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viernes, 20 de mayo de 2011

¿De qué se sorprenden?

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro



¿De qué se sorprenden?

Harán mal nuestros sorprendidos políticos si, tras las elecciones del próximo domingo, día 22 de mayo, pretenden seguir montados en el mismo burro dócil que les ha traído hasta aquí, ignorando la indignación de los miles de personas que están saliendo a la calle y sobre las que, por cierto, tantas tonterías dicen y tantas maldades insinúan ¿De qué se sorprenden? Hace mucho tiempo que aparecieron los primeros nubarrones en el ahora encapotado cielo social, hace mucho tiempo que la gente está perdiendo el trabajo, hace mucho tiempo que los menos favorecidos no tienen nada que llevarse a la boca, salvo la caridad ¿O creen los políticos y mandamases que es posible vivir de la caridad y no acabar generando amarguras, cabreos, indignaciones e incluso una sonada revolución?

Las personas que se han echado a la calle, ya no lo hacen por simple descontento o desencanto, lo hacen porque se sienten ofendidas, vejadas, humilladas, desplazadas, marginadas, indignadas, hambrientas, desesperadas. Lo hacen porque los agravios comparativos entre las capas de la sociedad en la que viven son realmente indignantes y escandalosos. Lo hacen porque los políticos se han puesto orejeras para no ver el espanto que dejan por detrás. Lo hacen porque los ricos son cada día más ricos, pero lo son a cuenta de los pobres amontonados en la miseria. Lo hacen porque la esperanza ha huido ya del campo de visión de sus atribulados ojos. La esperanza de tener un trabajo, la esperanza de fundar una familia, la esperanza de construir un futuro. Más aún, hay muchas personas que ya empiezan a tener el hambre como perspectiva.

¿De qué se sorprenden? Las personas que hoy están en la calle no lo hacen por gusto, lo hacen por obligación, por necesidad, por responsabilidad. Lo hacen porque los que dirigen el cotarro tienen tapiadas las orejas, mientras que los ojos los tienen clavados en un beneficio cada vez más insultante, más grande, más alto, más propio. Porque el sistema que nos hemos dado ha derivado en aquello de “Quítate tú para ponerme yo”. Porque el gobierno y la oposición parecen enemigos irreconciliables, y realmente lo son, salvo en este par de cosas que se encierran en una: la auto-concesión de prebendas de todo tipo y la subida de emolumentos ¿De qué se sorprenden? ¿Están enfermos? ¿Son autistas? ¿Son insensibles al sufrimiento humano, siempre que sea de los otros? ¿Son obscenos? ¿Son monstruos? ¿Carecen de conciencia? ¿No tienen una pizca de humanidad, una pequeña dosis de escrúpulos? ¿Son malos de lesa malignidad? ¿Por qué les niegan el pan a sus semejantes mientras derrochan a espuertas el dinero, especialmente si es público? ¿Por qué van en vehículos oficiales si ellos son meros servidores, cuando los servidos tienen que ir en vagones abarrotados y pagar por ello? ¿Cómo se comprende que el servidor esté esclavizando al servido? ¿De qué diablos se sorprenden?

He leído por ahí que aunque estas personas indignadas no saben bien lo que quieren, saben muy bien lo que no quieren. Pero esto es un modo ladino de no decir la verdad. Lo que no saben muy bien es cómo llevar a cabo las cosas, porque eso requiere tiempo y organización, pero yo creo que sí saben bien lo que quieren: quieren justicia, quieren dignidad, quieren trabajo, quieren igualdad de oportunidades, quieren que quienes les gobiernen no sean también quienes les pisen y les maltraten y les condenen a la desesperación.
Finalmente, me tengo que seguir preguntando: ¿de qué se sorprenden? Hace tiempo que las alarmas saltaron en el atormentado espacio social. Hace tiempo que los que mandan y disponen tenían que haberse dado por enterados. Hace tiempo que muchos lo venimos lanzando a los vientos en la medida de nuestras escasas posibilidades. Yo lo he hecho de varias formas y en repetidas ocasiones. Dejo aquí una de ellas. ¿De qué se sorprenden? ¿Pero de qué coños se sorprenden?

