Felicidades, Martina: ¿quién por fin te reconoce? El doce
¿Por qué digo que el 12
te reconoce, Martina?
-No lo sé, abuelito, ¿lo dijiste al buen tuntún?
-Claro que sí, pero luego he tenido que pensarlo. Verás, el 12 te reconoce y te
felicita porque hoy se cumple el ciclo de tu niñez y queda inaugurada tu
adolescencia.
-Vaya, ¿eso es como matar dos pájaros de un tiro?
-No exactamente, en realidad solo matamos a uno de ellos, que es el pájaro de la niñez, pero no lo matamos del todo, solo lo dejamos aletargado en nuestro corazón y ahí se mantendrá toda la vida. Ahora bien, despertará de vez en cuando para sentarse junto a nosotros en determinados momentos y echarnos una mano. Porque él siempre mirará las cosas con los ojos limpios.
-¡Qué bien, abuelo! Yo lo cuidaré para mirar siempre con esos ojos. ¿Tú sigues mirando con esos ojos a tus 77 años?
-No sé, Martina. ¿Tú qué crees?
-Yo creo que sí, que eres un abuelo transparente y miras con los ojos de un niño. Claro que a veces te salen fogonazos de mayor…
-Sí, de mayor… domo, porque ese es el oficio que tú me has asignado.
-Es que lo haces muy bien. Se nota que te gusta y que quieres mantener el trabajo. Yo me aprovecho de ello, naturalmente.
- ¡Serás carótida!
-¿Carótida? Querrás decir cariátide… Y no me mires así, tú me has enseñado esas palabras.
-¿Me estás diciendo que eres una columna?
-Pues claro, soy la columna que sostiene la cúpula del cielo.
-Ya… ¿y qué más?
-Res més, Marianito.
-De acuerdo, aquí se cierra entonces el grifo de la infancia. Si quieres hablamos de la adolescencia, que es el pájaro que se nos ha escapado del tiro.
-No sé, abuelo, a la adolescencia acabo de llegar, así que en eso no soy experta. La que venga a partir de ahora es otra Martina, que apenas acaba de nacer. ¿Cómo podría hablar de experiencias que aún no tiene? Ella solo sabe que no sabe nada.
-Eso ya lo dijo alguien de cuyo nombre no quiero acordarme.
-¿Cervantes?
-Noooo… Sócrates, que es un poco más viejo.
-¿Ves? ¡Me has confundido!
-Desde luego, Confucio no lo haría mejor.
-Pues eso está mal, muy mal. Mereces un severo castigo: serás mi mayordomo durante toda la vida.
Con sus compañeros, haciendo rafting en el Noguera Pallaresa
El instituto te espera
-Ya está, Martina, has
terminado sexto. Y el sexto también te reconoce, porque es la mitad del
doce.
-No me digas, que se me caen las ligas.
-¿Tú sabes lo que son las ligas, muchacha?
-¿Qué ligas, las que gana el Real Madrid o las que antiguamente oprimían los
muslos de las damas?
-Ambas dos, si cabe.
-Las de los muslos son antiestéticas, además de perjudiciales para la salud,
porque cortan el flujo de la sangre.
-Lo has aprendido bien, Martina. ¿Y las ligas del Madrid?
-Esas no las conozco ni las entiendo porque yo soy del Barça.
-Entonces hablemos de tus viajes, porque este ha sido un año viajero. ¿Me Kiboco?
-Según adónde vayas…
-A Teruel, por ejemplo, porque allí retozaste unos días en la nieve. O a
Madrid, donde viste El Rey León y volviste a enamorarte de Simba. ¿Cuál
es el viaje que más te ha gustado?
-El de fin de curso, que fue una auténtica maravilla: Les coves de la Vall
d’Uixó, el Pont del Diable, el llac de sant Maurici, el riu Noguera
Pallaresa, Portaventura…
-Por eso llegaste derrotada y no fuiste al cole al día siguiente. De hecho,
dormiste 12 horas seguidas y enlazaste con el fin de semana… Claro que eso no
fue inconveniente para que el viernes por la noche celebraras un fiestuki
de padre y muy señor mío. Lógicamente, al irte a la cama no tenías sueño, así
que me pediste que te leyera un poema. Te leí tres. Y cuando iba a darte un
beso de despedida, me hiciste la siguiente pregunta:
-Mariano, ¿Cuántos años tenía la abuelita cuando te enamoraste de ella?
-Dieciséis.
-¿Tantos? ¡Qué mayor! Yo creo que a esa edad las chicas de hoy ya han ido más
allá de la luna.
-¿Qué quieres decir con eso, muchacha?
-Mañana te lo explico. Ahora voy a dormir otras 12 horas seguidas.
-Bona nit, preciosa, que te acompañe la última generación de los
ángeles.
-¿Y cómo son esos ángeles?
-Son los mismos de siempre, solo que cantan reggaetón.
-¿Te gusta el reggaetón?
-No mucho, ya lo sabes, pero me gustas tú y hoy cumples esos 12 años a los que voluntariamente
me someto.
-¿Cómo buen mayordomo?
-No, como abuelo complaciente y rendido.
Que tus días se cuenten por galaxias de alegría y tus años por constelaciones de felicidad.
Rosa y Mariano, abuelos vitalicios.
Del libro 12 cartas a los 12 años de Martina (2024)
Felicidades a Martina por esta docena de años acumulados y por su egreso de un ciclo escolar. Por la imagen de la foto actual ( y de algunas anteriores) la veo como un duplicadito físico de su abuela Rosa. Del abuelo Mariano...hummm...como casi nada, aunque tal vez haya rasgos caracterológicos y/o intelectuales que no puedo percibir, obviamente.
ResponderEliminarBienaventuranzas para toda la familia ! Abrazos. Victoria
Gracias, Victoria, hoy ha empezado Martina un nuevo ciclo escolar, el del instituto. El sábado pasado tuvo un día de cumpleaños realmente feliz. En general, ha aprovechado muy bien las vacaciones de verano, lo cual debe servirle para empezar el curso con ganas y con fuerza.
EliminarEn cuanto a los parecidos, decirte que se le encuentran con Rosa, efectivamente, pero también con Patricia, su madre, y con Pablo, su padre. Todos ellos modelos en los que mirarse.
Un abrazo desde el siempre luminoso Mediterráneo.
K bonito me encanta😍
ResponderEliminarMuchas gracias, Anónimo, celebro que te haya gustado. Un abrazo
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