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viernes, 30 de septiembre de 2011

Presentación de "Gotas de hielo". Intervención de José Carlos Gil

       José Carlos Gil, durante su intervención, Mariano Estrada y Pepa Llorca. Foto de Javier del Vigo

Ver vídeo:
Presentación de "Gotas de hielo". Intervención de José Carlos Gil

LOS ESTADOS DE LA POESÍA (LOS AMANTES AMADOS), es el título que he escogido para encabezar mi intervención.
A mí me toca ahora la parte más dura de la exposición y por eso quiero pedir disculpas adelantadas por si no acierto el blanco.
Cuando estaba preparando estas notas, reflexionaba sobre las diferencias que existen entre la poesía y la novela, dos géneros diametralmente opuestos, en principio,  pues si con la novela el lector se siente seguro, bien anclado a un espacio fácilmente  transitable, con la poesía no ocurre lo mismo, máxime si el que acude a ella no frecuenta aquellas regiones asiduamente. Uno se siente allí como perdido, un tanto en el aire, libre de amarras  y es esa situación, quizá, la que hace de la poesía un género para minorías.
Luis Rosales afirmaba que para escribir poesía, antes hay que haberla vivido con intensidad. Yo podría decir lo mismo de Mariano Estrada, pues su trayectoria poética así lo demuestra. Y con el título que he escogido para esta presentación trataré de justificarlo también. Por ejemplo, al enfrentarnos con la poesía, tenemos presentes las clasificaciones que nos han ido facilitando los críticos en distintos momentos, estas nos sirven para establecer un canon poético que no siempre favorece a libros y autores, pues en muchos casos fija visiones poéticas estereotipadas que condicionan el devenir histórico de esos textos literarios. Uno de esos estados a los que hago referencia, se relacionaría con  la idea de asimilar la poesía  a los diferentes estados físicos por los que puede atravesar un  cuerpo- sólido, líquido y gaseoso- en función  de lo que es en ella esencial. Así podríamos hablar de  poesía gaseosa,  poesía líquida y  poesía sólida. Eso de gaseosa puede sonar mal, no es que sea una poesía flatulenta, que también podría serlo, sino que   se evapora con facilidad, difícilmente resiste los embates del tiempo, y acaba convirtiéndose en mero juego retórico de nulo peso literario. La segunda habitaría un espacio propicio para la reflexión, una poesía que empapa, que impregna y que deja huella. La última, la sólida, sería aquella en la que yo incluiría el libro de Mariano, aunque, como veremos  a continuación, también participe de la segunda. Es la suya una poesía de peso, no de vuelo, una poesía vitalista, enclavada en la tierra y en el tiempo, enraizada, que se funde con el paisaje, que vive y se alimenta del mismo. Sirvan como ejemplo estos versos, tomados del poema Era solo un almendro, próximos por el tono a algunos del oriolano Miguel Hernández, y  en los que  el poeta expresa el anhelo de comunión con el paisaje, única forma posible de trascendencia:
Y yo cerré los ojos
Para atrapar la miel,
Para guardar en la retina
La imagen del instante,
Que era ya también de las abejas.

 Una  poesía que nos llega desde la raíz, una poesía mineral en muchos sentidos, sería una buena definición, por tanto,  para explicar el sustrato  que da forma a la materia poética del autor vilero-zamorano. Poesía de la intensidad, frente a otras que se pierden entre gran aparato de juegos de artificio y dejan una agradable sensación de vacío en el lector, sirviendo para el consumo indiscriminado de los numerosos gustadores de la nada. Cuando decides acercarte a la poesía de Mariano Estrada, lo haces sabiendo que  no saldrás  indemne del encuentro.

El título del libro, rotundo, Gotas de hielo ¿Qué más sólido, más firme, que el agua detenida, el agua suspendida en el tiempo? y que difícil  resulta apresar el movimiento, fijarlo, aunque ese movimiento sea fruto del dolor y la desesperación. Con este sugestivo título, su autor nos da lo mejor de sí mismo, su tersa poesía derramada en estas exquisitas gotas de hielo con las que  trata de alcanzar la eternidad por la palabra y cito algunos versos del poema homónimo:
Soy un agua apresada en el dolor,
Un hombre con el llanto suspendido.

Si aludo a  la importancia de los títulos es  porque es algo que siempre me ha llamado la atención. Ahí están Azumbres de la noche, Trozos de cazuela compartida, Hojas lentas de otoño o Amores colaterales. Cada uno de ellos lo suficientemente original como para incitar al  lector a hojear el libro, aunque solo sea por la curiosidad de ver que se esconde ahí detrás. Conozco de gente que compra libros por colores o por tamaños, por lo que no debe extrañarnos que otros lo hagan por los títulos.
Si he de ser sincero, no puedo ocultar que cuando llegó a mis manos Trozos de cazuela compartida,   lo primero que  me vino a la memoria fue la imagen de un nuevo Gabriel y Galán, y me sorprendió  que un poeta actual pudiera haber optado por llamar así a un libro de versos. Sin embargo, cuando me decidí a leerlo, aquellos recelos iniciales se quedaron en nada ante la fuerza de los poemas allí contenidos y  me enseñaron una vez más que un título puede ser importante, pero no deja de ser más que eso, un hito puesto en el camino  a recorrer.
Si me detengo aquí, es porque hay un poema en Gotas de hielo que  tiene un título enormemente sugerente, Los amantes amados, un título que me ha hecho pensar en otro libro de Mariano, Amores colaterales, porque en  ambos  se  recoge la idea de pluralidad, de multiplicidad de la poesía, de ese juego de espejos en que puede transformarse el poema, y es que  al leerlos no debemos incurrir en el error de creer que el autor está dándonos su biografía en esos versos, allí se nos exige entrever más bien las máscaras sucesivas con las que el poeta convive y por las que se desvive para dar forma a su propia geografía lírica. El poeta es indistintamente sujeto  y objeto, amante y amado, en una sucesión de seres e imágenes fingidos que toman de la vida sólo aquello que les interesa, pero que alcanzan una realidad plena en el poema, que se convierte así en nexo entre literatura y realidad. Porque al recordar, el poeta reescribe lo vivido, pero esa reescritura de la vida es también fingimiento e impostura.  Decía al respecto Caballero Bonald: “Ningún escritor es capaz de evocar lo que ha vivido sin incurrir en alguna desviación engañosa o consecuentemente equívoca”. Y no puede haber título más apropiado que este, para dar forma a esa idea de pluralidad que venimos comentando, pues esa voz del amante satisfecho, del que ama y a su vez es amado también, da paso en otros tantos poemas a la del  poeta herido, dejando en esos versos un poso de tristeza que es el resultado  del  desgarro afectivo y la desesperación que padece el poeta, que va construyendo así un sinnúmero de personajes poéticos:
LOS AMANTES AMADOS
Leves rayos de luna
Traspasan la barrera
Elemental de los cristales
Poniendo claroscuros en tu cuerpo.
Hay quietud en la casa
Y en el mágico mundo
De las cosas que nos rodean.
Tan solo yo, por los caminos
Inciertos de la noche,
Me acerco a ti, que duermes
El sueño complacido
De quien tiene la fuerza del amor.
Desde la calma del amante
Recientemente amado,
Te miro sin codicia,
Pero con mucha devoción,
Con infinito gozo.
Estás desnuda,
Con la expresión hermosa
De una mujer amada,
Una mujer que entrega
El corazón desde una
Intensidad correspondida.
Me acomodo a tu lado
Y arropando tu cuerpo con el mío,
Escucho tu respiración
Acompasada, casi musical,
Hasta que el alba me bendice
Con un sueño de miel, el prodigioso
Sueño de quien se siente amante,
Amado y satisfecho.
Siguiendo con esa idea apuntada ya al principio de entender la poesía como si de un proceso físico se tratase, con sus diversos estados, encuentro que el libro que ahora nos ofrece Mariano, es una muestra también de los estados del hombre, de esa multiplicidad de “yos” que coexisten en el poeta y  a los que este presta voz en el poema. Si citábamos antes Los amantes amados, como ejemplo de la existencia múltiple del poeta, amado y amante, sujeto y objeto, pero desde una visión positiva del amor, en otro poema, Te buscaré, esa plenitud amorosa del yo/poeta será sustituida aquí por una visión exasperada del amor y es por eso por lo que el lenguaje se torna duro, áspero, hiriente, y por lo que  las palabras se enturbian, se oscurecen, tratando de reflejar la incertidumbre de un ser desnortado,  lo que obliga   al poeta a buscar las herramientas léxicas que le sirvan para poder expresar tanto dolor y  creo que el resultado es más que satisfactorio, como atestiguan estos versos:
Perseguiré tu sombra.
Vagaré por ahí, por los suburbios
Inhóspitos del desconsuelo.
Oleré tus perfumes
En la espesura íntima
De los escombros, esas
Flores depositadas
En los fermentos
Finales de la noche.
Hundiré mis pupilas
En los ojos inconsolables
De los perros abandonados,
En la respiración convulsa
De algún sueño abatido.

