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jueves, 29 de julio de 2010

La siega del pan

Foto de los últimos años 60, tomada en la tierra de "La Fragua", Muelas de los Caballeros (Zamora)

LA SIEGA DEL PAN



A Tere, con quien he compartido la hoz.
A Charo, que puso siempre la risa.


En los carrascos del teso,
que abundan en abuyacas,
tienen su vasto concierto
las chicharras.

Abajo, junto a los chopos,
está el concierto del agua.
Entre los dos, la pendiente
con una alfombra de paja:
paja de trigo o centeno
paja de avena o cebada.

El sol que dora la espiga,
bruñe, castiga y aplana.

Por la ladera, esparcidos,
sombreros, hoces y agallas.
cinco cuadrillas de a seis,
treinta camisas sudadas.
Cuatro las sudan las hoces,
una engavilla, otra ata.
Sesenta surcos de a hecho,
tres caballones por barba.

Sólo al final de la mano
se abre un procinto de calma;
hay quien lo adoba con vino,
hay quien lo riega con agua.
Bien se merecen un trago
la hoz, el lomo y la paja.

¡Que haya salud!, grita el aire
desde una cemba rayana.

Lo mismo digo: ¡que la haya!
Que haya salud, que haya vino,
que haya paciencia y baraja.

Por las roderas del viento
corre una brisa que canta;
un segador le ha prestado
la voz, el fuelle y el alma.
¡Que bien parece esa copla
sobre este son de chicharras!
De las choperas del valle
sube el graznar de una urraca.

-Ya estamos todos, hermanos.
-A ver si vienen las viandas.

Del mediodía al ocaso
hay una cuesta empinada;
la tarde es todo largueza,
la noche es todo tardanza;
la tierra toda manojos
que tras el sol se embornalan.

Y cuando se abre la luna
es todo prisa, no pausa.
Prisa en los ojos que miran,
prisa en el tiempo, que pasa;
prisa en la estrella que cae,
prisa en el gallo que canta.

El día empieza de nuevo.
nadie es más gallo que el alba.


Del libro “Trozos de cazuela compartida”

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
Blog http://paisajes.blogcindario.com/
Poemas recreados: http://groups.google.com/group/paisajes-literarios

jueves, 22 de julio de 2010

El gorrión desprendido

Torre de la Iglesia de Muelas de los Caballeros

Gorrión, de los que abundan en Muelas


EL GORRIÓN DESPRENDIDO


Para Guillermo (1), que tiene patria
en Muelas, con los pájaros.


Fue en el lapso de tiempo que va de un sol pajizo y declinante a la hora imprecisa de los murciélagos. En lógica correspondencia, las pizarras azules de los tejados y los sillares grises de los edificios tenían sombra en el este, matizando así la uniformidad machacona de los colores.

Sobre un silencio esencial y una calma de densidades perceptibles, la tarde se extendía en un susurro de árboles y un piar creciente de pájaros. La torre de la Iglesia, con su veleta de gallo venturoso, apuntaba hacia un oscuro azul, un cielo extenso con purezas de campo y de montaña. Finalmente, una brisa suave y cadenciosa corría por las calles con las melazas de agosto.

En ese espacio adusto y apacible, casi íntimo, donde la belleza es sencilla y la naturaleza exhibe una semblanza armónica y antigua, Guillermo pudo sentir con alterada sangre los pálpitos de vida de un pequeño gorrión. Fue un instante mágico, por lo que el hecho tiene de misterioso. Emancipado del nido antes de hora, acaso desprendido por accidente, el gorrión se debatía entre desesperados aleteos y conatos inútiles de fuga, hasta que ¡zas!, alguien lo cogió sin excesivas dificultades y, con meditada delicadeza, se lo depositó en el asombro de los ojos y de las manos. Guillermo resistió con entereza los naturales intentos de liberación del asustado pajarillo y, cuando éste se tranquilizó y abandonó los forcejeos, pudo percibir en su conciencia de niño de seis años la suavidad de un plumaje virginal, la dulzura de unos ojos desamparados y los latidos conmovedores de un corazón que, como el suyo, apenas había salido a la calle y a la vida.