Coda:
Se puede objetar que los políticos no son exactamente los que mandan, sino que son los banqueros, las multinacionales, los mercados. De eso también se quejan los indignados, porque ellos han venido creyendo durante todos estos años de “democracia”, tal vez ingenuamente, que la soberanía residía en el pueblo y que el pueblo la delegaba en sus representantes políticos a través del sufragio universal. ¡Qué pena! Los indignados acaban de descubrir que alguien ha tergiversado las cosas y que la soberanía es realmente de los especuladores.

Un abrazo

El estímulo

Queridos amigos:

Repasando las cosas que, a propósito de la crisis, decíamos en abril del 2009, me he hecho la siguiente pregunta. ¿Son distintas a las que podemos decir ahora, que estamos en diciembre del 2010? Y tengo que responder que no, que son esencialmente las mismas. Sólo que habría que ampliarlas un poco y tal vez subirlas de escalafón. Por aquellos días, Zapatero estaba aún en la creencia de que los planes de ayuda pública, bautizados con el nombre de planes E, serían la panacea de la crisis porque, al crear tantos empleos, reducirían drásticamente el número de parados. Y pusieron a Keynes a trabajar en las aceras de España ¿Cuántas aceras se levantaron para volverlas a agachar? Tendría que venir los mercados a decirle al Presidente: oye, muchacho, si quieres que no te agüemos la fiesta, abre el melón de las pensiones, inicia la reforma laboral, métele la mano a los funcionarios, si se dejan. Lo demás ya lo sabéis: palabras, improperios, manifestaciones, escenificación de la huelga general por parte de sus señorías sindicales…
Y Zapatero creyendo que, con sus dotes de ilusionista, no sólo volvería a engañar a todos los contribuyentes, sino que engañaba también a los mercados. Pero los mercados miran más al bolsillo que a la cara del prestidigitador. Y claro, han vuelto a la carga. Cayó Grecia, cayó Irlanda, va a caer Portugal… ¿Quién es el siguiente? Joder, Vallés, Campa, que vienen los especuladores, cazadme enseguida otro conejo para que yo pueda sacarlo de la chistorra. De la chistera, José Luis, de la chistera. Pero has de saber que no ya no hay más conejos en las madrigueras de la Administración, pues los que quedan están afectados de mixomatosis. Pues sacadme un gazapo, coño, de donde sea, que los dioses exigen sacrificios de sangre. Y así nacieron las últimas medidas de este genio leonés que, siendo de la izquierda, no tiene inconvenientes en gobernar con argumentos de la derecha. Porque en el fondo intuye que “ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil; ambas, en efecto, son formas de la hemiplejia moral ”.
Y esto no lo digo yo, esto lo dijo Ortega y Gasset en “La rebelión de las masas” (Prólogo para franceses) Supongo que hubiera dicho lo mismo para alemanes o americanos.
Y así estamos ahora, con la prueba del nueve, porque nueve son, de momento, las medidas anunciadas por Zapatero. Sin prejuicio de que puedan ser más, cosa que sabremos el viernes. Por ahora, Se anuncian ayudas fiscales a las pymes, se agilizan los trámites para crear empresas, se privatiza parcialmente la gestión de las loterías y determinados aeropuertos, se da libertad a las empresas para pagar el canon a las cámaras de comercio ¿Qué se da libertad, oiga? ¿Y por qué no se suprime directamente? ¿Es que va a haber alguien que pague? Y, finalmente, se suprimen las ayudas de 426 euros a los parados de larga duración Y aquí me paro y digo:¿Es que piensan sacar a España de la crisis dejando a la intemperie el culo de los que no tienen nada que llevarse a la boca? ¿Y no sería mejor suprimir miles de cargos públicos nombrados a dedo, eliminar duplicidades administrativas, retirar coches, tarjetas y prebendas a los políticos, bajar drásticamente los sueldos que sobrepasen una cantidad que se considere abusiva, borrar de un plumazo las Diputaciones Provinciales, que, además de un residuo y una inutilidad son también un nido de corrupción en el que ponen los huevos los mastodontes inútiles de los partidos? Uno piensa que ahí hay verdaderamente tajada, y no en el bolsillo de los que ya son parados de doble o de triple generación ¿Ha pensado el gobierno qué va a comer esta gente? ¿Y no les da vergüenza que algún presidente autonómico gane en un sólo día la cantidad que se les niega a estos parados para pasar todo el mes?

