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jueves 15 de marzo de 2012

El ancla



Puerto de Villajoyosa. Foto M. Estrada


El ancla

Porque el aire es un musgo de silencios,
yo respiro la mar, tal vez la vida.
Mis venas precipitan en la noche
un incendio de sales:
Vapores, cálidas rompientes,
gollizas de coral, espumas,
arrecifes, alfaques, rizos de alga…
(Efluvios, vahos,
aceites lubricantes y salivas,
humedades del sexo… Tributarias
esencias del amor, o el mar,
que es agua y sangre y, en el fondo, tierra)

Así, ardiente y vivo,
he ascendido al olor de la marisma,
al estruendo feroz de los acantilados
o al trasiego del barco en la bocana,
que es, al cabo, la génesis.

He ascendido a la voz de las sirenas,
al ónfalo marino o al secreto
fuego de las profundidades.

He ascendido a las olas tormentosas
o bronco pleamar, donde el diluvio
vacía su atanor
en esplendores de agua.

Ahí,
en esa altura exacta o ese abrazo
mi sangre se atempera;
se atempera la mar, tal vez la vida.

Como un desgarro brusco del deseo
percibo un empujón de lasitud, un golpe
dulce que ahuyenta las mareas.

Huele a lonja y a paz
y a maderamen viejo.

¿Qué importa que el ancla se deslice,
con sus lastres de plomo,
hacia el vaso profundo de la muerte?

Del libro “Desde la flor del almendro”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

 Puerto de Villajoyosa. Foto M. Estrada



martes 13 de marzo de 2012

He recalado en la tierra



Foto de Rosa embarazada. Playa del Paraíso, Villajoyosa, 1978


Dedicado a Patricia Estrada Corrales, que iba en ese hermoso vientre y ahora está embarazada y vive al borde mismo de esa playa

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He recalado en la tierra

He recalado en la tierra
con  humilde gesto.
Como gota anónima,
me he entregado a la causa
del amor, de la armonía,
de la fecundidad.
He sentido una dicha
que no requiere aplauso
ni reconocimiento.
Me ha llegado la calma necesaria
para ser feliz con los otros.
Ya veis, siempre quise ir a la cabeza
tirando locamente del mundo.
Ahora sé que es mejor empujarlo.

Del libro “Tierra conmovida”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com

Rosa embarazada, puerto de Villajoyosa, 1978

domingo 11 de marzo de 2012

La crisis como enfermedad



Tomado de internet sin ánimo de lucro


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La crisis como enfermedad


Primero nos dejamos llevar por la codicia

Volvamos unos años atrás

Si se acepta el “laissez-faire” de la economía de mercado –instalado cómodamente en la llamada economía mixta, que es la que se maneja en la mayoría de los países-  habrá que reconocer que el beneficio no sólo es una conclusión razonable sino también imprescindible, aserto que no vamos a analizar por no ser ésa la intención de este artículo. Lo que sí cabe decir es que, en base a esa lógica de perogrullo, o, mejor dicho, con la disculpa de la misma, se pueden hacer aberraciones de tamaño realmente descomunal. Así ocurre, por ejemplo, con determinadas empresas  multinacionales que, acumulando parcelas de poder, llegan a poner en entredicho a los Estados en los que se desenvuelven. Pero nadie se haga cruces;  en la práctica, ése es el terreno más lógico del hoy tan propugnado liberalismo, toda vez que, al margen de sus teóricas proposiciones, lo ocupan intereses tan humanos como la ambición y la codicia, y éstos, como queda patente en los anales, no tienen acotados  los  límites. (Mariano Estrada, 1996)


Luego nos llegó la Enfermedad

Vayamos al momento de la diagnosis

Enfermos crónicos

Diagnosis para tiempos excesivos.
Daños de la especulación.

Pudimos elegir
y elegimos la enfermedad.

Ahora estar enfermos
es el sentido último
de nuestra vida.

Y a esta situación,
-de diagnosis tan clara-,
ya no le cabe enmienda ni remedio.

Y, en todo caso, sólo el niño
puede ser rescatado.

Porque el hombre ya tiene,
sellada en la conciencia,
la forma elemental de su destino:

Una estructura plana.

