Rosa y Mariano en Carnaby Street, 1979
El viaje a Londres
A Londres viajamos con el recuerdo de la experiencia
italiana: nada de coche, nada de barco, nada de equipajes excesivos, nada de
cartilla familiar. Desembarcamos en Gatwick sin contratiempos. No obstante, el
primer día que fuimos a Hyde Park corner se nos pegó una joven barcelonesa que
terminó conviviendo con nosotros durante tres o cuatro días. Nada que ver con
el cónsul que se nos había pegado en Venecia, desde luego, ya que la chica era
educada y agradable, pero no pudimos evitar recordarlo. Tampoco pudimos evitar
el pensamiento de que, pegándose a nosotros, lo que hacía aquella joven era
huir de la soledad. Un día se despidió y nosotros seguimos a lo nuestro.











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