Un abrazo

Dejo aquí las cosas que decíamos en abril de 2009, por si alguien les quiere echar un vistazo.

El estímulo

No hace falta ser gran observador para ver que las cosas están chungas y que la gente anda deprimida. Hay tristeza en los ojos, hay angustia, hay desesperanza. Creo que nos hace falta un estímulo
-¿Sexual?
-No precisamente ¿Le parece a usted que hay pocos estímulos sexuales en este mundo, donde el culto al body está en el orden del day? Exhibiciones en las revistas, incitaciones en los periódicos, porno en las televisiones, porno en internet, por no mentar otras cosas… Vamos, que pulsas un botón y se asoman a las pantallas diez millones de culos…
-¿Y de tetas?
-Pues multiplique usted por dos y reste el “pi minus erre”. Ya sabe que sin tetas no hay paraíso.
-¿Ni siquiera fiscal?
-Coño, el dinero compra todo tipo de cosas, incluidos valores y voluntades ¿No ha de comprar tetas y culos? Los paraísos fiscales no necesitan estímulos, sino amputaciones y castración ¿Cómo vamos a salir de la crisis si unos cuantos mangantes se llevan el dinero a los escondrijos, a menudo con la anuencia de los Gobiernos y hasta puede que con su colaboración? ¿Por qué no se acaba de una vez con semejante obscenidad, que además es un mega-delito de apropiación no debida? ¿Por qué no les cortan la pilila a los obscenos por la gracia de Dios? Y si han comido manzanas durante tanto tiempo, ¿por qué no los arroja Dios del paraíso? Le sería muy fácil, bastaría con quitarles las tetas… Sobre todo para que no las usaran de mamandurria, porque: ¿cuántos cerdos engordan con semejantes fortunas evadidas? ¿Hay cerdos tan listos que, aparte de llegar a políticos y aun a mandatarios, se regodean de pocilga en pocilga, de cuchitril en cuchitril, y así hasta la corrupción absoluta? Esta gente no necesita estímulos, hombre, sino cortes del fluido testicular. Vamos, una emasculación en toda regla.
- Entonces, ¿a qué estímulo se refiere usted, al económico, al empresarial, al laboral? ¿Tiene algo que ver con el cacareado cambio de ritmo de Zapatero, con las inyecciones de dinero público para crear puestos de trabajo? Y el dinero público, aparte de influir negativamente en el déficit, ¿puede generar confianza en los desesperados? ¿Sería conveniente que en lugar de estimular el ahorro estimuláramos el dispendio de los que tienen seguro el puesto de trabajo, que son los funcionarios y cuatro gatos más? ¿Y no sería justo gravar las rentas más altas con un buen pellizco en las despensas? ¿Y no estaría bien que los políticos se bajaran el sueldo un 30%? ¿O es que les parece poco ganar cien mil, doscientos mil, trescientos mil euros al año, sabiendo que la mayoría de la gente gana de doce mil a doce nada? ¿Adocenada yo? Tu madre .Son cosas que, la verdad, ayudarían a muchos desfavorecidos a llegar a fin de mes, a otros a comer un poco de pan todos los días y a otros a renovar la fe en sus semejantes, que la tienen muy por los suelos, incluso más allá de los suelos, casi en las memorias de Dostoievski…
-O sea que lo que usted propone es estimular la alicaída moral de los ciudadanos…
-Pues en buena parte sí, ya ve ¿Yahve?. Sí, ya digo. Pero eso no se consigue con palmaditas en la espalda, sino con medidas concretas y reales. A propósito, el Rey sería el primer español que tendría que predicar con el ejemplo. Y luego el Presidente del Gobierno y sus ministros. Y luego los presidentes de todas las autonosuyas, que son nuestras. Y de ahí hacia abajo, con efecto dominó, todos los que gozan de privilegios muy por encima de la media. Sería una contribución simbólica, claro está, pero cuánta moral insuflaría a los abrumados españolitos de a pie, tan rebajados ellos que muchos ya no pueden ser llamados ni siquiera contribuyentes ¿Lo habéis oído bien? Da mucha rabia eso de ser ciudadano y no poder ser llamado contribuyente. A los parias también les gustaría contribuir, aunque fuera de mala gana, porque ello significaría que previamente estaban cobrando. Pero los parias no cobran, los parias sólo reciben diariamente tres tazones de desmoralización: uno al desayuno, otro a la comida y otro a la cena. Y, al final de cada día, una cucharada de angustia para no ir de vacío a la cama.

