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miércoles, 30 de junio de 2010

Aún tengo el amor

Rio Fontirín, Muelas de los Caballeros (Zamora)

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Aún tengo el amor


Yo tengo en el recuerdo la pureza
del verso, de la rosa, del rocío;
yo puedo regresar al mismo río,
tener en el hogar la misma pieza.

Yo tengo en un rincón de la cabeza
el fuego del amor, que fue tan mío;
el beso, la pasión, el desvarío,
los pasos que se dan con ligereza.

Yo tengo un corazón en la corteza,
un vuelco en la razón hacia el vacío
del tiempo, que no acaba, que no empieza.

Yo tengo en el recuerdo la certeza
del sol, de los calores del estío,
del rojo de la sangre y la cereza.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Del libro “El Cielo se hizo de amor”, 1986

lunes, 28 de junio de 2010

Felicidades a los Pedros y a los Pablos

Pablo Climent y Patricia Estrada

Felicidades a los Pedros y a los Pablos

Queridos amigos: dejo aquí esta felicitación que colgué hace tiempo en el Foro de Muelas y a la que he añadido dos o tres nombres:

Conozco a varios Pedros. A éste, por ejemplo:
Pedro Pérez Pereira, primer pintor portugués, pinta puertas para pobres por poco precio.

O a ésta:
Petra Pérez Paramio pide pasaje para pasar para París pudiendo pasar para Pamplona.

viernes, 25 de junio de 2010

Me das la miel

Sara Carbonero: miel sobre hojuelas. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Me das la miel…

Me das la miel en hojas de nogal
y de ternura,
que dejan en mi boca una extendida llama.

La noche trae aromas de jazmín
                                                y brea,
arrullos de navío y oleaje
y lunas reflejadas en un mar
                                         de almendro.

martes, 22 de junio de 2010

Los amantes amados

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Los amantes amados

Leves rayos de luna
traspasan la barrera
elemental de los cristales
poniendo claroscuros en tu cuerpo.

Hay quietud en la casa
y en el mágico mundo
de las cosas que nos rodean.
Tan sólo yo, por los caminos
inciertos de la noche,
me acerco a ti, que duermes
el sueño complacido
de quien tiene la fuerza del amor.

Desde la calma del amante
recientemente amado,
te miro sin codicia,
pero con mucha devoción,
con infinito gozo.

Estás desnuda,
con la expresión hermosa
de una mujer amada,
una mujer que entrega
el corazón desde una
intensidad correspondida.

Me acomodo a tu lado
y arropando tu cuerpo con el mío,
escucho tu respiración
acompasada, casi musical,
hasta que el alba me bendice
con un sueño de miel, el prodigioso
sueño de quien se siente amante,
amado y satisfecho.

Del libro Gotas de hielo (2011)

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios

sábado, 19 de junio de 2010

La siega de la yerba

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

La siega de la yerba

Lucía una cornamenta
torcida, pitón-serrada,
que le iba dando en el muslo
por el camino del alba.

Llevaba dentro dos piedras:
la dulce y la esmerilada.
Al hombro el filo curvado
de la guadaña.

viernes, 18 de junio de 2010

Las orillas del mar

Villajoyosa, El Charco

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Las orillas del mar


Ciudades, playas, urbanizaciones,
carreteras, acantilados,
estrépitos del agua, zigzagueos
de la tierra y el mar.

Un cielo claro, una gaviota,
los tintineos de la luz, las nubes
de blanca inflorescencia,
las caricias anónimas del aire,
una cala, una isla, un horizonte…

Un almendro que incuba
su primavera, una montaña
poblada de aridez, de pinos, de matojos,
los reflejos del sol, las olas
procelosas, los cuérnagos de luna
o el incierto sendero del espíritu.

Una higuera arraigada
entre lentiscos, una larga vista,
una estela de espuma y de pasión,
un puerto, un espigón, el ancla
de un antiguo naufragio.