Con la lógica de un niño pequeño y, dado que estaba en aquel pueblo de visita, Guillermo quiso guardarlo en una caja de cartón para llevarlo a su casa de Alicante, junto al mar y la luz y las gaviotas. Allí lo tendría para siempre, cuidándolo con hojas de lechuga, con agua, con alpiste, con azúcar de multiplicada eternidad.

Su padre, en cambio, con la lógica aplastante de una persona mayor - si bien con el disgusto de tener que arrebatarle a Guillermo una ilusión no sólo comprensible sino en cierto sentido incluso maravillosa -, le dijo con firmeza, aunque también con amor y con ternura, que su deseo no podía cumplirse porque el gorrión se moriría de juventud y de pena, que necesitaba a sus padres y a sus hermanos, que necesitaba aquellos árboles, aquel clima, aquellas aguas, que le era imprescindible aquel paisaje, aquel ambiente. Que toda la grandeza del mar no iba a ser bastante para salvarle la vida.

A los ojos de Guillermo acudieron las mareas del Mediterráneo, pero hizo un ejercicio de comprensión y logró ver que su padre, por esta vez, había pensado las cosas con la lógica de los mayores, pero en claro favor de los pequeños. Acaso el gorrión no necesitaba una protección tan rigurosa como su padre le había dicho, pero sí la compañía de sus ya añorados congéneres, la naturaleza amable de aquel concreto lugar, llamado Muelas de los Caballeros, y la libertad que reclamaban sus alas para tener apego a la vida.

De todos modos, para evitar unas lágrimas mayores que las precedentes -y ya serían casi de dimensiones oceánicas-, su padre tomó el pájaro en las manos y, en una distracción de Guillermo -de las que son tan frecuentes en los niños-, corrió a depositarlo amorosamente donde por fuerza había de encontrar a los suyos: en el exacto lugar en que su libertad, si bien con intenciones muy nobles, había sido violentada e interrumpida.

Al saber lo sucedido, Guillermo -ahogando en su doliente corazón unos latidos muy grandes que huían hacia el pájaro-, decía estar conforme mediante leves asentimientos de la cabeza, pero miraba a su padre desde un hoyo de resignación, callada, pensativamente, con la voluntad y la fuerza necesarias para contener las tempestades del mar, que otra vez se aproximaba a sus ojos.

(1).- Guillermo es hijo de José Luís Ferris, poeta, escritor y biógrafo de Miguel Hernández.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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sábado, 17 de julio de 2010

El beso

Iker Casillas y Sara Carbonero. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

El beso


Es verdad que no supe
reconocer entre los otros
ese beso que siempre se recuerda.

Lo reconozco ahora,
muchos años después
de haberlo abandonado:
en el banco de un parque,
en las afueras solitarias
de la ciudad,
en la penumbra artificiosa
de las cafeterías...

Como otras muchas noches,
he soñado con él
y tengo que decir que aún me conmueve.

Del libro "Amores colaterales"

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martes, 13 de julio de 2010

Hoy es el cumple de Patricia

Patricia en la Playa de la Caleta (Minarete), en Villajoyosa. La que mira por la ventana es Rosa

Patricia en el Trestellador (Benimantell)


Hoy es el cumple de Patricia.



En el año 2007 le escribí una larga carta (1), ya que entonces vivía en Alcoy. Cuando vivía en Valencia le escribí una carta más larga. Y cuando estaba en Dublín, le escribí prácticamente una novela. Se ve que el tamaño es función de la distancia. Pero ahora vuelve a vivir en Villajoyosa y, además, hoy viene a comer a casa, con nosotros. De manera que la abrazaremos, la besaremos, la felicitaremos en persona y desfrutaremos de su cara, de sus ojos, de sus gestos, de su voz, de sus palabras, de su risa contagiosa y divina.