No hace falta profundizar mucho para entender la enorme diferencia existente entre el lenguaje utilizado por el poeta en el poema anterior y el utilizado en este. La  luna, la miel, la devoción, la quietud, la satisfacción, el sueño complacido, la respiración acompasada, son ahora sombra, suburbio inhóspito, escombros, ojos inconsolables de perros abandonados, sueño abatido, respiración convulsa. He aquí por tanto la doble cara de una misma moneda, ese juego de espejos que mencionábamos antes.
El “locus amoenus” que para el poeta supone el cuerpo de la amada, es sustituido por un mundo en ruinas en el que los elementos y seres que lo habitan son retratados como criaturas hostiles en un mundo hosco.
Los estados de la poesía, son también, como decía, los estados del poeta, que son aquí múltiples y cambiantes  y que van del amor al desamor, del consuelo  a la desesperación, sin olvidar el fuerte vínculo  que existe entre la poesía de Mariano y el paisaje, sea este el de su Muela de los Caballeros natal, o el de su Villajoyosa adoptiva, con ese mar Mediterráneo lamiendo sus orillas con el que tan identificado se siente el poeta y que se refleja tan bien estos versos tomados de Al amor por el mar:
Consciente de ser hombre,
He mirado el azul
Catártico del mar
Y en las paredes palpitantes
De la respiración-en las que el aire
Penetra y se transforma-
He sentido la vida.
También en Amanecer, el mar sirve de escenario al poeta que, de nuevo, funde o confunde amor y paisaje, pero ahora el mundo no es un lugar inhóspito, como ocurría en Te buscaré, aquí el poeta se pasea por esos espacios íntimos con la palabra/(que es luz)luz en la mano, para mostrarnos un mundo que “duerme/ felizmente desentendido”, ese mundo bien hecho que ensalzaba Guillén en las primeras ediciones de Cántico, aunque siempre planee una sombra de desconcierto que solo “la claridad y el ruido/que son propios del día” pueden eliminar.
Son muchos los temas y tonos que se advierten en el libro, amor, paisaje, dolor….. y por eso quiero invitar a los asistentes a que tomen asiento, se pongan cómodos y lean estos poemas con la tranquilidad suficiente como para poder apreciar la difícil sencillez que se esconde detrás de cada verso, pero no quería concluir sin antes detenerme en un poema que difiere un tanto del resto por las múltiples posibilidades interpretativas que ofrece. Este poema es Nocturno  y aquí, la ironía, la crítica, conviven con un cierto dejo intimista que remite en ocasiones, aunque creo yo que más como juego literario que como actitud sincera, a esos nocturnos románticos en  los que el poeta reflexionaba sobre el ser  mientras contemplaba el paisaje anochecido.
Estos versos abren el poema:
He salido a la noche
a perderme en los parajes
interminables de la soledad
y echar mis pensamientos a la luna.
Creo que no se deben tomar muy en serio estas palabras del poeta, pues como ya dije antes, este que aquí habla es solo una de las numerosas máscaras  que el autor utiliza y aquí comprobaremos como otras muchas  se irán superponiendo a la que ahora toma la palabra.
Y dice más abajo:
Luego cantan los grillos
Que, numerosos e invisibles,
Ocupan los solares
Pendientes de especulación.
(Por cierto,
No sé que harán los grillos cuando
Alguien los cambie por alguna
Solución habitacional.)
Asimismo, me encuentro con alegres
Cucarachas escurridizas
Que se mueven en torno a las grasientas
-y a veces olorosas-
Basuras de los restaurantes.
La crítica social es aquí abierta, el lirismo que preside otros poemas de corte más intimista es sustituido aquí por un lenguaje prosaico, con algún giro eufemístico, como esa solución habitacional, que el autor toma de su profesión y  que produce una quiebra evidente en el ritmo y en el tono del poema. Repárese también en esa digresión que aparece entre corchetes y que abunda más en lo que venimos diciendo. La palabra aquí no solo sirve para hermosear la realidad, también la denuncia, y para conseguir tal fin, el poeta no duda en recurrir al sarcasmo y a la ironía.
En ese paseo lírico el poeta introduce también numerosas reflexiones con un carácter más filosófico en las que la realidad observada parece discurrir en tiempos distintos, en una especie de acronía que sirve para intensificar el carácter digresivo del discurso, como demuestran estos versos:
Yo percibo estas cosas
En un plano difuso
De la conciencia,
Con la excepción, acaso, de las ranas
Croando bajo el puente,
Porque son algo así
Como un anacronismo
Que rompe en dos mitades
No la propia ciudad, ya rota
Por el río, sino la misma vida:
El pasado, tan simple,
Tan natural y tan mestizo.
Y el presente, tan sordo y tan autista,
Tan sumido en el fárrago y el vértigo.                              
Y aquí podemos apreciar claramente como el poeta no se refugia en la palabra para vivir una realidad distinta y ajena, las utiliza para mostrarnos su inmersión en una realidad fácilmente perceptible por el lector, aunque luego cambie rápidamente ese tono serio y meditabundo por otro más jocoso en el que establece un diálogo con la noche, para jugar con esos tópicos del romanticismo patentes  en  estos versos que tanto recuerdan a Bécquer, estableciendo un diálogo con su obra anterior,  referencialidad e intertextualidad que sirven para ofrecer una muestra al lector de la evolución operada en una obra alejada ya de un barroquismo exaltado del que quedan ya escasas huellas:
¿Y lo preguntas tú,
“luciérnaga interior
De mi postrado luto?
Son estrellas que encienden en el pecho
Los fuegos que devora el corazón”.
Ya hacia el final del poema el poeta vuelve a abstraerse de la realidad circundante para ofrecernos un espacio mucho más íntimo y ya desprovisto del prosaísmo que presidía otros versos:
“Mientras me huele la acaricio
La luna se derrama sobre el mar
Con la totalidad de su belleza.”
Aunque al final vuelva a surgir de nuevo la ironía:
Pero a mí ya me ha dado,
Tal como acabo de decir,
Hora y media de íntima locura.
Hora y media que espero que no haya sido tal para los asistentes, a los que agradezco enormemente la paciencia que han tenido para aguantarme.