El mar, la tierra, la frontera
del ser, la convivencia, el mestizaje,
los sueños de los hombres
proyectados en edificios
con vocación de lontananza,
en barcos de papel, en cuerpos
de carne bendecida
por el sol, por el agua, por la arena.

Las orillas del mar, el paraíso
perdido en las futuras
estaciones de la memoria.

Del libro “Las orillas del mar”

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

martes, 15 de junio de 2010

La vaca de Severiana

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

La vaca de Severiana

Como era de esperar, la Navidad había venido con nieve, mucha nieve, tanta que las casas con fachadas a barlovento amanecieron con las puertas cegadas. La estampa era hermosa. El manto que cubría las calles, en sus puntos más gruesos, ganaba en altura a los perros y a las ovejas, e incluso a ciertos niños de 6 ó 7 años a los que la malicia no dejaba crecer. ¿Sería cierto aquello de que la malicia no deja crecer a los niños?

- ¿Eh, papá? –preguntó Isidro- ¿Es verdad eso que dicen de la malicia?

domingo, 13 de junio de 2010

La trilla

Trillo de Daniel Estrada y María Vázquez, Muelas de los Caballeros. Sigue en la casa familiar. Charo le pule las piedras


La trilla


Bajo la cruda justicia
que el sol imparte en las eras,
el trillo arrastra en redondo
sus duros dientes de piedra.
Del trillo tiran dos vacas
y de las vacas la inercia.
Un hombre lleva a sus rabos
una guiada y dos cuerdas,
una banqueta, una pala,
una actitud soñolienta...

¡Que nubarrón de sopores!
¡Qué eternidad, cuántas vueltas!
¿Adónde fijo los ojos
para que no se me duerman?

Dos batallones de rabos
se abaten sobre sus dueñas;
las moscas, que quieren sangre,
en el empeño no cejan.
En torno todo es solana,
mañizos, parvas y medas;
el carro para hacer sombra,
sombreros en las cabezas.

La trilla es una gran cama
donde los ojos se cierran.

Ya se han cerrado del todo,
ya se han rendido a la siesta;
ya lo barrunta esa vaca
con su boñiga más tierna.

¡Que caga! –zumban mil voces
como en un grito de guerra-

Un arrebato de furias
se va a la pala, no llega...
El oloroso invitado
ya ha traspasado la puerta.
La bosta engrosa la trilla
con sus mejores esencias.

-Ya no hay remedio. compadre,
de aquí pa,lante ten cuenta.

Del libro "Trozos de cazuela compartida"


Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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viernes, 11 de junio de 2010

Lago de Truchillas

Patricia y Daniel Estrada en el Lago de Truchillas, hace entre 15 y 20 años


Lago de Truchillas.

Queridos amigos: ahora que se queman los montes en España y hace calor en el Sur, que para esto sí existe, ¿no os apetece una tacita de refrescante agua fresca? En este relato la encontraréis. Agua de montaña, apetecible y fría. Agua de altura. Agua glaciar. Lago pequeño, pero lago. Sin turismo. Con soledad. Con honda soledad...

Como en el sur (del Lago) hay una pequeña pradera, algunas veces hay vacas, pero también están solas. Amaneceres limpios, noches de profundo silencio... La descripción es del lago de Truchillas, y Truchillas es un pueblo chiquito (Truchas es mayor, o eso sugiere el nombre, pero no lo sé). Ambos están cerca de Muelas, aunque hay una sierra por medio... Cuidado con sus dientes, llevad un botiquín, las tiritas las tenéis allí, de frío... (No es verdad, en agosto se puede uno bañar en el lago, yo lo he hecho a veces...)

