Buscar este blog

sábado, 10 de abril de 2010

Amores colaterales: pórtico y pequeña selección de poemas

Ángel Luís P. de Paula, M. Estrada y Ramón Arcusa, día presentación de Amores colaterales


PÓRTICO

Una palabra como “amor”, encorvada bajo el peso casi insoportable de su tradición literaria y no literaria, se compadece poco con el adjetivo “colateral”. ¿Pues no es el amor un sentimiento que arrasa, abrasa, abruma, emborracha, anega, destroza, redime, nos eleva al séptimo cielo o nos arrastra a las zonas abisales donde el sufrimiento ya no puede ser dicho? Si el amor es verdaderamente amor, ¿cómo puede, entonces, ser colateral? Colateral; o sea: tangente o secundario, adventicio, circunstancial, accesorio. Cierto que el amor usa de las paradojas para expresarse, y también de su pizca —o su montaña— de exageración. Basta leer a cualquiera de los poetas amorosos (en el caso de que exista algún poeta que no sea poeta del amor). Así, a Lope el amor le provoca efectos contrarios: “Desmayarse, atreverse, estar furioso, / áspero, tierno, liberal, esquivo”..., y aún más, y más paradójicamente: “leal, traidor”, “difunto, vivo”. Quien lo probó lo sabe. Cuando éramos adolescentes prometimos muchas veces, y a receptores distintos, un amor eterno que, al cabo de los días, descubrimos que sólo nos había durado hasta el jueves, o hasta febrero, o hasta el siguiente amor eterno, sólo que entonces no lo sabíamos. “A las palabras de amor / les sienta bien su poquito / de exageración”, escribió Antonio Machado con su punta de sorna. Pero cuando Mariano Estrada titula un libro de poemas Amores colaterales parece estar llevando la contraria a la habitual hipérbole amorosa. Estas palabras de amor, las de los poemas de Mariano Estrada, parecen aceptar la condición fungible de la experiencia amorosa, su sometimiento al desgaste de las emociones, y, consiguientemente, su retórica menor, como hecha para disolverse en el tiempo. Claro que la paradoja lo es menos cuando nos percatamos de que aquí no se habla tanto de “amor” como de “amores”: un plural que, lejos de aumentar la intensidad semántica, la disminuye o empequeñece. El amor, nos decían (¿o lo decíamos nosotros en momentos de inflamación patética?), es un sentimiento que se multiplica cuando se divide; o, más claramente, que se agranda cuando se reparte. Y, al contrario (ni yo mismo sé, a estas alturas, si me sigo), se divide cuando se multiplica; o se hace más pequeño cuando se dice en plural.

jueves, 8 de abril de 2010

Calcula lo que te quiero

Rosa, en el pantano de Guadalest, 04-04-2010

Calcula lo que te quiero


La serie “poe-canciones” se ha convertido sin querer en un tinto de verano, espumoso, vaporoso, vagaroso y todos aquellos palabros que terminen en oso, como mi padre, de quien yo heredé un parecido por los pelos.

Pero no era de pelos ni de osos ni de tintos de verano de lo que yo quería hablar, sino de recuentos.

-¿Como éste?:

“Contó los palmos de tierra
que en vano araba y araba,
contó los granos de trigo,
contó el maíz y las habas”.

-Muy bucólico, muy lírico, pero tengo que decirte

“Que no, que no, que no es tuyo
mi corazón esta tarde
hay otro cirio que quema
hay otra cera que arde”.

En fin, el recuento que vamos a hacer es de amor, si es que el amor es recontable, para lo que antes hay que saber si se puede cuantificar, y aun cuantificar por parcelas. Es verdad que solemos decir expresiones de este tipo: “Mi amor es inmenso” Pero ¿cuánto de inmenso? También solemos decir: “Te quiero más cada día” Pero ¿cuánto la querías ayer?

En esa tesitura me puse y, claro, no me quedó más remedio que tirar de calculadora. Es decir, mandar que otro tirara de calculadora ¿Que quién? El destinatario del amor, naturalmente ¿Qué otro va a tener la necesaria paciencia, si los amores declarados son a veces eternos? A mí me pareció que el recuento podía hacerse igual que en el supermercado: yo iba poniendo los artículos sobre la mesa y la destinataria de mi amor, mi cajera personal, los iba registrando en la caja. Lo que pasa es que fue tanto el amor que le declaré que aquel día no se pudo hacer el arqueo.

Además, los códigos de barras de los artículos no eran fácilmente identificables por el lector electrónico. “Números cantan –se quejaba éste- pero tú me estás poniendo ante los ojos unos valores etéreos. Cuantifica, por favor, cuantifica”.

No sé si fue entonces cuando pasó por allí “La mujer de rojo”, llamada casualmente Caperucita, y dijo aquello de “¿No te jode? Un lobo que habla”. Y salió sin pagar del restaurante

-¿No era un supermercado?