Nota:
José Carlos Gil es licenciado en filología y profesor de literatura del Instituto “La Malladeta” de Villajoyosa.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Secuencias del amor


                         Foto tomada de internet sin ánimo de lucro
 

Secuencias del amor

Creced y multiplicaos (Génesis 1, 28)

En el año1969, siendo yo estudiante en Madrid y habitante de una pensión situada en la calle Gaztambide, cuyo número no quiero airear y cuya dueña era viuda, buena, divertida, avariciosa y campechana, tuve por compañero temporal a un joven andaluz de 22 años que, en determinados aspectos, rompía todos los moldes que uno pudiera tener establecidos, por más que éstos incluyeran la generosa flexibilidad de las ligas. Así, por ejemplo, un día supimos con asombro que era el mayor de una familia de 22 hermanos, lo que, más que una familia numerosa, parece un desafuero preternatural.

El chaval era atento, educado, humilde, servicial, amable, gracioso y desprendido. Y lo era todos los días, sin excepción. Quiero decir que no se le advertían nubarrones en el carácter y que no se cansaba nunca de ser lo que más y mejor era: una buena persona. Como no se cansaba tampoco de comer, hasta el punto de que en eso parecía un pozo sin fondo. Podría dar detalles al respecto, pero no voy a perderme en decorados ni en exteriores, sino que quiero ir directo a la mismísima esencia. Y ésta era que, cuando tocaba comer patatas –cosa que ocurría casi todos los días-, su madre les entregaba el saco para que se entendieran directamente con ellas. Ya sabéis, el pelado, la partitura, la fritanga y el manduqueo. Y otra cosa no había, salvo el agua que tenían que ir a buscar.

De lo que no estoy nada seguro es de que ésta fuera la fuente en la que bebí cuando escribí el poema que dejo a continuación, ya que he conocido otros casos que, sin ser tan desaforados en la cantidad, sin duda fueron más próximos a mi persona y, por lo tanto, mucho más llamativos y escandalosos. Lo más probable es que pensara en todos ellos, porque, al final, todos ellos cabían en la amorosa escenografía de mis pensamientos.

Un abrazo


SECUENCIAS DEL AMOR

Sentí que el universo era muy grande
para tomármelo yo solo,
y entonces comprendí
que te necesitaba.

Algún tiempo después,
supe que, incluso para dos,
el tamaño del mundo era excesivo.
Y fuimos uno más, dos más, tres más…

¿Que cuántos? Muchos

De repente, la casa
era un ejército de enanos
que emergían de todas las esquinas
y abarrotaban los salones
los baños, los pasillos…

Ahora,
el universo es un enorme
tazón de desayuno
que la felicidad reparte en cucharadas...

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

martes, 27 de septiembre de 2011

Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención de Pepa Llorca




Pepa Llorca, durante su intervención, con Mariano Estrada y José Carlos Gil. Fotos de Javier del Vigo

Ver Vídeo:


Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención de Pepa Llorca


PRESENTACIÓN LIBRO DE POESIA: GOTAS DE HIELO. MARIANO ESTRADA.
.

Quiero empezar mi intervención con esta cita de Ricardo Palma Soriano.
Es preciso no estar en sus cabales para que un hombre aspire a ser poeta; Pero, en fin es sencilla la receta. Forme usted líneas de medida iguales, y luego en fila las coloca juntas poniendo consonantes en las puntas. ¿Y en el medio? ¿En el medio? ¡Ese es el cuento! Hay que poner talento.


Buenas tardes. Cuando Mariano Estrada me planteó el hecho de presentar una de sus obras, uno de sus libros, sinceramente me sentí un poco abrumada. La propuesta de contar  conmigo fue para mi un honor .

Hace años que conozco a Mariano. Cuando recaló en La Vila nos encontramos en un mundo cambiante, con una democracia en ciernes y con ganas de cambiar el mundo. Qué tiempos.

Recuerdo a Mariano luchando por crear una cooperativa de viviendas de las que nos hicimos socios. Cómo luchó por ello. Al final yo no aguanté y lo dejé , pero él siguió y lo consiguió.

Muchas veces  hemos coincidido en el ámbito local cultural. Mi pasión.
Él participando, promoviendo iniciativas y estando ahí,….en el lugar dónde los hombres y mujeres aman las  raíces y la  cultura de un pueblo.

Y ahí sigue. Luchando por lo que más le gusta. No viviendo de ello, dudo que algún poeta lo haya hecho. Y a este luchador, a este poeta amigo he de presentar hoy.

Exigente consigo mismo, cuidadoso en su obra. Persona excelente. Volcada en la cultura, Amigo de sus amigos…..

Cómo se presenta a un poeta ?  Los poetas tienen  una sensibilidad de la que carecemos el resto de los mortales. Expresar con palabras llenas de  ritmo sentimientos, experiencias, reflexiones… es una habilidad de la que sólo disponen algunas personas. “ Ser un poeta es una condición más que una profesión”. ( Robert Graves)
Y Mariano es una de ellas. Como él mismo dice:.

