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domingo, 29 de enero de 2017

Queridos trabajadores


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Queridos trabajadores:

No hace mucho tiempo que cierto empresariado paternalista, tal vez con buenas intenciones, pero también con elementales comidas de cerebro, pretendió que los trabajadores se sintieran parte integrante de las empresas para las que trabajaban. O, dicho de otro modo, que sintieran a esas empresas como suyas. Y es cierto que ganaron algunas voluntades, sobre todo de cargos intermedios con visos de prosperar y con determinados alicientes compensatorios. Lo que quiere decir que, en la eterna disputa empresa-trabajador, por interés propio, se pusieron de parte de la empresa. Los trabajadores sin rango ni proyección, con menos alicientes y perspectivas,  fueron más escépticos, pero acaso se quedaran con la copla de que si uno se siente implicado en la empresa para la que trabaja, está dispuesto a soportar un sacrificio mayor. Yo tuve ocasión de asistir a una de esas reuniones iniciáticas, impartidas por monitores con cursillo de oportunidad. Y les puedo decir que salí realmente hiposo y enternecido, tanto que me puse a escribir unas palabras con las que los cargos más altos de las empresas aludidas, de haberlas llegado a leer, hubieran estado completamente de acuerdo. Son estas:


Queridos trabajadores:
 
¿No es cierto que sentís a vuestra empresa como algo íntimo y propio, porque vuestra empresa os ama y os protege y os regala una pandereta por Navidad, blanca Navidad?
 
¿No es cierto que vuestros jefes os estimulan hasta el punto de la excitación y que, de hecho, toda vuestra jornada laboral es un espasmo onírico, o sea un placer continuo cuyo final no se desea, ea, ea, le sale el pis cuando mea?
 
¿No es cierto que vuestros jefes ganan casi igual que vosotros y las diferencias que hubiere, si las hay, las revierten en clínex para que podáis llorar cuando os atrapa el desconsuelo, hecho que ocurre rara vez entre una rana y un pez?
 
 ¿No es verdad que los domingos por la tarde vuestros deseos os empujan con precipitación hacia la caza del lunes por la mañana te espero Juana, y que no sabéis vivir cuando os hacen coger forzosamente las vacaciones, si no pares son nones?
 
 De hecho, ¿no es verdad que los viernes os afligen porque los fines de semana son una autopista insoportable de ida y vuelta la burra al trigo y siempre acaba en lunes para que con mierda desayunes?
 
 ¿No es verdad que vuestros sueldos están a la altura de vuestras necesidades, entendiendo por necesidades las urgencias del pis chisgarabís y la caca de la vaca?
 
 Vosotros no lo sabéis, pero todo eso es verdad, amigos, hasta el punto de que estáis realmente abatidos por miedo a que os separen del trabajo, es decir, del vínculo con la empresa de vuestros desvelos por la que vais jubilosos a los cielos...
 
Con mi prédica, mi abrazo
Mariano Estrada, 05-10-2006

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