Tengo que decir que Patricia no sólo ocupa un lugar en el espacio, sino que ella misma es el espacio y lo ocupa todo, a pesar de que su habitación esté vacía.

Querida Patricia: deseamos para ti muchas cosas, todas excelentes. Pero hay una que sobresale de las demás: que tengas una buena salud el resto de tu vida. Porque el resto de tu vida es largo, muy largo. Y es que en realidad estás empezando a vivir.

Pati: sabes que te queremos con el corazón, pero también con la cabeza.

Un beso

(1). Ésta es la carta, por si alguno la quiere leer:

http://paisajes.blogcindario.com/2007/07/00200-patricia-felicitacion-de-cumpleanos.html


Querida Patricia:

Es un día realmente precioso: no hay frío, no hay calor, el sol es brillantemente amable y hace un viento ligero y sugerente que es en sí mismo una caricia. Desde el lugar donde me encuentro, que tú conoces tan bien, miro hacia el mar y veo que tiene las crines erizadas ¿Es, pues, un caballo? No, tal vez una sirena que ha pasado esta noche por la peluquería… ¿Quién será el peluquero del mar que le ha dejado estos rizos de belleza?

Tú no estás aquí, pero yo te veo bajando la escalera entre dormida y descalza, cerrando un poco los ojos para apartar la luz, porque la luz es delatora y te recuerda que no has despertado todavía. De hecho, caminas con las manos por delante, esquivando las aristas de los muebles, como sonámbula que no quiere despertar. Te miro por detrás y descubro finalmente que el mar y tú tenéis algo en común: el mismo peluquero…Me pides que te deje despertar poquito a poco, porque la brusquedad no es conveniente para saborear con placer el desayuno…

Querida Patricia: ¿qué haces tú en Alcoy mientras el día se despereza en Villajoyosa? Que sepas que imaginamos tus pasos mientras vas del dormitorio al salón o a la cocina. No te estorba el sol porque en tu casa sólo da el sol por la tarde, no te estorba la luz porque tienes las cortinas echadas, no te estorban mis rondas mañaneras porque son emanaciones de la virtualidad. No te estorba nadie para que puedas despertar tranquilamente, abrir del todo los ojos, lavarte bien la cara, bajar a la calle sonriendo y desafiar valientemente al mundo: “aquí estoy yo, soy Patricia la Buena, la que se siente dispuesta a afrontar los desafíos a los que pueda someterme la vida, empezando por el toro con el que me toca lidiar esta tarde…” ¿Sabes a qué toro me refiero? Sí, te ha delatado la sonrisa…

De acuerdo, Patricia, esta tarde te toca trabajar y de eso no puedes escabullirte. Mañana tienes que ir a Valencia, pero el domingo, con el día despejado y la felicidad en la cara, te espera una celebración en el Minarete, casi encima del mar, detrás de las palmeras (no las salvajes, que ésas son las de Faulkner, sino las domesticadas), con la brisa del aire acondicionado y la belleza de este rincón que las Nereidas tienen prohibido visitar porque el dios es muy celoso y no quiere que se enamoren de los bañistas. Lo que el dios ignora es que ellas acuden a veces por la noche, como atestiguan las huellas que suelen dejar en la rocalla que queda justo en el medio de la caleta ¿Te sitúas? Yo me subía allí, a veces, a rastrear su perfume de mujer, o de diosa que quiere ser mujer…

Ahí te estaremos esperando algunos de los que te llevamos en el corazón: Rosa, Mariano, Daniel, Lisi, Raquel… Y, cómo no, Pablo, el que forma contigo una naranja completa. Otros quisieran estar, pero tendrán que conformarse con felicitarte por e-mail o con oír cómo te ríes por teléfono. Ellos saben bien que tienes una risa divina.

¿Y todo este exordio para qué? Pues mira, muchacha, sólo para decirte que te queremos. Que te queremos cantidad, más, si cabe, porque te toca estar sola en este día en el que deseamos que la felicidad te recorra por dentro.