-Bueno, el amor va dejando huellas en muchos sitios, incluidos los aeropuertos, los hoteles, los automóviles, los parques públicos, las ventanas al mar, las oficinas de cambio… de pareja.

Un abrazo


Calcula lo que te quiero


Calcula lo que ha llovido
desde aquel beso primero
que, a solas, bajo un manzano,
Adán y Eva se dieron.

Calcula lo que ha llovido
y añade el IVA, que es nuevo,
y luego pon, de Julieta,
lo que la quiso Romeo.

Después le agregas, si quieres,
todo el color de los sueños,
y encima pones la luna
con su esplendor y su cerco.

A lo que arroje esa cuenta,
que, poco o mucho, es de peso,
le sumas, una por una,
todas las rosas que fueron.

Y lo que dé finalmente,
que lo dará por defecto,
no es el tamaño del mundo,
sino el amor que te tengo.

Calcula lo que te quiero.

Para alumbrar nuestras sombras
salió la luna del cerco.
Habrá un Big Bang en el alba
cuando juntemos los cuerpos.

Calcula lo que te quiero.

Pero calcúlalo en noches
con largas lenguas de fuego.

Calcula lo que te quiero.
Lo que te quiero y te quiero...


Mariano Estrada 23-02-2004

Paisajes Literarios http://www.mestrada.net/
Blog http://paisajes.blogcindario.com/

viernes, 2 de abril de 2010

La pena original

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

La pena original

Hoy me otorga la noche
su lamento más triste, su balada
de luces condolidas:
la luna, las estrellas, las farolas...

sábado, 27 de marzo de 2010

Centenario de Miguel Hernández

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Centenario de Miguel Hernández

El próximo día 30 de octubre del presente año se cumple el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, uno de los grandes poetas que España ha dado al mundo. En Orihuela, su pueblo y el nuestro, han echado la casa por la ventana y tienen todo un año de celebraciones, incluyendo la del 67 aniversario de su muerte, ocurrida el 28 de marzo de 1942. Los actos programados son casi innumerables: conferencias, conciertos, recitales, artículos, reportajes de prensa, programas de televisión y de radio… (Capítulo aparte merece el nuevo disco de Serrat, que ha sido, y quiere seguir siendo, un gran divulgador de su obra).

martes, 23 de marzo de 2010

El caballo

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


El caballo

Ver PPS de Mar:
http://cid-1475022c52746880.skydrive.live.com/self.aspx/Mis%20PPS/Mar%5E_ElCaballopps.pps


El año 85 había llegado a Benidorm con un invierno cálido, como suelen ser los inviernos en esta zona ¿Cómo, si no, iban a florecer en enero los almendros? Con él había llegado también un cantante argentino al que, para montarse en el éxito, le faltaba estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Pero llegó a Benidorm, donde lo más que puede hacerse musicalmente hablando es cantar en el salón de un hotel o de una cafetería, lugares en los que él necesariamente se prodigaba. No recuerdo bien si aquel año se celebró el Festival de Benidorm. Lo que sí puedo decir es que el Festival de Benidorm estaba de capa muy caída y no volvería jamás a ser lo que fue, a pesar del dinero insuflado para extenderlo a los lejanos confines del mundo ¿Confines? ¿Con qué fines? Lástima de dinero, ¿no? Algunos ni siquiera saben tirarlo. Se lo dejan a espuertas y no saben tirarlo ¿Y son gestores públicos? Me lo explique usted, amor, me lo explique usted. (Nota: si hubiera dicho Amor, con mayúscula, me referiría al concejal que tuvo a su cargo el lanzamiento, pero amor, con minúscula, es un indeterminado inconcreto con el yo suelo hablar a menudo)

Se llamaba Raúl. El cantante, digo, el gaucho. Era apuesto y amable. Cantaba a la manera de Alberto Cortez. “Igualito, igualito” –apostillaban algunos- y se acompañaba de una guitarra.

-Éste canta mejor, Mariano, me dijo confidencialmente Paco Llorca.

Naturalmente, fuimos a verle. Y, en efecto, tenía una voz poderosa, como la de Alberto Cortez, pero más limpia. Eso sí, tal vez le faltaba esa fuerza que su compatriota tenía a raudales “en un rincón del alma”.

-Hola, Raúl, éste es Mariano
-Hola, Mariano, Paco me ha hablado mucho de ti

Poco tiempo después compuso una canción con “El caballo”, un poema del libro “Vientos de soledad” que yo había escrito en fechas muy recientes. Y, cómo no, fuimos a su estreno en una sala de fiestas que en mis recuerdos aparece en una especie de sótano impersonal y desangelado. Estaba en L’aigüera ¿Por el Hotel Luna? Eso creo, pero mis recuerdos ahí se desvanecen. Tampoco sé si hubo muchos aplausos, lo que puedo asegurar es que Raúl, aquel día, no murió de éxito. Y si alguno tuvo, que lo tendría, quedó sepultado para siempre en las paredes de aquella sala grande y un tanto contraindicada para cantar, aún teniendo una voz como la suya.