Un abrazo


De Aguablanca al Lago de Truchillas

La espalda de la sierra de la Cabrera, desde esta fuente blanca e invisible (*), es una metáfora de lo trascendente. “¿Quién se atreve a rasgar sus tafetanes negros?”. No sólo es esta china gigante que tengo ante mis ojos, sino la sierra toda ¿Cómo pasar al otro lado? ¿Qué hay al otro lado? ¡Ah! San Pedro es el portero del cielo, pero no es el único. Ni al cielo se accede solamente desde Madrid. Se puede ir por Vega, por ejemplo, cortafuegos arriba, y luego campo a través. Aldilá, trasmonte, plus ultra, trascendencia. La trascendencia requiere imaginación, tal vez metafísica y engaño. La montaña se cruza con piernas y voluntad. ¿Sugiere usted que en el trasdós de esta montaña - tampoco tan difícil de trasponer-, hay un enclave celeste, un edén, algo semejante a un paraíso? No, lo que hay es un circo con enanos (por el frío, ¿sabe usted?, monte bajo, naturaleza rastrera) y un agua que corta los tobillos y enfría las sandías con la efectividad de los neveros. A propósito: ¿cómo nacieron los neveros si son anteriores a las neveras, que debían ser sus madres? No sea usted simple, hombre, ni chistoso ¿O es necesaria una caballa para que nazca un caballo?

Truchas es un pueblo. Truchillas es un pueblo con lago: lago de Truchillas. Un lago pequeño, ciertamente, casi un suspiro, casi una lágrima de Nereida. Laguillo, sería más justo decir. Lagunilla, iboncillo. La Gunilla y Von Bismark. En el frente sur, entre el lago y el arroyo, hay una pradera con vacas; el resto es un ribazo de vegetación adaptada a las alturas y una invitación a la nieve. El fondo del lago es una alfombra verdosa. Arándanos y vacas en agosto, nieve en enero, hielo en febrero, “viento en popa a toda vela”, marzo nidarzo. En Julio ya se puede acampar. Agua, claridad, virginidad. En enero se hielan las ideas. En agosto hay vacas. Y están solas. Sin toros, sin maridos, sin pastores. Sin encanto. Solas. Pero ¿qué? ¿Para qué engañapastores? Las vacas no son apetecibles. Las terneras, sí, en filetes. Filetes de ternera. Lo siento, señor, sólo hay estofado de vaca. De la vaca, la leche y el ternero. Del ternero, la carne. De la carne, la forma, la contemplación, el rendibú, el teticulo. Es decir, la vista, el tacto, la caricia, la plenitud gozosa del pecado. “Después del amor, la tierra / Después de la tierra, todo”. La vaca es un espectro inquietante en el trasluz de una tienda de campaña en el verano.

Amanecer, diana forzosa. Julio, vamos a desintegrar la montaña. Empuja. Que las rocas se pongan a rodar por la ladera. Enero, cúbrela de nieve y de congelación. Agosto es un goteo en la roca, refrescante y puro, al fondo de la herradura del lago ¿Por qué te llaman circo? Rosicler. Amaneceres con fuego. Albas anteriores al Diluvio. Pureza, ingenuidad, resplandor que se abre a la mañana sobre los cuerpos que duermen y sueñan y palpitan. Sol que alcanza la lona de la tienda, que es intimidad de dormitorio. Trasluz. Cuernos de la vaca. ¡Dios! ¿Qué es esto? Esto es un rumiante, esto es el pasto, esto es la pradera ¿De verdura? Sí ¿No ves que es una vaca, tonta? Una vaca tonta ¿Que muerde? Claro, con los pitones. Y tú metida en un saco. “Dormir, tal vez soñar”. La vaca es el aguijón de la pereza. Pero muy madrugador ¿no crees? Y qué pronto es por las mañanas ¿no? ¿Qué hacemos ahora? Esperar, luego se hace más tarde.