(Mariano Estrada, 2007)


La necesaria Purgación

Mirémonos desde el presente

¿Cómo saldremos de este pozo negro en el que la codicia nos ha metido? La receta que nos proponen algunos es la siguiente: que haya más pobres, que las clases medias sean cada día más bajas, que los ricos sean mucho más ricos. Yo creo, en cambio, que habría que modificar sustancialmente la propuesta. Por ejemplo: las distancias entre los sueldos que proceden de la Administración son escandalosamente obscenas y humillantes, pudiendo llegar a ser de uno a diez. E incluso  más. ¿Por qué?  Eso es sencillamente ofensivo e injusto. Segundo: en el sector privado, que cada cual gane lo que buenamente pueda, siempre que lo haga en buena lid, pero que pague a hacienda en proporción a lo que gana, sin subterfugios, con un sentido real de la justicia distributiva. En cuanto a los sueldos pantagruélicos o desorbitados, habría que pegarles un tajo monumental. A tal ofensa, tal remedio. Que un futbolista o un banquero ganan diez millones de euros al año? Muy bien, pero que paguen la mitad. Y la mitad son cinco millones, no el resultado de deducir lo indeducible o de aplicar lo inaplicable. Vamos, lo que Gabriel y Galán llamaba el “Pi minus erre”. Además, fuera privilegios, fuera prebendas, fuera mamandurrias, fuera bicocas, fuera comisiones, fuera duplicidades y derroches, fuera dietas indiscriminadas, fuera subvenciones a discreción, fuera cochazos oficiales, fuera nombramientos a dedo, fuera corrupciones, fuera familias, fuera amiguetes….Y, por encima de todo ello,  fuera paraísos fiscales.

Por cierto, yo no quiero salir de este pozo en el que estamos hundidos para ascender a la nube de la que acabamos de caer. Yo quiero un mundo más sereno, más equilibrado, más sosegado, más hospitalario, más justo. Yo quiero una vida menos asfixiante, menos convulsa, menos histérica, menos lujosa, menos apresurada, menos estúpida, menos egoísta. O lo que es igual: más relajada, más equilibrada, más auténtica, más razonable, más solidaria, más humilde, más humana…¿Estaríamos dispuestos a asumirla? (Mariano Estrada, 2012)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

jueves 8 de marzo de 2012

Absurda actualidad de la pareja



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Absurda actualidad de la pareja


Del arrobamiento amoroso
a la desnuda realidad,
independiente, libre,
autónoma, heterónima
separatista.


1

Cada vez que te veo
se desmorona el orden
racional de mis preferencias
y, lo que es más difícil de creer,
de mis responsabilidades.
La gravedad se desvirtúa,
la conciencia se reblandece,
la seriedad se acerca
llanamente a la risa.

No sé, las cosas son
más simples, más ligeras,
menos altisonantes y dramáticas.

O así ha sido hasta ayer. Recuerda
que tú ni me mirabas.

2

Lo curioso es que ahora,
cuando tus ojos se han rendido
a mis desesperados empujones,
ya no tengo interés en tus espléndidos
y numerosos atractivos.
Al contrario, me siento poseído
por un tibio remanso de indolencia.

3

Ante este panorama docilón,
volátil e insatisfactorio,
no me ha quedado más remedio
que volver a la seriedad.
¿Cómo? Juntando con las tuyas
mis antiguas y tercas
responsabilidades.

No tardaremos mucho en separarnos.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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martes 6 de marzo de 2012

Política, políticos y corrupción



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Política, políticos y corrupción:

1.- El hombre ha abierto tanto las fauces, que los lobos deben ser protegidos de la ferocidad.

2.- Los jóvenes son los únicos que, por desafección material y por altruismo, pueden invertir ciertos valores adocenados que están sostenidos por el poder y el dinero.

3.- Pasar hambre en España habiendo tantos chorizos no solo es una contradicción dolorosa, sino una realidad insoportable.

4.- Con su actitud despótica y opresora, los que tienen el poder y el dinero se ríen cada vez más de las penurias económicas de los contribuyentes. Y lo que es peor aún, de las de aquellos que no pueden contribuir porque solo tienen para hacerlo la desesperación, la miseria y el hambre.
¿Y cómo sé yo que se ríen cada vez más? Por el obsceno incremento de su riqueza, que tiene dientes de oro.