21.- Sabemos que la poesía no va a cambiar el mundo, pero sabemos también que con ella podemos ayudar a que cambie.
DE FRASES Y VERSOS: JIRONES DE LA VIDA 2
Y la define:
31.- ¿Y qué es la poesía, después de todo, sino la persecución desaforada de la belleza? ¿Y qué es la belleza, sino la persecución desaforada de la felicidad?
DE JIRONES DE LA VIDA 3.

Cómo voy entonces a presentarles a este escritor , a este poeta. Tal como él mismo lo hace .

“ De la presentación de mi opus primum “Mitad de amor, dos cuartos de querencias”  al poemario que vamos a presentar hoy,  23 de septiembre, “Gotas de hielo”, va la friolera de 11 libros, 27 años, 4 meses y unos cuantos días.”

Mariano Estrada Vázquez


Nace en 1947 en Muelas de los Caballeros (Zamora),” donde corre el agua limpia, crecen los robles y cantan alegremente los pájaros.”

“ Fantasía de robles y de brezo. Miel. Flor primaveral, gozos de otoño. Sé que no es un pueblo, sino un pálpito, una constante de vida y de memoria, una proyección, una infancia atrapada, una necesidad, casi un vino, casi un opio, casi el amor, casi la pureza. Un paraíso perdido, un punto lejano, un imposible. Muchos derroteros, muchas fuentes, muchos pájaros, un río, una calle, una familia, un exilio, una emigración, un abandono, una fatalidad, una raíz, un hilo de tiempo que te ata, que te estimula, que te libera”.


Fue a la escuela de tres pueblos distintos, porque “  mi padre quería para mí el mejor maestro. Lo encontró en Quintanilla de Justel, un pueblecito de 25 vecinos, que hacían unos 100 habitantes. El maestro se llamaba Ignacio Cilleros Bueno, y era realmente muy bueno. Sin embargo, cuando yo tenía 3 años, le echó una bronca a mi padre porque me había enseñado a leer y me proporcionaba la manera de hacerlo. De hecho, le ordenó imperiosamente que me lo prohibiera, alegando que “el chaval se puede repasar ”.


En 1960 de la Escuela de Quintanilla se fue al Colegio de dominicos Virgen del Camino, León, donde recibió una formación humanista. “ Allí se fomenta el estudio y, particularmente, la literatura y la música. En los ratos de aburrimiento, empiezan a florecer tímidamente mis aficiones literarias y escribo en el periódico mural del colegio”.

Corría el año 1967 y tras pasar por la academia de Ignacio Sardá, en Zamora, recaló en Madrid, donde trabajó de delineante para el arquitecto Francisco Coello de Portugal, autor del Santuario Virgen del Camino y dedicado fundamentalmente a la arquitectura religiosa. Acabó ingresando en la Escuela de Aparejadores y Arquitectos Técnicos. Es allí dónde empieza a conocer a vileros como premonición de dónde le llevaría el destino. “ Allí tuve de compañeros a los vileros Isidro Segrelles y Luís Bomant y, a través de estos, el primer contacto con La Vila. Por Luís Bomant conocí al arquitecto Manuel Cortés Pérez, su cuñado”. En sus  ratos libres, además de jugar al fútbol, cantaba  en la coral TAK de música folklórica rusa, dirigida por su amigo y compañero de colegio José Luís Zamanillo.

Entretanto, “ sigo escribiendo algunas cosas, pero en plan diletante y con un interés relativo, porque prefiero vivir la vida. No obstante, gano el Concurso de poesía Residencia Universitaria San Fernando (en la que residía gracias a una beca),  con un poema titulado Vocación.” Y añade “ como yo estudiaba ciencias, los del jurado no se lo acababan de creer y le llevaron el poema a un filólogo de la Universidad de Madrid. Les dijo que podía ser un poema perdido de Calderón de la Barca o de Garcilaso de la Vega, con lo que no les quitó precisamente las dudas. Por falta de pruebas en mi contra, me acabaron dando el premio: las obras completas de Vicente Aleixandre. Por entonces salía mucho en la tele el actor vilero Manuel Galiana, Alberti seguía en Roma, donde unos años antes había escrito “Roma, peligro para caminantes”, se oía cantar a Paco Ibáñez, estaba de moda Mari Trini y faltaban dos o tres años para el atentado contra Carrero Blanco, ocurrido el 20 de diciembre de 1973, cuando yo ya estaba en La Vila.” .

No quiero que me quites
la libertad, porque ella es parte
inexcusable de mi compromiso


A primeros de 1973  se trasladó a La Vila Joiosa a poner un estudio de arquitectura con un arquitecto llamado Manuel Orús, auspiciado por Manuel Cortés Pérez. “ No prosperó, porque Orús se volvió atrás. Pero yo decidí seguir adelante y he ejercido la profesión en la zona de forma liberal “.  Actitud valiente en aquella época.
Durante 10 años se dedicó a la promoción y gestión de Cooperativas de viviendas. Y durante 18 años ha sido tasador, en la Marina Baixa, de bienes inmuebles para una empresa llamada Tabimed (CAM)


En 1975 y ya “ asentado “ en La Vila  contrae  matrimonio con Rosa Corrales García, que, como él dice “ si bien es extremeña, vive en La Vila desde los 11 años. Hemos tenido dos hijos: Patricia y Daniel.”.
Frases y versos: jirones de la vida 3

25.- Después de tantos años bregando con el amor, yo he llegado a la conclusión de que es realmente una suerte tener a alguien a quien amar.



Con todos estos antecedentes , se pueden imaginar que su vida cultural y social ha sido plena . Él mismo reconoce que :


Al tiempo que trabajaba, y en la medida en que podía, tuve también  las siguientes ocupaciones:

-Miembro fundador del Grupo Cultural Demos, con Paco Aparicio y otros, que organizó charlas, tertulias, concursos para niños
-Miembro fundador de la Asociación de vecinos Honoska, también con Paco Aparicio y otros, que tuvo una gran actividad, especialmente hasta que se legalizaron los partidos políticos
-Desde 1984 hasta 1992 (+): colaboré con el actor y rapsoda Paco Llorca, promoviendo recitales y presentaciones de libros. También fomentamos las reuniones culturales que derivaron en las Tertulias del Hotel Agir. A la muerte de Paco Llorca escribí el libro titulado “Paco Llorca, semblanzas del arte”. Y fundamos el grupo “Amigos de Paco Llorca”, a quien homenajeamos durante diez años seguidos.
- En 1984, empujado por la filóloga Rosa María Serrano,  publiqué mi primer libro, “Mitad de amor, dos cuartos de querencias”, que recogía poemas de los últimos 10 años.”