Los amaneceres de agosto, en el lago, son esperanzas con abrigo. Caricias trémulas, recogimientos del alma. La calma nos remite a la inmensidad del universo. Quietud imperturbable. Limpidez purificadora e infinita. Altitud de miras. El agua del lago es un espejo de confusión. Observa. Ponte así o asá. Túmbate, ladéate. Gira la cabeza hasta la horizontalidad con el terreno. Haz abstracción de la postura. Ahora, dime: ¿dónde está la montaña? No sé, hay dos montañas ¿Acaso estoy borracho? Sí, de gozo y de admiración. La realidad y su imagen. Virtualidad. Identidad. En el principio fue el agua. Luego vino la luz y sobre el agua se reflejó la naturaleza. La luz se extendió por la mañana y todo fue transparente y luminoso. Y tus ojos, mujer, apartados ya de los rumios y del miedo, creyeron en los míos que, llenos de amor y borrachera, se posaron sobre ti y contemplaron tus ámbitos hermosos, duplicados por la luz y los sentidos, igual que la montaña por el espejo del lago. Amaneceres de altura. Bellezas prontas. Gritos del silencio. Plenitud humana. Calmas adquiridas. Territorio al alcance de los mortales...

Del libro “Aguablanca: caminos de ida y vuelta”

(*) Se refiere a la fuente de Aguablanca

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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jueves, 10 de junio de 2010

Sueños de ayer, realidad del presente.

Esta parejita está en el salón de mi casa. Cosas de Rosa


Sueños de ayer, realidad del presente.


Queridos amigos:

Ahora que en esta sociedad sin educación la enseñanza está en estado de ruina, quiero ofreceros un diálogo entre dos amigos que, después de haber sido jóvenes y revolucionarios allá por los 70, se separan, viven independientemente sus vidas y, pasados unos años, vuelven a encontrarse a solas con motivo de una larga excursión. Estas son algunas de las cosas que se dicen:


Sueños de ayer, realidad del presente.
Escrito en el año 2002
....

-Pero yo me refería a nosotros –siguió diciendo Isidro, después de inspeccionar con Antonio las pisadas de la discordia-, los que poníamos la sangre en el empeño y la fidelidad en los ideales; los que leíamos a Rilke y a Neruda, los que invertíamos en el amor y en el aprendizaje porque amábamos a un plazo muy largo...

-Eso es lo que acaso nos perdió, Isidro –replicó Antonio-. El plazo era tan largo que amábamos siempre en el futuro. Y el futuro no llega jamás, porque, si llega, ya es vulgar presente. Amemos, pues, en presente, y amemos de una forma directa, con precisión, con garantía, sin circunloquios estúpidos.

-¿Por ejemplo?- inquirió Isidro.

-Por ejemplo –contestó Antonio-: hay que bajar de las nubes, hay que desmitificar los ideales y las revoluciones, todas las revoluciones, incluidas las buenas, si es que existen. Hay que buscar donde es seguro que haya. Hay que apear de la mirada los candores y los romanticismos. Y en la vertiente puramente amorosa ¿qué quieres?: amemos con el poeta de Sevilla “lo que ellas tienen de hospitalario”...

-Déjalo, Antonio, déjalo, porque tanta claridad es ya dolor –respondió Isidro, tergiversando un hermoso verso del poeta Claudio Rodríguez.

-¿Ah, sí? Pues “no le toques ya más, que así es la rosa” –sentenció Antonio, por su parte, desde la reconocida autoridad de Juan Ramón Jiménez.

-¿Qué rosa, Antonio? ¿la del jardinero, que la cultiva? ¿la del revolucionario, que la persigue? ¿la del poeta, que la canta? ¿la del místico, que la espiritualiza? ¿la del transido por una espada de amor, que la convierte en una baba constante y objetivamente indigesta? Es cierto, las cosas son como son y ahora pintan bastos para nosotros, los que creímos en el amor y en las revoluciones, pero ¿debemos someternos a esta tiranía que ahora nos oprime, llenando los bolsillos de comodidad y la conciencia de vanos subterfugios? ¿Debemos ser mansos hasta el punto de aceptar una derrota sin condiciones? ¿Por qué hay que ser manso para heredar la tierra? ¿Y qué tierra es ésa, que no esté ya heredada por los ricos? ¿Será acaso la tumba, sobre la que, de todos modos, hay que pagar aranceles y peajes? ¿Será quizás el huerto que siempre hemos llenado de conquistas, aun cuando fueran imaginarias? ¡Imaginaria, el búcaro! ¿Será la indignidad, será el salvoconducto de un silencio comprado?