5.- Si en el año 1980 me hubieran pedido una opinión sobre la política, yo hubiera dado esta respuesta: “La política es una actividad noble a la que se dedican las personas que tienen vocación de servicio”

En el año 2000 hubiera dado esta otra:
“La política es una actividad noble de la que se valen determinadas personas para ganarse la vida”

A día de hoy, respondo:
“La política es una joven inocente de la que se sirven los oportunistas para llegar hasta la puta que les satisface: la corrupción”

Nota: por si había alguna duda, queda claro que una cosa es la política y otra bien distinta los políticos: esos personajes que, siendo sus teóricos servidores, han abusado de ella hasta convertirla en su esclava. En nada nos consuela el hecho de que los políticos, a su vez,  hayan sido sodomizados por los mercados financieros. Al contrario, para nosotros es una doble humillación y un doble martirio.

6.- Campañas electorales. El silencio sobre la corrupción es delator y está más que pactado. En ese jardín no les interesa meterse a los políticos porque, con raras excepciones, saldrían todos con los pelos de punta. En realidad tendrían que retirarse de la política todos aquellos que tuvieran una sola mancha de corrupción, por pequeña que fuera, lo que pasa es que en España la corrupción se tolera hasta límites insospechados. Y es ahí donde uno empieza a pensar que tal vez tengamos aquello que merecemos. Eso lo saben los políticos y lo utilizan sin recato ninguno.

7.- Paraísos fiscales. Este tema es sangrante y vergonzoso. Habría que poner fin a estas prácticas y castigar a todos los que las utilizan para librarse de sus obligaciones tributarias e impositivas y, por supuesto, a los políticos que consienten tan aberrante inmoralidad. No vale la excusa de que el asunto supera las fronteras nacionales y de que un país solo no puede hacer nada. Los ciudadanos del mundo deberíamos plantarnos de algún modo y obligarles a sacar el dinero de los escondrijos. No es de justicia que se escamotee tanta riqueza a las necesidades y al hambre.

8.- Para atajar el cáncer hay que cortar de cuajo. Se repite mucho el argumento de que los corruptos son solo unos pocos, pero eso no es del todo verdad. Los políticos saben –y callan-, lo que se cuece en sus partidos. Y si callan, otorgan. Son por lo menos consentidores. A mí me gustaría ver a alguien que dijera: “Dejo mi escaño porque no puedo tolerar las corruptelas que el partido le tapa a fulano, a mengano y a zutano” o “Me voy a mi casa porque no puedo tolerar que el partido se financie por medio de una trama de corrupción”. ¿No sería esto lo lógico?

Un abrazo

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

viernes 2 de marzo de 2012

Liborio



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Liborio

En los adustos pueblos de la España rural, cuando estaban habitados por personas y no por ausencias y abandonos, las partidas de cartas en los bares eran tomadas con mucha seriedad, a veces con excesiva seriedad. Es cierto que se permitían mirones alrededor de la mesa, pero éstos estaban convenientemente advertidos, ya que un simple comentario suyo podía hacer trizas el normal desarrollo de las jugadas: “Los de fuera se callan y dan tabaco ¿Oísteis?”, era la frase con la que esta cuestión quedaba resumida, además de zanjada. “¿Oísteis bien?” Y es que estaba en juego la consumición.

Yo he presenciado partidas impresionantes entre personas con muchas horas de silla –y también muy tacañas- donde se produjeron grandes alborotos y griteríos, en los que todo el mundo parecía estar a punto de llegar a las manos.
-No me jodas más, ¿eh?, que te estampo las cartas en las narices.
-¿Tú a mí? Mira a ver si no te las meto yo por el culo.

No pasaba nada.

No obstante, la partida que  recuerdo por encima de todas podría entrar de lleno en la categoría de los esperpentos. Tomaba parte en ella un joven al que, en opinión de la gente del lugar, le faltaban unos cuantos hervores. Tanto es así que cobraba una pensión del Estado. Pero no jugaba mal a las cartas. Se llamaba Lorenzo. Los compañeros de la partida, que era de tute subastado, no son relevantes a los efectos de esta pequeña historia y  podían haber sido otros o los mismos, como hubiera dicho Borges.