Recibe el beso de todos

Y también el de un padre locatis de quien ya conoces de sobra las locuras

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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sábado, 10 de julio de 2010

Un comentario sobre el Facebook

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Un comentario sobre el Facebook


Se tiene la idea de que las redes sociales, entre las que el Facebook es de las más destacadas, son medios de comunicación que no se prestan mucho a la reflexión y a la calma, sino que tienen mucho de intrepidez y de superficialidad. Desde ese punto de vista, todo lo que allí se cuece, suele ser efímero. En realidad es efímero.

Sin embargo, sabemos perfectamente que las generalizaciones, siempre arriesgadas, suelen ser parcialmente injustas. Y en este caso no podía ser de otra forma.

Pues bien, yo utilizo el Facebook fundamentalmente para ayudarme a difundir la producción literaria, poética en una gran parte, que previamente cuelgo en algún blog. Y debo decir que, a pesar de que no etiqueto nunca, porque si lo haces, aparte de que comprometes a los demás,  te pasas todo el día recibiendo respuestas, tengo una notable cantidad de lectores, a juzgar por el número de comentarios.

Mi experiencia en Facebook, donde ya tengo andado mucho camino, arroja luces y sombras, pero en términos generales podría decir que no es mala, si bien no he utilizado esta herramienta como medio directo de publicación, sino como apoyo a lo que ya está publicado.

Últimamente, mezclados entre vínculos que conducen a textos más o menos extensos, estoy colgando algunos pensamientos sintetizados en pequeñas frases. Tales como ésta: ¿Y qué es la poesía, sino el don inestimable que nos permite seguir siendo inocentes? O esta otra: La medicina que mejor nos cura es la que damos a los demás. Frases que por su pequeña extensión, le van muy bien a este tipo de redes, según lo que hemos expuesto anteriormente.

El pasado día 9 de julio inserté la pequeña frase que dejo a continuación con los comentarios correspondientes, tal como allí se produjo. Es ésta:

En lo que soy ahora me duele lo que pude ser y no fui

Un abrazo

Y éstos fueron los comentarios:

María Jesús Ruíz Alonso: No creo que tengas que llorar por el ayer, hoy eres tú y punto. Creo que si antes surge todo ese poder igual no eras Mariano, igual no se podía llegar a ti.

Mar Martínez López: No es bueno lamentarse de lo que pudo ser y no fue, porque nunca sabremos si eso hubiese sido lo mejor. Deja que el tiempo transcurra y él te traerá aires nuevos, frescos que den otro sentido..... a SER!!!!!!

Mariano Estrada Vázquez: Vaya, veo que no se entiende bien esta frase, o no del todo. Es sólo una reflexión sobre las frustraciones, más o menos grandes, más o menos pequeñas, que todos tenemos. Asumo lo que soy, por supuesto, pero no estoy del todo conforme con ello, nunca lo he estado y posiblemente nunca lo estaré. En mi caso, la inconformidad es algo así como un modo de vida. Pero sin ninguna amargura. Las dolencias referidas son sólo pequeños pinchazos en el intelecto.
En lo que soy ahora (esencialmente tiempo y pensamiento) me duele lo que pude ser y no fui, pero me alegran otras cosas que quise ser y soy. Vaya lo uno por lo otro. No se puede tener todo en la vida.
Un abrazo, María Jesús. Un abrazo, Mar. Gracias por vuestra preocupación. Os lo digo con una alegre sonrisa.

Mar Martínez López: Pues nada, no sabes como me alegro, pero me reafirmo en una cosa, nunca sabremos si lo que quisimos ser, hubiera sido mejor.

Mirtha Munuera: siempre hay algún motivo en algún momento de nuestra vida...que lo pensamos...Gracias Mariano!