Posdata:

Dejo aquí un Estímulo poético. Es cierto que no vale para llenar el estómago o el bolsillo. Pero ayuda. Ayuda a mantener alerta el espíritu para afrontar los problemas con claridad y con la cabeza bien alta, para luchar por nuestros derechos con el orgullo de ser personas iguales a las otras, y para no dejar que el odio se nos cuele fatalmente en la conciencia. Ya sabéis que el odio es una forma de convertirnos en esclavos de nuestros verdugos. Eso sí, la justicia debemos de exigirla sin que nos tiemble la voz, los derechos debemos reclamarlos sin que se nos arruguen las palabras.

Un abrazo


Estímulo

Piedra y flor, beso y hueso.
Luna, mar, ojos, lontananza.

Almendro y primavera.

Malvavisco, jardín,
aurora, poesía…

¿Y qué son estos golpes
de voz, sino infinitas
formas de pronunciar el mundo,
que es el sol, que es la tierra y el aire,
que es el sueño, el amor y la belleza?

Nombres y cosas, arquetipos,
multiplicados ecos, explosiones,
constantes de la vida.

Aguas que anegan el espacio
de los sentidos
hasta alcanzar el palpitante
borboteo del corazón.

Sangre que viene de la luz
y que en la luz se sacia.

¿A qué esperas, entonces,
vocablo en duermevela,
para darte al amor y a la ventura,
para poner tu juventud
-necesitada de conquistas-
en posición abierta de despegue?

Yo soy el incansable
pregonero de tu victoria,
en la que creo ciegamente
porque es también la mía.

Del libro “Gotas de hielo”, Editorial Aguaclara (http://www.editorialaguaclara.com/ )

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/

miércoles, 11 de mayo de 2011

Recordando a Cela

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Recordando a Cela

Un día como hoy, 11 de mayo, pero de 1916, desembarcaba en Galicia un niño del que nadie sabía la guerra que iba a dar en el mundo, que ha sido mucha. Sin embargo, se diría que sus padres algo intuyeron, ya que le dotaron de esta gavilla de nombres: Camilo José Manuel Juan Ramón Francisco de Gerónimo Cela Trulock. Lo de Cela Trulock parece un chiste, después de esa sucesión nominal, tan larga como una reata de mulas. Sin llegar a igualarla, me recuerda la de un compañero de residencia de Madrid cuyo padre tenía una fijación patológica con los romanos. Tanta que dejó en el futuro de su hijo una fuente de la que manaban borbotones de risa:

-¿Cómo has dicho que te llamas, Chaval?
-Me llamo Quinto Septimio Florente Tertuliano García Vega.
-¿Y dices que a tu padre le gustan los romanos?
-Eso digo, sí.
-¿Y no será tu padre una reencarnación de alguno de ellos?

Los nombres son exactamente gloriosos, pero el remate de los apellidos es sencillamente genial. ¿No quieres caldo? Dos tazas. García Vega. Dos hermosas tazas.

Cela fue un escritor celebérrimo, prolífico y controvertido que no dejaba a nadie indiferente. Digamos que nació en Padrón y que salió picante. Le dio esplendor a la lengua, de la que fue un ilustre académico, a pesar de que la suya, en ocasiones, era un vendaval escatológico.

Dejo aquí un artículo con algunos datos informativos y algunas opiniones personales. También dejo uno de los poemas que le dediqué en su día en mi primer libro. Por cierto, ayer llegó el último a mis manos. Se llama “Gotas de hielo” y pronto estará en las librerías.

