño. Un niño que adoraba a sus padres y a su abuelo.

Coda:
Hace un par de meses colgué en este blog un artículo compuesto por fragmentos de un cuento llamado “El abuelo” y un poema titulado “El abuelo, el nieto y el cura”, que tal vez mi amigo Pepefran no haya leído. Dejo aquí el enlace:
http://marianoestradavazquez.blogspot.com/2011/04/el-abuelo-el-nieto-y-el-cura.html

Un abrazo

El intruso

Cierto día –ya lejano en el tiempo, pero no en la memoria-, llegó un desconocido a la casa de mis padres, en la que entró con la excusa de no sé qué raro parentesco. En base a esta premisa, y con un evidente desparpajo, se instaló en la mejor habitación, lo que obligó a algunos cambios en las costumbres de la familia. Que yo recuerde, no rechazó ni uno sólo de los privilegios dimanantes de la buena hospitalidad, que son más de los que pueda parecer. Por él se sacrificaron dos chivos, veinte o treinta pollos y al menos otros tantos conejos. Por no mentar los chorizos, los lomos, los jamones, o aquellos pedazos de tocino que, a decir de mi abuelo, no los saltaba un gitano.

Ya desde el principio, y en concordancia con lo anterior, tuvo un puesto preferencial en la mesa, su plato fue servido con magro y generosidad, su desayuno estuvo siempre a su hora y nunca supo de cierto cuándo le habían hecho la cama.

Ante tantas atenciones, el hombre no sólo se olvidó de marcharse, como resulta comprensible, sino que fue adquiriendo raíz y echando lustre y barriga. Tanto es así que las ropas se le quedaron estrechas y hubo que proveerle de un nuevo vestuario (Da la casualidad de que el pariente, además de presunto, era pobre). Por su parte, y como contraprestación, ni siquiera tuvo el gesto de aclarar aquellos vínculos por los que, presumiblemente, entroncaba con nuestra familia. El día que llegó, aparte de exhumar una proclama genealógica basada en el primer apellido, dijo escuetamente que procedía de Bilbao, ciudad en la que mi abuelo, que vivía con nosotros, había estado de joven, hacía ya muchos años.

Mis padres, que siempre han sido prudentes, callaban, concediendo a aquel señor el beneficio de la duda y dándole a mi abuelo la oportunidad de enderezar aquel tuerto. Pero mi abuelo, supuesto conocedor de la esotérica historia, había hecho de su boca una tumba, lo que no encajaba muy bien con su naturaleza dicharachera.

Mientras tanto, el acomodado ya empezaba a ser un incordio para mis padres, pues no sólo vivía como un rey, sino que, a juzgar por las apariencias, no tenía la intención de cambiar. Para colmo de males, debo decir que jamás se le ocurrió echar una mano en las tareas de la casa, que no eran mancas ni pocas (Téngase presente que mis padres han sido labradores durante toda la vida). Pues no, señor, ni hacía nada ni se esmeraba tampoco en disimulos. Eso sí, se daba largos paseos, dormía cómodas siestas, oía muchas misas, fumaba interminables cigarros y, de remate, a mí me mandaba a menudo a comprar confituras. Naturalmente, a él le importaba bien poco que mermara la alcancía familiar, de la que se proveía; le importaba mucho más que yo cobrara en especies por el camino.

No he sabido jamás la relación que, anteriormente, mi abuelo había tenido con él. Lo que sé es que, durante el tiempo que convivió con nosotros, ésta no fue demasiada. Al contrario, mi abuelo andaba cohibido en su presencia y no perdía ocasión para evitarla en cuanto le era posible. No obstante, un día le vi de nuevo animado; creo recordar que, a la hora de la comida, le llegó a gastar incluso una broma. Por la tarde estuvieron enzarzados en una conversación aparentemente apacible; sin duda fue también importante, pero yo nada oí, por desgracia, para dar aquí testimonio. Es más, probablemente hubiera pasado al olvido de no ser por lo que ocurrió por la noche ¿Que qué ocurrió por la noche? Nada que, en sí mismo, desvelara el intríngulis de la propia conversación, pero que, con toda seguridad, era su gratificante resultado. Eso lo podría hasta jurar, pero no lo voy a hacer porque, como Borges dejó escrito, todo juramento es un énfasis.