Y ahí acabó la historia, de golpe, puesto que Raúl despareció como por arte de magia. Se fue sin despedirse y no volvimos a verle. Nadie sabe lo que ha sido de él, y a mí me gustaría saberlo. Lástima que, al menos, no me dejara la partitura de la canción llamada “El caballo”, de la que no recuerdo dos acordes seguidos porque sólo pude oírla una vez. Es para mearse de risa, ¿no? A uno le ocurren unas cosas muy raras y muy tontas ¿Dónde estás ahora, gaucho divino? Tu éxito se preveía difícil. Pesaba un dios sobre ti, sobre tu voz, sobre tu forma de hacer y de cantar, a pesar de que la estrella de ese dios también se ha acabado apagando. Pero ahí están sus obras, que son las que hablan por él y por las que yo te recuerdo.

Dejo aquí el poema. Que cada cual le ponga la música que desee, si es que hay que ponerle alguna, que a lo mejor es que no.

Un abrazo


El caballo


Yo tengo adentro un caballo
de incierta doma;
a veces suave y, a veces,
a veces loca.

Caballo manso, caballo,
caballo potro;
a mí me habita un caballo
que yo no monto.

Yo soy el agua que bebe,
su sed es de otro;
la carga ajena la aguanta,
conmigo es cojo.

Conmigo es cojo, si quiere,
y mudo y sordo;
un día condescendiente,
arisco el otro.

A mí me habita un caballo
que se desboca;
mis venas urgen galopes
de sangre a gotas.

A gotas tristes, a veces,
alegres otras;
que no se cansa la sangre
de ser tan roja.

Caballos todos son nubes
y algunos viento;
el mío llena un espacio
de crin y pelo.

Caballo tengo y es mío,
por él soy pienso;
mi sangre toda, mi sangre
lo lleva inmerso.

Caballo blanco, caballo,
caballo negro;
mordisco, coz y patada,
relincho y beso.

Yo tengo adentro un caballo
de mala monta,
que a veces corre y, a veces,
a veces trota.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/

sábado, 20 de marzo de 2010

Cogito, ergo sum, o la duda metódica

Cogito, ergo sum, o la duda metódica


El criterio de autoridad mantuvo al silogismo de pie durante veinte siglos. Gracias a él se pudo sostener sin socavones el llamado “criterio de verdad”, con el cual se confundía. En la Edad Media, cuando alguna controversia se extremaba, al defensor de lo establecido le bastaba dejar caer con más o menos énfasis: “lo dijo Aristóteles” o “eso es lo que dice la Biblia”, para zanjar inmediatamente el asunto. El cuerpo de doctrina pagano armonizaba muy bien con las creencias de la tradición cristiana y los principios generales (premisa mayor, método deductivo) se alcanzaban por la fe o quedaban avalados por la autoridad de Aristóteles o de la Iglesia ¿Quién iba a osar tocallos?

miércoles, 17 de marzo de 2010

Quiero ser árbol

Roble en Muelas de los Caballeros


Quiero ser árbol

Antes de que los llantos
incontenibles
de mis seres queridos
recorran por mi causa
los caminos de la amargura
y caigan como ríos
por sus mejillas desoladas
hasta mojar la tierra,
ya estaré yo fundido
en extensos abrazos con los árboles.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Agua enamorada


El Charco, Villajoyosa. Foto Mariano Estrada


Agua enamorada

De la serie “Poe-canciones”

Vuelvo a insistir, aun a riesgo de resultar un pesado, en que no los toméis como poemas, tampoco como canciones. Tomadlos como lo que son: híbridos.
-¿Y los híbridos son malos de nacimiento?
-No necesariamente. De hecho, el mestizaje puede ser incluso recomendable. Otra cosa es el resultado concreto, que puede ser bueno, malo, regular… Exactamente igual que si fuera una canción o un poema. Lo que pasa es que no existe una fórmula y hay que acertar en la dosis de los ingredientes. Tanto de esto, que es lírico-poético, tanto de aquello, que es prosaico.
-Pero el hecho de colgarlos en el Blog, quiere decir, supongo, que tú los tomas por buenos. De lo contrario no creo que los colgaras.
-¡Joder! Has puesto el dedo en la llaga, hermano… Pero no voy a darte esquinazo ni a escurrir el bulto, de manera que me remango y te digo: yo creo que son aceptables, pero no me atrevería a ponerles una nota entre el cinco y el diez. Y es lógico, porque, si bien soy un riguroso auto-crítico, siempre está el peligro de que la subjetividad se multiplique. Tengo algunas opiniones ajenas que me hacen pensar que son, como digo, aceptables. Ahí me quedo. No apuesto. No porfío. No voy más allá. No subo ni bajo. Tampoco es cuestión de jugar con un híbrido a las siete y media, no sea que vayan a darnos las diez, y las once… las doce y la una y las dos y las tres…., como a Sabina ¿Veis? Ya hemos dado con un autor de canciones. Otro es Aute, más poético. Otro es Serrat, como sabemos todos. Ahora bien, Serrat no cantó canciones de Miguel Hernández, sino que cantó con éxito sus poemas…

Un abrazo


Agua enamorada

Cuando tus ojos y los míos
se acariciaron,
no fijaron distancias.
Tan sólo perfilaron
de forma casi loca
el camino del beso hacia la boca.