-Los sueños de este tiempo tienen una parcela común –sentenció Antonio-, se llaman adosados y colman con holgura las aspiraciones de las mayorías. Pero yo creo que eso es realmente una conquista.

-Sí, la conquista que sigue a la claudicación.

-¿La claudicación? No, Isidro, la praxis. Qué palabra ¿eh? –Antonio giró el cuello para mirar a los ojos a su compañero-. ¿Te acuerdas? Ahora resulta repelente: la praxis... Pero la gente no es tonta, sabe hasta donde puede llegar y, a partir de ahí, no quiere meterse en honduras ni en berenjenales. Y acaso tenga razón, porque, mira, Isidro, ¿de qué nos vale soñar toda la vida si en los apuntes del alba siempre se nos rompen los cántaros con los que, emulando a la lechera, reescribimos tercamente su famoso cuento?

-¿Y si no soñamos, qué hacemos, Antonio? ¿Nos cortamos la coleta, nos hacemos eunucos, bufones de la corte? ¿Entablamos una larga amistad con los nenúfares? ¿Nos entregamos al vicio? ¿Nos damos vaselina para allanarles el camino a los verdugos? A mí me clavaron otras lanzas que me hicieron otras heridas. Y algunas aún me sangran y me duelen, Antonio, ¡qué le vamos a hacer! Me duelen los oprobios y la esclavitud, me duele la miseria y el hambre, me duele la chavacanería de las televisiones, que se traslada irremisiblemente a la sociedad, me duelen los jóvenes sin lengua, sin lenguaje, me duelen las zancadillas, el beneficio que ofende a la razón y se acomoda impunemente en la usura, las corrupciones, el mamoneo, la deshumanización, la tiranía en el trabajo, el acoso, el abuso, la sumisión de los políticos a las multinacionales, el poder de las mafias y de las drogas...

Del libro Aguablanca: caminos de ida y vuelta (2002)

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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martes, 8 de junio de 2010

Letras de canciones: ¿algo que ver con la poesía? Bájame al suelo

R. Arcusa, M. Estrada y Ángel L.Prieto de Paula, en la presentación de "Amores colaterales"

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Letras de canciones: ¿algo que ver con la poesía?



Queridos amigos:


En el otoño del 2003 e invierno del 2004, Ramón Arcusa y yo nos obsequiamos mutuamente con tropecientos correos electrógenos, por decirlo en terminología del locutor Carlos Herrera. Ramón estaba en Miami, donde reside una parte del año, y yo en Villajoyosa, donde resido casi siempre. Hablábamos de temas muy diversos, entre los que se encontraba escasamente la música. La música empezamos a tocarla cuando yo, en uno de los correos aludidos, le sugerí: “Ramón, podíamos hacer una canción, yo escribo la letra”. A lo que él me contestó: “De acuerdo, Mariano, pero no voy a ponértelo fácil”. Y ahí empezó el parto de los montes, ya que, con mucha paciencia por su parte y mucha perseverancia por la mía, conseguimos hacer una canción que, a estas alturas del partido, debería estar estrenada. No lo está, pero ése es otro asunto. Tal vez no sea yo el más indicado para hablar de la letra, lo que sí puedo decir, en cambio, es que la música tiene muchos quilates.