Recuerdo que, como ya iba siendo costumbre en aquellos últimos días, estábamos cenando en la incomodidad de un picajoso silencio cuando mi abuelo, ante la sorpresa de todos, se dirigió a la parroquia con estas reveladoras palabras:

-Bien, querida familia, parece ser que el huésped ya ha salido de cuentas.

-En efecto, en efecto –se apresuró a decir el intruso- En el tiempo vivido con vosotros, que no es poco sin duda, he estado haciendo mis cálculos. Hasta ahora, los astros me lo habían puesto difícil, pues se daba un lamentable desajuste en su natural conjunción. Pero hoy han ido a su sitio, finalmente, y su mensaje es rotundo:”Ite, missa est”. Sobre esta base, y ayudado por los signos de la Biblia, de la que soy humilde hermeneuta, he formado el engrudo con el que he rehecho mis cábalas. Según éstas, la lógica es absurda hasta el punto en que tan pronto nos niega como nos bendice. Los hechos ocurridos esta tarde no sólo han destruido mi savia genealógica, sino que me han dejado en la duda de mi real existencia. La conclusión, a todas luces confusa, reza más o menos así: “Mil y mil ciento veinte; diecinueve y tres, quince; el que debe nueve y paga diez, queda a deber once”

Mis padres intercambiaron con los ojos una común extrañeza, pero no dijeron nada porque vieron que mi abuelo reía. A la mañana siguiente, cuando el sol desplegaba sus rayos, despedimos al intruso con la misma hospitalidad con la que un día fue recibido, pero con mucho más alborozo. Especialmente por parte de mi padre que, con un gesto jovial, le tendió una mano ancha y endurecida donde el intruso depositó confiadamente la suya. Luego se dio cuenta -y sigo refiriéndome al intruso-, de que en realidad había metido la pata. Pero ya era tarde: mi padre rebatía su confusa conclusión, con un estremecimiento de huesos:

-El que debe nueve y paga diez –aseguró, mientras le apretaba con fuerza- no sólo queda saldado, sino que se hace acreedor de una elocuente propina ¿No es verdad, amigo? Dicho de otro modo:
“Si prieto me debe una deuda
si yo se la debo a Prieto,
si Prieto me aprieta a mí,
yo le aprieto a Prieto.”

-Comprendo, señor –sollozó el pobre hombre con una voz suplicante- Si un día vuelvo por estos pagos, cosa que jamás ocurrirá, tendré mucho gusto de no pararme en visitas.

Mariano Estrada, http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/

viernes, 20 de mayo de 2011

¿De qué se sorprenden?

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

¿De qué se sorprenden?

Harán mal nuestros sorprendidos políticos si, tras las elecciones del próximo domingo, día 22 de mayo, pretenden seguir montados en el mismo burro dócil que les ha traído hasta aquí, ignorando la indignación de los miles de personas que están saliendo a la calle y sobre las que, por cierto, tantas tonterías dicen y tantas maldades insinúan. ¿De qué se sorprenden? Hace mucho tiempo que aparecieron los primeros nubarrones en el ahora encapotado cielo social, hace mucho tiempo que la gente está perdiendo el trabajo, hace mucho tiempo que los menos favorecidos no tienen nada que llevarse a la boca, salvo la caridad. ¿O creen los políticos y mandamases que es posible vivir de la caridad y no acabar generando amarguras, cabreos, indignaciones e incluso una sonada revolución?

miércoles, 11 de mayo de 2011

Recordando a Cela

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Recordando a Cela

Un día como hoy, 11 de mayo, pero de 1916, desembarcaba en Galicia un niño del que nadie sabía la guerra que iba a dar en el mundo, que ha sido mucha. Sin embargo, se diría que sus padres algo intuyeron, ya que le dotaron de esta gavilla de nombres: Camilo José Manuel Juan Ramón Francisco de Gerónimo Cela Trulock. Lo de Cela Trulock parece un chiste, después de esa sucesión nominal, tan larga como una reata de mulas. Sin llegar a igualarla, me recuerda la de un compañero de residencia de Madrid cuyo padre tenía una fijación patológica con los romanos. Tanta que dejó en el futuro de su hijo una fuente de la que manaban borbotones de risa: