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miércoles, 15 de octubre de 2014

El reflejo



Muelas de los Caballeros (Zamora), casa familiar. Foto MEstrada

Tras la muerte de mi madre, vino un tiempo en que la casa familiar quedó irremediablemente deshabitada. Cuando volví a encontrarme con ella, además de un pinchazo en el corazón, sentí la ausencia de aquella alma grande que la envolvía y que había ocupado siempre cada uno de sus rincones.

El reflejo

Retomo la niñez
para subir al caudaloso
planisferio de la inocencia
-lugar donde la noche es un regazo
en que se ahorma el día-,
y allí se me abre el cáliz del amor,
su innumerable espora o
el alba incontenible de los sueños.

Sobre las losas de pizarra,
el alma reproduce
esta visión del patio:
escaños, abalorios, tizas...,
cosas que inundan el perfil
borroso de una gran rayuela.

Detrás, en las profundas
alcobas de la casa,
la leña del hogar, el dulce
aditamento de la risa,
la pátina del beso, la amorosa
caricia de una extensa madre...

¿Madre?
¿Quién habita la casa sino el pálido
 reflejo de una triste luna?

Del libro Hojas lentas de otoño (1997)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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