Se enamoraron...

Y al hacerlo juntaron
los extremos de un mar:
América y Europa.
“Yo por Madrid, amor,
y tú por Nueva York”.

No nos quitamos ni la ropa.

En el reto de amar
la distancia a salvar
no es ni mucha ni poca:
simplemente no está cuantificada.

Nosotros mantuvimos la que toca
en dos meses de vida enamorada.

Sólo al meterte en el avión
empezamos a ver la dimensión
de tanta agua salada,
que a la hora de amar
rompe cualquier auricular
de llamada a llamada.

Pero tú deshiciste la objeción
diciéndome al oído esta razón:
no importa, amor, no es nada,
te puedo asegurar
que es agua enamorada.


Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/

domingo, 28 de febrero de 2010

Llantos del desamor



Fotografía de Fernando Medrano

 Ver PPS de Mar:
http://cid-b9547652472c3167.skydrive.live.com/self.aspx/.Documents/Mar%5E_Llantosdeldesamor%5E_C.rar

Llantos del desamor

1

No hace falta tocarlas.
Con los ojos cerrados,
siento que tengo las heridas
ensangrentadas y dolientes.

Nadie me ve, la soledad
se ha sentado conmigo y, de momento,
parece que está cómoda
en mi butaca oscura.

Ella sabe muy bien
que yo me siento herido
en la carne más tierna,
la que se esconde en los reductos
profundos de la intimidad,
donde se guardan
las cosas más queridas:
El traje transparente
de los primeros besos,
la miel de los abrazos
surgidos al calor de la inocencia,
la ramuja frondosa de los sueños
primaverales y perennes…

Y un deseo constante:
el de llegar a ser un día
el ingrávido pájaro de luz
que haga el nido en tus ojos.


2

Creo que sangro por las muchas
erosiones que el viento
rasgado de la soledad
me ha hecho en las calladas
ataduras de la esperanza.

Creo que sangro porque ya
no me miran las aves
que anidan en las ramas
ensortijadas de la primavera.

Que sangro finalmente porque
no me mira la flor
de inabarcables pétalos,
ni su profuso olor me roza.

Y en el colmo del mal,
la hierba del jardín
ni siquiera me ofrece
sus cristales de lluvia o de rocío.


3

¿Qué otra cosa decir?
Sangro por todas las heridas.

En realidad
soy un cauce de sangre
con tantas soldaduras
y recomposiciones
que ya no tengo barro
para tapar las grietas.

Por eso se me asoma
la sangre a estas palabras
de interminable desaliento.

Y me ahogo en los charcos
del desamor y del olvido,
donde nadie me intuye ni me ve…

Nadie, si no es la soledad
que se ha instalado en mí
desde que tú ya no me miras.

Del libro "Gotas de hielo"

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com/
Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

viernes, 26 de febrero de 2010

La mañana

Rincón del jardín. Montiboli, Villajoyosa

La mañana.

La mañana es un beso de ternura. Hay cristales de agua sobre las ramas de los árboles, hay vida en la luz que se derrama sobre las hojas y, poco a poco, va tomando cuerpo. Es decir, crece. Y su crecimiento va secando el rocío que, durante las últimas horas, había dado aliento a la yerba.

martes, 23 de febrero de 2010

Pensamientos emanados de una foto de otoño

Villarrío: un precioso paraje de Muelas de los Caballeros (Zamora)


Pensamientos emanados de una foto de otoño

Ayer le mandé a una amiga un correo con esta foto de otoño, en el que se incluían las dos primeras frases del texto que dejo a continuación. Luego, con estas mismas palabras, fui a poner la foto en la lista de Paisajes Literarios, pero el texto se estiró como si fuera una goma. Quedando como sigue:

"Querida Ausentia: Pasear por las orillas del Fontirín, ver caer las primeras hojas de otoño sobre el agua, sentir el placer de la belleza, pero también el dolor de no tenerte a mi lado para compartirla... Esas son las cosas que, de los días pasados en Muelas de los Caballeros (9,10 y 11 de octubre del 2007), me quedarán para siempre en la memoria. La fotografía es un tenue reflejo de una realidad obsecuente y viva, mucho más de lo que puedas imaginar al contemplarla. Ten en cuenta que faltan los crujidos de la naturaleza emergiendo bruscamente de muy hondos silencios, y los siempre deseados conciertos de los pájaros. Es un sitio excelente para amar, y, en su defecto, para presentir el amor que, un día cualquiera del futuro, buscará aquí las mieles de la dicha".

lunes, 22 de febrero de 2010

Exaltación de la rosa

Foto de Fernando Medrano


Exaltación de la Rosa


Si un decreto estulto pretendiera terminar con la exaltación de la rosa, ¿qué haría yo que tengo el alma llena de escaramujos que son apologías?