Mariano Estrada Vázquez: Claro, Mar, no podemos saberlo.
En cuanto a mí, no es que quisiera ser otra cosa, sino que hay sueños que no has podido alcanzar, deseos que no se han cumplido etc, etc., que posiblemente hubieran influido en lo que soy. Pues bien, esa parte es la que digo que me duele
Ejemplo: vas a un lugar al que no vas a volver y en el que hay 10 cosas interesantes para visitar, pero sólo puedes ver 8. Pues bien, siempre te pesará no haber visitado esas dos. El ejemplo quizás no es comparable, pero puede ser clarificador.

Mariano Estrada Vázquez: Hola, Mirtha: yo creo que hay más de un motivo y más de un momento ¿O es que no es normal tener frustraciones? ¿Y qué son las frustraciones sino cosas que pudimos ser y no fuimos? Pues eso es lo que vengo a decir: en lo que soy AHORA me duele lo que pude ser y no fui.

Mirtha Munuera: Claro que es normal tener frustraciones ! que levante la mano quien no? y que son? intentos mil intentos mil tabas mil tormentas...pero lo que mas duele creo... es no poder hacer lo que UNO SABE HACER...lo que a uno le gusta HACER...pero que nada te impida SER...en este AHORA...que tanto bien HACE al menos a mi...pasar por aqui, y leer tus sentires...y que no es poca cosa Amigo....y te lo agradezco!

Mariano Estrada Vázquez: Gracias, Mirtha: todos tenemos frustraciones, por supuesto. Y carencias. Tal vez porque hay vacíos que no pudieron llenarse o se llenaron de una forma inapropiada o incompleta...

Mónica Acosta: No es para nada ajeno a la realidad de muchos en este mundo, pero para atrás ni para coger impulso.

Mariano Estrada Vázquez: Hola, Mónica: no se trata de volver atrás, se trata de que te queda un resquemor por una carencia, por algo que pudo ser parte de lo que eres y no lo fue

Así estaban las cosas un día después de haber colgado el post. Una de las características de Facebook es que los comentarios suelen producirse el mismo día en el que cuelgas la entrada. Luego se cortan y es raro que haya más.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios
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jueves, 8 de julio de 2010

El burro como metáfora

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Del libro Animales en el corazón.

Puede adquirirse aquí: 



El burro como metáfora

El burro es un animal torpe y lento, pero seguro, como aquel producto de Ausonia que se anunciaba tanto en la tele. En realidad, el burro es un personaje entrañable que, por razones que luego se dirán, prácticamente llegó a desaparecer de nuestra vista. Sin embargo, ciertas noticias esperanzadoras nos informan de que últimamente se ha producido una inflexión en la curva de existencias asnales, que desgraciadamente tendía hacia una inexorable extinción. Parece que, por suerte –y porque algunos se han dejado la piel en el empeño, supongo, ya que hay asociaciones para su conservación y defensa (Cela pertenecía a una de ellas)-, el número de ejemplares se ha incrementado bastante en estos últimos años. En Cataluña, concretamente, el incremento ha sido espectacular, de lo que uno naturalmente se congratula.

Para mí, que viví la niñez no en un pueblo, sino en varios, el burro era una parte del paisaje, casi una parte de la comunidad de vecinos, casi una parte de la mismísima familia y, desde luego, tan útil como algunos de sus miembros, dicho sea sin pretensión de ofender. En Muelas de los Caballeros, aunque no con la fuerza del fabuloso Burro Flautista o del literario Platero de Juan Ramón, hubo burros que gozaron de una cierta fama. Por ejemplo: el burro de ti Antolín, que la mereció por los calostros, según las prolongadas ironías de la gente. El burro de Belarmino, que la tuvo por las cosquillas en el lomo, a consecuencia de las cuales, estimuladas a tiempo y con malicia, los incautos se llevaron algunas buenas patadas. El burro de Benito, del que mis hijos creyeron defenderse metiéndose en un callejón sin salida cuando corría juguetonamente tras ellos...