A partir de ese momento se sucedieron otros libros que han terminado en el que vamos a presentar ahora, “Gotas de hielo”, que hace el número 11.
También y durante algunos años fue colaborador de periódicos locales o regionales, especialmente del Diario Información, donde tuvo una columna. Y como no puede ser de otra forma en los tiempos actuales ,y como “ la red “ es el medio mejor de comunicación global,  desde el año 2001 tiene una página web llamada Paisajes Literarios y actualmente “ alimenta” dos blogs, el de Paisajes Literarios y “El futuro está en las rosas”. También ha colaborado -y colabora- en diversas páginas y periódicos digitales.

Con todo este historial me viene a la mente a Antonio Machado, que en su poema refleja la realidad de los luchadores, de los inconformistas, como Mariano:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...


Mariano escribe y compone sin parar. Su obra literaria cada vez es más amplia y recibe cada vez más apoyo. Su compromiso con la poesía le supera, le puede, es fundamental para él

Golpe a golpe, verso a verso...
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.

Los libros de poesía publicados en papel son :

Mitad de Amor, dos cuartos de querencias (1984). El Cielo se hizo de amor (1986), Tierra Conmovida (1987), Trozos de Cazuela Compartida (1991), Azumbres de la noche (1993), Desde la flor del almendro (1995), Hojas lentas de otoño (1997), Amores colaterales (2006) y Gotas de hielo (2011).

Entre otros , Figura en la Antología de poetas alicantinos: Alimentando lluvias (2001), publicada por el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, de la Diputación de Alicante

Biografía: Paco Llorca, semblanzas del arte (1993)


Dispone de libros de poesía sin publicar o publicados en internet:

Las orillas del mar, Poemas huérfanos, El limón hespérico, A este lado del Paraíso, Vientos de soledad.

Como dice la escritora Carmen Conde “ La poesia es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano.” A Mariano también le  “ ha salido de la mano “ libros en prosa, los cuales, por motivos que sólo él  sabe  no han sido publicados, por ahora.

Aguablanca: caminos de ida y vuelta, Cuentos del abuelo, Libro de relatos.


Ha publicado distintos artículos literarios, culturales, políticos…No está hecho el recuento.
Y más de 120 poemas recreados por la artista argentina Stella Maris (Mar)


En su poder dispone y disfruta de distintos reconocimientos o Premios que ha obtenido:

Primer premio de Poesía Residencia Universitaria San Fernando, Madrid (1972);  Accésit en el Premio de Poesía Festa d, Elx, Elche, Alicante (1984); Primer premio del Concurso de Poesía Ignacio Sardá de Carbajales de Alba, Zamora (1986);  Primer premio del Certamen Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja, Alicante (1997).

Para finalizar , tal y como él dice  :

26.- Cuando habla la belleza, uno debe callarse para oírla en silencio.

Golpe a golpe, verso a verso…

Muchas gracias.


Nota:

Pepa Llorca es Secretaria de Política Social y Lingüística de UGT en la Comunidad Valenciana.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención del ausente


Miguel Escrig, leyendo el texto de Luís T. Bonmatí. En la mesa, Pepa Llorca, Mariano Estrada y José Carlos Gil. Foto de Javier del Vigo.

Ver Vídeo:


Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención del ausente.

Queridos amigos:

Luís T. Bonmatí, director de la Editorial Agua Clara, no pudo asistir finalmente a la presentación del libro “Gotas de hielo”, celebrada el pasado viernes, día 23 de septiembre. Una contrariedad que él suplió con caballerosidad y con ingenio, como veréis más abajo. Nos entrevistamos en Villajoyosa, me explicó la razón por la que no podría asistir, me ofreció sus disculpas y me dijo que me enviaría su intervención por correo electrónico. Así lo hizo y su magnífico texto, que cuelgo hoy aquí,  fue leído con éxito por Miguel Escrig Negrete, una voz que tendría que trabajar en la radio.

Mariano Estrada


La intervención del ausente

AQUÍ Y AHORA, SIN ESTAR PERO ESTANDO
CON MARIANO ESTRADA VÁZQUEZ
JUNTO A TODOS USTEDES

Luis T. Bonmatí

En este mismo instante, quien esto les escribe se encuentra más que nada desolado al no ser dueño de sí mismo y, por esta razón inexcusable, resultarle imposible hallarse ahora aquí con ustedes junto a Mariano Estrada Vázquez: a todos pido disculpas por mi falta.
Sin embargo estoy aquí: ustedes están oyéndome en otra voz, ¿no?

Y como estar no estando o estar sin estar es contradictorio y lógicamente imposible, para continuar siendo lógicos, lo que de seguido ustedes tienen la obligación de concluir es que quien esto escribe les miente.

De acuerdo: acabo de mentirles, y, si me lo permiten, continuaré haciéndolo unos pocos minutos, dos o tres folios. Pero, de los que hoy estamos aquí, no soy yo el único mentiroso. El otro es Mariano Estrada Vázquez, que, como voy a demostrarles, miente más aún que yo.

Mariano Estrada Vázquez acaba de escribir un libro que se ha atrevido a titular Gotas de hielo. El título no es la única pero sí la primera mentira de su libro, pues, como todos ustedes saben, el hielo es sólido y los cuerpos solidificados no gotean, no pueden, les es imposible gotear: cuando lo hacen es porque ya han dejado o están dejando de ser sólidos o de ser hielo y, para entonces, las gotas que exudan son tan líquidas como el amor o la melancolía, esas cosas. Las gotas de hielo no existen, pues, son imposibles. Y quien las nombra de ese modo miente. Quizá mienta no como un bellaco sino como un poeta, pero el caso es que miente y es más falso que una moneda de seis euros.
Por tres razones, aquí y ahora no voy a ponerme a descifrarles todas las demás mentiras que Mariano Estrada Vázquez ha colado dentro de su libro: la primera razón es porque ni quiero ni debo alargarme más que unos pocos minutos, y desenmascarar todas las mentiras de un poeta —sobre todo si se trata de un poeta bueno— puede convertirse en algo tan extenso y sin bordes como un desierto de piedras; la segunda razón es que sobre el libro ya les han hablado otras personas que también están hoy, aquí y ahora, con ustedes, y estas personas ya les han presentado bien presentado el libro de Mariano Estrada Vázquez; la tercera razón es que no hace falta alguna que yo les dé el cante de todas las mentiras reunidas en libro por Mariano Estrada Vázquez porque, dado que ustedes son tan lógicos como yo, van a descubrirlas enseguida: en cuanto se echen a leer este su último y, como su título demuestra, mendaz libro.

