Buscar este blog

Cargando...

jueves, 29 de septiembre de 2016

Una drácena de mucho fuste


Montiboli, Villajoyosa

Una drácena de mucho fuste

El género “dracaena” abarca una gran variedad de especies, la mayoría de ellas son plantas de interior, resultando francamente decorativas y de fácil mantenimiento. La que mostramos en la foto es una drácena drago. Se caracteriza, entre otras cosas, porque resiste bien las temperaturas exteriores, siempre que estas pertenezcan a lugares de clima templado, como Canarias o Marruecos. Sabida es la importancia que tiene este árbol en la isla de Tenerife, donde es considerado como un tótem. Pueden alcanzar más de 12 metros de altura. En Villajoyosa se da bastante bien. Solo hay que ver la lozanía de este ejemplar, que está en el Montiboli.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Las Nereidas


Playa de la Caleta, Villajoyosa. Foto MEstrada

Las Nereidas
Playa de la Caleta, Villajoyosa

En varias ocasiones he hablado de las Nereidas y alguien podía preguntarme por qué. La razón principal es que, en la mitología griega, las Nereidas son consideradas como las ninfas del mar Mediterráneo, que es justamente el nuestro.

martes, 27 de septiembre de 2016

La vida al final de los 70


Mariano Estrada, Villajoyosa, finales 70. Foto Rosa Corrales


La vida al final de los 70 

No es que jugáramos al escondite, jugábamos a la felicidad. Paseábamos por la playa, nos hacíamos fotos entre las rocas, en los espigones del puerto. Nada nos perseguía, nada nos agobiaba, el tiempo era un aliado seguro, el sueño era percibido como posible, la esperanza era una promesa con fundamento, las noches no tenían presagios ni sobresaltos…

domingo, 18 de septiembre de 2016

Del agua que somos a la gaseosa del vino


 El Charco, Villajoyosa. Foto MEstrada


Del agua que somos a la gaseosa del vino

-¿Por qué dijo el Señor: Polvo eres y en polvo te convertirás, si sabía muy bien que éramos agua?
-Bueno, los científicos están diciendo últimamente que estamos hechos de barro…
-¿Últimamente? Pues vaya novedad…
-Es que el barro se hace con tierra y con agua. Es decir, con polvo, con arcilla y con agua.
-¡No me digas! Y eso… ¿desde cuándo?

viernes, 9 de septiembre de 2016

El mar, un homenaje a Alberti en su retorno del exilio (1977)



Acantilado entre las playas Bol Nou y Paraíso, Villajoyosa. Foto: M. Estrada


El mar, un homenaje a Alberti en su retorno del exilio (1977)

El mar está metido en la sangre de mucha gente. ¿Será por eso por lo que hay tanta gente salada? Los que nacimos al lado de un río, sin embargo, tenemos azúcar en la sangre.

Para el poeta Rafael Alberti, que nació en el Puerto de Santa María, Cádiz, el mar fue casi una obsesión, especialmente porque no acabó nunca de saber si era niño o niña. Véase la dualidad establecida para siempre en estos versos del libro “Marinero en tierra” (1924), con el que, en 1925, obtuvo el Premio Nacional de Literatura.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Martina cumple cuatro años. ¡Felicidades!



 Martina en la playa, sep. 2016. Foto Patricia Estrada


Martina cumple cuatro años. ¡Felicidades!

     Hola, Martina:
     Tenías tantas ganas de cumplir cuatro años que hoy, siete de septiembre de 2016, casi te costará creer que los cumples. Pero es verdad: los cumples con todas las garantías. De hecho,  los has cumplido ya. Al fin has alcanzado a tus amiguitas y amiguitos, a tus compañeras y compañeros de colegio. Porque eso era lo que tú deseabas en realidad, sin tapujos ni disimulos. Dichosas las edades en que las mujeres quieren ponerse años encima…
     -¿Qué dices, abuelito? No te entiendo.
     -Nada, Martina, ya lo entenderás cuando seas mayor…
     -¿Cuándo tenga cinco años?
     -Eso, cuando tengas cinco años…
     -¿Y entonces seré como tú?
     -¿Quieres ser como yo?
     -Sí, abuelito.
     -¿Para qué?
     -Para decir tonterías…

miércoles, 31 de agosto de 2016

Limoncillos verdes


Montiboli, Villajoyosa. Foto Mariano Estrada

Limoncillos verdes

Cuando uno está enamorado, los limones vulgares se convierten en limoncillos verdes. A lo mejor vosotros, en mi lugar, hubierais visto en los labios de vuestras novias naranjas, ciruelas o albaricoques, pero lo cierto es que los diminutivos de esas frutas no lucen con la misma gracilidad. ¿Naranjitas? ¿Ciruelitas? ¿Albaricoquitos? Por favor, dejad ahí las manzanas, los aguacates, los melocotones… No tienen un buen diminutivo para colgar de unos labios de encendida carne. Coged los limoncillos verdes, os lo ruego. Colgando de unos labios de imanes enrojecidos no se conciben las paraguayas, los caquis, los higos, las brevas, las peras, las papayas, las chirimoyas…