*

Perpetuar una caricia en los exergos de la noche,
desentrañar una flor y
recorrer los estallidos de la pólvora…

¿No es este el camino de los hombres
para hacerse eternidad, vida de vida?

Y si no lo es, decidme:
¿Cómo abarcar la cintura de un anhelo?
¿Cómo meter los espacios
en el ámbito delgado de las arterias?
¿Cómo temblar en los bornes
de una lágrima aún no derramada?

*

No pretendo incoar un expediente de transmigración,
sino extenderme en el barro y prolongar sus contubernios.

Un abrazo

Os dejo tres pequeños poemas del libro “Azumbres de la noche”


Agito el diccionario

Agito el diccionario
para que caigan al suelo las palabras
y comprobar que es ingente el
territorio de la lengua.

Pero es un hecho inútil,
según he visto después.
Las palabras se amontonan
en admirable desorden:
mil, dos mil, tres mil…
para formar en mis ojos
los dulces abalorios de la sangre:

Te quiero, amor, tu boca, primavera…

Y todos ellos apuntan, sin remedio,
hacia el tálamo central y
tercamente
repetido
de la rosa.


Acepta este dislate

Acepta este dislate de una sangre
que no gravita en el tiempo
y, más allá de la ley
por la que Eros nos gobierna,
repara en esta llama de mi viejo corazón
y dime:

¿Te atreves a mirarme,
sentarte junto a mí, tomar mis manos
y darme tu silencio en esta noche infinita?


Epítome

Mi sangre fluye sin freno,
me urge el corazón, se me derrama
inconteniblemente la boca:

Amor, amor, amor…

Es todo

¿Todo?
De qué otra forma se abarca
el diccionario y la vida?

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/

sábado, 20 de febrero de 2010

El amor, el sueño, la fe

Rosa en Muelas, a mediados de los setenta


El amor, el sueño, la fe

-Hoy me siento naíf, querida Ausentia.
-¿Naíf? ¿Y no querrás decir otra cosa?
-¿Por ejemplo?
-Nostálgico, mimoso, tontorrón, necesitado de caricias y de ternura.
-No, no, hoy me siento naíf porque me siento elemental, sencillo y simple. Hoy quiero volver a las hermosas praderas de la inocencia.

jueves, 18 de febrero de 2010

Mi corazón

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Ver PPS de Mar:



Mi corazón

Mi corazón está atado
al aldabón de la puerta;
paciente como una mula,
callado como una piedra

¿A quién espera?

martes, 16 de febrero de 2010

Geografía de don Quijote

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Geografía de don Quijote

Por la misma razón que refiriéndome a Extremadura mis pensamientos no pueden separarla de sus grandes descubridores, y sólo un poco después aparecen las bellotas de encina, las Hurdes, los castúos o el gran poeta Chamizo; por la misma razón que Gandhi se me antoja tan extenso como la India, que es un país interminable, o Jesucristo más grande que Israel en su diáspora sin tiempo ni confines; por esa misma razón, digo, la figura de Don Quijote se antepone a cualquiera de las percepciones que yo pueda tener de La Mancha. Y mira que La Mancha tiene formas para percibir, ya sea en personajes históricos, en llanuras de vino y cereal, en artes multiformes o en culturas dilatadas y superpuestas.

Ocurre, sin embargo, que la historia, las artes, la cultura e incluso el territorio, son formas de un patrimonio más o menos intercambiable. Rica o pobre, no hay región española que no tenga los más bellos monumentos, los paisajes más hermosos, las figuras más altas y señeras. Pero hay una tan sólo que, para honra de la humanidad, ha logrado reconocerse en un mito (un mito entrañable, ciertamente, pero de asimilación harto engorrosa, ya que exuda a un tiempo necedades y sabidurías), sustanciarse con él y convertirlo después en el ser más confluido de España, la del corazón invertebrado, la de los grandes amores y no pequeños odios, la que es hospitalaria y excluyente, la contradictoria por naturaleza, la que por ser ignorante es depositaria de la iluminación: ese rayo de luz atravesado por los duendes de la locura... "Los locos poblarán todas las casas / Los locos son los trazos de los nuevos caminos / Por ellos andarán, sin miedo / los hombres que ya no quieran perderse".

- ¡Oh!, Sancho, amigo, ¿Oyes por ventura la voz de este iniciado en el insigne y ya no nuevo ejercicio de los profetas?. Pues yo te digo: tiempos vendrán en los que el pensamiento ha de ser secuestrado por la ciencia y el mundo será gobernado por unas herramientas infernales, las máquinas. Entonces, más que nunca, serán imprescindibles los Caballeros Andantes para arrojar de sus castillos a los malandrines cibernéticos y poblar los cementerios de una descomunal chatarrería.