No puedo resistirme, sin embargo, a recordar aquí y ahora otro libro de Mariano Estrada Vázquez que también apareció en la editorial que me tiene preso y cuyo título es Hojas lentas de otoño. Este título también es –no fue, sino que es, ya que tantos años después continúa siendo, existiendo–, es, digo, otra mentira más de Mariano Estrada Vázquez, porque ¿cómo diablos un poeta, aunque sea bueno, puede atreverse a decir que unas hojas seguramente de árbol, seguramente de roble o de castaño, aunque sean las pardas del otoño, son lentas? Lentos o rápidos pueden ser los vehículos automotores, las personas, la brisa o el viento. Las hojas es imposible que sean por sí mismas lentas (ni rápidas, claro), ya que ellas no se mueven sino que son movidas –movidas, esto sí, quizá lentamente– por el viento o por la gravedad o por la escoba del barrendero. Quien esto escribe, sin embargo, ama especialmente aquel también ilógico libro de Mariano Estrada Vázquez porque en él, hace años, se le desveló como amigo y como un poeta estupendo alguien que antes solo era otro conocido que escribía versos.

En consecuencia, ustedes y yo debemos concluir aquí y ahora que Mariano Estrada Vázquez es un mentiroso. Un  mentiroso compulsivo, pues yo diría que escribe compulsivamente y casi en cualquier momento y casi de cualquier cosa y de varias maneras. Un buen mentiroso. Pero un mentiroso bueno, un poeta que, como todos los buenos poetas, miente, sí, pero con toda sinceridad. Por lo que en sus mentiras esconde y desvela su vida, y se la juega. Y en esto, en lo de ser un mentiroso bueno y mentir bien o ser un mentiroso malo, se halla la diferencia entre ser un buen poeta o un  poeta malo —aunque en este segundo caso no se es poeta, ya que los poetas malos no son poetas sino otra cosa: la palabra poeta no soporta algunos adjetivos—.

De modo que, llegados aquí, arrastrados por una férrea lógica hasta sus consecuencias últimas, si Mariano Estrada Vázquez es un buen poeta y un poeta bueno, habremos de concluir de forma inapelable que el conjunto de todas las mentiras publicadas por Mariano Estrada Vázquez, como son unas verdaderas mentiras, acaban configurando una verdad formidable e inaudita. Una verdad auténtica y del mismo tipo que las que dicen los niños, los locos y los borrachos, porque niños, locos y borrachos se hallan en contacto con la cara oculta del mundo y, a veces, cogen una parte de ella y nos la traen y desvelan ligeramente a los pobres que no bebemos demasiado alcohol, que creemos estar más cuerdos que los locos y que ya no somos unos niños. Una verdad, la de los buenos poetas, del mismo tipo que la de niños, borrachos y locos, he dicho, pero esencialmente distinguida de la de estos y esencialmente distinta, añado ahora, porque a la vez es, primero, artificio y, enseguida, arte: y el arte, siempre que su artificio no se vea sino que permanezca oculto, nos pone verdaderamente en contacto con lo invisible, lo inaudito, esa cara oculta del mundo que los que no somos poetas nunca alcanzaríamos solos y por nosotros mismos, porque nosotros no somos unos mentirosos, porque nosotros somos siempre lógicos y porque nosotros, aunque necesitamos tanto como los poetas y como cualquier hijo de cualquier vecino esa estupenda verdad oculta hecha curiosamente de mentiras evidentes, nosotros… no somos poetas.

De modo, querido Mariano Estrada Vázquez, que gracias por mentirnos bien otra vez: embustero,  amigo.

Biografía de Luís T. Bonmatí:

Poeta, narrador, ensayista y editor español, nacido en Catral (Alicante) en 1946. Inclinado desde su temprana juventud hacia el conocimiento de los saberes humanísticos, cursó estudios superiores de Filosofía y Letras en la Universidad de Comillas (Madrid), donde obtuvo una licenciatura en dicha materia, a la que posteriormente añadió un título de Diplomado en Psicología por la Escuela de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid para post-graduados…

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sábado, 24 de septiembre de 2011

Presentación de "Gotas de hielo". Intervención del autor

                               Mariano Estrada. Foto de Justino Blanco Villacé



Presentación de “Gotas de hielo”. Intervención del autor.

Llegué a Villajoyosa en un seiscientos descapotable de color blanco que lo había adquirido por compra, en Madrid, a una pareja de vileros cuyos nombres son Manolo Cortés y María Luisa Bomant. Era el año 1973, un poco antes de Semana Santa, aquella Semana Santa sagrada y vestida de morado, en la que la túnica de Víctor Mature llenaba las pantallas de la televisión española. Traía conmigo, además de un hatillo de ilusiones, una provisión liviana de dinero y una pequeña maleta no mejor proveída: un poco de ropa, los documentos imprescindibles para ser una persona de bien y unos cuantos libros con los que siempre me ha gustado viajar, casi todos autorizados por la censura.

Ni que decir tiene que, con mi llegada, no se registraron cataclismos en La Vila ni bajaron las almas del Montiboli a recibirme en el Paraíso, que además del territorio natural del doctor José María Esquerdo, es el lugar por el que yo accedí a la ciudad de los colores colgantes y de la luz blanca. Por supuesto, tampoco hubo guardianes que me impidieran el paso en el puente del Amadorio, que es donde resultaba más sencillo, aunque unos días después sí tuve un pequeño altercado en la plaza con un policía municipal llamado Sánchez, que, si no está en el recuerdo colectivo, sí lo está en el de muchos de nosotros y lo estará probablemente hasta que la muerte nos libere de los caprichos incontrolables de la memoria.

Quiero recordar que entonces no se perdía el tiempo aparcando, debido a que los coches existentes, aun siendo numerosos, no llenaban los abundantes huecos del intrincado laberinto urbano. Por cierto, yo tuve el honor de dibujar, en un papel vegetal, el plano utilizado para hacer el primer callejero de la ciudad, cuando oficiaba de alcalde el señor Jaime Botella y el señor Tomás Ruíz era Presidente del Centro de Información y Turismo.

O sea que, corto de estatura y muy ligero de peso, entré en Villajoyosa sin hacer ningún ruido, por lo menos hasta que aparqué frente al Miami, un bar que formaba con el Blau una pareja competitiva de reconocido prestigio, según las referencias que yo traía de Madrid, donde tenía por compañeros de estudios a los vileros Luís Bomant e Isidro Segrelles. Y no metí el coche dentro del Miami porque no me dio la gana, ya que Juanito me lo hubiera permitido, como me permitió compartir poco después, por un precio módico, y a veces hasta sin precio, las comidas caseras que a él le preparaba amorosamente su madre. Juanito el del Miami sigue siendo Juanito el del Miami. Es una de las instituciones que, con el chocolate, el nardo, la Festa y el desembarc, gozan en La Vila de garantía de permanencia.