La causa de que los burros se hayan ido extinguiendo, sin duda hay que buscarla en el hecho de que, por una u otra razón, el trabajo se ha ido acabando. Me refiero al trabajo del campo, que es donde han ejercido siempre los burros (Sin prados y con ascensores, la ciudad no ha sido nunca para ellos). Digamos que, perdida su utilidad y su función, quedaban sólo de adorno. Y la gente, claro, no podía permitirse esos lujos. Al final, los burros trabajaban tan poco que hasta llegaron a ser objetos de envidia, como pude comprobar con mis oídos en la conversación que recoge este poema.

Un abrazo


El burro como metáfora


Con el jumento a su rabo
Benito va por la calle.
Al banco de los mirones
tan sólo van holgazanes.
Ambrosio es largo de lengua
y sin querer se le sale:

- ¿Adónde llevas el burro?

- A las pradizas, que paste.

- Como esa vida que él lleva
¡quién la llevara, compadre!
Sin brega, palo ni arenga,
la andorga llena y de balde.
¡Quién fuera burro y, como él,
le diera boches al hambre!

- Ninguna ley con justicia
prohibe a un hombre que ande
a cuatro patas, si quiere,
a cinco incluso, si sabe.
Afanes como los tuyos
son relativos afanes,
porque el oficio del burro
sin aprenderlo se sabe.

- Según se miren las cosas.

- Están miradas ecuánimes.

- A mí me dice el caletre
que el rebuznar es un arte,
que el diente debe ser largo,
la oreja debe ser grande...
Y en apetencias del buche
el asno tira al forraje.

- ¿En qué quedamos, entonces?
¿Quieres nadar sin mojarte?

- Quisiera holgar como el burro
pero entre mazas de carne.
¿Qué no es posible? Ya veo
que no es asunto muy fácil.
Y, pues peculio no tengo,
no tengo más que aguantarme.
Donde termina la linde
sanseacabó... y a otra parte.
Descargue el burro en las yerbas
sus apetitos asnales,
que yo me voy con los piensos
a los bocados del aire.

Del libro “Trozos de cazuela compartida”

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martes, 6 de julio de 2010

Be water, my friend

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Be water, my friend.




Hace calor y hay fútbol en la tele, como aquel infausto día en que yo me licué en el sofá del salón de mi casa. Por entonces ponían un anuncio de Bruce Lee: “Be water, my friend”. Ahora lo ponen de un niño-filósofo que se ha comprado un coche con cuatro años. Con aquel me hice agua bendita. Con éste me hago cruces de incredulidad ¿Cómo es posible que un niño como ése no pueda conducir todavía? Dice que se divierte abriendo y cerrando las puertas, pero no es verdad. Con esa pose sesuda y esa cara de conformidad aparente, lo que está pidiendo es marcha: volante, carretera, velocidad. Y una rubia en el asiento de al lado para mirarle las piernas durante 14 años consecutivos, que son los que le faltan para escalar las montañas de la mayoría de edad, dignidad y gobierno. Claro que, para entonces, la rubia ya tendrá hijos de tecnología punta e inteligencia robotizada que habrán cogido el volante justo a la salida del útero.

Un abrazo y be water again

Be water, my friend


Para Patricia, que ha estudiado publicidad

Si digo que estaba viendo la tele, debo aclarar al punto que estoy diciendo algo realmente excepcional, porque la veo muy poco, pero también que es de noche, ya que nunca veo la tele de día. ¿Ustedes sí? No saben lo poco que me pierdo.

Bien, pues estaba a punto de empezar el partido (Aclaro también que, para mí, la tele es algún rato de Buenafuente y determinados encuentros de fútbol, al margen de muy pocas películas). Es verdad que en ocasiones, esperando el monólogo del catalán o el inicio del partido, te tragas los anuncios porque tienes la manía de la integridad, es decir, que lo que ves, y más si no es mucho, quieres verlo al completo. Y en eso estaba, esperando esa imagen que nos pone frente a un balón, un círculo blanco pintado sobre el césped, un jugador y un árbitro. Eso es todo. Que no es poco, por otra parte, ya que, en partidos considerados de alto riesgo, ese es justamente el centro neurálgico del mundo. Espero que nadie se sorprenda ¿Te sorprendes tú, amigo?