Un abrazo


Recordando a Cela

La primera vez que yo oí hablar de Cela fue en el curso 61-62, si no me traiciona la memoria. Yo estaba entonces estudiando en un internado de dominicos llamado Fundación Virgen del Camino, de León. A Cela lo nombró un compañero como al desgaire. Creo que era asturiano (aunque no descarto que fuera gallego), y el profesor, el padre Eduardo, se vio tan sorprendido que aquello concitó mi interés.
-¿Y de qué conoces tú a Cela? –le preguntó al guaje.
-Pues no sé, de oírselo a mi padre, me parece.
El padre Eduardo, que nos leía en clase “El puente sobre el río Kwai”, entre otros tochos, nos ponderó tanto a don Camilo José Cela que a mí no me sorprendió en absoluto su posterior popularidad en España. Si lo había dicho un fraile, iba a misa. Tampoco me sorprendió mucho cuando en 1989 le dieron el Nóbel, lo que obligó, por cierto, a que unos años después (1995) le dieran también el Cervantes, que políticamente se le resistía, como es notorio y sabido. El Príncipe de Asturias lo había recibido ya en el 87.

Lógicamente, a Cela lo leí en cuanto pude. O, mejor dicho, en cuanto quise, pues lo mismo que un tiempo me dio por leer a borbotones y leí hasta “El Criterio” de Balmes o “El Contrato Social” de Rousseau, hubo un tiempo anterior durante el cual no solía leer ni Mafalda. Por el contrario, me dedicaba a vivir. Madre de Dios, ¡y qué hermosa era la vida!

Lo primero que leí de don Camilo no fue La Colmena, ni la Familia de Pascual Duarte, ni Viaje a la Alcarria. Creo recordar –aunque tampoco estoy muy seguro- que fue un libro menor, con el que me desternillaba de risa y cuyo título ahora no recuerdo. Tampoco era “Garito de hospicianos”, ni “Timoteo el incomprendido y otros apuntes carpetovetónicos” ¿Sería, tal vez, “Historias de España. Los ciegos. Los tontos”? Tal vez, pero no puedo jurarlo. ¿Y por qué lo vas a jurar, hombre de Dios, si nadie te lo pide y, como bien dijo Borges, todo juramento es un énfasis? No jures. Continúa.

En fin, luego leería esos libros y otros, como “Mazurca para dos muertos”, que me gustó bastante bastante, incluso mucho mucho. O como “Cristo versus Arizona”, con el que acabé al borde del ahogo. O como “La Cruz de San Andrés”, que es la mayor cagada que he tenido el gusto de abandonar a media lectura. Se trata de un libro malo de solemnidad por el que, no obstante, en 1994 le dieron el Planeta. Menos mal que era un plagio, o pudo serlo, que no sé yo aún si han dictado sentencia los jueces.

Lo último que leí de este gallego universal y genio de las letras, tan venerado como criticado y odiado –odiado por su oficio de Censor en determinada época del franquismo- fue “Madera de Boj”, un libro con el que Cela, sin dejar de ser quién era y manteniéndose fiel a su estilo, se aproximó por momentos a la lírica. Y ello a pesar de que el tema tiene un fondo luctuoso, además de un fondo marino. En realidad es un recuento de muertos en la procelosa y mágica y nunca bien ponderada Costa de la muerte.

Durante los primeros años de la Transición, Cela se significó mucho en determinados medios de Comunicación, como la Revista Interviu, en los que levantó encendidas polémicas con ciertos artículos que algunos tildaban de groserías. También se significó en el Parlamento, donde era senador por designación real. Dicen las malas lenguas que allí se calcó un cuesco de arte mayor, vamos, así como arrastrado y morrocotudo. Y debe de ser verdad porque yo le dediqué un poema titulado “El pedo”, le mandé el libro en el que estaba publicado y él tuvo la amabilidad de contestarme dándome las gracias. Y añadiendo: “Uno, en su humildad, con la boca, las manos, el culo y los cojones va haciendo lo que puede” (Cito de memoria, pero tengo por ahí la tarjeta que Cela me envió).
Y, en efecto, con el culo hacía maravillas, o al menos se jactaba de hacerlas. Por ejemplo, succionar litro y medio de agua, tal como quiso hacer en un programa de televisión presentado por Mercedes Milá. La que no se atrevió fue ella, a quien le recularon las gónadas y no le sacó la palangana que le pedía. ¿Se hubiera bajado Cela los pantalones en público y nos hubiera enseñado su despampanante y carnal culo, que puede imaginarse muy poco literario? La respuesta después de la publicidad.