- Dios oiga a vuestra merced, señor, y Vulcano ponga al lado una fragua; que el camino que llevamos viene siendo grijoso y Rocinante va ligero de cascos. Y ya que se pone a mirar, mire vuestra excelencia si el archipámpano de Manhattan, cuyo nombre es Bill Gates, tiene alguna ínsula en estado de sobrantía o malbaratado desgobierno.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

sábado, 13 de febrero de 2010

Día de San Valentín. El primer amor


             Almendros en flor. Foto tomada en El Charco, Villajoyosa

Queridos amigos: os vuelvo a mandar este poema, que es viejo reviejo (fue publicado en 1986), porque la inefable y queridísima Mar lo ha recreado a la manera que solo ella sabe. He incluido el enlace en la entrada de San Valentín, que si no recuerdo mal suele ser los 14 de febrero de cada año, sea o no bisiesto. Supongo que a los enamorados les dará lo mismo el 14 de febrero que el 25 de mayo. Es más, el 25 de mayo se sentirán más proclives a echarse en los brazos de cupido, porque la primavera altera todas las sangres, incluida la de los pájaros. Son innumerables los que estoy oyendo cantar a través de la ventana. Ellos se sienten libres para gozar y se posan en los ficus, en el hibisco, en las palmeras, en las adelfas, en los almendros, en las buganvillas, en el limonero, en el ciprés de punta redonda y ocho metros de altura que parte de la base del salón y sobrepasa holgadamente el techo del dormitorio. A menudo se posa allí una tórtola para mirar al horizonte, a la montaña o al mar. Y se queda un rato quieta, esperando a ese tórtolo llamado Valentín, con el que va a tener el primer amor de su vida.


Y es que las cosas no han cambiado tanto como parece.

Un abrazo


Ver PPS de Mar
http://cid-b9547652472c3167.office.live.com/self.aspx/.Documents/Mar%5E_Elprimeramor%5E_C-.pps


Día de San Valentín. El primer amor

Queridos amigos:

De sobra sabemos que el día de San Valentín es sobre todo un negocio, pero nosotros somos ingenuos todavía y vamos a seguir creyendo que, de verdad, hoy es el día de los enamorados. Only sólo.
Os propongo que dejéis, como comentario, un poema que, de una u otra forma, haya hecho tilín en vuestro corazón.
Yo empiezo la serie con este soneto que rescato de las cavernas del olvido: lo escribí hace muchos años y se refiere a una época en la que yo era un capullo sin abrir y me quedé completamente colgado de una flor hermosa que exhibía ante mis ojos toda la exuberancia del mundo. Y toda la ingenuidad.

Un abrazo


EL PRIMER AMOR

A la sombra de un árbol florecido,
anterior a la fruta o al pecado,
me propuse morir, aunque he vivido,
además de vivir enamorado.

Por los ojos al cielo fui llevado
con amor que en la tierra no ha crecido,
y en la tierra caí, sin haber sido
ni labriego ni reja del arado.

En el polvo me vi comunicado
a la flor de una tierra con ombligo
que madura en el vientre lo sembrado.

Pero quise morir envenenado
a la sombra de un árbol florecido
que apuntaba un amor aún no probado.


Del libro “El cielo se hizo de amor”

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/

jueves, 11 de febrero de 2010

La luna, felicidades a los enamorados

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


La luna

El día 14 de febrero del año 270 dC, el Emperador romano Claudio II -que había prohibido los casamientos entre jóvenes-, mandó matar a un cura llamado Valentín, que luego sería santo y patrono.
-¿Por qué?
-Porque haciendo caso omiso, casaba y omitía
-Digo que por qué el Emperador había prohibido los casamientos
-Ah, bueno, pretendía que los jóvenes romanos fueran a la guerra sin ataduras sentimentales
-¡Qué barbaridad!...O sea que el día de los enamorados está teñido de sangre y de muerte.
-Pues sí, mira, tuvo que morir un rebelde para que pudiéramos emparejarnos y ahora nos desemparejamos casi con alegría…
-Bueno, eso no pasa de ser una generalidad muy injusta
-También la valenciana lo es, y ahí está Camps ¿O prefieres que citemos a la catalana, mientras nos tomamos un Montilla?

¡Felicidades a los que están enamorados y a los que, sin estarlo, creen en el amor!

Ver el PPS de Mar:
http://cid-b9547652472c3167.skydrive.live.com/self.aspx/.Documents/Mar%5E_Laluna.pps


La luna

A Federico García Lorca

Ya nadie mira a la luna,
la luna ya no es de nadie;
ya no la cubren de besos,
ya no la bañan con sangre.

Ni ya le escriben poemas,
ni ya le clavan puñales;
ya no hay tragedias de amores,
ya no hay amor, no hay amantes.