El caso es que uno de los mirones, cuyo nombre era Liborio y al que le eran aplicables idénticos diagnósticos sobre el estado mental que al jugador mencionado anteriormente, en lugar de callar y dar tabaco, como era la consigna, se le fue un poco la lengua y pudo oírse en el aire: “Sal por el as”, que podía indicar que entre las cartas de alguno de los jugadores había un viudo. A Lorenzo no le gustó nada el comentario y se produjo entre ambos este pequeño rifirrafe:
-Tú te callas, tonto –le advirtió visiblemente exaltado.
-Oye, ¿tú cuánto cobras? –le replicó serenamente Liborio
-Mil quinientas pesetas ¿Qué pasa?
-Nada, que entonces eres tan tonto como yo.

Pues bien, Liborio es también el protagonista de la historia que se cuenta en el poema que dejo más abajo. Es cierto que está un poco adornada por el autor, pero la esencia no se ha alterado ni un pelo.


LIBORIO

A Lisardo,
que siempre me ha inspirado ternura.


La tarde tiene colores
de laxitud y desgana;
pero el deber, que es muy duro,
doblega el lomo y... trabaja.
Quien tiene tierras, la tierra,
quien tiene ovejas, la lana;
con la razón de los cuerdos
nadie se atreve a la holganza.
Pero no todos son cuerdos,
algunos hay que son mandrias,
pamemos, tontos del bote...
Por ellos rompo esta lanza.

Jacinta, la del Codeso,
está arrancando una mata;
la voluntad le rebosa,
pero la fuerza no es tanta.
En esto llega Liborio
por el carril de las cabras,
y ¿qué es lo que hace? Se sienta
para ejercer de miranda.

- De dónde sales, Liborio?

- De por detrás de esas zarzas.

No hay más silencio en el mundo
que el que siguió a estas palabras.
Sólo la azada se oía
como un lamento del alma.
Liborio, desde su trono,
tranquilamente miraba;
casi una hora mirando
y con la boca cerrada.

- ¿Qué miras, Tonto del Bote?

- Lo que los ojos me alcanzan.
Y por lo visto hasta ahora,
llega la noche y no acabas.

- Acaba tú por mi cuenta.

- Haber traído las vacas.
Esta raíz es más honda
que el colagón de las nalgas.
Tú la has dejado crecer,
a ti te toca arrancarla.
A más, quien tiene un marido,
tiene también una espalda;
en ella tienes remedio
y no rogando a las ánimas.
Deja que pase la tarde,
respira un poco, descansa;
de noche mira la luna
y que él la arranque mañana.
No es bien que pidas favores
al primer tonto que pasa.

- No sé las cosas que dices
de dónde diablos las sacas;
los que te tienen por tonto
¡qué diametrales se andan!

- Por tonto tengo esta bula,
por listo no me la daban.
Lo que yo diga no vale
poco ni mucho ni nada.
Aquí me tienes, sentado,
mirando como trabajas;
a nadie, que sea listo,
se le consiente esta gracia.
¿Que tú me pides ayuda?
Yo te la niego y ... se acaba.
Puedes mandarme a la mierda
y yo a una mierda más larga.
Si no la hubieras dejado,
no había crecido esa mata;
hoy ya no puedes con ella,
pues, oye, ¡jódete y baila!
Entiendo que te relinche
el percherón de la rabia;
lo entiendo tanto que, mira,
casi me duele en el alma.

- Entonces ¿vas a ayudarme?

- Ya te lo he dicho: “nequaquam”.

- Diez duros tienen la culpa.

- Ni aunque los riegues con lágrimas.
Y dicho esto, me marcho,
que aquí no pinto ya nada...

Es privilegio del tonto,
cuando la linde se acaba,
seguir las huellas del tiempo
por los carriles del agua.

Del libro "Trozos de cazuela compartida"

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

martes 28 de febrero de 2012

En el jardín



Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


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En el jardín, a la espera.


Textos previos

1.-

En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente  (Khalil Gibran)

2.-

Mi querida más fiel fue la esperanza
que me suele engañar y no me deja
(Ramón de Campoamor)

3.-

El que vive de esperanzas, muere de sentimiento (Benjamín Franklin)

4.-

Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón... No todo
se lo ha tragado la tierra.

(Antonio Machado)

5.-

Te espero cada día
con esperanza que no pide
retribución

(Mariano Estrada)



En el jardín

En el jardín, a la espera,
se pasa la primavera
para el amor.

Van a venir los calores
y nadie lleva mis flores
a su balcón.

Y me entristece
saber que el árbol florece
sin que se huela la flor.

¿Por qué no son amadores
los ruiseñores
de alrededor?

Del libro “Tierra conmovida”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios