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martes, 13 de noviembre de 2018

Trozos de cazuela compartida, presentado en 1991 por José Luis Ferris


 José Luis Ferris y Mariano Estrada, Benidorm 1991


En el año 1991, José Luis Ferris* presentó en Benidorm mi libro de poemas Trozos de cazuela compartida. No dispongo del discurso de la presentación, pero dejo aquí las palabras que escribió para el prólogo del libro. Y un poema del mismo.
 
 Trozos de cazuela compartida
 Prólogo de José Luis Ferris

Escribir estas palabras para un poeta que poco o nada tiene que ver con mi generación, meditar acerca de lo que, en apariencia y de hecho, dista mucho de los supuestos poéticos que nutren a los jóvenes de la última promoción lírica, podría acarrear no pocas reticencias. Sin embargo, hay verdades que van más allá de lo que ciega, palabras que nos tocan la fibra y desbaratan cualquier prejuicio estético.

Una vieja entrevista


Mariano Estrada, 1986

 Hoy me he topado con una entrevista que me hicieron con motivo de la publicación de mi tercer libro "El cielo se hizo de amor" (1986) en la revista del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Alicante. Es realmente candorosa.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Contraluz


                                     Mariano Estrada. Foto tomada entre la Caleta y el Charco, Villajoyosa, Alicante

Contraluz

El mar es perceptible,
el cielo es constatable,
la luz es cierta…

Tan solo tú,
amasijo de sombra perfilada,
eres un contraluz de incertidumbres.

jueves, 25 de octubre de 2018

Reflexiones y pensamientos: la próxima crisis


Mariano Estrada, oct. 2018, en actitud reflexiva

Reflexiones y pensamientos


La próxima crisis
Aún no ha acabado esta crisis y ya se está fraguando la siguiente. No aprendemos nada de los errores. Ni siquiera hemos asimilado el tipo de enfermedad que padecemos.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Maldita libertad


Rosa y Mariano, en Chirles, Marina Baixa, Alicante, 1990


Maldita libertad

Maldita libertad la de mirarte
con ojo santurrón y admirativo,
si ver tu corazón me está prohibido
y estás en realidad en otra parte.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Algunas peripecias en el viaje de novios. Italia, 1975


Rosa, ante la catedral de Milán, 1975


Algunas peripecias en el viaje de novios. Italia, 1975

Descaro romano

Después de visitar la magnífica Iglesia de Santa María la Maiore, con su admirable techo rococó, nos sentamos en la terraza de un bar que estaba muy cerca del hotel y nos recordaba mucho al Miami de Villajoyosa. Como no atendía nadie las mesas, me acerqué yo a la barra. Al volver me percaté de que querían quitarme la novia. ¿Sería posible?  Con todo el morro del mundo, un joven –al que yo había visto sentado al otro lado de la puerta- había ocupado mi silla y estaba ofreciéndote poco menos que el cielo. Tú le dijiste que se fuera porque el cielo estaba volviendo de la barra y podía caérsele encima. Pensé en Alberti. ¿De verdad era Roma un peligro para caminantes? Por cierto, tú me decías que me miraban mucho las italianas, pero ellas no intentaron nunca robarme, como este joven romano quería hacer contigo. Por otro lado, yo no me daba mucha cuenta de sus miradas, la verdad, porque mis ojos estaban territorialmente ocupados por tu existencia.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Felicidades, Martina, hoy es tu cumple

Martina. Foto de Patricia

Querida Martina:

Hoy cumples seis años. Me afeitaré de buena mañana para que me beses mil veces consecutivas, tal como ayer me prometiste. Y me pondré esa loción que te gusta y que me regaló tu mamá. Después disfrutaré contemplando poco a poco el cariño que recibirás de todos los que te quieren. Cada cual va a felicitarte a su modo. Yo lo quiero hacer con este poema.

Has llegado hasta mí

Has llegado hasta mí, pequeña flor,
como llega la luz a las mañanas.
En un halo de intenso resplandor
que se posa en el árbol de mis canas.

miércoles, 4 de julio de 2018

Palomas desprendidas de un alero de barro


Mariano Estrada, en la plaza de san Marcos, Venecia, sep. 1975


Palomas desprendidas de un alero de barro

Iban a volar incontenibles.
Para eso nacieron.
En vano las codiciaba la muerte.

Una de las cosas que quisiera conservar de por vida es la capacidad de sentir: condición que creo suficiente para andar por este mundo con el pecho descubierto, evitando no sólo las abulias e hipocondrías, sino también los estímulos bastardos o artificiales.