Posdata: os dejo aquí un soneto del mismo libro y con la misma dedicatoria que el aludido en el texto.


Argumentos, razones y disquisiciones

A Camilo José Cela

Ocurre que este pueblo de pasiones,
quijotes, greguerías y esperpentos,
carente en las disputas de argumentos,
invoca por razón a los cojones.

Lo afirmo yo, que tengo de españoles
la lengua, la razón, el pensamiento.
Y abundo en español pronunciamiento
que no hay en esta ley contemplaciones.

Así que no vengáis con excepciones,
vosotros, estudiosos de talento,
sabiendo que no alteran el recuento.

Si bien podéis hacer aditamento,
saber que es en la forma. De intenciones,
lo mismo da pelotas que balones.

Mariano Estrada, del libro “Mitad de amor, dos cuartos de querencias” (1984)

Página web http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios

lunes, 9 de mayo de 2011

De vacas y de víboras


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


De vacas y de víboras


Queridos amigos:

Hace unos días colgué en este Blog un post titulado “La víbora”. Se trata de un texto en el que se abordan desenfadadamente ciertos aspectos de estos reptiles sobre los que conviene estar informados, ya que su mordedura es venenosa y, si no se remedia a tiempo, puede ser mortal.

Dicho texto lleva un pequeño preámbulo y, en éste, aparecía una chica a la que, a pesar de tener novio, sólo había dos cosas en el mundo que le causaban respeto: las víboras y las vacas.

Pero he aquí que a un amigo de Valencia, llamado Agustín, las víboras no le llamaron la atención, y sí la chica y las vacas. Lo cual me sorprendió sobremanera, porque el motivo del relato no eran ni la chica ni las vacas, sino las víboras. Total, que me vi en la necesidad de escribir unas líneas sobre las vacas, que he recuperado para exponerlas aquí:

Con un abrazo


De vacas y de víboras

¿La chica? Mal puse el ejemplo, compañero, si, queriendo yo atraer la atención sobre las víboras, tu te has fijado en la chica y en las vacas... Y de ahí, por no sé qué vericuetos de la imaginación, has llegado a la maldad de la primera, conectando así con la víbora, y a la bondad de las segundas, concretándola en el queso y en la leche y olvidándote por completo del arado y de la carne Y digo yo: ¿es que no has oído hablar nunca del estofado de vaca?

Pues bien, el miedo es libre, querido Agustín, y hay vacas y vacas. En Muelas de los Caballeros ha habido algunas torcidas y éstas han infundido siempre cierto respeto. La de Severiana, a la que yo he tenido el gusto de conocer personalmente (“el gusto es mío”, mugía ella sin disimulos), es una digna representante de estas últimas. Lo sé de buena ley, pues amén de ser su vecino ocasional, fui sufridor indirecto de una de sus embestidas. Las víctimas, Rosa y Charo, que son respectivamente mi mujer y mi hermana. Eran vacaciones de Navidad, estábamos en días de matanza, hacía frío, había nieve en las calles… Por encargo de mi madre, Rosa y Charo habían ido a buscar a una casa vecina la máquina de picar los chorizos, que va sobre una tabla como las leyes de Moisés, aunque ésta era más larga y más estrecha y su propietaria era Bea, la tendera del barrio.

Y ahí vino el problema porque la vaca, que las guipó desde lejos, al acercarse las embistió como un toro despendolado. Instintivamente, ellas soltaron el armatoste, se pusieron a correr y, por fortuna, llegaron salvas a casa. Eso sí, llegaron con angustias, con pálpitos, con histerias, con sofocos... Y también llegaron descalzas, como carmelitas, ya que los zapatos, al correr, se les habían perdido en la nieve.

Dicho lo cual, podríamos llegar a la siguiente conclusión: con vacas como ésta ¿para qué temer a los toros y a las víboras? Pero no, lo que decimos es que, al lado de los toros y las víboras, las vacas son postes de la luz, incluidas las de peor catadura. Por no decir mansedumbres, que en realidad es lo que son, sin necesidad de ir a la India a sacralizarlas. En efecto, las vacas son nobles y buenas. Y dan leches y carnes y alegrías. Además, son trabajadoras infatigables y tienen un aspecto de bondadosa pesadez ¿Cómo van a dar miedo con esa pinta, a pesar de su cornamenta descomunal y más o menos desparramada?

