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viernes, 18 de septiembre de 2020

De las tablas de multiplicar a Rosalía


 

 Martina, jueves 17 de septiembre

De las tablas de multiplicar a Rosalía

No cantaba victoria. Me estaba diciendo que en el colegio ya habían empezado con la tabla del dos. Por un momento pensé que la tabla del dos era una partida de ajedrez en la que ambos contendientes habían quedado empatados. Pero empatar viene de pata, me dije, o sea que en realidad no sé si el caballo le había dado jaque a la reina o el alfil se había merendado a la torre. Sin embargo, algo tenía que ver con lo que habían hecho los niños en el colegio. Miré el calendario laboral y vi que ese día habían tenido matemáticas. Intuitivamente, yo pensé en Descartes. Y todos me dieron la razón. Todos menos Kant, que quiso ir más allá y me dio la razón pura. Total, que tuve que admitir que dos por dos son cuatro, que es el modo geométrico de pensar, tal como dijo Spinoza.

Los niños no tendrán más remedio que abrir una carpeta en el archivo de la memoria con las tablas de multiplicar, sabiendo de antemano que, cuando lleguen a viejos, las tablas seguirán diciendo lo mismo que dicen ahora, lo mismo que han dicho siempre. Es de las pocas cosas que no van a cambiar de ideología ni de sexo ni de opinión ni de chaqueta. Claro que más allá de la razón está la vida. Y la vida es tan promiscua, tan espontánea, tan cambiante, tan poco dada al confinamiento de los anhelos y de la voluntad… Volví sobre la foto y le hice esta pregunta a Martina:
-¿Qué querías decir con ese gesto de las manos?
-Nada, abuelito. Yo solo estaba bailando una canción de Rosalía…

Mariano Estrada 17-09-2020




 

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