En el Miami me informaron de que la dirección que buscaba estaba más cerca del Blau, de manera que tuve que desandar un pequeño trecho del camino para llegar a la llamada casa de hierro, que ocupa el número 2 de la calle Pizarro, donde vivían los padres de Luís Bomant. Y entonces sí, entonces aparqué junto a Paco el del Blau, que ahora es Paco el del Brisa. Juanito y Paco, antes enfrentados por los bares y ahora con los bares enfrente. La madre de Luís fue toda dulzura para conmigo, puesto que ella era dulce, y su padre me saludó de este modo: “los amigos de mis hijos son amigos míos, Mariano”. Por las noches, en la vivienda de María Luisa y Manolo, en la que incubé mis sueños un tiempo sin pagar alquiler, como el cuco, tuve con las letras un encuentro feliz. Fue de este modo: Todavía eran largas las noches, yo he sido siempre un poco noctámbulo y trasnochador, cuando no abiertamente un lechuzo Y, una de esas noches, de repente, “Un puño llama a la puerta” ¿Diga? Era don Cristóbal Zaragoza, a quien luego tuve la suerte de conocer personalmente. Con él compartí caseta un año en la feria del libro de Benidorm, en la que había tanta calma que a Cristóbal se le adormilaba el espíritu y me espetó con irónica amargura: “qué mal oficio tenemos, Mariano”. Y eso me lo decía a mí, para animarme, un escritor reconocido, un premio Planeta con el universo a sus pies “Y Dios en la última playa”. No vendí ningún libro, por supuesto. Pero tengo que decir que, al margen del negocio editorial, yo los vendía entonces como rosquillas. En la mismísima calle, a 500 pesetas el ejemplar. Acababa de publicar “Mitad de amor, dos cuartos de querencias” y llevaba los libros debajo del brazo y se los ofrecía a todo el mundo conocido y por conocer, incluidos los ágrafos y los extranjeros. Me los compraban hasta en la obra. No sé si los albañiles utilizaban los poemas para enternecer a sus mujeres por la noche o simplemente para piropear a las chicas que pasaban por la acera cada mañana, aunque entonces los piropos ya estaban en franca decadencia, porque hablo de los años 84-85, a los que nos hemos dejado llevar mediante un salto en el tiempo.

Eran tiempos difíciles. En los años sesenta, las naranjas habían empezado a convertirse en ladrillos y los ladrillos, tras un período de euforia constructiva, que en Benidorm sembró el campo de rascacielos que evocaban a Manhattan, algunos del color de las fiestas, como los Playmon de Puchades, los ladrillos, digo, habían entrado en crisis. Sin embargo, el turismo era sólido y tumultuoso, los hoteles estaban a reventar y las discotecas se quedaban realmente pequeñas. Tal vez la más emblemática de todas era el Cap-3000, un edificio con forma de platillo volante para cuya construcción se utilizaron toneladas de hierro servidas por una empresa llamada  Jofra, que muchos de vosotros recordaréis. En La Vila teníamos la discoteca “El Cangrejo”, que era descubierta y redonda como una plaza de toros y estaba en el Camping Sertorium, de la familia Arteseros, donde se encuentra la famosa Torre romana de Sant Josep, un importante monumento funerario del siglo II de nuestra era, del que entonces se decía, erróneamente, que era la tumba del General romano Quinto Sertorio.

En septiembre de 1975 contraje matrimonio con Rosa Corrales García, a quien me sigue atando el amor. Y, por supuesto, su prolongación en los hijos: Patricia y Daniel. Y digo que contraje matrimonio porque entonces aún se casaba uno por la Iglesia para el contento común de nuestros padres y, en este caso,  para el regocijo de mi suegra Josefa García. La ceremonia se celebró en la Iglesia de la Asunción y la vino a oficiar desde Valladolid un amigo de la infancia, llamado Juan Manuel Marchán, que se ordenó de sacerdote en el seminario de Astorga, donde Gaudí hizo un día un palacio para el Obispo.

El viaje de novios lo hicimos por Italia, donde soportamos estoicamente las constantes referencias a la ya debilitada, incluso boqueante, dictadura de Franco, a la que le quedaban escasamente dos meses, pero ellos, los italianos, nos robaron las maletas. Fue en Milán, en la calle Giuseppe Verdi, que es un lateral del Escala.

A raíz del matrimonio,  se hizo más patente mi compromiso con la sociedad y con la cultura. Nos reuníamos para hablar de temas  previamente fijados, a veces prohibidos, e incluso asistimos a alguna reunión clandestina, como la celebrada por la Junta Democrática en un local de La Cala de Finestrat, a la que asistieron, entre otros, Jorge Torregrosa, Paco Aparicio, Gaspar Sellés, Jacinto Llorca, Pepe Sánchez... Acabamos fundando el Grupo Cultural Demos, que entre otras cosas organizó un concurso de dibujo para niños, celebrado en la planta alta del restaurante “El hogar del pescador”. En ese grupo estaba María López, Paco Aparicio, Pilar Aparicio, Antonio Sivera, Jaime Vila etc. Pero no duró mucho tiempo porque acabó desembocando en la Asociación de vecinos Honosca, que se enmarcaba dentro de aquel impresionante y magnífico movimiento de asociaciones de vecinos que tuvo lugar en la España predemocrática y que, desgraciadamente, acabó diluyéndose en la vorágine de los partidos políticos. Digo desgraciadamente porque es verdad que la sociedad estaba conquistando la democracia, pero, al dar de lado al pujante movimiento asociativo, estaba perdiendo un contrapeso ciudadano que jamás debió de perder para que el rumbo hubiera sido distinto. Tal vez nosotros, los de entonces, hoy no seríamos los mismos.

El domicilio social de la Asociación y el punto común de confluencia cultural y ciudadana era la Biblioteca Municipal, donde oficiaba de bibliotecario el poeta José Payá Nicolau, sobre cuyas espaldas recaía, además de los asuntos propios del oficio, todo el peso cultural que se desarrollaba en Villajoyosa. No obstante, la risa de Honosca empezó a moverse por barrios como el Pati Fosc, donde Francisco Climent, el peluquero, se hizo fuerte de la mano de Paco Aparicio.