No, miedo exactamente no dan. Dan coces. Acaso a veces dan risa... De hecho, yo me he reído mucho con la historia de mi mujer y de mi hermana. Me reí sobre el terreno, cuando vimos que todo había quedado en un susto. Y, desde entonces, me río cada vez que se la recuerdo a Charo y a Rosa. A decir verdad, ellas son las primeras que se desternillan, olvidándose de que pudieron ser corneadas, arrojadas por los aires, machucadas contra el suelo y finalmente “esmurniadas” (*) (Este localismo lo decía mucho mi madre, pero ella no le ponía comillas)

En cuanto a los toros, siempre me he admirado de que un solo macho pudiera cubrir a tantas hembras. ¿Doscientas, trescientas? Con días por delante, claro. El apareamiento es interesante de ver, especialmente cuando la vaca se encorva, porque ello quiere decir que ha llegado al orgasmo. Los toros son hermosos y fuertes. Eso sí, hay que mirarlos de lejos. Las víboras no me han hecho nunca reír...

¿Y la chica? La chica era buena, muy buena, casi óptima, casi pluscuamperfecta. Lo que pasa es que la declaración de sus miedos está un tanto sacada de contexto. De todos modos, hay que estar delante de una vaca en un callejón estrecho y con una difícil salida ¿Te sitúas, Agustín? La inmensa mole que crece, los cuernos que se agigantan, las aguas que empiezan a fluir por los fondales...

(*) magulladas.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog: http://paisajes.blogcindario.com

sábado, 7 de mayo de 2011

Elecciones al filo del descrédito y recuerdos de la Transición

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Elecciones al filo del descrédito y recuerdos de la Transición

Hay una crisis de caballo y el caballo es percherón y se ha desbocado. Ahora estamos al borde de un precipicio de hondura incalculable ¿Acabaremos por caer? No sé, las elecciones se presentan a cara de perro, pero el perro es desnaturalizado, flaco, triste y con pulgas. La convivencia está en una fase de descomposición repugnante que empieza a ser olorosa. La situación política es inhóspita, repelente, esperpéntica y chunga ¿Qué ha pasado en estos treinta y tantos años de democracia? No sé, el caso es que todo es banalidad y egoísmo, todo son aspavientos y maldades, todo son insultos y zancadillas, todo son mentiras y corrupciones. Los políticos, que un día fueron vistos como servidores públicos y admirados por ello, ahora son una preocupación ciudadana… ¿Por qué será? No sé, los que vivimos la Transición con alegría y tenemos de aquellas elecciones unos recuerdos magníficos, ahora pasamos la moviola y se nos pone en la cara la tristeza, en los ojos el asombro y la añoranza en el corazón.

Dejo aquí un apunte de aquellas elecciones alegres y coloristas de 1977.

Un abrazo


Cromismo político

Esta es la crónica de un suceso importante en el desarrollo político de la España de los últimos tiempos: las primeras elecciones a Cortes. El cromismo exhibido en las mismas era de una riqueza punto menos que innúmera. Había tantos partidos que a alguien se le ocurrió preguntar: “¿los televisan todos?” Sin embargo, aquí se recogen solamente los que, a escala nacional, jugaron un papel relevante en esa etapa núbil, esperanzada e incierta, en la que los ultras daban pánico a las mayorías y los nacionalismos eran gérmenes con principio de interrogación, por lo menos hasta entonces.

En resumen, ni el rojo ni el azul. Como aún no había llegado Hawking con el big bang, la disposición de la gente tenía un claro deslizamiento hacia el Centro, con sus colores pálidos. Tanto es así que en un futuro próximo, con la única excepción del terrorismo, nos íbamos a quedar sin extremidades.

La verdad es que fue una etapa ingenua y transparente, casi inconcebible, de la llamada Transición, con una lucha noble por el poder en la que, como norma general, no cabían traiciones ni escándalos ni insultos. Al contrario, la cortesía se hizo eco de esta expresión machadiana: “Usted primero”. “¡Oh, nunca, nunca, nunca! Usted delante”. De hecho, algunos no paraban de decir: “seamos francos”. A lo que otros replicaban con libertad y sin ira: “no, señor, realmente queremos ser otra cosa”.

Ganó la UCD


Cromismo político

Se auspiciaba,
por sencillo,
un auténtico sabor a mercadillo.

Era dado
como público y sonado.
Y aunque enorme se esperaba,
no tan tan se barruntaba
de variado,
de tan tanto colorcillo.

Los pecistas, por un lado,
se presentan al mercado
con martillo.

Es lo justo
para no llevarse un susto;
porque acaso en las andadas,
camaradas,
se les floje algún tornillo
del Carrillo.

Por su parte, los de antaño,
tan Fragantes
como antes.

Los de centro,
suavizantes,
descontentos...

Pero hay más:
las ultranzas de derechas,
imperantes,
aPiñadas, "ensamBlás".

Y los muy socializantes
de la izquierda,
van tirando de la cuerda
lo normal.
Salpicando Tiernamente
la Galbana
Hegeliana
con Filípicas de Marx.

Del libro “El limón hespérico”

Mariano Estrada, 1977: http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/
Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

jueves, 5 de mayo de 2011

Dos momentos en dos poemas



Rosa, 1975


Dos momentos en dos poemas


Ayer te dije:


Me conmuevo en tu risa,
que es de corazón luminiscente.
En tus ojos espléndidos,
de luz transfigurada y expresiva.
En tu pecho de alcurnia,
que rebosa emoción y precipicio...

En ti, en tu gozoso vientre,
que sabe a turbación y es de manzana.


Pero hoy te digo:


Es verdad que tus ojos
me dan seguridad,
tus besos corazón, tu vientre calma.

Pero eso no es bastante.

Yo quiero un absoluto
de garantía,
un compromiso firme
de que la muerte
no podrá nunca separarnos.

Del libro “Amores colaterales”, poemas “Conmoción” y “El compromiso”

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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lunes, 2 de mayo de 2011

La ventana

Ventana ciega, csa familiar, Muelas de los Caballeros. Foto M. Estrada


La ventana

Esta que veis ahí no es una de las ventanas que mandó cegar Alberti con insistencia en el poema “El ángel envidioso”. Esta es una ventana cegada de la casa familiar, donde yo amé y fui amado de niño. Está situada en Muelas de los Caballeros, Zamora, y ha sido sometida a rehabilitación por parte de mi hermana, que también amó y fue amada de niña. Todos. En esa casa, todos nos quisimos con locura, incluidos los gatos y los perros.

No da a ningún sitio, la ventana. No tiene por qué, solo es un objeto de decoración o de embellecimiento. Es decir, lirismo puro. No todo tiene que tener una utilidad práctica y evidente, hay cosas que solo son útiles para endulzar la vista, que no es poco. En realidad es como una hornacina. O, mejor, como un cuadro, un cuadro formado por un lienzo más o menos rugoso de pizarra de la cantera local, enmarcado por jambas de granito y bordeado por una línea de cielo difícilmente azul, como eran los cielos de Alfonso Grosso. Los adornos son accesorios y coyunturales, pueden estar o no estar, o estar en días festivos, en tardes de pasión o en noches de blanco satén, y también pueden ser estos u otros, más grandes, más pequeños, más redondos, más estilizados y elegantes, dependiendo de que al usuario le guste más El Greco o Murillo.

La ventana, no. La ventana es esencialmente fija, además de ciega ¿Quién dijo que una ciega no puede ser hermosa? ¿Quién dijo que una hermosa no puede ser ventana? Es ventana ciega y hermosa.

Normalmente, las ventanas son transmisoras de luz. Esta, no. Esta es transmisora de belleza y de felicidad y de poesía. Está ahí para eso, para alegrar la vista al usuario sin que éste mire a su través otros paisajes o bellezas, como el monte o el río o los árboles frondosos de la plaza, sino mirándola a ella, mirando su belleza de ventana que no tiene exterior. Por eso está vestida tan guapa, para llamar la atención. Y de verdad que la llama. Cada persona que la visita se va corriendo hacia ella: ¡Vaya, qué cosa más hermosa! No, por favor, no me llames cosa, llámame ventana, soy mujer, soy presumida, soy mujer presumida, soy mujer-ventana presumida… ¿O no ves que estoy viviendo en ti, en la alegría que desprenden tus felices ojos?

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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