Dicho lo anterior, surge necesariamente esta pregunta: ¿Y cuál es el parto de los montes, al que te refieres? Pues bien, digamos que la canción, durante el proceso creativo y hasta que todos los puntos estuvieron sobre las íes, dio bastante guerra. Incluso mucha guerra. Pero es que cuando Ramón le dio el placet, en una primera aproximación, yo llevaba escritas dos mil ¿Dos mil canciones? ¿No exageras, muchacho? Bueno, lo dejaremos en doscientas, ¿tampoco? Desde luego fueron más de dos, muchas más de dos ¿Podrían ser veinte? Podrían, no hay más que contarlas.

Eso sí, cuando yo ya estaba a tiro del desaliento, apareció de pronto la musa. Ramón me lo expresó con las siguientes palabras: “Ahora sí has entrado a matar, Mariano”. Cosa que no era cierta del todo, porque después vino Paco con los estoques ¿Que quién es Paco? En aquellos momentos, un heterónimo de Ramón Arcusa.

Explicación de la falla: Ramón me había dicho desde el principio que debía ponerles coto a las adherencias líricas de la pluma, ya que se trataba de hacer una canción, no de escribir un poema. Y tenía razón. Pero yo reconozco que, a pesar de intentarlo, no hice un buen reciclaje.

Ahora que he vuelto -y ya con más distancia-, sobre aquellos fatigosos trabajos, puedo decir que, en el intento de ser y no dejar de ser, perdieron lo mejor de la poesía y, como contrapartida, no encontraron lo bueno de la canción. ¿Podemos concluir, entonces, que estamos ante una suerte de híbridos indefinidos? Podemos y aun debemos: son híbridos que pueden ser canciones que pueden ser poemas. O también, seres desnaturalizados que no son ni una cosa ni la otra, tal como puede apreciarse en el ejemplar que os dejo, que pasa por ser uno de sus más dignos representantes.

Un abrazo

Ver el PPS de Mar:
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Bájame al suelo


Yo quiero estar a tu lado
como un perrito faldero,
sentir de cerca tus pasos
y compartir tus silencios.

Quiero llenar, como el aire,
la habitación de tu cuerpo.
Hacerme lago de espuma
para vaciarlo en tus besos.

Échame el lazo,
córtame el vuelo,
átame corto,
bájame al suelo.

Yo no renuncio a la luna,
pero me basta tu cuerpo:
tu boca para mi hambre,
tus ojos para mis sueños.

Y lo demás, para andarlo
como si fuera un sendero,
tan largo como la vida
y, como el mar, tan extenso.

Échame el lazo,
córtame el vuelo,
átame corto,
bájame al suelo.

Tómame el pulso,
quítame el miedo,
rásgame el traje,
búscame el cuerpo...

Yo quiero estar a tu lado
después de amar, casi muerto.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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lunes, 7 de junio de 2010

Marinero en Villajoyosa

Mariano Estrada, años 1973-1974, en el mar de Villajoyosa

Marinero en Villajoyosa

Quién iba a decirme a mí, niño de lengua castellana con ribetes astur-galaico-leoneses, que en Madrid, tras años de Retiro y Manzanares, iba a encontrarme con el mar. Sí, sí, concretamente con el mar de Villajoyosa. Y más que con el mar, con el puerto. Y más que con el puerto, con la barca de un amigo. “Háblame del mar, marinero / dime si es verdad lo que dicen de él” Y, en realidad, con la barca del cuñado de un amigo, que yo imaginaba grande, como el puerto, como el mar, como las ganas que yo tenía de ponerme a barlovento y orientar los ojos a proa…Como la gran imaginación de este amigo que, con el toque mágico de la palabra y la gesticulación, elevó un pequeño barco a la categoría de la Pinta, la Niña, la Santa María y poco le faltó para convertirlo en Titanic o Potemkin. O al menos en Bergantín, aquel bajel pirata de dos cañones por banda / viento en popa a toda vela… Se llama Luís Bomant. No el barco, el amigo.