En Honosca había personas como el propio Paco Aparicio, María López, Pilar Aparicio, Jaime Vila, Pepe Sáez, Angelita el Clot, Antonio Sivera, Miquel Martínez, Paco Payá, Santiago Tito… Santiago Tito nos servía de enganche con los periódicos El Vilero y Ciudad, éste editado en Alcoy, donde sacábamos las notas de prensa y donde publiqué yo mis primeros artículos, incluido algún que otro poema como el titulado “Versos a Miguel Hernández”. La asociación de vecinos Honosca llegó a tener un peso considerable en La Vila y, debido a su carácter criticón y reivindicativo, el Ayuntamiento le tenía mucho respeto ¿O era más que respeto?  Tal vez, “Porque no es amor, es miedo, lo que don Mendo me inspira”. Pero no todo eran críticas. Seguramente,  el esfuerzo más importante que hizo fue el despliegue informativo realizado en 1980 con motivo de la Redacción del Plan General de Ordenación Urbana por el llamado equipo Montoro, un grupo de técnicos urbanistas que veían de Cataluña, como la famosa Manuela de la canción popular cantada, entre otros, por Patxi Andión.

Al margen de la decapitación, tal vez inevitable, del movimiento asociativo vecinal predemocrático, con el consiguiente trasvase de voluntades y de intereses hacia los partidos políticos, las primeras elecciones generales, celebradas el 15 de junio de 1977, fueron un monumento al entusiasmo y a la esperanza. La verdad es que fue una etapa ingenua y transparente, casi inconcebible, de la llamada Transición, con una lucha noble por el poder en la que, como norma general (excepciones aparte, ya que fue entonces cuando se produjeron los terribles asesinatos de Atocha), no cabían traiciones ni escándalos ni insultos. Al contrario, la cortesía se hizo eco de esta expresión machadiana: “Usted primero”. “¡Oh, nunca, nunca, nunca! Usted delante”. De hecho, algunos no paraban de decir: “seamos francos”. A lo que otros replicaban con libertad y sin ira: “no, señor, realmente queremos ser otra cosa”.

La Constitución Española se aprobó en 1978 y, a partir de ahí, la democracia empezó a consolidarse. Primero con la UCD de Adolfo Suárez y después, a partir de 1982, con el PSOE de Felipe González, sepultando definitivamente el golpe de Tejero. A los que teníamos inquietudes socioculturales, pero optamos por no meter la cabeza en la política, nos quedó muy reducido el campo de acción. En mi caso, al margen de asistir a los mítines y apoyar a aquellas personas o partidos de los que me sentía más cercano, se limitaba, en lo público, a escribir algunos artículos y, en lo personal, a escribir algunos poemas. Eso sí, leía todo lo que se me ponía delante ¿Que era el Criterio de Balmes? Pues el Criterio de Balmes. ¿Que era el Contrato Social de Rousseau? Pues el Contrato Social de Rousseau. “Cómo se nota que te aburres” –me dijo un día una librera porque le compré, de una sola tacada, una pila de libros, entre los que recuerdo que había uno de Mario Soldati: Novelas para el invierno. Era librera y no se le ocurrió pensar que a lo mejor me gustaba leer.

La oficina que había montado en Benidorm y los amigos que allí había ido haciendo, como Rosa María Serrano y Miguel Llopis, desplazaron el punto de gravedad de mis inquietudes y empecé una nueva andadura que, en lo profesional me llevó, junto con el arquitecto Alfonso Serrano y otros, a la creación y gestión de Cooperativas de Viviendas, de las que en La Vila queda una muestra con forma de Casitas de chocolate, y en lo personal a la búsqueda de nuevos espacios culturales que desembocaron en una estrecha relación con el actor y rapsoda Paco Llorca, con quien colaboré en la difusión cultural hasta su muerte, ocurrida en el 92, y en otras actividades culturales en las que participaban, además de Rosa Mary y Miguel y el propio Paco Llorca, personas como Manuel Palazón, Fernando Medrano, Miguel Ribes, José Antonio Solano…

La andadura con Paco Llorca, no obstante, no se inició en Benidorm, sino en La Vila. Fue con la presentación de mi primer libro “Mitad de amor, dos cuartos de querencias”,  celebrada en la Biblioteca Municipal y realizada por la filóloga Rosa María Serrano. Paco Llorca recitó con éxito algunos de los poemas del libro, acompañado al piano por el maestro José Garberí, que luego pondría música a algunos de mis poemas. Fue un acto entrañable al que asistieron, entre otros, mis compañeros de trabajo de Valencia y un amigo del alma que, llegado de Madrid con sus guedejas blancas, me dio una gran sorpresa y una enorme alegría. Se trataba de José Luís Zamanillo, un compañero de colegio con quien compartí, durante unos cuantos años, los anchos territorios de la música: la suya, la clásica, la moderna, la del flolkore ruso y la sacra del Renacimiento.

De la publicación de  “Mitad de amor, dos cuartos de querencias”  al poemario que presentamos hoy, “Gotas de hielo”, va la friolera de 11 libros, 27 años, 4 meses y unos cuantos días. Pero eso no lo vamos a relatar, que no cunda la alarma.

De la presentación de hoy, sólo voy a decir que José Lloret, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Villajoyosa, se ha encargado de la parte institucional del acto. El aspecto literario ha corrido a cargo de José Carlos Gil, licenciado en filología y profesor de literatura del instituto “La Malladeta” de Villajoyosa. El aspecto personal ha sido expuesto por Pepa Llorca, secretaria de política social y lingüística de UGT en la Comunidad Valenciana. Y finalmente, Luis T. Bonmatí, ha representado a la Editorial Agua Clara, como ha hecho desde que se fundó allá por el año 1982. La guinda, en este caso, la ha puesto Miguel Escrig, compañero del fútbol a pesar de la diferencia de edad, y secretario, durante varios años, del Concurso de Cuentos Ciudad de Villajoyosa, que, con una voz envidiable, ha dado lectura a algunos poemas.

Pero la traca final vais a ponerla vosotros, los espectadores. Porque vosotros seréis los que, con vuestros aplausos o silencios, nos haréis saber finalmente si la calidad del acto ha sido aceptable. Se trata de un acto de poesía, como es obvio, pero tengo que deciros honestamente que, en este caso, la poesía ha sido puesta al servicio de la convivencia. Lo mismo que la intención expresa del autor de estas “Gotas de hielo”, que no son otra cosa que un sencillo libro de amor. Y de amor y de convivencia, como creo que todos reconocemos, la sociedad que hemos construido anda un poco escasa, un mucho huérfana y un muchísimo necesitada. Gracias a todos por vuestra inestimable presencia.

Y gracias, finalmente,  por la colaboración impagable y desinteresada de todos los participantes en este acto: Concejalía de cultura, Ayuntamiento de Villajoyosa, PP, PSOE, IU, José Lloret, José Carlos Gil, Pepa Llorca, Luís Bonmatí y Miguel Escrig. Sin vosotros seríamos muy poco. O muy nada de nada. Buenas noches.

Mariano Estrada, Villajoyosa, 23-09-2011