Pero el partido no acaba de empezar y en lugar de ello aparece en la pantalla Bruce Lee: “Be water, my friend”. Dijo. Y a mí se me corrieron las neuronas hasta quedar empapadas en sudor ¿Be water? –repetí sorprendido, porque tengo que decir que estaba literalmente sudando-. ¿What is the pasa? –Aduje-. Antes de la aparición de Bruce Lee, los humanos ya éramos agua en un setenta por ciento. Es normal que sudemos, pero, ¿por qué tenemos sed? Be water, be water…

Me dejo llevar por ese rostro simpático del actor, por esa boca extraña que deforman un tanto las palabras que pronuncia, y, ¿qué veo? Pues veo con sorpresa que me voy deshaciendo en el sofá, vamos, que el treinta por ciento que corresponde a los otros componentes de mi cuerpo se ha licuado también. Y encima me he meado. Soy agua por todas partes, soy agua de manantial, “I am water, my Lee, I am water”….

Después fui un momento carretera, luego coche y mujer. Ni siquiera vi empezar el partido. Es más, cuando me di cuenta de ello el Madrid ya había marcado dos goles. El resto fue una lluvia relajante, caída sobre mi alma y cargada de serenidad. Ya sabéis lo que pasa cuando uno se alivia hasta sus últimas gotas.

Al acabar el encuentro, mi mujer, que es alérgica al fútbol por naturaleza, entró al salón porque quería ver una peli. Quedó un tanto extrañada de que yo no estuviera. ¿Where is dónde? Y más aún de que el sofá, en el que ella se disponía a ver esa peli para dormir, estaba completamente mojado. Y chorreaba. Siguiendo con el negocio, en la pantalla habían vuelto a instalarse los anuncios. Mi mujer se dirigió a la cocina rezongando: “¿de dónde ha salido tanta agua?” Cuando volvió con la fregona, Bruce Lee estaba diciendo nuevamente: “Be water, my friend”. “¿Be water?” –repitió sarcásticamente, pero ella no quiso entrar en el juego-.

Tengo que añadir que mi peso al desnudo es de ochenta kilos. La equivalencia en densidad es de uno a uno. Las ropas quedaron sobre el sofá, tendidas y mojadas, porque ellas, insensibles y muertas, no tienen la capacidad de licuarse. “Mariano…” –gritaba mi mujer mientras me iba recogiendo con el mocho- “Pero adónde se habrá metido este hombre. Nunca está cuando más falta hace…” Para entonces, ya había recogido tres cubos de mi cuerpo hecho agua por influencias de la publicidad… ”Mariano, Mariano… Ven, coño, que ha debido romperse una tubería…”

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domingo, 4 de julio de 2010

Qué polvo tiene el camino...

Molino situado en el río Fontirín, Muelas de los Caballeros. Foto F. Medrano
Leer "Gotas de hielo" en Kindle



Dice un conocido refrán que “Cuando el río suena / agua lleva”. Pero en el caso que nos ocupa nada se pudo demostrar, o más bien se demostró lo contrario... Habría que ver hasta qué punto la leyenda de las molineras era una simple bravuconada de los hombres... No sé, pero va a ser que sí...


Qué polvo tiene el camino...


Ha cerrado sus puertas el molino
que a la vera del río regentaba
una dama vetusta y afamada
por el polvo gozoso del camino.

Molinera de pan, cuyo tocino
traspasó en una copla la hondonada;
que llegó a la ciudad y fue cantada
por juglares de canto y dame vino.

A la buena mujer, cuyo destino
fue pasar por los años empolvada,
se le echaron las cuentas: era honrada.

No hay un hombre, foráneo ni vecino
que atestigüe maquila más reglada
ni más polvo que harina, ni más nada.


Del libro “Trozos de cazuela compartida”

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