jueves, 3 de junio de 2010

Escribir sonetos. Del amor al olvido

Boticelli, El Nacimiento de Venus. Tomada de internet sin ánimo de lucro


 
Escribir sonetos. Del amor al olvido


-Mariano, tus sonetos son bastante aceptables ¿por qué no escribes más?
-Porque todo tiene su tiempo y su hora, y los sonetos ya pasaron por mí
-¿De qué forma y manera?
-Pues no sé, de la forma y manera que pasa todo en la vida, ¿comprendes?
-No
-¿De veras? Imagínate que yo tuviera seis hijos, todos sanos y salvos ¿Me harías la misma pregunta?
-Pues claro: ¿por qué no escribes más?
-Touché
-Puede, pero no te me vayas de rositas.
-Las rosas son mi debilidad, no lo olvides
-Y los árboles?
-También, los árboles son agua de la que beben los hombres y los pájaros. La rosa, que es fragilidad y fragancia, es materia y sueño. Las rosas tienen para mí una doble vertiente
-¿Y los sonetos?
-Los sonetos han pasado a la historia.
-¿Quieres decir que han perdido su validez?
-¡No! Algunos son auténticas obras de arte que resistirán el paso del tiempo. Además, en esto hay que arrimar el hombro, claro, porque el arte hay que preservarlo para las futuras generaciones.
-Entonces… ¿por qué no escribes más? Y a ver si a la tercera va la vencida…
-Por la misma razón que los arquitectos no hacen más catedrales góticas. Y mira que hay arte en las catedrales góticas… Ya sé, ya sé que la comparación no es la más adecuada, pero, en cierto modo, el soneto No me mueve mi Dios para quererte resiste la comparación con un templo cristiano. O con una obra de Haendel. O con un cuadro de Boticelli
-Creo que nos hemos ido un poquito
-Vaya, pues haberse ido es casi igual que estar loco. De ahí a escribir sonetos…
-¿Quieres decir que hay que estar loco para escribir sonetos?
-Para eso y para escribir poesía en general
-Pero tú escribes poesía, en general…
-Claro, y también estoy loco ¿O no?
-Pues mira, sí, me has convencido, estás como una cabra zamorana. Además, la opinión que yo tengo de tus sonetos no es tan buena como te he dicho. De hecho, creo que es mala de solemnidad. Y tu poesía en general es estúpida, como ya se encargó alguien de decirte por e-mail. Y todos tus escritos son un derroche inútil y una vana pretensión de belleza…. Ya está bien de alabanzas sin cuento, leche… Joder, con el tío. Le preguntas y no responde, le llamas y no sale a la puerta. Quieres meterle en el carril y él se empeña en andar a salto de mata. Has de saber, fenómeno, que la poesía y la nada son la misma persona. Que te baile el agua San Remo, si quiere. Con la pala. La coba es patrimonio de los políticos, tú se la das y ellos te dan la subvención o te adjudican la obra. Pero, ¿qué sois los poetas, en el caso de que tú seas realmente un poeta y no un vulgar sensiblero con fuertes desviaciones hormonales y un factor psicótico en la personalidad? Dime, ¿qué sois los poetas, después de todo, sino unos pobres ilusos que andan por ahí, como indigentes, a la caza de unos cuantos lectores? Te tuve amor, pero era falso, ahora ya estás en el olvido…

Un abrazo

Ver PPS de Mar:
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Del amor al olvido

Del libro “Vientos de soledad" (1984)

Un hombre, una mujer, una mirada,
un beso, una caricia, una promesa…
No sigas, soliloquio, no interesa
oír la propia historia mal contada.

Su nombre es ilusión y es como un hada
que atrae, que emociona, que embelesa.
Su cuerpo es una rémora que pesa
y al fin es soledad y desgraciada.

Yo soy una dolencia descarnada
del tiempo esplendoroso de la fresa,
del rojo de la rosa enamorada.

Cogida por el sueño, recortada,
un día desperté sobre una mesa,
abierta como el sol, pero olvidada.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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