Ya pasa sola la luna,
ya pasa sola, sin nadie;
ya no amontona secretos
ni alumbra sueños, como antes.

¿Adónde fuisteis, poetas,
adónde fuisteis, amantes,
que la dejasteis sin versos,
que sin amor la dejasteis?

Ya no es de nadie, ni es luna,
la luna que ahora nos sale;
porque es un círculo sólo,
y sólo un círculo errante.

Sólo un castillo arrumbado,
sólo un recuerdo distante;
sólo una historia en un libro,
sólo una estatua en un parque.

La luna no será luna
sin corazones que amen;
sin pensamientos que vuelen
y sin poetas que canten.

Y es esa luna, lunero,
la misma luna, no obstante,
que tú metiste en los versos
porque era tuya una parte.

Pero los hombres son otros
y otras las cosas que valen;
y otros los ojos que miran
y otras las formas de amarse.

La luna no será luna,
porque la luna es mirarse:
asesinar con los ojos
hasta el dolor de la sangre.

Del libro "El cielo se hizo de amor"

Anécdota con la luna de por medio:

Desde hace unos días circula por internet un correo con “diez simpáticas anécdotas de escritores”. Yo quise hacer mi pequeña aportación y le mandé una anécdota propia a la persona que me las había enviado. Es ésta:

Como en otras ocasiones, un día encontré colgado en un blog del ciberespacio mi poema "La luna". La titular del mismo era una joven romántica, como no podía ser de otra forma. Fui a los comentarios y escribí: "Hola, soy Mariano Estrada, gracias por colgar el poema en tu blog". Al poco tiempo recibí esta respuesta: "¡Ah!, ¿pero no está usted muerto?".

Mariano Estrada, 27-02-2012)

PD: no pretendo ampliar esa lista de escritores que tienen en sus vidas determinadas anécdotas ingeniosas, aunque creo que ésta lo es. Sin embargo, el ingenio no lo puse yo, sino aquella chica de la que ahora no recuerdo su nombre.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
http://paisajes.blogcindario.com/

miércoles, 10 de febrero de 2010

Almendros de cristal

Foto tomada hoy (10-02-2010) a las cinco de la tarde. No había sol. Es la flor tupida de los almendros la que transmite esa exuberancia luminosa, ese fuego de nieve.

¿Podemos ser el ampo de la ausente nieve,
el iris de la cal o del albero,
el vidrio más hiriente de una blanca vista?


Almendros de cristal



Almendros del color de la mañana,
glicinas de jardín
o enredaderas de tu pecho...

¿Qué albur ha de arrumbar esta caricia
de trasgo o corazón, de pájaro
que hiberna en la palmera o el olivo,
tus árboles de sombra y alborozo?

Cabalgas en la luz, sonríes,
te abarca un esplendor de mediodías,
un cíngulo de albórbolas
solares, primavera y fuego.

Desde esa floración, me usurpas,
me abrasas, me deslíes.

No sé..., me fundes y acrisolas
en las altas copelas del amor,
los artesones íntimos
del gozo y de la muerte.

Después, sobre las losas,
renacen los almendros de cristal
que abundan en la luz del Paraíso.

Del libro Desde la flor del almendro (1995)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

martes, 9 de febrero de 2010

Yo sigo viendo



Yo sigo viendo…

Yo sigo viendo la fresa
en el color de tus labios,
la rosa abierta en tus ojos
y la amapola en el campo.

Yo sigo viendo la luna
palidecida en el patio,
la noche ardiendo en tu frente
y la cereza en el árbol.

Yo sigo viéndote llena
de corazón y de pálpitos,
granada como la espiga
y en la sazón de los años.

De la serie "Poeminos" (Expresiones propias)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

lunes, 8 de febrero de 2010

La música del mar

Playa de la Caleta

La música del mar
El Montiboli, Villajoyosa

Verano de calor, levante,
alta noche de agosto.
Es la hora del cierre para
las últimas bombillas,
los pensamientos, el ordenador
las puertas de la casa.

sábado, 6 de febrero de 2010

Como barro

 

 Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Como barro 

Entre la poesía amorosa de Miguel Hernández, que es abundante y buena, hay un poema de marcado estilo gongorino que, con forma de octava real y fondo de pecado y de serpiente, a mí me ha llamado siempre la atención, especialmente por la contundencia de sus dos últimos versos, en los que -más allá de la alusión a determinadas supersticiones-, hay una altísima carga de sexualidad:

En tu angosto silbido está tu quid,
y, cohete, te elevas y te abates;
de la arena, del sol con más quilates,

lógica consecuencia de la vid.
Por mi dicha, a mi madre, con tu ardid,

en humanos hiciste entrar combates.
Dame, aunque se horroricen los gitanos,

veneno activo el más, de los manzanos.

En la última página del universal libro de la lírica, donde está escrita la poesía amorosa de los poetas de todos los tiempos, aparecen estos versos míos que muy escasamente llegan a formar un poema:
 

Fruta del frutero
no la quiero.
Yo la quiero del árbol, apetente,
con engaño mortal de la serpiente.

 

Con las debidas distancias en cuanto a la calidad de los respectivos ejemplares, la carga sexual es aproximadamente la misma. Y eso es justamente lo que a mí me interesa destacar para colgar el soneto que dejo a continuación, de cuya lectura se desprende que, en las relaciones amorosas, el barro es un elemento indispensable.

 COMO BARRO 

 Como barro te quiero, como arcilla,
sin tamiz ni remiendo ni censura;
con la esencia mortal o levadura
con que fue modelada la costilla.

 Te requiero mujer, no mantequilla
ni artificio de libro o de pintura.
Que te abunden en barro la cintura,
la cadera, los pechos, la rodilla.

Porque barro naciste, de semilla
que fue barro anterior en andadura
al barniz, al disfraz, a la cultura.

Y del barro tuviste la mancilla
que yo quiero ensanchar hasta la orilla
de la tierra final, la sepultura.

Del libro El cielo se hizo de amor (1986) 

 Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios 

viernes, 5 de febrero de 2010

La esperanza

Fotografía de Fernando Medrano


La esperanza


¿Por qué mirar atrás, si la esperanza
no está en las telarañas de lo deshabitado,
sino en la consistencia de la respiración,
tal vez en el tamaño del estremecimiento?

Es cierto que la sangre se corrompe,
como la voluntad y la palabra;
que las llamas de la perversidad
alteran la razón y los sutiles
estados del comportamiento.

Pero la luz es un contrato
que permanece.

Permanece el amanecer,
con la profusa intensidad
de la inocencia.
Permanece el amor, con los callados
tintineos de las constelaciones.
Permanece la fe, donde se ensanchan
los altos horizontes del espíritu.

Tanta luz se derrama en el sagrado
recinto de la vida que, de frente,
no podrían mirarla ni los ciegos.

Yo percibo esa luz como alimento,
pero también como resurrección,
después de cada ruina
de la esperanza.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Del libro A este lado del Paraíso

miércoles, 3 de febrero de 2010

Con el almendro ¿florece también la poesía?

Mis amigos Paco y Maruja,  en Relleu, 14-02-2011
Campos de Relleu, con fondo de Puig Campana



Con el almendro, ¿florece también la poesía?

-No sé.
Siempre he pensado que escribir poesía es un acto de la voluntad antes que un regalo de la inspiración, razón por la que he podido afirmar que, para enfrentarme a ese toro, " yo no entiendo de ritos, como no sea el de ponerse delante de un papel y de mirar hacia adentro para extraer una vivencia sedimentada, una rosa incorrupta, una paisaje añorado, un dolor, un gozo, una sombra vieja que ha medrado en el vértigo y la noche". Eso es justamente lo que he hecho en este libro, mirar hacia adentro donde, día a día, se ha ido sedimentando el afuera: ése al que sin duda pertenezco y en parte ya me define.
Y de esa honda mirada, que surge de una libre apetencia, han nacido estos versos. ¿Qué es, por tanto, la inspiración, sino una dama obsecuente y generosa, abocada a la eclosión y al abrazo?

-Querido subterfugio:
Si como almendro
te vistes
no tan sólo de flor,
sino de alondras
que vuelan con la luz
hacia una artesa
de gozos.

Si como mar
deslindas
los ciclos de la luna
o redimes al pez
en un naufragio
de jarcias.

¿En qué te invertirás,
amor, como aire?

-Pues, mira, debo decirte que
No persigo la flor perecedera,
sino el flujo de polen, el origen
sucesivo del sueño y de la vida.

-¿El origen sucesivo?

-Sí, esa vida que emerge y fluye sin cesar, constante y tercamente. De manera que voy a
Apacentar la luz
en los inciensos del almendro
o en la mirra salobre que rezuma el mar.

Quiero
Mirar la lontananza como un
pacto de fe, un haz de lirios,
y ser con el paisaje la unidad,
no el centro.

Y, por último,
Cuando me tiemble el corazón
en las cenizas de la tarde,
mi luz será un cayado
de mareas en
constante mar.

Sobre ellas andaré,
por cuérnagos de luna,
oliendo a intimidad y a epifanía,
gozando en el jazmín
los atributos de la sombra
o el espeso decurso de la noche
hacia un amanecer
claro de almendros.

Porque debo decirte que
He soñado la flor
en las arenas de la noche
y en su polen desnudo
he templado la fe...


Fragmentos del libro Desde la flor del almendro (1995)

Día 14 de febrero del 2011, en campos de Relleu

lunes, 1 de febrero de 2010

Te espero

Muchacha en la ventana, Salvador Dalí.
Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Te espero
Para Ramón y Shura

Te espero todos los días
con las ventanas abiertas,
la de la vida, que es grande
la del amor, que es inmensa.